viernes, 28 de febrero de 2020

María la portuguesa: una copla-fado basada en un crimen atroz

Aunque en los años 80 la copla era un género minoritario y casi extinto (la gente joven prefería canciones ligadas a la movida y a las modas pop-rock europeas) hubo una serie de personajes ilustres que intentaron revitalizarla, bien fuera recuperando temas clásicos o bien, haciendo nuevas coplas que siguieran los modelos temáticos y formales de los años 30, 40 y 50. Por eso, hubo unos añitos entre finales de los ochenta y principios de los noventa bastante majos con un pequeño resurgir del género. En este contexto surgió el tema que vamos a analizar hoy. Fue interpretado por Carlos Cano en 1986. Se titula María la portuguesa



En las noches de luna y clavel,
de Ayamonte hasta Villa Real,
sin rumbo por el río, entre suspiros
una canción viene y va,
que la canta María
al querer de un andaluz.
María es la alegría,
y es la agonía,
que tiene el sur.

Que conoció a ese hombre
en una noche de vino verde y calor
y entre palmas y fandangos
la fue enredando, le trastornó el corazón.
Y en las playas de Isla
se perdieron los dos,
donde rompen las olas, besó su boca
y se entregó.

¡Aaay!, María, la portuguesa
desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado por las tabernas
donde bebe vino amargo
porque canta con tristeza
porque esos ojos cerrados
por un amor desgraciado,
por eso canta, por eso pena.

¡Fado! porque me faltan tus ojos
¡Fado! porque me falta tu boca
¡Fado! porque se fue por el río
¡Fado! porque se va con la sombra

Dicen que fue el te quiero
de un marinero, razón de su padecer
que en una noche en los barcos
de contrabando, p'al langostino se fue.
Y en las sombras del río,
un disparo sonó.
Y de aquel sufrimiento, nació el lamento
de esta canción.

¡Aaay!, María la portuguesa
desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado por las tabernas
donde bebe vino amargo
porque canta con tristeza
porque esos ojos cerrados
por un amor desgraciado,
por eso canta, por eso pena.

¡Fado! porque me faltan tus ojos
¡Fado! porque me falta tu boca
¡Fado! porque se fue por el rio
¡Fado! porque se va con la sombra

¡Fado! porque se fue por el rio
¡Fado! porque se va con la sombra.

............................................................................

La historia que cuenta la copla está inspirada en un suceso real muy truculento ocurrido hace 30 años en la localidad de Ayamonte (Huelva): un pescador llamado Juan Flores fue tiroteado y asesinado por un guardia civil de nacionalidad portuguesa. A pesar del tiempo transcurrido, todavía se desconocen las causas del crimen y quedan incógnitas que resolver.  

No obstante, se ha especulado mucho sobre el tema desde la cultura popular, y se ha llegado a decir que el motivo del homicidio fueron los celos del policía. El pescador mantenía relaciones con una misteriosa mujer llamada María (que era la novia del guardia civil). Este descubrió el romance y se vengó de Juan Flores acabando con su vida.

La historia está influida por el folletín y el romance de ciego, que son narraciones violentas y atroces que hablaban de relaciones amorosas prohibidas, crímenes, enredos sentimentales, suicidios, venganzas pasionales, triángulos amorosos…

En la primera estrofa de la canción se introduce y presenta al personaje femenino (María) mediante un texto descriptivo con recursos y tópicos literarios:

-Por un lado, se representa a la protagonista mediante el estereotipo de la mujer apenada y triste que desahoga sus penurias amorosas a través del cante y de la música. A lo largo de estas semanas, hemos podido ver muchos personajes así (Elvira la cantaora, la hija de don Juan Alba) que proyectan sus penas y alegrías cantando canciones.

-Por otro lado, la tendencia a la bimebración, a dividir un complemento sintáctico en dos partes o miembros, de manera coordinada, unidos con una conjunción o enlace que los equipara a un mismo nivel jerárquico (noches de luna y clavel, de Ayamonte hasta Villareal, canción viene y va…).

A veces, las bimembraciones poseen un carácter antitético (es la alegría y es la agonía). Estas dualidades no son caprichosas, pues permiten ahondar en la situación anímica y dramática del personaje, buscando complejidad y matices en su caracterización. María es un personaje optimista, positivo, gracioso, con salero del sur, pero le ha pasado algo que le ha hecho adoptar otras pinceladas en su personalidad más pesimistas. No se trata de que María era alegre y después triste, sino que ambos conceptos se funden formando un todo dentro de un personaje complejo (como le pasa a todo el mundo que sufre una de cal y otra de arena, donde lo alegre y lo triste conviven dentro de nosotros).

Esto dota de realismo a la mujer, ya que se concibe como un foco de contradicciones (la mente del ser humano no es una máquina que funciona de manera teórico, matemática y predecible, sino que es algo subjetivo, difícil de planificar y controlar).

Sus cantos, por un lado, son intimistas y recogidos. De ahí que las imágenes transmitan serenidad y quietud: la noche de luna, el terciopelo, la suavidad del clavel…A María le gusta recrearse en sus sentimientos de forma introspectiva, silenciosa, sosegada.

Sin embargo, la presencia de elementos que denotan extensión geográfica (los verbos de movimiento ir y venir, los topónimos Ayamonte y Villareal, el circunstancial de lugar “por el río”), implican que hay una necesidad de llorar, de desahogarse, de aumentar la intensidad de sus lamentos para ser oída por todo el mundo.

Esta perturbación dramática se verá apoyada con la imagen de la protagonista perdida, vagando sin un destino concreto (sin rumbo por el río) y varias alusiones a reacciones corporales, físicas y emocionales (entre suspiros). La tradición romántica se funde con algunos rasgos de la mística con el objetivo de indagar en el estado anímico de María. En casi todos los poemas románticos se justifican estados sentimentales con los rasgos de la expresión corporal (la mirada, la cara, los brazos, los suspiros…).

También podemos apreciar la tendencia al periodo sintáctico largo. Los seis primeros versos, en realidad, son una sola oración con un único sujeto (una canción) y un verbo (viene y va). El resto son largos complementos circunstanciales (entre suspiros, sin rumbo) y relativos (que le canta María), supeditados al verbo principal. Esto permite al narrador recrease en el estado anímico de la protagonista.

En la segunda estrofa se produce el flashback, es decir, se da un salto atrás en el tiempo con el objetivo de conocer los antecedentes de la historia y así entender el estado de ánimo de la protagonista en el presente.

La parte relativa al pasado se centra en los encuentros amorosos entre la protagonista y otro hombre (en teoría, sería el pescador). En esta sección, la copla adquiere toques de sensualidad, con imágenes vitalistas y con pequeñas pinceladas eróticas que conectan con las anacreónticas del XVIII: conoció a ese hombre en una noche de vino verde y calor, entre palmas y fandangos […] Y en las playas de la isla se perdieron los dos donde rompen las olas, besó su boca y se entregó.

Como veis, el poema adquiere un tono más festivo y epicúreo, con alusiones a los placeres de la vida (los besos, el vino, la música) y un paisaje idílico (una playa con las olas rompiendo en la orilla). Ese es el marco paradisiaco perfecto para circunscribir una relación amorosa, haciendo más énfasis en lo físico y corporal que en lo psicológico.

Frente al amor espiritualista de otras coplas, esta hace más hincapié en lo carnal y lo material. No obstante, encontramos algunos residuos de la poesía cancioneril medieval, como el hecho de ver el amor como una enfermedad, causada por un agente físico, en la que una vez caes resulta difícil salir: le fue enredando y le trastornó el corazón. El chico seduce a María y ella se deja engatusar. Lo típico

Se sigue haciendo uso de la bimembración (vino verde y calor, palmas y fandangos, besó su boca y se entregó) para recrear el contexto. El uso del pretérito perfecto simple (conoció, trastornó, perdieron, entregó, besó) es síntoma de que estamos ante una parte narrativa.

En el estribillo volvemos al presente. La narración desaparece a favor de un tono más lírico y descriptivo. Aquí predominan los tiempos de presente (se oye, bebe, canta) en detrimento del perfecto. El yo poético vuelve a recrearse en las penas de María. Ya conocemos una parte de la historia (hay un asunto amoroso de por medio) pero todavía nos queda saber la continuación para que podamos entender de manera completa la tristeza de la chica.

El estribillo sirve de transición entre dos grandes momentos narrativos. Volvemos a ver la imagen de María desahogando sus penas a través de la música. En este caso, con el fado, que es una música típica de Portugal en la que los cantantes (de origen humilde) expresan los malos momentos de la vida (frustraciones, fatalismos…) al son de guitarra. Por tanto, hay un pequeño homenaje al folclore autóctono portugués en los paralelismos (sustantivo fado+ conjunción causal porque + pronombre me/se + complemento)

¡Fado! porque me faltan tus ojos
¡Fado! porque me falta tu boca
¡Fado! porque se fue por el río
¡Fado! porque se va con la sombra

En estos versos María canta la ausencia del amado. Sin él, la protagonista no se siente plena. Le falta el elemento necesario e imprescindible para ser feliz. En lugar de aludir al amado en su totalidad, lo hace a través de las partes (tus ojos, tu boca). Este recurso se conoce con el nombre de sinécdoque.

Se crea un contrapunto con el tema del vino respecto a la estrofa anterior. En la sección de antes (más sensual, festiva y optimista) el vino era verde, reluciente, brillante, ya que servía para enfatizar la alegría de vivir y los grandes placeres mundanos. En la sección actual (de tono más melancólico y dramático) es un vino amargo que en lugar de cantar las glorias de la vida, le permite a María recrearse en las penas, miserias y dolores.

Pensad en la imagen de los borrachos en las tabernas, bebiendo vino y lamentándose de su desdicha. Algo parecido sucede con la protagonista. Los topónimos (desde Ayamonte hasta Faro) permiten universalizar el sentimiento de la chica, propagarlo, difundirlo abiertamente y hacer partícipe a todo el mundo de su desgracia. La anáfora (porque canta…/porque esos ojos…Por un amor…./por eso canta…) y el paralelismo (Fado porque me faltan tus ojos/Fado porque me falta tu boca…) contribuyen a realzar el dramatismo de la copla, haciendo que resulte intimista y altisonante a la vez.

En la tercera estrofa se vuelve al pasado (flashback) para seguir contando la historia de María y así el oyente pueda entender ese dramatismo del estribillo. Vuelven los tiempos de perfecto (se fue, sonó, nació…) ya que estamos de nuevo ante una parte narrativa.

Ya os dije al principio del análisis que esta copla está basada en un hecho real, del que pocas cosas se han podido saber con certeza. Todo lo que se ha dicho son suposiciones y especulaciones de corte popular, pero no es nada oficial. El uso del verbo decir en 3ª persona del plural contribuye a dar ese carácter especulativo de la historia (dicen que fue el te quiero...).

La gente habla, imagina, se hace su propia versión de los hechos, los rumores corren de boca en boca, unos dicen una cosa, otros dicen otra y al final se acaba convirtiendo en una leyenda. Por eso, el verbo decir en 3ª del plural da ese carácter indeterminado a la historia, como si fuera conocida por todo el mundo, pero a la vez no hay una verdad clara. No sabemos con exactitud cómo y por qué fue el crimen

El núcleo de la historia (el asesinato del pescador) se resuelve de forma rápida y casi anecdótica, sin artificios ni rodeos. Después de toda la atmósfera dramática que se ha gestado (sobre todo, en el estribillo, por todo el componente emocional que tenía) la clave de la historia se resuelve en 3-4 versos de manera precipitada.

Esta es precisamente la genialidad de la canción. Lo importante es la atmósfera, el ambiente lírico, el contexto emocional que se ha ido creando (que es lo que nos acaba conmoviendo como espectadores). La parte morbosa y truculenta es algo anecdótico y secundario. No necesita enfatizarse ni remarcarse. Se puede contar de forma limpia y elegante, sin profundizar en detalles escabrosos: que en una noche en los barcos de contrabando, p'al langostino se fue. Y en las sombras del rio, un disparo sonó.

A partir de percepciones sensoriales (el ruido del arma) se representa el hecho atroz. No hace falta sangre ni muertes. El langostino es el nombre de un barco.

Estamos ante una copla que da más importancia al procedimiento que al resultado, al contexto que al hecho, al nudo que al desenlace, a la introspección de la protagonista que al núcleo que lo origina. Por eso, la parte que todo el mundo espera (el asesinato) no necesita dosis de dramatismo, ya que el dramatismo se ha creado mucho antes. Y por supuesto, el poema no necesita recrearse en un juego de detectives para intentar buscar al culpable del asesino (como sí sucedía en Mañana sale). Todo el morbo queda fuera del tema.

Hay mezcla de estilo directo e indirecto (fue el te quiero de un marinero), contracciones fonéticas (pál langostino se fue) con el objetivo de dar espontaneidad a la lengua. Esta copla no necesita lenguaje literario para realzarse. El coloquial crea poeticidad.

El encabalgamiento abrupto (en una noche en los barcos/de contrabando, el te quiero/ de un marinero) y el hipérbaton (De aquel sufrimiento nació la pena de esta canción. En las sombras del río un disparo sonó) sirven para retardar lo máximo posible el momento culminante, ya que lo importante no es el asesinato en sí, sino todo lo que hay antes y después (las consecuencias sentimentales).

De hecho, los circunstanciales y complementos verbales se anteponen al verbo y ocupan  la primera posición oracional, ya que lo importante son las circunstancias (el contexto) y no tanto la acción (el verbo):  desde Ayamonte hasta Faro se oye este fado…

La canción finaliza con la repetición del estribillo, el cual ahora sí cobra sentido y todo el mundo entiende el drama que está viviendo María, por la muerte del pescador al que tanto quería.

La métrica es muy irregular. Se combinan versos de arte mayor y de arte menor, versos de sílabas pares con impares. Las rimas son muy relajadas, con tendencia a la asonancia en –u (andaluz-sur) en –o (calor-corazón-dos-entregó) en –ea (tristeza, pena, taberna, portuguesa), en –ao (amargo, desgraciado, cerrado, faro), en –oa (boca, sombra), en –eo (lamento, quiero). Las rimas consonantes son residuales (alegría, María, agonía). Esto nos evoca a la poesía del 27, en la cual predominan las formas libres sobre las fijas.


martes, 25 de febrero de 2020

La diputada: una crítica a los políticos de los años 30 que podría aplicarse al mundo de hoy


Ya os he comentado en más de una ocasión que la copla es un género que suele quedar popularmente encasillado como la música oficial de la dictadura franquista. Esto se debió a que su época de mayor esplendor y florecimiento se produjo durante los años 40 y 50 del siglo pasado. A partir de aquí, las nuevas modas pop europeas se introdujeron en España, relegando las canciones de Juanita Reina, Marifé o Concha Piquer a un segundo plano

No obstante, asociar la copla a una ideología política exclusivamente fascista es un gran disparate, ya que durante los años 30 (Segunda República), tanto la derecha como la izquierda utilizaban la canción española como arma combativa y propagandística.

Este es el caso del tema de hoy, el cual se hizo muy popular en el año 1932 en la voz de Amalia Molina, y sirvió para manifestar los principios ideológicos de los partidos liberales, así como para adoptar una actitud crítica hacia la situación político-social del país. El tema se titula La diputada y es un ejemplo de canción comprometida y de denuncia.


Llegó la hora del feminismo,

y como siempre fuí avispada,
y en todas partes me llevo algo,
me llevé el acta de diputada.

En el congreso con Luis de Tapía,
estoy actuando de adalid,
¡Viva el divorcio! ¡Vivan mis manos!
que aún no han cosido, ¡ni un calcetín!

Y hasta en la peluquería,
me llaman “Su Señoría”
Y como Victoria Kent,
viajo de balde en el tren.

Sí, señores diputados,
hay que acabar con el politiquismo,
mucho de para aquí y mucho domingo,
aquí el que no trabaje, que no coma,
empezando por los enchufistas.

El día que me deje,
el presidente hablar,
en hombros por la calle,
me tienen que sacar.

El pobre Conde de Romanones
que ya no tiene, ¡ni una peseta!
me dijo anoche: Pues me conviene,
ser diputado y ¡estar a dieta!

Pues sí, Leandra, que en estos tiempos,
que no hay enchufes, para un servidor,
tengo con ella, para ir mirando,
a las perdices, que ¡ay que ilusión!

Y aunque tengo en Madrid casa
y una pequeña finca,
está embargá y la perdí,
¡que den fuego al polvorín!

Yo creo que todo se arreglara,
¡incluso lo del himno!
porque pienso pedir,
a Don Fernando de los Rios,
que es muy flamenco,
que sea, el fandanguillo mayor:

La mujer de Estanislao,
cuatro hijos ha tenido,
la mujer de Estanislao,
y luego dice la gente
que es un obrero parado,
cuatro hijos ha tenido.

¡Olé, viva lo flamenco y lo torero!

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El poema tiene como protagonista a una mujer que acaba de obtener un escaño en el Congreso de los Diputados. Una de las cosas que intenta hacer la Segunda República, apoyándose en las corrientes feministas de la época, es fomentar la igualdad de género, de forma que la mujer acabe cobrando cada vez mayor protagonismo en la vida pública y política española, desempeñando oficios y cargos que hasta este momento solo estaban reservados para los hombres. Una de estas dignidades es la de diputado. Todo esto se puede ver en la primera estrofa 

La protagonista se nos presenta como una mujer espabilada, con iniciativa, desparpajo y habilidad para la oratoria, capacidad de liderazgo (como toda buena política) y con muchas ganas de comerse el mundo, tal como se refleja en la metáfora animal: como siempre fui avispada.... 

Adopta una actitud de ambición, la cual se manifiesta formalmente con la similicadencia (un mismo verbo aparece repetido en varios tiempos verbales), haciendo ver que es una mujer que consigue todo lo que se propone: y en todas partes me llevo algo, me llevé el acta de diputada.

Posee una ideología izquierdista, la cual se manifiesta con exaltaciones al divorcio, al feminismo, o al himno republicano. De hecho, en un segmento de la copla suenan unos acordes del Himno de Riego, a modo de homenaje/reminiscencia. Ya sabéis que fue la canción favorita de los republicanos.

En el poema se aluden a personajes reales de la época como Luís de Tapia, que fue poeta satírico, humorista y periodista que llegó a conseguir también un escaño; Victoria Kent, que fue una abogada, la primera en intervenir en un consejo de guerra en España; el conde de Romanones, un político muy famoso del partido liberal de Sagasta y Canalejas; y  Fernando de los Ríos, político socialista

La copla supone una feroz sátira contra la figura de los políticos españoles. Muchas de las críticas vertidas podrían valer perfectamente para la situación actual. A día de hoy mucha gente se queja de los enchufismos, la corrupción, los sobresueldos, las pocas ganas de trabajar de los políticos….

Una canción de los años 30 como esta, puede seguir teniendo vigencia hoy en día. Se podría aplicar perfectamente a nuestro 2020 español. 88 años después!!!!!!!!!

-Por un lado, se critica la holgazanería e inutilidad de los políticos. Mediante la ironía, la protagonista hace referencia a las pocas ganas de trabajar de la clase política, y a su incapacidad de hacer cosas en las que haya que hacer un esfuerzo físico. Parece que todo lo que sea trabajo manual, no va con los políticos. Fijaos en esta sinécdoque personificada: ¡Vivan mis manos, que aún no han cosido ni un calcetín! En general, todo esto alude a la poca formación y preparación de los políticos.

-Por otro lado, se crea una caricatura del oficio de político, presentándolo con una serie de imágenes estereotipadas, que configura una visión de la política idílica, utópica, paradisíaca. Da la impresión que representar al pueblo español es la repera limonera: eres famoso, todo el mundo te aclama, la gente te invita a todo, hay cosas que te salen gratis: y hasta en la peluquería, me llaman su señoría, […] viajo de balde en tren. Leemos esto, y vemos que todos son ventajas!!!!!!!!!!

La sátira se crea a partir del contraste exagerado entre los beneficios que conlleva el oficio (todo el mundo te quiere, te aclama, te respeta, te conoce) con las escasas cualidades y virtudes que hacen falta para ser político, lo cual crea una impresión negativa en el receptor con sentido común: en España cualquiera podría ser político, ya que no hace falta tener grandes conocimientos ni habilidades, y encima, es un chollo, ya que trabajas poco y ganas un dinero por no hacer nada. En lugar de presentar la política como algo serio y trascendente para la nación (Justicia, Sanidad, Educación, Defensa...) se presenta como algo frívolo, festivo, banal e incluso divertido. Esta distorsión permite ridiculizar la figura del político.

Todo esto se ejemplifica en la segunda mitad de la canción, gracias a la figura del conde de Romanones (que habla en 1ª persona), el cual debido a sus problemas económicos decide meterse a diputado: pues me conviene ser diputado y estar a dieta. El toque humorístico se consigue mediante el doble sentido de la locución “estar a dieta”:

1) estar a régimen (comer poco): si comes poco ahorras dinero.
2) llevarse dietas (cantidad de dinero que se da a una persona para cubrir los gastos que le supone trabajar fuera de su residencia habitual): si tienes poco dinero lo mejor es meterse a político para que te den dietas.

Este juego de palabras permite la ambigüedad (las dos interpretaciones son válidas), pero en el fondo todos sabemos que la segunda acepción es la más sincera dentro del contexto.

El sarcasmo y la ridiculización en la caracterización del personaje llegan cuando este manifiesta abiertamente que en la política ya no hay enchufes y los candidatos entran por méritos al congreso (justo lo contrario de lo que pasa). El receptor lee esto y se pregunta. ¿De verdad este tipo se cree lo que dice? ¿O se está quedando con nosotros?

La configuración psicológica del conde roza lo ridículo y lo absurdo cuando exclama que su máxima aspiración en la vida, cuando no está en la política, es contemplar perdices: Pues sí, Leandra, que en estos tiempos,que no hay enchufes, para un servidor, tengo con ella, para ir mirando,a las perdices, que ¡ay que ilusión!



De esta manera, cuando el receptor escucha esta copla, se da cuenta del tipo de gente que lleva las riendas del país. Es como para preocuparse y alarmarse. Es verdad que se trata de una caricatura muy exagerada, que nos permite ver al conde mucho más bobo, palurdo, necio y alelado de lo que realmente es...pero aún así, a pesar del humor, resulta muy duro aceptar eso. Y encima, los políticos solo se han formado para vivir del cuento. Fuera de la política no saben sobrevivir. Si la máxima aspiración de este señor cuando no está en la política es ver perdices....sobras las palabras jajajjaa

Esto es expresionismo puro y duro, que es el mecanismo de la literatura satírica: la exageración y la deformación permiten sacar la verdad de las cosas y hacerlas visibles en su máxima autenticidad y crudeza (como en el esperpento de Valle Inclán).

Por ejemplo, en lugar de interesarse de los asuntos importantes de estado (educación, agricultura, justicia, ejército…), el conde es un tipo que se preocupa por las cosas más inútiles e intrascendentes como es el hecho de tener un himno para la república. Las exaltaciones a los festejos (los toros, el fandango, el flamenco) contribuyen a la caricatura del personaje, ya que lo vemos más pendiente de la juerga y de las fiestas que de la situación política y social: ¡Olé, viva lo flamenco y lo torero!



La anáfora permite enfatizar esto: porque pienso pedir a Don Fernando de los Ríos /que es muy flamenco/ que sea, el fandanguillo mayor:

Además se nos presenta como el típico político con muchísimas propiedades (una casa en Madrid, una finca en el campo) pero endeudado hasta la las trancas y embargado. ¿No os recuerdan a todos estos famosillos que siempre están teniendo problemas con Hacienda y no pueden hacer frente a determinados pagos a pesar de tener propiedades? Y aunque tengo en Madrid casa y una pequeña finca,está embargá y la perdí...



Para colmo, es un personaje que se permite el lujo de criticar lo que hacen los demás. Al conde le sienta mal que la gente pobre se queje y llore por su situación de precariedad, pero luego traigan muchos hijos al mundo. Las reiteraciones ayudan a enfatizar sus ideas, que rozan la hipocresía: la mujer de Estanislao, 4 hijos ha tenido [y luego dice la gente que es un obrero parado]

En la cuarta estrofa, la copla adquiere un tono reivindicativo y de denuncia. La protagonista critica el enchufismo (la gente que está ejerciendo cargos a dedo, no por sus capacidades, sino por conocer a personas influyentes).

Defiende el trabajo y el esfuerzo como principales mecanismos para levantar el país. El dinero hay que ganárselo trabajando, aportando beneficios a la comunidad, y no calentando la silla de turno en el Congreso. Es una postura muy regeneracionista que entronca con las ideas de Joaquín Costa o Ángel Gavinet. De ahí la pullita que lanza contra el domingo, día festivo, mediante el paralelismo: mucho de para aquí y mucho domingo…. Tened en cuenta que en los años 30, para una persona humilde no existía la noción de festivo, ya que los domingos había mucha gente que trabajaba (campesinos, amas de casa…). Los únicos que podían permitirse el lujo de no currar el séptimo día de la semana era la gente adinerada como los políticos.

La protagonista se muestra disconforme con la política del presidente del gobierno de la repíblica. Esta disconformidad se manifiesta con el hipérbaton: el día que me deje, el presidente hablar, en hombros por la calle, me tienen que sacar. Como veis, la protagonista está harta de la situación del país, y las quejas y protestas que manifiesta en esta canción son las quejas y protestas de todos los ciudadanos (ella hace de portavoz del pueblo y manifiesta abiertamente lo que otros no pueden decir). Ella universaliza y hace partícipe a todo el mundo de lo que pasa, especialmente de la inutilidad de los políticos.

A pesar de que la protagonista posee pensamientos izquierdistas, acaba criticando actitudes y políticos que son de su propio bando. Durante la República y la Guerra Civil fueron muy habituales los rifirrafes y conflictos entre los partidos más liberales, de tal forma que la izquierda se acabó fragmentando, hecho que fue trascendental para que Franco ganara la Guerra Civil. Por tanto, esta copla refleja un contexto histórico-político muy realista.

El lenguaje resulta espontáneo y coloquial con expresiones populares como “no tener ni una peseta” (ser pobre) o exclamaciones exaltativas “¡viva!”. Hay relajación fonética (embargá) y pareados (está embargá y la perdí, ¡que den fuego al polvorín!) que dan musicalidad.

En general, la métrica es muy irregular (hay versos de 8,9 10 y 11 sílabas, a veces rima consonante, otras asonantes, o en ocasiones sin rima). Las comparaciones coloquiales están al servicio de la crítica social: Y como Victoria Kent, viajo de balde en el tren

La copla no es muy literaria en el lenguaje, ya que da más importancia al fondo (contenido) que a la forma, tal como sucedía con la poesía de preguerra. No es la más bonita, pero sí nos da mucha información del contexto histórico.



lunes, 24 de febrero de 2020

La hija de don Juan Alba: la muchacha que cambió su vida de novia por la de monja


El tema que os traigo hoy es un tanguillo carnavalesco gaditano que se hizo popular en la voz de Gracia de Triana allá por el año 1941. Se titula La hija de don Juan Alba. La letra fue obra del poeta sevillano Francisco Infantes Florido, el cual sólo escribiría una copla a lo largo de su vida (que fue esta). No obstante, le reportó un éxito arrollador, ya que pasaría a la memoria colectiva de los españoles. Artistas de la talla de Miguel de Molina, María Dolores Pradera, Encarnita Polo o Lola Sevilla se han atrevido a versionarla.

Estamos ante el típico caso de un poeta que apenas ha escrito a lo largo de su vida (su obra es escasa y poco extensa) pero ha conseguido elaborar un tema lo suficientemente llamativo como para pasar a los libros de la historia del género. Hay otros autores que escribieron muchísimo y sin embargo nunca llegaron a beber las mieles del triunfo.


La hija de Don Juan Alba,

dice que quiere meterse a monja.
La hija de Don Juan Alba,
dice que quiere meterse a monja.
En el convento chiquito
de la calle La Paloma.
Dicen que el novio no quiere,
y ella dice que no le importa.
Y ya se ha comprado un traje,
blanco como el de una novia.
La hija de Don Juan Alba,
dice que quiere meterse a monja.

Y cuando la luna sale,
sale de noche, sale a su calle,
se escucha cantar a un hombre,
cantar llorando, llorando, ¡ay, madre!
En el arco de la ermita,
ya no me espera, ya no me espera,
porque se ha metido a monja,
la que más quiero, mi compañera.
Porque se ha metido a monja,
la que más quiero, mi compañera.

La hija de Don Juan Alba,
en el convento de La Paloma.
La hija de Don Juan Alba,
en el convento de La Paloma.
Dicen que sabe canciones,
de sus amores de moza.
Dicen que canta de noche,
encerradita en su alcoba.
Y todo el mundo repite,
la canción de boca en boca,
la hija de Don Juan Alba,
en el convento de La Paloma.

Y cuando la luna sale,
sale de noche, sale a su calle,
se escucha cantar a un hombre,
cantar llorando, llorando, ¡ay, madre!
En el arco de la ermita,
ya no me espera, ya no me espera,
porque se ha metido a monja,
la que más quiero, mi compañera.
Porque se ha metido a monja,
la que más quiero, mi compañera.

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Durante las primeras décadas del siglo XX era bastante habitual (al menos, más que ahora) que una jovencita de corta edad, a la hora de plantear qué hacer con su vida, una de las posibles vías para encarrilarla consistía en dejarse llevar por los preceptos de una vida de pobreza, obediencia y castidad, al servicio de Dios. Por eso, no dudaban en hacerse monjas e ingresar en algún convento.

Cada caso era un mundo: había jóvenes que lo hacían por el miedo y la vergüenza de quedarse solteras (de ahí la expresión quedarse para vestir santos, cuando una chica se hacía mayor y no encontraba novio); otras, simplemente porque estaban hartas de tantos despechos y de no encontrar un novio en condiciones, y buscaban en el refugio de la Iglesia una forma de vida; y otras, lo hacían de una manera sincera, por devoción. La fe era tan intensa y verdadera que se sentían las elegidas de Dios para entrar a formar parte de la Santa Madre Iglesia

Algunas jóvenes se veían en la tesitura de tener que elegir, ya que por un lado tenían un novio del que estaban más o menos enamoradas, pero también se sentían atraídas por la vida del monasterio. Eso es lo que le pasa a la protagonista de la canción: al final, entre su amado y Dios, se decanta por este último y decide meterse a monja. Esto provocará la pena y el dolor de su novio, que llorará por verse abandonado, y la nostalgia de ella por la vida pasada cuando esté ya dentro del convento.

Aunque desde un punto de vista melódico/musical esta copla suena muy alegre y festiva
(el ritmo del tanguillo incita a ello), y los cantantes tienden a interpretarla y bailarla con cierta guasa, gracia y salero, el contenido del poema tiene mucha enjundia, pues refleja el conflicto interno de la protagonista, con dos fuerzas (profana y religiosa) que van tirando de ella, y cada cual tiene su atractivo, y decida lo que decida no va a ser feliz del todo, ya que siempre tiene que renunciar a algo. Realmente este tema muestra la incompatibilidad entre lo sagrado y mundano, que se proyectan como dos conceptos antagónicos.

En la primera estrofa, un narrador en tercera persona introduce al personaje femenino, el cual manifiesta sus intenciones de meterse en un convento. Esto se realiza en estilo indirecto (la protagonista no habla, sino que sus palabras son contadas por el narrador): dice que quiere meterse a monja.

Realmente, ser monja es solo la parte de un todo (vida religiosa). Con una parte o elemento concreto religioso se alude al todo el conjunto de la vida monacal. Esto se denomina sinécdoque

Aunque la copla es ficticia, se intenta dar verosimilitud, apariencia de verdad, dando la impresión de que se basa en un hecho real que ha ocurrido hace poco. Un mecanismo típico para dar credibilidad consiste en aportar datos que a priori no resultan importantes para entender el texto, y son más bien un relleno. Por ejemplo, aludir a la protagonista a través del nombre de su padre, con un antropónimo y unos apellidos muy corrientes (La hija de don Juan Alba); o presentar el convento como si fuera conocido por el público, dando incluso la denominación de una calle con nombre muy recurrente en muchos pueblos y ciudades de España (en el convento chico de la calle La Paloma).

El estilo indirecto con sujeto indefinido en tercera persona del plural da espontaneidad a la historia y la dota de un carácter que se asemeja a la anécdota popular. Parece que nos están contando una leyenda/historieta/cuento que forma parte de la tradición y todo el mundo conoce: dicen que el novio no quiere y ella dice que no le importa.

El apunte narrativo de la estrofa aparece cuando la protagonista va a comprar la ropa necesaria para ingresar al convento, el cual se describe con una comparación (se ha comprado un traje blanco como el de una novia). En cierta, medida se establece un paralelismo bastante irónico entre la novia (que entra a formar parte de la vida matrimonial) y la monja (que entra a formar parte de la vida religiosa).

En el estribillo se cambia el foco de protagonismo. El centro de atención, ahora lo constituye el novio.

En la primera parte del estribillo se presenta en tercera persona el marco espacial y temporal en el que se sitúa el amado. Mediante la personificación de la Luna (cuando la luna sale, sale de noche, sale a su calle) se dibuja literariamente una atmósfera nocturna.

La anadiplosis del verbo salir (sale de noche, sale a su calle) da trascendencia y realce dramático a ese momento de soledad en la noche, en el que el chico recuerda con mucha pena a su novia y llora amargamente su ausencia mediante interjecciones (Ay, madre), acompañadas de un canto, que se escucha desde lejos. Es el tópico clásico de la persona que desahoga las penas cantando (como le pasaba a Elvira la Cantaora que vimos hace unas semanas).

En la segunda parte del estribillo habla en primera persona el novio, el cual recuerda con nostalgia las citas que tenía con su amada en el mismo lugar en el que ahora se encuentra, y que es donde quedaban siempre cuando se veían (una ermita). El chaval se lamenta de que ya no pueda verse con ella: en el arco de la ermita ya no me espera, porque se ha metido a monja

En el discurso del novio hay una tendencia al circumloquio, ya que la pesadumbre es tan grande que le cuesta decir el nombre de su novia y prefiere utilizar rodeos para referirse a ella, aunque tenga que utilizar más palabras de las necesarias: La que más quiero, mi compañera

En la segunda estrofa, se vuelve al narrador en tercera persona. El centro de atención recae otra vez (como en la primera estrofa) sobre la mujer, la cual ya ha ingresado en el convento y lleva un tiempo indefinido viviendo en él.

La monja recuerda y evoca su vida pasada anterior al encierro, entonando canciones de contenido amoroso en honor a los años cuando era una moza joven con novio. Por lo que se ve, esas coplillas las canta en momentos de intimidad (encerradita en su alcoba), pero se acaban haciendo muy famosas en el convento, en boca de todo el mundo. Se está fraguando una leyenda: y todo el mundo repite la canción de boca en boca

El narrador intenta presentar la situación de manera objetiva, sin implicaciones dramáticas y sentimentales, y sin enfatizar lo lírico (solo se limita a contar cómo la muchacha cantaba canciones sobre su vida pasada, pero sin recrearse en matices de pena y tristeza…solamente presentando a la muchacha en plan nostálgica, sin manifestar explícitamente si se arrepiente o no de la vida elegida).

Las estructuras de paralelismo con verbo indefinido en tercera persona del plural (dicen) y oración subordinada sustantiva de complemento directo (que sabe canciones de sus años de moza/que canta de noche encerradita en su alcoba) además de presentar la historia como mítica (conocida por todos) crean un distanciamiento, de forma que el narrador se implica lo menos posible en la historia, siendo un mero testigo de lo que pasa (o más bien de lo que oye de otros).

No ahonda ni profundiza en el estado anímico de la protagonista, dejando libertad al receptor para que interprete el estado del alma de la chica. ¿Es feliz realmente la muchacha eligiendo su vida de monja? ¿O se arrepiente y añora con tristeza a su novio? No sabríamos qué responder

El narrador objetiviza tanto el discurso y la situación que esta copla deja bastante libertad de interpretación al receptor. De hecho, en esta parte de la canción apenas hay recursos retóricos y elementos subjetivos, excepto algún diminutivo suelto de tipo afectivo y compasivo (encerradita) y los recursos de reiteración, que más bien son para marcar el ritmo del tanguillo, y literariamente tampoco tiene mucho significado: la hija de don Juan Alba en el convento de la Paloma (bis)

La pretensión de todo esto es presentar la situación de manera limpia, diáfana, sin complicaciones metafóricas, como si fuera una fotografía o una pintura objetiva, donde el receptor pueda interpretarla y llegar a un significado.

De todas formas, la copla, se cante con más o menos gracia, o se interprete de una manera u otra (si la protagonista es más o menos feliz) está claro que es reflejo de un contexto histórico: presenta un conflicto vital en el cual se plasma la incompatibilidad entre lo profano y lo religioso, lo cual lleva a la renuncia de una de las dos facetas.

Métricamente predomina el verso octosílabo. La disposición de las estrofas nos recuerda a un romance: 8- 8a 8- 8a 8- 8a.....



jueves, 20 de febrero de 2020

La luna enamorada: la historia de amor entre un gitano y el astro nocturno


Uno de los recursos más habituales del lenguaje literario es la personificación. La personificación consiste en atribuir cualidades o acciones propias de seres humanos a elementos que no son humanos (objetos, animales, ideas, lugares…). Por ejemplo, cuando decimos “dejemos que las urnas hablen”, estamos atribuyendo un evento humano (hablar) a una entidad inanimada (urna). Esto es una personificación.

Normalmente, se utiliza como figura retórica-poética en momentos y versos concretos de un texto para dar trascendencia a lo que se habla (tema). Cuando la personificación deja de ser una licencia puntual y esporádica y se extiende a toda la composición, estamos ante un proceso de humanización, en el que elementos inertes/no humanos llegan a cobrar vida, tomando el protagonismo en las coplas, y haciendo las mismas cosas que haría una persona real de carne y hueso. Por ejemplo, leed cualquiera de las fábulas de Samaniego, Esopo o Fedro: los animales se comportan como si fueran seres humanos, con sus virtudes y defectos.

La canción de hoy va a humanizar uno de los elementos más importantes de nuestro cielo, como es la Luna. Tan personificada va a estar el astro nocturno, que acabará enamorándose de un gitano. Como ya estaréis barruntando el tema de hoy es La luna enamorada, un clásico del repertorio que ha sido interpretado por artistas como Elsa Baeza o Angelillo.


Dicen que tiene la luna

lunita clara luna lunera
amores con un gitano
que la camela, que la camela.

Y que con una guitarra
a la lunita jalea
y le canta bulerías
y ella contesta por peteneras.

Dicen que la luna tiene
amores con un calé
y que toditas las noches
con el gitano se ve.

Mira, mira la lunita
con su carita empolvá
como se ríe se ríe
mírala que resalá.

Ay que guapa está la luna
con su cara enamorá.

Dicen que al salir la luna
lunita clara cascabelera
se adorna con una bata
bata gitana de encaje y seda.

Y el gitano que la mira
porque se muere por ella
La lunita se ríe
porque es coqueta, porque es coqueta.

Dicen que la luna tiene
amores con un calé
y que toditas las noches
con el gitano se ve.

Mira, mira la lunita
con su carita empolvá
como se ríe se ríe
mírala que resalá.

Ay que guapa está la luna
con su cara enamorá.

........................................................


En la propia disposición estructural del poema podemos ver cómo se va a intentar dar un carácter legendario y remoto a la historia, como si se estuviera contando un cuento antiguo, tradicional, que corre de boca en boca, entre las clases populares

La oración impersonal con verbo en tercera del plural va creando paralelismos: Dicen que tiene la luna […] amores con un gitano…, Dicen que al salir la luna […] se adorna con una bata…, Dicen que la luna tiene amores con un calé…No sabemos quién cuenta la historia. No hay sujeto. Este es indefinido, genérico. Es una historia que la conoce todo el mundo.

La impersonalidad ayuda a introducir la historia como si fuera un relato atemporal y mítico, conocido por todos, típico de las leyendas que pasan de generación en generación, mezclando realidad con fantasía o mejor dicho, tomándose la fantasía como si fuera algo normal/ habitual en el mundo real de lo que no hay que escandalizarse ni sentir extrañeza. Esto me recuerda muchísimo al Realismo Mágico Hispanoamericano del siglo pasado.

Se trata de una copla que posee un lenguaje muy cercano al simbolismo, ya que es un texto que sugiere mucho a partir de la musicalidad de la palabra, de los juegos entre significantes, creando un halo de misterio y una atmósfera anímica. Los mecanismos racionales se dejan de lado a favor de los mecanismos intuitivos, ofreciendo una visión subjetiva de una realidad.

Se hace uso del mecanismo de la derivación (luna<lunita, luna<lunera) no solo con un fin estético-ornamentativo (que suene bonito al oído) sino también para enfatizar esa capacidad de sugestión.

Hay una tendencia a la reiteración (que la camela, que la camela…se ríe, se ríe), a la aposición del núcleo poniendo complementos nominales, que si bien no aportan nada nuevo (son rodeos), sí engordan la estructura sintáctica para hacer esos juegos musicales: dicen que tiene la luna, lunita clara, luna lunera…La aliteración del fonema líquido L crea un efecto casi de trabalenguas, que suena muy agradable en la escucha

A lo largo de la copla se configura una relación amoroso-espiritual de perfecta sintonía entre la Luna y el gitano. Si quitamos la palabra Luna del texto y la sustituimos por un nombre de mujer, todo el mundo podría pensar que estaríamos ante la típica canción de amor entre dos jóvenes. Ese es precisamente el sentido de la humanización: hacer que todo parezca de verdad. La historia de amor entre la Luna y el gitano no tiene nada que envidiar a otras historias sentimentales humanas.

Sin necesidad de hacer alusión a contactos físicos y carnales (besos, caricias, abrazos...), se consigue crear ambiente muy sensual y coqueto. El gitano seduce y enamora a La Luna solamente con su presencia y su música. La Luna corresponde de la misma manera al calé. Para eso se recurre a la personificación: y que con una guitarra a la lunita jalea, y le canta bulerías, y ella contesta por peteneras. Los jaleos, las bulerías y las peteneras son manifestaciones del cante flamenco, que se tocan con guitarra. La música es un mecanismo de cortejo y seducción.

Se crea una unión espiritual, geométrica, armónica, encantadora, ya que son tan iguales que todo resulta muy idílico y místico.

El polisíndeton (Y que con una guitarra…Y le canta por bulerías …Y ella contesta…) contribuye a la recreación del cortejo de una manera lenta, detallada, solemne, gozando cada instante del proceso. El diminutivo (toditas las noches) crea una atmósfera afectiva y encantadora, que tiende a alargarse en el tiempo, para disfrutarla al máximo. Todos queremos que lo placentero dure mucho…

Está claro que existe una complicidad total entre el astro y el gitano. La interacción está llena de cariño y afecto.

Esta copla da una visión desmaterializada y espiritual del amor. El amor no se ve como algo físico y corpóreo (de hecho, representar la parte femenina como un concepto inanimado ayuda a olvidarnos de ideas físicas como belleza y guapura). Por eso, la elección de La Luna no es algo casual. El amor va más allá de lo corporal/sexual. Es como un estado de complicidad, de sintonía, de plenitud entre dos almas compatibles y empastadas (ya no de personas y cuerpos) que se unen en una sola, de tal forma que una no es nada sin la otra.

Se trata de un amor que se consigue a partir de la belleza interior, de las cualidades psicológicas innatas entre dos personas. Y la belleza interior puede llegar a ser tan preciosista y sensitiva como la exterior. De hecho, esa sensualidad se detecta en los gestos, miradas y poses de la Luna, a la cual se dota de viveza y expresividad a la hora de retratarla con personificaciones exclamativas: mira la lunita, con su carita empolvá, como se ríe […] mírala que resalá […] con su cara enamorá

En la descripción de la Luna también se utilizan algunas metáforas clásicas como por ejemplo, identificarla y asemejarla con un cascabel (instrumento musical que tiene forma de media luna): lunita clara cascabelera.

La bimembración (poner dos adjetivos al sustantivo) ayuda a aumentar la capacidad sugestiva y musical del simbolismo, además de dotar de sensualismo y el detallismo a la copla, aspecto que nos evoca a la poesía Rococó del XVIII: lunita clara y cascabelera, bata de encaje y seda. En general, la adjetivación de la Luna es abundante y rica con cualidades relativas al ámbito de lo físico (clara, gitana, empolvá, guapa) y el carácter (resalá, enamorá, coqueta)

La fusión entre la Luna y el gitano es total, hasta tal punto que la Luna se caracteriza y personifica con elementos del mundo calé: se adorna con una bata/ bata gitana de encaje y seda. La anadiplosis de bata permite ahondar en el detalle, y acercarlo al sensualismo Rococó.

La compatibilidad entre las dos almas se puede apreciar muy bien antes del segundo estribillo, ya que se crea una serie de correspondencias recíprocas entre el gitano y la Luna. Son correspondencias basadas en el lenguaje de signos corporales (la risa, la mirada), ya que con el cuerpo una persona puede irradiar y transmitir complicidad sin necesidad de usar palabras. Por eso, se trata de un amor más espiritual que material: y el gitano que la mira porque se muere por ella. La lunita se ríe porque es coqueta.

Conclusión: la complicidad entre los personajes se crea con el lenguaje literario, con la fuerza de la palabra, con las imágenes metafóricas, con el poder de sugestión del léxico elegido. Se combina la elegancia, el refinamiento con algunos coloquialismos más cercanos (resalá) o la relajación del participio (enamorá, empolvá).

Las estrofas son de cuatro versos, donde el segundo rima en asonante con el cuarto, y primero y tercero quedan libres


miércoles, 19 de febrero de 2020

Marta, Sebas, Guille y los demás (Amaral): un homenaje a los amigos


Hoy toca un poquito de pop. Para ello he elegido una canción de Eva Amaral del año 2005. Pertenece al disco Pájaros en la cabeza que fue uno de los más vendidos y premiados de la cantante aragonesa. El tema es un recuerdo a los amigos de la infancia y juventud, y cómo el paso del tiempo y las circunstancias hacen que la relación no sea tan presencial ni tan directa como antes, pero siempre queda un huequecito en el corazón para estas personas que formaron parte de la vida pasada, y nos dieron tantas horas de felicidad. Como ya habréis adivinado el tema que vamos a analizar hoy es Marta, Sebas, Guille y los demás (también conocido como Son mis amigos).


Marta me llamó a las seis, hora española
Sólo para hablar, sólo se sentía sola
Porque Sebas se marchó de vuelta a Buenos Aires
El dinero se acabó, ya no hay sitio para nadie


¿Dónde empieza y dónde acabará
El destino que nos une y que nos separá?

Yo estoy sola en el hotel, estoy viendo amanecer
Santiago de Chile se despierta entre montañas
Aguirre toca la guitarra en la 304
Un gato rebelde que anda medio enamora'o
De la señorita Rock and roll
Aunque no lo ha confesado, eso lo sé yo

Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas
(Woah!) Son mis amigos, por encima de todas las cosas

Carlos me contó
Que a su hermana, Isabel
La echaron del trabajo sin saber por qué

No le dieron ni las gracias porque estaba sin contrato
Aquella misma tarde fuimos a celebrarlo
Ya no tendrás que soportar
Al imbécil de tu jefe ni un minuto más

Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas
(Woah!) Son mis amigos, por encima de todas las cosas
Son mis amigos

Alicia fue a vivir a Barcelona
Y hoy ha venido a mi memoria
Claudia tuvo un hijo
Y de Guille y los demás, ya no sé nada

Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas
(Woah!) Son mis amigos, por encima de todas las cosas
(Woah!) Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas
(Woah!) Son mis amigos, por encima de todas las cosas
Son mis amigos

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Detrás del yo poético se encuentra la mismísima Eva Amaral. Esto lo sabemos porque en la canción se alude al músico que la acompaña en sus actuaciones: Juan Aguirre (“Aguirre toca la guitarra en la 304…”). Por tanto, podemos suponer que se trata de un tema que tiene bastante trasfondo real y los amigos a los que nombra a lo largo del poema (Marta, Sebas, Alicia, Carlos…) son sus amigos de la infancia/juventud (o al menos, hay cierta inspiración en ellos). Es normal que muchas canciones sean trasuntos de hechos totalmente reales, y aunque el producto siga siendo ficción, la conexión con la vida de cada uno es más que evidente.

La canción se introduce a partir de una situación o escena presente con una amiga (Marta me llamó a las 6 hora española…), la cual servirá de incentivo o pretexto para que el yo poético empiece a recordar a los amigos de su pandilla de juventud. El hecho de detallar el marco temporal de una manera tan concreta (a las 6 hora Española) es un recurso que sirve para magnificar el factor distancia en las relaciones sociales. Se supone que cuando nos hacemos mayores, cada uno hacemos nuestras vidas, y es posible que el grupo se disperse en diferentes lugares del mundo, haciendo que el contacto directo sea cada vez más difícil. La propia Amaral ha viajado mucho por motivos de trabajo así que le costará encontrar huecos para poder seguir juntándose con “sus amigos”.

Marta representa la amiga con la que sigue manteniendo cierta relación y contacto (aunque sea telefónico tal como sucede aquí). Y al menos, aunque hayan crecido y cada una haya hecho su vida, se ve que sigue habiendo complicidad para contarse intimidades, preocupaciones y problemas como dos buenas amigas: “Marta me llamó […] solo para hablar, solo se sentía sola porque Sebas de marchó de vuelta a Buenos Aires, el dinero se acabó…”. Es la típica llamada de desahogo que se hace a la amiga cuando hay problemas serios.

A partir de esta escena, emergerán las reflexiones del yo poético sobre el paso del tiempo y las circunstancias que hacen que los amigos dejen de tratarse como antes. Esto lo manifiesta con una interrogación retórica de tono casi existencia y fatalista que parece no encajar mucho en un tema tan ligero como este: “¿Dónde empieza y dónde acabará el destino que nos une y nos separará? La conversación con la amiga es la chispa de la reflexión. Hasta se hace uso de uno de los conceptos románticos por excelencia: el fatum, el destino, la predestinación…que tiene el poder de controlar nuestras vidas y nosotros no podemos hacer nada para cambiarlo. Un concepto abstracto cobra fuerza mediante su personificación (el destino que nos une y nos separará). De todas formas, estos versos tan intensos y dramáticos rebajarán su tono con la antítesis final (unir-separar). Unas veces el destino es negativo (te aparta de los amigos) pero también es positivo (te hace conocer a los amigos). Al menos, intenta objetivizar el tono para no perecer esto una tragedia jjajjaa. Una de cal y otra de arena.

Después de la reflexión, volvemos al momento presente en el que el yo poético anclará sus coordenadas espaciales y temporales: “Yo estoy sola en el hotel, estoy viendo amanecer”.  Este tiempo presente o actual queda marcado mediante un mismo verbo (estar) con diferentes estructuras: estar como locativo (estar + complemento de lugar: estar en el hotel) y estar como perífrasis de gerundio (estar viendo amanecer). A la vez que habla, el tiempo fluye. Estas reflexiones se suceden de forma espontánea en un presente.

El lugar queda realzado con la personificación de la ciudad donde se encuentra: “Santiago de Chile se despierta entre montañas”.  Enfatizar estéticamente el entorno en el que se encuentra es una forma de dar trascendencia a su vida. Es SU VIDA. Sus amigos tienen la suya. Cada uno tiene la suya propia. Ya no comparten tantas cosas como antes. Ella esta en otro lugar, con otra gente, con su trabajo, haciendo su vida. Recrearse tanto en el presente es una forma de decir “todos tenemos nuestras vidas y nuestras circunstancias”. De hecho, es en esta parte cuando habla de su guitarrista: “Aguirre toca en la guitarra…”. Y lo describe de forma metafórica para enfatizar su talento, su genio, su creatividad, su pasión por la música…vamos un elogio en toda regla: Un gato rebelde que anda medio enamorado de la señorita rock and roll

En la segunda parte del tema, el yo poético introduce a más amigos del pasado e incorpora una anécdota vivida con ellos: “Carlos me contó que a su hermana Isabel la echaron del trabajo sin saber por qué. No le dieron ni las gracias porque estaba sin contrato. Aquella misma tarde fuimos a celebrarlo”. Estos versos son muy interesantes:

-En primer lugar, reflejan de una forma pura el concepto de amistad. Ante los problemas que te pone la vida, los amigos están ahí para hacértela un poquito más agradable y convertir algo malo (un despido), en bueno (una juerga). Un buen amigo es capaz de alegrarte un día triste y te hace más digerible un fracaso. Con buenos amigos las penas no se hacen tan grandes.

-En segundo lugar, se aprovecha para hacer alusión a problemas de la sociedad actual del siglo XXI: gente que trabaja sin contrato, despidos improcedentes, falta de empatía laboral (no tendrás que soportar al imbécil de tu jefe ni un minuto más). Los amigos ven el vaso medio llano e intentan mirar el lado bueno. Y además se recurre al habla coloquial (imbécil es un término ofensivo y que roza lo malsonante). Esa forma de hablar es la que usamos cuando estamos con los amigos. Un habla relajada, espontánea, coloquial. 

En la tercera estrofa recuerda a otra amiga (Alicia). Alicia representa al típico amigo del que acabas perdiendo el contacto. Solo recuerdas su última pista: Alicia se fue a vivir a Barcelona y hoy ha venido a mi memoria. Lo mismo con su amiga Claudia: Claudia tuvo un hijo. Y luego tenemos el escalón más bajo que son los amigos de los que ya no sabemos absolutamente nada y están desaparecidos, pues se han pasado los años y no hay noticias: De Guille y los demás ya no sé nada.

El estribillo lanza un mensaje muy optimista y pragmático. Aunque ahora las circunstancias sean otras, cada uno tenga su vida y sus problemas, se vean menos, ya no tengan contactos…a pesar de eso, estas personas han jugado un papel muy importante en la vida y ese cariño nunca va a desaparecer: Son mis amigos en la calle pasábamos las horas. Son mis amigos. Por encima de todas las cosas. De hecho, se produce un contraste entre el presente (son) y el pretérito imperfecto (pasábamos). Aunque esas personas son vida pasada, siguen siendo sus amigos, están en el corazón, y eso nunca se va a borrar. Además lo afirma con locuciones rotundas que crean una escala de valores (por encima de todas las cosas)

El verso es de arte mayor, aunque el número de sílabas cambia (pero casi siempre superior a 10). Un verso extenso favorece la exposición de ideas y reflexiones, y más cuando se utiliza un lenguaje más coloquial que literario. A veces dos versos consecutivos riman entre sí creando asonancias (española-sola, contrato-celebrarlo, cosas-horas).




viernes, 14 de febrero de 2020

Me casó mi madre: el peligro de los matrimonios de conveniencia


El tema de los matrimonios de conveniencia (personas que en lugar de casarse por amor lo hacían por algún interés económico, moral, cultural, social o político, a veces obligados por los padres) ha dado muchísimo juego en la historia de la copla. Entre muchas de las tantas canciones que se han escrito sobre este asunto, he elegido una que lo refleja de la manera más clara y explícita posible. Año 1947. Intérprete: Concha Piquer. Título: Me casó mi madre



Doña Pepa "la clavela"

ayer compró una alianza,
te casas con Curro Ponce
porque a mi me da la gana
Era la niña un sollozo
de los pies a la garganta,
madre yo tengo otro amor
a quién le di mi palabra.

La niña viste de blanco
entre suspiros y lágrimas....Ayyyyy
Me casó mi madre
chiquita y bonita
con un muchachito
que yo no quería ayaya
que yo no quería.
Mi casa luto se pone
cuando vuelvo de la Iglesia
del brazo de Curro Ponce.
Ay dolor de mi dolor
que tuve que darle el si
cuando quise darle el no.
Las cosas de doña Pepa
de mala manera salen
me casa con Curro Ponce
o no me casa con nadie.

Él se va a la medianoche
yo le sigo por las calles...
Madre me diste un marido
que llama en otros portales.
La niña siempre diciendo
y no se entera la madre ayyyy
Le segui los pasos
por ver donde iba
y le vi de entrar ayayay
en cá su querida.
Mi mare lo ha conseguio
que estoy muriéndome a solas
casaita y sin mario...
Ay dolor de mi dolor
lo malo fue darle el si
cuando quise darle el no.

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Desde tiempos antiguos era habitual (sobre todo en la aristocracia y la burguesía rural y urbana) que los padres se encargaran de concertar los matrimonios de sus hijos. Las familias con poder económico y buena posición social querían asegurarse que sus descendientes siguieran conservando ese estatus privilegiado. Por eso, los hijos se debían casar con hijos de otras familias de la misma clase social (al ser posible, de familias importantes en la sociedad de la época, para que la unión de ambas familias diera lugar a una familia todavía más poderosa). Era un desprestigio muy grande que una persona de clase alta se acabara casando con una persona de clase más baja y/o de dudosa reputación moral. Los padres se encargaban de planificar y acordar el futuro matrimonio al margen de lo que pensaran los hijos (muchas veces, cuando los futuros casados eran todavía recién nacidos).

Estos matrimonios nacidos en el seno de pactos y acuerdos entre los padres, no solían funcionar bien. Hay que tener en cuenta que los padres hacían esto sin tener en cuenta las opiniones y sentimientos de los chicos. La gente se casaba de por vida sin estar realmente enamorado y apasionado con la pareja. Esto provocaba mucha frustración, sobre todo en la parte femenina, ya que la mujer quedaba encadenada y subordinada a su marido para toda la vida. El hombre lo tenía más fácil, ya que por su condición masculina, podía mantener relaciones con otras mujeres (ser infiel), y la mujer lo único que podía hacer era callar y aguantar carros y carreras. Como veis, el motor de estos matrimonios es económico, social, político, pero nunca amoroso.

De hecho, había veces que una persona se enamoraba de verdad de otra persona de una clase social más baja, pero los padres no consentían que su hijo/a cometiera la locura de formar una familia con alguien de tan baja calaña (por muy enamorado que estuviera).

Todo esto que os estoy contando (fruto del contexto de la época) es lo que le pasa a la protagonista de la copla.

En la canción se cuenta cómo la madre de la protagonista (una tal Pepa) concierta el matrimonio de su hija con otro hombre (Curro Ponce). La chiquilla no quiere casarse con el chaval, ya que ella realmente está enamorada de otro hombre, al cual le ha jurado su amor (Madre, yo tengo otro amor a quien le di mi palabra).

La copla se estructura en tres partes, las cuales configuran un texto narrativo (nos cuenta la historia de un amor concertado). Se combina el narrador omnisciente en tercera persona con partes en estilo directo en las que intervienen brevemente los diferentes personajes (la madre, la hija...). En la última sección, se pasa a la primera persona con voz de la protagonista.

PARTE 1: Los antecedentes (momentos antes de la boda: concierto del matrimonio). Tal como os dije, los sentimientos de la chica no se tienen en cuenta. Es la opinión y el criterio de la madre el que prevalece en todo momento. Lo que la matriarca del clan decide es lo que se hace, sin dejar decidir a su hija algo tan importante para su vida

En las palabras maternales podemos apreciar un tono dictatorial, autoritario y de imposición, ya que está dando una orden a la hija, a la cual no se puede negar. De hecho, la madre se limita a decir lo que se va a hacer, sin posibilidad de rectificar y dar marcha atrás, sin justificar nada, sin contemplaciones y sin dejar margen de decisión y voluntad a su hija. El tono coloquial y un presente de indicativo con valor de imperativo enfatiza y realza esta idea: Te casas con Curro Ponce porque a mí me da la gana. Más claro no se puede decir. El matrimonio se hace porque lo dice la madre y punto. No hay más. La subordinada causal no tiene el valor de razonamiento o argumento. Solo refleja el abuso de la madre sobre la hija (porque me da la gana)

La madre es la que compra los anillos de la boda: Doña Pepa la Clavela ayer compró una alianza. La interesada en que ese matrimonio tenga carácter oficial es ella...y no los involucrados (los novios). Básicamente, esta tomando decisiones trascendentales en la vida de la chica, la cual no tiene poder de decisión. Está anulada. 

La hija no quiere casarse. La desesperación y la tristeza se reflejan mediante la metáfora del torrente de lágrimas: era la niña un sollozo de los pies a la garganta. Los complementos espaciales dan un tono hiperbólico al poema (de los pies a la garganta), extendiendo el dramatismo a todos los ámbitos vitales. El léxico de esta parte de la copla denota tristeza y amargura (sollozos, suspiros, lágrimas). A pesar de esta atmósfera tan pesimista, el corazón de la madre no se ablanda y el plan de la boda seguirá hacia delante

PARTE 2: La boda (el día del casamiento). El verbo casarse actúa normalmente como reflexivo, ya que el referente del sujeto es el mismo que el referente del complemento directo (el sujeto realiza una acción que afecta a sí mismo: me caso...el mismo que decide casarse es el que se casa). En cambio, en esta copla no actúa como reflexivo (me casó mi madre), ya que la referencia del sujeto es la madre y la referencia del directo es la hija. La madre realiza una acción que afecta a la hija. Esto permite acentuar la cosificación que sufre la chica, la cual puede ser manejada como si fuera un muñeco, un títere o una marioneta, no pudiendo decidir sobre el devenir de su propia vida. Ha perdido el libre albedrío

Se crea un contraste bastante interesante, ya que algo que es alegre y festivo (una boda) se acaba convirtiendo en algo triste y feo (al casarse en contra de su voluntad, la chica no va a ser feliz). Esa mezcla de sensaciones, de claroscuros, crea un efecto muy peculiar, ya que se está dando la vuelta a un registro, convirtiendo lo placentero en algo trágico

Hay palabras con connotaciones positivas (bonita) y diminutivos afectivos idílicos (muchachito, chiquita) que en esta copla se tiñen de un tono de tristeza y melancolía. Elementos que en otros poemas son alegres y optimistas, en este no funcionan como tal debido a la atmósfera de lamentación del yo poético, gracias a esas interjecciones enfáticas: con un muchachito que no yo quería, Ayyyyy

El estado de angustia de la protagonista se refleja con una personificación en hipérbaton cargada de simbolismo: mi casa luto se pone cuando vuelvo de la iglesia. El luto simboliza el dolor, la tristeza, la pérdida. Acaba de perder su esencia como persona, su capacidad de decidir y gestionar su propia vida. Parece que en lugar de venir de una boda, viene de un entierro. 

Los paralelismos ayudan a crear una antítesis entre lo que la protagonista desea y quiere con lo que a la protagonista le obligan e imponen: que tuve que darle el sí, cuando quise darle el no: nexo (que/cuando) + perífrasis (tuve que darle/quise darle) + complemento directo (el sí/el no). El deseo es una cosa y la realidad otra, tema cernudiano por excelencia. 

PARTE 3: Las consecuencias (después de la boda cuando la protagonista lleva una vida de casada). En esta última sección de la canción veremos las consecuencias que tiene un matrimonio sin amor. En la copla se nos cuenta cómo el marido de la protagonista abandona por las noches la casa conyugal para mantener relaciones con otra mujer. La protagonista un día sigue al hombre y se lo encuentra metiéndose en otro portal, que es donde vive la querida. 

El paralelismo crea un ambiente de intriga, de tensión, típico de los culebrones de la televisión (él se va a la medianoche, yo le sigo por las calles, le seguí los pasos…le vi entrar…). La realidad (la infidelidad) se va desvelando poco a poco, sin soltar toda la materia narrativa de golpe, calentando dramáticamente la canción, hasta llegar a lo interesante: le sigue los pasos, mira dónde va, lo ve metiéndose en un portal, y finalmente extrae la conclusión (tiene una querida).

La narración se combina con vocativos hacia la madre, donde la protagonista se lamenta de haberse casado, en un tono de rabia y reproche (Madre, me diste un marido que llama en otros portales). Por lo que se ve, la madre quita importancia al tema y le da igual lo que haga el yerno y que la hija sufra (La niña siempre diciendo y no se entera la madre). 

Lo importante para la matriarca es que ya se han casado (y eso, en esa época, es irreversible, no hay marcha atrás ya que no existe el divorcio), y por tanto, el interés ya ha sido satisfecho. El convenio muchas veces queda por encima del honor y la dignidad ¿No os recuerda un poco a la historia de El lazarillo de Tormes, el cual se casa por conveniencia y le da igual ser un cornudo? Pues la madre, me recuerda un poco a él. Lo que pasa es que la madre lo proyecta a través de su hija. La madre, al fin y al cabo, no tiene que sufrir nada. Ella solo contempla cómo la familia ha cumplido un objetivo (que era que la hija se casara con alguien por interés). Por tanto, está contenta con eso, aunque la hija no sea feliz e incluso sea una cornuda. 

La protagonista ve a la madre como alguien maléfica, que ha mirado más por intereses externos y sociales que por la felicidad de su propia hija, y se lo reprocha irónicamente mediante la metáfora de la muerte en vida: Mi madre lo ha conseguío, estoy muriéndome a solas. La paradoja “casaita y sin marío”, refleja la situación real de este tipo de matrimonios: lo único que hay es un papel que dicen que están casados, pero en la práctica, no hay amor ni hay nada. Vivir con alguien a quien no quieres es muy doloroso, y más cuando te han obligado a hacerlo. De ahí, esas exclamaciones tan intensas que nos recuerdan al drama romántico de Zorrilla: Ay dolor de mi dolor

Métricamente predomina el verso de arte menor. En la primera estrofa, detectamos regularidad en la disposición versal, los cuales conforman dos coplas (8-8a 8- 8a). A partir de la segunda estrofa, se mantiene el verso corto, pero se pierde la rima, haciéndose la configuración más libre.