viernes, 13 de diciembre de 2019

Santa Lucía: historia de un amor a través de llamadas telefónicas

Hoy es 13 de diciembre. Para los que no lo sepáis, estamos en el día de Santa Lucía. Por eso, aprovechando la efeméride, no puedo resistirme a comentar una de las canciones más emblemáticas de Miguel Ríos. Aunque el cantante granadino se sintió más cómodo en el género del rock, también hizo temas pop y baladísticos, como el que vamos a comentar hoy. La canción fue compuesta en el año 1980 por Roque Narvaja. Como ya estaréis barruntando, el análisis de hoy va a estar dedicado a Santa Lucía. 


A menudo me recuerdas a alguien
Tu sonrisa la imagino sin miedo
Invadido por la ausencia
Me demora la impaciencia
Yo sí quiero conocerte y tú no a mí

Ya sé todo de tu vida y sin embargo
No conozco ni un detalle de ti
El teléfono es muy frío
Y tus llamadas son muy cortas
Me pregunto si algun día te veré, por favor

Dame una cita, vamos al parque
Entra en mi vida, sin anunciarte
Abre la puerta, cierra los ojos
Vamos a vernos, poquito a poco
Dame tus manos, siente la mías
Como dos ciegos, Santa Lucía

A menudo me recuerdas a mí
La primera vez pensé se ha equivocado
La segunda vez no supe qué decir
Las demás me daban miedo
Tanto loco que anda suelto 
Ahora sé que no podría vivir sin ti, por favor

Dame una cita, vamos al parque
Entra en mi vida sin anunciarte
Abre la puerta y cierra los ojos
Vamos a vernos poquito a poco
Dame tus manos, siente la mías
Como dos ciegos, Santa Lucía
Santa Lucía

A menudo me recuerdas a mí

...............................

La canción cuenta la historia de un amor a ciegas, que se desarrolla a través de conversaciones telefónicas. Los amados nunca se han visto físicamente (cara a cara, en persona). Por eso, el yo poético insiste en querer concertar una cita para conocerla, cosa a la que ella se niega rotundamente. Solo se conocen a través de la voz de las ondas del teléfono. Ahora con el auge de las redes sociales y las nuevas tecnologías (Whasap, Twitter, Facebook, Instagram…) una relación sentimental virtual no llamaría la atención (hoy en día, en pleno siglo XXI, la gente usa aplicaciones para ligar jajajaja) pero en plena década de los 80 resulta llamativo que dos personas mantuvieran una relación solamente a través de un teléfono. Podríamos decir que Santa Lucía es la canción que anticipó el amor on-line

Numerosas leyendas urbanas circulan sobre el trasunto de esta canción y la identidad de la persona a la que se dirige el yo poético. Unos dicen que se trata de una relación homosexual entre dos hombres, que usan el teléfono para quererse, ya que les da miedo mostrar su amor en público debido al ambiente de homofobia de la época. Entonces, la única manera que tienen para amarse es esta, a través del teléfono.

Otros dicen que la persona a la que habla el yo poético es una mujer invidente, la cual, un buen día recibe una llama telefónica de un hombre desconocido, que se ha equivocado de número, y sin querer, ha acabado llamado a esta mujer cuando quería telefonear a otra persona. Según se ve, este hombre se quedó enamorado de la voz de la mujer, y a partir de ahí empezó a llamarla con más asiduidad. Pasaron los días y las conversaciones se sucedían. Poco a poco, a través del teléfono, la chispa del amor se fue avivando. Compartieron penas, alegrías, secretos, intimidades. Sin haberse visto nunca, llegaron a saber todo uno del otro, como si se hubieran conocido toda la vida. Así, hasta que un día la voz poética decide concertar una cita con la chica para quedar en el parque y verse la cara después de tantas horas de teléfono. Sin embargo, ella se niega, ya que había ocultado un aspecto importante de su vida: era ciega. Y tenía miedo de él lo supiera y la rechazara.  

La verdad es que el creador del tema consiguió crear un contexto de ambigüedad muy sugerente que hace que esta canción pueda tener muchísimas lecturas y análisis. Ahí está la magia del tema. Tú escuchas la canción y te puede suscitar tantas cosas que el autor, con intención o sin intención, ha generado un enigma del que mucha gente ha intentado hallar una solución y todavía hoy es un misterio sin resolver, pero la belleza poética del tema sigue impertérrita a pesar de las décadas. No sabemos quién es el amante, ni en qué contexto se mueve, ni cómo fue la primera llamada, pero todo el mundo lo cantamos.

Para los que no sepáis, Santa Lucía es la patrona de los ciegos. La ceguera juega un papel importante en el desarrollo de la canción. Los amantes no se han visto físicamente, nunca han quedado de forma presencial en un sitio, no se conocen las caras. El único vínculo que han tenido es el teléfono, y en una llamada telefónica, solo es perceptible la voz, la palabra, la entonación, la oralidad, lo verbal…nada de caras, ni cuerpos, ni gestos, ni ojos, ni pelos. Saben todo uno del otro, pero no se han visto las caras (que es lo más importante). De ahí el valor metafórico de la ceguera.

A lo largo del tema el yo poético muestras sus dudas e impaciencia por la ausencia física de la amada. De ahí esas ansias por querer tener un encuentro presencial con ella, tal como manifiesta en el estribillo mediante los imperativos y las estructuras en paralelismo: “Dame una cita/vamos al parque, entra en mi vida […], abre la puerta, cierra los ojos, vamos a vernos poquito a poco, dame tus manos, siente las mías” (verbo en imperativo + complemento).

El parque tiene connotaciones sentimentales y amatorias desde la tradición medieval. Cuando los amantes se encuentran suelen elegir un marco natural y sensual que contextualice la reciprocidad anímica. En un parque suele haber árboles, ríos, pájaros cantando, flores…el típico locus amoenus que encontramos en todo poema amatorio.

El acercamiento físico (y amoroso) se representa muy bien con la metáfora del acceso: “Entra en mi vida sin anunciarte, abre la puerta…”. Abrir la puerta a una persona significa dejar que entre y forme parte de tu vida, unirte a ella, compartir tu esencia, tu alma, tu espíritu con ella. El yo poético desea ansiosamente que la amada dé el paso definitivo y quiera entrar a su vida de una forma natural, espontánea, visceral. Cuando sientes de verdad el amor, no hace falta avisarlo o decirlo (“sin anunciarte…”)…directamente entra por la puerta. El yo poético pide que se deje llevar por los sentimientos y acepte la cita, después de tantas llamadas telefónicas. Él lo tiene claro. Solo falta ella para que culmine el amor.

El yo poético quiere que el encuentro sea un momento mágico, íntimo, trascendental. Después de tantas horas congeniando con una persona solamente a través de la voz, es importante poder verse cara a cara con ella y materializar todo ese amor en una imagen, en un cuerpo. Es normal que el protagonista arda en ganas y deseo de ver por fin a esa famosa amada con la que tantos momentos ha compartido. Llevar el amor de la esfera de lo virtual a la esfera de lo real es un momento mítico, y quiere disfrutarlo, degustarlo poco a poco. La magia de la primera vez: “Vamos a vernos poquito a poco, dame tus manos, siente las mías, como dos ciegos”. El protagonista quiere disfrutar del instante, de todos los placeres sensoriales (ver a la amada parte a parte, tocarla, olerla…). El hecho de que haga tanto hincapié en el tacto (“dame tus manos, siente las mías”) es lo que ha dado pie a decir que la amada puede ser invidente (ya que no ve, debe disfrutar del encuentro con el tacto). Eso y la mención a Santa Lucía (patrona de los invidentes) y la comparación literaria (“como dos ciegos”) son algunas pistas que nos llevan a esta posible lectura. Lo que está claro es que el amante necesita un encuentro para materializar el amor que siente por ella, y quiere que ese momento sea especial e inolvidable.

En las estrofas, el yo poético narra con detalle cómo es la relación con la chica a través del teléfono y los sentimientos que en él genera el hecho de que ella no quiera un encuentro real.

Al ser un amor telefónico, el amado no puede poner cara a la amada. A través del contenido de las conversaciones se acaba creando una imagen, que luego podrá o no coincidir con la realidad. De ahí la presencia de verbos sugestivos como “recordar” o “imaginar”: “A menudo me recuerdas a alguien, tu sonrisa la imagino sin miedo”. Es la representación subjetiva y personal de la dama que el yo poético se ha hecho a partir de esas llamadas, en plan yo creo que la amada es así….esto es básicamente los primeros versos del tema

Evidentemente, el yo poético se siente afectado por no poder llevar al plano real la relación. Necesita con urgencia confirmar esa imagen o representación que tiene de la dama: “Invadido por la ausencia, me devora tu impaciencia”. Aunque se relacione con frecuencia con la amada vía teléfono, el protagonista vive en un estado cuasi de soledad, ya que todavía no ha tenido contacto directo y físico con la amada.

El paralelismo antitético marca la falta de reciprocidad en el contexto de lo físico: “Yo sí quiero conocerte y tú a mí no”. El protagonista ansía el encuentro visual. Ella, por el contrario, lo rechaza.

La coordinación adversativa contrapone el plano de lo físico-tangible-material con el plano de lo virtual e inmaterial. Ambos planos se alejan, se distancian, se oponen: “Yo sé todo de tu vida y conozco ni un detalle de ti”. Las llamadas telefónicas tan asiduas hacen que los amantes se conozcan las vidas uno del otro de una forma rotunda y perfecta tal como se marca con el cuantificador de totalidad (TODO de tu vida). Pero por otro lado no se conocen las caras, en el plano físico el conocimiento es nulo, tal como se marca con la conjunción negativa (NI un detalle de ti). El conocimiento total del alma se contrapone al conocimiento nulo del cuerpo. La antítesis es perfecta.

Y aquí llega uno de mis versos favoritos, y ahora encima que estamos en el año 2019 (y no en 1980), habría que remarcarlo todavía más: “El teléfono es muy frío”. Usar dispositivos técnicos de comunicación tiene muchas ventajas (no lo podemos negar): conocemos gente de todo el mundo, hablamos desde distancias cada vez más lejanas, compartimos gustos y trajines del día a día, se pueden crear historias de amor tan bonitas como las de esta canción. Hasta aquí muy bonito, muy cómodo, muy práctico, muy bueno. Sin embargo, esto también tiene su peligro: tanta importancia se da a la comunicación artificial y virtual que nos olvidamos del mundo real y creemos que un wasap, un correo, un SMS o un saludo en Facebook puede sustituir a un beso, un abrazo o un te quiero, o una quedada. Resulta curioso que en los albores de los 80 en una canción como esta, ya se aludiera a los inconvenientes de este tipo de contacto virtual. Y eso que en esa época solo se está hablando de un teléfono, que además sería fijo de esos de rueda. Nada de móviles. El autor de la canción ya nos habla de la deshumanización de este tipo de tecnología. Ahora 40 años después imaginad el despelote que tenemos en este tema 

El yo poético reprocha a la amada este tipo de comunicación virtual o artificial mediante el paralelismo: “El teléfono es muy frío, las llamadas son muy cortas”. (artículo + nombre sujeto + verbo ser+ atributo adjetivo cuantificado). Un amor no puede funcionar así. Necesita algo más. Y ese algo más se llama realidad, plasmación, materialización, proyección. Hay amor entre los amantes. Eso está claro, pero hace falta llevarlo a cabo de forma material y tangible.

Eso le hace al protagonista caer en un estado casi de angustia existencial tal como manifiesta con la interrogativa indirecta: “Me pregunto si algún día te veré, por favor”. El yo poético no está seguro que que ese amor pueda culminar. El indefinido (algún día) crea un estado de incertidumbre, duda, vacilación, inseguridad. Por eso ruega y suplica mediante la locución de cortesía poder llevar a cabo el encuentro: “Por favor”.

A pesar de esa falta de materialización en el mundo real, la relación amorosa ha podido desarrollarse de manera efectiva. El yo poético se identifica con la amada, ha sintonizado con ella, ha congeniado, ha habido compatibilidad, tienen muchos elementos en común: “A menudo me recuerdas a mí…”. Encontrar a tu semejante es una forma de hallar el amor.

En la segunda estrofa se detalla cómo se fueron desarrollando las llamadas telefónicas a lo largo de los días y cómo fue evolucionando el sentimiento amoroso.

-Primero, ocurre el hecho accidental. El amado llama por error a la amada, porque se equivoca de número: “La primera vez pensé se ha equivocado”. Aquí juega un papel importante el destino. Si nos preguntamos qué ha tenido que pasar para que dos personas se conozcan y se encuentren, podremos encontrarnos todo tipo de anécdotas curiosas en donde la casualidad y el incidente cobran un papel fundamental. Si no llega a pasar cierta cosa en X momento y en X lugar nunca se hubieran conocido. Ese error al llamar por teléfono fue el desencadenante de la historia de amor. Si el amado no se equivoca de número, esta relación no fragua.

-Segundo, a raíz de ese hecho fortuito, los amantes mantienen un vínculo (en este caso el telefónico), y eso hace que puedan volver a comunicarse. La voz de la chica le parecería agradable al protagonista y diría, anda voy a volver a llamarla, que me ha llamado la atención, me pica la curiosidad y me gustaría tener una amiga. Ahora poneos en el papel de la mujer. Un desconocido, después de equivocarse, te vuelve a llamar para saber de ti. Evidentemente, no sabes qué hacer ni cómo actuar: “La segunda vez no supe que decir”. Te quedas petrificado, sorprendido, aturdido, en plan, y para qué me volverá a llamar el tío este. Curiosidad y sorpresa, expectación e incertidumbre sería la segunda fase de esta relación.

También es verdad que cuando un desconocido te llama tantas veces y quiere saber de ti, a veces se tiende a pensar mal, ya que no es muy normal que alguien que no conoces de nada quiera ser tu amigo: “Las demás me daban miedo tanto loco que anda suelto”. En casos así es normal que pienses que se trata de un tarado o de un loco que quiere algo macabro contigo.

-Tercera etapa, enamoramiento. Al final, se crea un ambiente de confianza, desaparecen los malos pensamientos y ves que esa persona es buena gente. Y a partir de ahí los amados empiezan a empatizar, contarse cosas, sentimientos, inquietudes, intimidades, ven que tienen cosas en común y surge el amor: “Ahora sé que no podría vivir sin ti”. El amor como fuerza que da sentido y cohesión a la vida. Sin amor, no hay existencia feliz. El amor como símbolo de plenitud espiritual.

Como veis, el amor se desarrolla de forma progresiva, en etapas, en fases, muy del gusto de la lírica renacentista (la primera vez…la segunda vez…, las demás…ahora…). Desde los orígenes al momento actual. Se está contando una historia de amor a ciegas. Una especie de cancionero telefónico. Todas las fases del proceso amoroso petrarquista pero aplicado al siglo XX, en lenguaje del siglo XX. Lo mismo que se vive físicamente (encuentro fortuito, comunicación, enamoramiento, plenitud), pero en un canal artificial y virtual. Muy futurista y moderno todo jajajajja.

Métricamente predomina el verso de arte mayor, aunque hay alguno de arte menor (el teléfono es muy frío). Los versos del estribillo se dividen en hemistiquios separados por comas (dame una cita,/ vamos al parque….entra en mi vida, / sin anunciarte…) y además riman entre sí (parque-anunciarte, ojos-poco, mías-Lucía). En las estrofas, las rimas son muy escasas (ausencia-impaciencia, miedo-suelto). El resto, rima libre  



jueves, 12 de diciembre de 2019

Sere...serenito: la historia de un ladronzuelo que roba por amor


Uno de los estereotipos y prejuicios que se tiene de la copla es el hecho de concebirla como un género cantado exclusivamente por mujeres. Aunque es verdad que hay más intérpretes femeninos que masculinos, también hay muchos hombres que se han atrevido con este estilo y nos han dejado canciones muy divertidas como la que os traigo hoy. Se titula Sere…serenito. Fue interpretada por Camarón de la Isla en el año 1975 y posee unos aires rumberos muy bailongos. Esta canción fue uno de los números musicales más emblemáticos de una película de los años 70 protagonizada por Lola Flores y se titulaba "Casa Flora".


Sere... serenito

guarda el pito,
no me tomes por ladrón, ladrón
pito pito pito pito pi,
guarda, guarda el pito serenito,
pito pito pito pon.

Las noches de luna clara
me pongo a considerar,
si no fuera por tu cara
yo dejaba de mangar.
Pero tú, sentrañas mías
con el bolso en bandolera,
te alborotas de alegría
cuando atrinco una cartera.

Sere... serenito
guarda el pito,
no me tomes por ladrón, ladrón
pito pito pito pito pi,
guarda, guarda el pito serenito,
pito pito pito pon.

Que tengo en la calabaza
visitá una joyería
pa comprarle un siete plazas
a mi novia Rosalía,
a mi novia Rosalía.

Sere... serenito
guarda el pito,
no me tomes por ladrón, ladrón
pito pito pito pito pi,
guarda, guarda el pito serenito,
pito pito pito pon.

Tus ojos marimandones
me van a comprometer,
tus ojos que son ladrones
pa las cosas del parné.
Yo por ti mala persona
sin dudar los robaría
el tesoro y la corona
del Sultán de Alejandría.

Sere... serenito
guarda el pito,
no me tomes por ladrón, ladrón
pito pito pito pito pi,
guarda, guarda el pito serenito,
pito pito pito pon.

Que tengo en cavilaciones
dar un golpe en la Gran Vía
pa comprarle dos visones
a mi novia Rosalía,
a mi novia Rosalía.

Sere!,
Sere... serenito
guarda el pito
por la gloria de cotón, cotón
pito pito pito pito pi
guarda, guarda el pito serenito
pito pito pito pon,
pito pito pito pito pi,
pito pito pito pito pon,
sereno que ya me voy
y adiós.    

.........................


La copla, al igual que la película, cuenta las hazañas y tropelías de un ratero ladronzuelo de baja enjundia, que se dedica por las noches a recorrer Madrid en busca de carteras y establecimientos en los que robar, para después comprarle cosas a su novia Rosalía con el dinero mangado.

Realmente, lo que le pasa a este sinvergüencilla, es que está tan enamorado de su chica que haría cualquier cosa por complacerla. Él no tiene dinero para hacerle regalos, así que se ve obligado a convertirse en un caco nocturno para poder comprarle cosas caras (coches, abrigos de pieles, joyas...). Si no hubiera conocido a esta chica, el propio protagonista reconoce que jamás se le ocurriría robar joyerías en la Gran Vía."Si no fuera por tu cara, yo dejaba de mangar". Se alude a la parte del cuerpo (cara) por el todo (mujer). Esto, en literatura, se conoce como sinécdoque. 

Podríamos decir que el lado perverso y antimoral del protagonista se desarrolla por influencia de la novia: "Yo por ti mala persona sin dudar los robaría". Rosalía se representa en el poema como una mujer obsesionada con las cosas del dinero, el cual le suscita placer, felicidad y ganas de vivir. Esto se ve en la escena en la que el novio le entrega cada mañana a la amada el botín robado de la noche anterior: "Pero tus sentrañas mías con el bolso en bandolera, te alborotas de alegría cuando atrinco una cartera". 

El materialismo de la amada se expresa muy bien con la metáfora: "Tus ojos marimandones me van a comprometer, tus ojos que son ladrones pa las cosas del querer". Realmente, la novia se sitúa en la posición más cómoda posible en la historia: ella no roba. Lo único que hace es pedir, desear, y ordenar, y eso es relativamente fácil. No se compromete en nada. El que se moja y el que quebranta las leyes y pone en riesgo su vida es el protagonista. Y como él está enamorado perdidamente, lo hace sin rechistar y sin medir la trascendencia de lo que hace. Se justifica en el amor para cometer sus robos. 

Como estos atracos se cometían de noche ("las noches de luna clara"), el protagonista tenía que tener mucho cuidado, con una figura de gran importancia en la España de los 70, y que hoy ha desaparecido. Es la figura del sereno (que da título a la copla). El sereno era el encargado de vigilar la seguridad de las calles por la noche, regular la iluminación, abrir las puertas de las casas, y en general, ayudar a la gente perdida en la calle. Los serenos solían ir armados con una porra (eran una autoridad más en la época) y usaban un silbato cada vez que veían algo extraño (por ejemplo, un ladrón robando). Por eso, en el estribillo de la canción el ladrón alude al sereno, ya que si el sereno lo ve robando, este tocaría el silbato y enseguida tendría a la policía. Como veis, los cacos como el de esta canción tenían que actuar con sigilo para no llamar la atención del sereno.

En el estribillo, encontramos un efecto “eco” (pito, pito, pito, pito) que crean como una onomatopeya del ruido del silbato del sereno (aunque parece que está llamando a una gallina jajajjaa). Esto le da a la canción mucha musicalidad y un carácter muy teatralizado. Hay muchísimas reduplicaciones de elementos tanto de palabras (ladrón, ladrón), sintagmas (a mi novia Rosalía, a mi novia Rosalía) y sonidos (sere…serenito, pito pito), que dan mucha musicalidad, junto a las estructuras paralelísticas (tus ojos…tus ojos) que permiten caracterizar a Rosalía (aunque no sea un personaje principal). 

Parece que el ladrón esto de robar lo ve como un juego de niños, sin trascendencia ni efectos. Al fin y al cabo solo lo hace para ganarse a la amada y no como fin lucrativo. Por ejemplo, algunas imágenes rozan la hipérbole con el objetivo de realzar el valor de lo robado, porque cuanto más valor tenga, más amor conseguirá de Rosalía:“sin duda robaría el tesoro y la corona del sultán de Alejandría”

El léxico resulta muy moderno y actual (por ejemplo, mangar en el sentido de “robar”), aunque hay muestras de un habla más relajada, con apócopes (“pa” por “para”), aspiraciones de las consonantes finales (“visitá” por “visitar”) y palabras pertenecientes a clases sociales bajas (“parné” por dinero).

Las estrofas están formadas por cuartetas: 4 versos octosílabos, que riman primero con tercero, y segundo con cuarto: 8a 8b 8a 8b. El estribillo va por libre





lunes, 9 de diciembre de 2019

En tierra extraña: celebrando las fiestas navideñas en Nueva York


Uno de los temas más recurrentes en la historia de la copla es la añoranza por España cuando se está lejos de casa. Por diferentes motivos (exilio, viajes, migraciones, búsqueda de trabajo y un porvenir mejor) mucha gente se ve obligada a abandonar la tierra que le vio nacer, para asentarse en otros países lejanos. En contextos así surgen coplas como la de hoy donde el yo poético siente nostalgia por su país de origen, evoca con cierta pena y melancolía sus costumbres y sus tradiciones, creando una especie de “paraíso perdido”, y expresando el anhelo por volver a la patria.

Esto es lo que le pasaba a Concha Piquer en sus viajes por América en los años 20 del siglo pasado. La famosa copletista se pasaba largas temporadas fuera de España, actuando en diferentes teatros, organizando espectáculos y amenizando grandes veladas de copla en territorio extranjero. Aunque viajar y conocer mundo era divertido y enriquecedor, siempre se gestaba un "gusanillo" en el estómago que te hacía sentir nostalgia por tu tierra, cuando estabas tan lejos del hogar natal.

La copla que os presento hoy, con tintes de pasodoble, se llama "En tierra extraña" y está basada en acontecimientos reales. Cuando Concha Piquer era una jovencita de 16-17 años (estamos en el año 1927) viajó a Nueva York, y pasó las fiestas de Navidad allí. Vivir esos días tan especiales fuera de casa generaba un sentimiento extraño, así que por eso, doña Concha, decidió organizar una cena de Nochebuena, donde invitó a varios españoles que estaban en la misma situación que ella (por diferentes motivos, pasaban las Navidades fuera de España). En esta celebración de “españoles por el mundo”, los invitados recuerdan con nostalgia a España, cantando coplas, bailando, escuchando pasodobles y brindando con vino español. El calor español impregnará esta velada donde habrá tiempo para la diversión pero también para expresar la tristeza por estar tan lejos.


Voy a contarles a ustedes
Lo que a mí me ha sucedido
Fue la emoción más profunda
Que en vida yo he sentido.
Fue en Nueva York una Nochebuena
Que yo preparé una cena
Pa invitar a mis paisanos


Y En la reunión toda de Españoles
Entre palmas, vino y olés
Por España se brindó
Pues como allí no beben por la ley seca
Y sólo al que está enfermo despachan vino
Yo pagué a precio de oro una receta
Y compré en la farmacia vino Español,
Vino Español, vino Español

El vino de nuestra tierra
Bebimos en tierra Extraña
Que bien que sabe ese vino
Cuando se bebe lejos de España
Por ella brindamos todos,
Y fue el fin de aquella cena
La Nochebuena más buena
Que soñar pudo un Español

Más de pronto se escuchó
Un gramófono sonar
Callar todos, dije yo
Y un pasodoble se oyó
Que nos hizo suspirar

Cesó la alegría
Ya todos lloraban
Ya nadie reía,
Todos lloraban
Y oyendo esta música
Allá en tierra extraña
Era nuestros Suspiros
Suspiros de España

.......................................


Vamos a empezar el análisis con dos curiosidades/anotaciones importantes:

-La primera de ellas es que por aquella época en Estados Unidos existía la llamada Ley Seca, según la cual estaba totalmente prohibido la fabricación, transporte, importación y venta de bebidas alcohólicas. Por lo tanto, no se podía beber vino ni otras bebidas con alcohol. La única forma de poder adquirirlas era bajo prescripción y receta médica. En la copla se cuenta cómo doña Concha tiene que remover cielo y tierra, pagando una fortuna, para poder conseguir una receta y así comprar en una botica vino español, y poder brindar en la cena de Nochebuena: "Pues como allí no beben por La ley Seca, y solo al que está enfermo despachan vino, yo pagué a precio de oro una receta y compré en la farmacia vino español". Los invitados, bebiendo vino español y gozando de su suculento sabor fuera de España, se sienten un poquito más cerca de su patria madre

-La segunda de las curiosidades es que durante la cena los invitados escuchan música (gracias a un gramófono). Uno de los temas que suena durante la fiesta es un pasodoble español, que les pone los pelos de punta, y les toca la fibra sensible a todos los asistentes. El sonido de la música les hace sentir añoranza por España, anhelando regresar. Durante esta parte de la copla se incorporan algunos compases y acordes de un pasodoble del año 1902 llamado “Suspiros de España”. Como veis, dentro de una copla es posible encontrar reminiscencias a otras coplas anteriores. Mientras canta Concha Piquer, el espectador escucha la melodía tan característica y tan famosa de "Suspiros de España".

En cuanto a la estructura, la copla posee una primera parte descriptiva y narrativa donde se introduce la anécdota de la cena. La segunda parte es más lírica, donde se expresan los sentimientos de nostalgia por España.

Al inicio de la copla, la protagonista se dirige a todos los espectadores mediante el pronombre de cortesía (ustedes), con el objetivo de hacerles partícipes de la historia y ganarse su atención, presentando su anécdota como si fuera algo trascendental e importante para su vida: "Voy a contarles a ustedes lo que a mí me ha sucedido. Fue la emoción más profunda que en mi vida yo he sentido". El superlativo absoluto (la emoción más profunda de mi vida) crea una atmósfera de interés y "morbo" en torno a la historia. El objetivo es ponerle los dientes largos al público, haciéndoles ver que van a ser testigos de algo muy emotivo. Lo emotivo y lo conmovedor suele generar el interés de la masa. Las marcas de primera persona (MI vida, a MÍ ME ha sucedido, YO he sentidO) permiten configurar la historia como algo inédito, original y personal.

Después, se introducen las coordenadas temporales y espaciales en las que se circunscribe la historia ("Fue en Nueva York, una Nochebuena") y se hace el planteamiento narrativo de la misma ("yo preparé una cena para invitar a mis paisanos").

Las enumeraciones permiten dar una visión festiva, alegre, divertida y salerosa de la fiesta: "Entre palmas, vino y oles". Una fiesta es un contexto amable, feliz, y normalmente se hace para que la gente pase un rato agradable. En la copla se intenta dar una visión de los españoles como gente sociable, divertida, alegre, que se recrea en el lado colorido de la vida. De ahí la presencia de palabras que pertenecen a la misma familia léxica (España): En la reunión toda de ESPAÑOLES [...] por ESPAÑA se brindó. [...] Yo compré en la farmacia vino ESPAÑOL

A continuación, la narradora nos explica la anécdota de la ley seca que ya os he contado antes. El marcador conversacional permite dar un carácter de espontaneidad y conversacionalidad al poema (PUES como allí no beben por la Ley Seca). Tened en cuenta que el narrador nos está contando la historia como si se la estuviera contando a un amigo, así que es normal que el lenguaje se relaje y haya coloquialismos. Es como una anécdota. 

La metáfora permite enfatizar el elevado coste del vino para la fiesta ("a precio de oro"). La protagonista intenta presentar la historia, dando un carácter impersonal, vago, indefinido, poco concreto o demasiado genérico a los elementos foráneos: "allí no beben por la ley seca", "solo al que está enfermo despachan vino". Como veis, se recurre a oraciones impersonales con verbo en tercera persona, con el objetivo de transmitir una visión fría y distante de lo extranjero

La antítesis permite establecer una contraste entre lo patriótico ("vino de nuestra tierra") y lo foráneo ("en tierra estraña"). En esta fiesta se genera una situación muy curiosa: todo el mundo es español, se está bebiendo vino español, se escuchará música española...y sin embargo no están en España. Hay un trocito de España dentro de Nueva York. Además, se refleja una actitud bastante universal del ser humano. Muchas veces infravaloramos pequeños detalles, pequeñas cosas, pequeños placeres...y cuando los perdemos o estamos a punto de perderlos los valoramos y los apreciamos más. Todo esto se refleja muy bien mediante la oración exclamativa: "Que bien que sabe ese vino cuando se bebe lejos de España".

Después, asistimos a la escena del brindis, que es muy común en las cenas de Navidad: "Por ella [por España] brindamos todos, y fue el fin de aquella cena". Mediante un juego de palabras, la narradora valora positivamente la experiencia de esta cena: "La Nochebuena más buena que soñar pudo un español". El hipérbaton (brindamos todos...todos brindamos) y la separación de los elementos de la perífrasis (soñar pudo...pudo soñar) dan musicalidad y elegancia ornamentativa a la escena.

Después del brindis, se produce un punto de inflexión en la historia, que marcará la transición hacia la segunda parte del tema. "Algo" ha sucedido y este "algo" va a repercutir en el desarrollo de la fiesta. La conjunción adversativa arcaica (mas=pero) y la locución adverbial temporal ("de pronto") permite marcar el giro de los acontecimientos, provocando una ruptura o cambio radical y repentino respecto a la primera parte del tema. Hasta ahora, la fiesta era alegra, amable, frívola. A partir de ahora, la historia adquirirá un tono más emotivo, nostálgico y trascendental, a raíz de la música que suena en el gramófono: "Mas de pronto se escuchó, un gramófono sonar". La pasiva refleja permite dar intriga a la historia, como si se tratara de un cuento: "Se escuchó un gramófono"

Con el objetivo de dar solemnidad a la historia y realzar el componente anecdótico (recordad que hay una narradora que nos está contando algo que ya sucedido en el pasado), se adhieren al texto las palabras de la protagonista en estilo directo ("Callar todos-dije yo"). Como veis, el infinitivo se emplea con valor de imperativo (callad todos). Esto es un vulgarismo, que da bastante realismo a la expresión lingüística. Mucha gente con poca formación cultural (en los años 20, la mayoría de la población) cometía este tipo de "fallos".

Finalmente, se nos cuenta cómo el pasodoble que suena en el gramófono emociona y hace llorar a todos los invitados. Se produce un juego de palabras entre el título del pasodoble ("Suspiros de España) y la conmoción que este genera en la gente (los "suspiros" que hacemos cuando tenemos un nudo en la garganta y nos emocionamos): "Y un pasodoble se oyó, que nos hizo SUSPIRAR. Como veis, se produce una separación-ruptura entre el sustantivo núcleo (pasodoble) y el complemento oración de relativo: UN PASODOBLE se oyó QUE NOS HIZO SUSPIRAR. La ruptura de la sintaxis es una forma de reflejar el estado emocional de la gente. Cuando estamos emocionados y afectados por algo, la lengua no es perfecta.

La conmoción de los invitados se realza muy bien gracias a la posposición del sujeto ("cesó la alegría": hipérbaton) y a los paralelismos (ya todos lloraban/ya nadie reía): adverbio [ya] + pronombre indefinido sujeto [todos/nadie]+ verbo [lloraban-reía]

La copla concluye haciendo referencia al título del pasodoble que están escuchando ("Suspiros de España"). La anadiplosis permite seguir el juego fónico y semántico entre el título del pasodoble y la conmoción de los invitados: "Eran nuestros suspiros/suspiros de España". Todas estas personas sienten pena, tristeza, nostalgia por estar lejos de casa, y cualquier cosa que les recuerda a su país natal (como este pasodoble) les hace emocionarse y llorar. Cada una de estas situaciones particulares (suspiros de cada uno de los invitados) trasciende hacia un concepto general o total (país de España).

La lengua resulta muy espontánea, sin artificios ni ornamentos innecesarios. Es todo muy natural, como si un amigo nos estuviera contando una anécdota en una conversación cotidiana.

Aunque el verso más repetido es el octosílabo, se usan todo tipo de versos. La última estrofa es en hexasílabos. En medio de la segunda estrofa hay cuatro versos dodecasílabos. De manera salteada hay algún verso de 10 sílabas.





jueves, 5 de diciembre de 2019

Entre mis recuerdos: dosis de nostalgia para recuperar ese niño que todos llevamos dentro


Como muy bien anuncié en la primera entrada del blog, la copla va a tener el principal protagonismo en este rinconcito de Internet. No obstante, tampoco quiero dejar de lado la “canción moderna española” que nos ha dejado letras y melodías maravillosas. Por tanto, entre copla y copla siempre reservaremos algún huequecito para analizar textos pertenecientes a canciones en español, de todo tipo de géneros y épocas. Hoy os dejaré la primera. La cantaba Luz Casal en el año 1995 dentro del disco “Como la flor prometida”. Es todo un clásico de la cantante gallega: Entre mis recuerdos.



Cuando la pena cae sobre mí
el mundo deja ya de existir,
miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos.

Para encontrar la niña que fui
y algo de todo lo que perdí,
miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos.

Sueño con noches brillantes,
al borde de un mar
de aguas claras y puras
y un aire cubierto de azahar.

Cada momento era especial,
días de prisa, tardes de paz,
miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos.

Yo quisiera volver a encontrar la pureza
nostalgia de tanta inocencia
que tan poco tiempo duró.

Con el veneno sobre mi piel,
frente a las sombras de la pared,
miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos.

Y si las lagrimas vuelven,
ellas me harán más fuerte.

Yo quisiera volver a encontrar la pureza
nostalgia de tanta inocencia
que tan poco tiempo duró.

Cuando la pena, cae sobre mí,
quiero encontrar aquello que fui,
miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos.

Vuelvo hacia atrás y busco entre mis recuerdos

.......................................................

El tema principal del poema es la nostalgia por el pasado, el cual sirve al yo poético como mecanismo para ahogar la pena presente, pero también como ejemplo/modelo/inspiración para hallar su esencia personal, su pureza, su inocencia, aquello que le hacía feliz y daba sentido a su vida, y que en el momento actual no tiene o ha perdido. Por tanto, la mirada hacia atrás en el tiempo no hay que concebirla únicamente como una forma de evasión o desahogo anímico (qué feliz era antes y qué desgraciado soy ahora), sino también como una herramienta de análisis/reflexión/pensamiento que sirve para poder aplicarlo en el presente y mejorar la situación actual. La nostalgia es lírica y estética (sentimiento que suena bonito y poético) pero también funcional, genera una utilidad, ayuda al yo poético en una búsqueda hacia sus raíces, hacia su esencia que quiere y desea poder llevar al presente. El pasado sirve para mejorar el presente, para que el yo poético sea más fuerte ante las adversidades, tal como dice uno de los versos.

El sentimiento negativo (la pena) queda personificado en el primer verso con el objetivo de enfatizar el estado anímico doloroso del yo poético presente: “Cuando la pena cae sobre mí”. Ese pronombre de primera persona (sobre mí) circunscrito en la subordinada temporal (cuando…) es muy importante ya que marca muy bien el contexto de pena inherente al yo poético. Es la pena del yo, de esa voz poética, y no otra. Es SU pena.

El yo poético ante esa pena y tristeza usa el pasado como refugio de su amargura. El ser humano cuando está triste puede evadirse y desahogarse a través de muchos mecanismos que le dan un consuelo, aunque sea temporal: el arte, la literatura, la bebida, el alcohol, las drogas, los amigos (algunos instrumentos de evasión no son muy saludables). En este caso, el paraíso artificial creado es el recuerdo de una etapa anterior de la vida que era prototipo de felicidad. La separación de la perífrasis verbal con el adverbio en medio (El mundo deja ya de existir VS El mundo deja de existir ya) es una forma de marcar súbitamente el paso del plano real al plano artificial o mental. Cuando el yo poético mira al pasado se mete de lleno tanto que se olvida del presente. Se produce una ruptura conceptual. El poder del pensamiento y la imaginación es tan fuerte que nos evadimos de la realidad presente y sin querer nos creamos otra realidad, en este caso inspirada en un paraíso pasado. Imaginad cuando vemos una película o leemos un libro. Al final, nos hemos metido de lleno en el mundo del arte y se nos olvida la realidad, aunque sea durante un tiempo corto.  El yo poético hace lo mismo pero con la película de su vida: “Miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos”.

La oración subordinada final permite dar una utilidad a la nostalgia: “Para encontrar la niña que fui y algo de todo lo que perdí”. La nostalgia no es solo un sentimiento que se vive y del que nos podemos dejar llevar (para bien o para mal), sino también una forma de canalizar nuestra esencia, de bucear en el pasado para hallar una búsqueda que permita dar sentido al presente. El yo poético indaga en el ayer para hallar un modelo de ser o de estar que deba servir para reflejarse y volver a recuperarlo. El tiempo verbal pasado (fui, perdí) es una forma de expresar que esa esencia del yo pasado ahora en el presente no existe, pero el uso de verbos relacionados con la búsqueda y el hallagazo (encontrar, buscar…) nos hace ver que el yo tiene intención de utilizar el pasado para mejorar su presente.  No sirve de nada contemplar el pasado como si fuera una película. Hay que dar un paso más y darle una utilidad vital

El pasado se representa y describe con imágenes extraídas del campo semántico de la Naturaleza sensual y paradisiaca (“noches brillantes”, “mar de aguas claras y puras”, “aire cubierto de azar”). Ya lo decía Jorge Manrique…cualquier tiempo pasado fue mejor, y todos tendemos a idealizar el pasado como una época bella y feliz. De ahí esas imágenes tan sensuales y preciosistas.

Además, la percepción del tiempo no es la misma en una etapa de nuestra vida que en otra. En la infancia parece que todo avanza mucho más lento, tal como se refleja en el paralelismo “Días sin prisas, tardes de paz” (sustantivo + complemento del nombre con valor modal). En la niñez todo es bonito, no hay preocupaciones. Vivimos en una coraza y el tiempo pasa de otra manera que cuando luego crecemos que parece que todo avanza mucho más deprisa.

En la segunda parte del tema volvemos a encontrar versos relacionados con esa búsqueda útil en el pasado. La perífrasis verbal marca ese deseo de querer afrontar el presente mirándose en lo pretérito: “Yo quisiera volver a encontrar la pureza”. La infancia es una etapa pura e inocente de la vida. Los seres humanos no nos hemos corrompido de las miserias del mundo como decía William Blake en “Cantos de inocencia y experiencia”. Los niños son puros, espontáneos, dicen lo que sienten, hacen lo que les sale del alma, sin medir nada, sin estar pendiente de lo que hay. Lamentablemente, esa naturalidad y esencia, no son eternas y llega un momento que el niño se hace mayor y se corrompe. La subordinada adjetiva con anteposición (leve hipérbaton) del complemento circunstancial de tiempo al verbo remarca esa brevedad y ese carácter efímero de la niñez: “Nostalgia de tanta inocencia QUE TAN POCO TIEMPO DURO”. Una vez el niño crece y entra en contacto con el mundo y sus problemas y miserias…se acabó la niñez, la pureza, la inocencia, la naturalidad…y todo lo demás.

Esa corrupción, esa miseria y ese desencanto del mundo actual que provoca dolor y pena se refleja con metáforas: “Con el veneno sobre mi piel, frente a las sombras de la pared”. El mundo actual es tóxico, nos impide muchas veces ser nosotros mismos, y todo se basa en sombras (apariencias), no en realidades. Fijaos que manera tan sutil tiene Luz Casal de decir tantas cosas.

Recuperar ese espíritu de la niñez es fundamental para poder afrontar los problemas que surjan en el presente y así fortalecer nuestro espíritu y nuestra mente, tal como se refleja con la personificación del lloro: “Y si las lágrimas vuelven, ellas me harán más fuertes”. De nuevo el pronombre en primera persona (ME) que marca el tono introspectivo. 

Métricamente, predomina el verso de arte mayor, y no hay rimas, salvo algunos pareados al inicio de cada parte (mi-existir, fui-perdí, especial-paz, pureza-inocencia, piel-pared).



martes, 3 de diciembre de 2019

Yo no quiero comer contigo: cuando la felicidad se antepone al dinero

Si en la copla del día anterior veíamos cómo la diferencia de edad podía suponer un serio problema en el contexto social del momento (la gente no aceptaba que una mujer joven se enamorara de un hombre mayor), ahora vamos con otra barrera importante, como es la económico-social. Y la canción elegida son unos tientos del año 1944 que popularizaron voces como Juanita Reina o Gracia Montes: Yo no quiero comer contigo.



Tu come ricos manjare,
arró con leche y canela;
yo con mi la probe mi mare
suspiros en la casuela.
Los tuyo tienen un poso
y un monte de toros bravo;
los míos los codos rotos
y el hambre colgao de un clavo.
Más con tóo eso
me siento felí
y prefiero comé pan y queso
que mirarte a ti.

Yo no quiero,
yo no quiero comé contigo
que ni gallina, ni pavo reale;
que prefiero,
que prefiero comé haba verde,
que con la probe, que de mi mare.
Tu coche con tu corona,
Serrano, yo he despresiao;
tengo que llegá a Roma
por mis pasitos contaos.
Ay que no quiero comé contigo,
que ni gallina, ni pavo reale
que prefiero comé haba verde
¡ay, ay, ay!,
que con la probe, que de mi mare.

Tu mare gasta sombrero
y los domingos mantilla;
la mía, de enero a enero,
la enagua de la camilla.
Tu pare fuma un habano
y echa más humo que un mixto
y el probesillo mi hermano
fuma hoja de carlisto.
Más con tóo eso
me siento felí
y prefiero comé pan y queso
que mirarte a ti.

Yo no quiero,
yo no quiero comé contigo
que ni gallina, ni pavo reale;
que prefiero,
que prefiero comé haba verde,
que con la probe, que de mi mare.
Tu coche con tu corona,
Serrano, yo he despresiao;
tengo que llegá a Roma
por mis pasitos contaos.
Ay que no quiero comé contigo,
que ni gallina, ni pavo reale
que prefiero comé haba verde
¡ay, ay, ay!,
que con la probe, que de mi mare.

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El tema nos presenta a una pareja bastante descompensada en el terreno monetario: ella, la típica muchacha de origen humilde, que tiene que pasar bastantes estrecheces y apuros económicos, llevando una vida sencilla y sin grandes lujos (más bien diríamos que rozando la pobreza). Él, perteneciente a una familia adinerada, con propiedades, que se puede permitir todo tipo de lujos en la mesa y en la casa. Sin embargo, a pesar de la situación tan privilegiada del hombre, la mujer no se deja camelar ni se siente atraída por ese ambiente de lujo y ostentación. Ella es feliz con un tipo de vida modesta (e incluso pobre). De ahí el título de la copla (“Yo no quiero comer contigo”). La muchacha (que adopta la voz, enfoque y perspectiva de la copla) no se deja seducir por los manjares y alimentos caros que come el muchacho, ni tan siquiera se siente afectada por no probar la carne  (que en los años 40 era un lujo reservado solamente para las clases más adineradas). Ella es feliz con una vida austera y sobria, siempre al lado de la familia.

El mecanismo de cohesión de esta copla se basa en la sucesión de imágenes y escenas de carácter antitético, que permiten contrastar las dos clases sociales: 

-Se contraponen diferentes tipos de comida: los alimentos destinados a la gente más humilde (pan, queso, habas) y los alimentos que comían las clases más ricas (gallina, pavo, ricos manjares, arroz con leche y canela...). Estamos ante una copla costumbrista con pequeños toques de bodegón que hacía la boca agua a la gente cuando la cantaba en plena Posguerra.

-Se contraponen diferentes tipos de posesiones: mientras que las familias pobres no tenían absolutamente nada (de ahí las metáforas relativas a la situación de hambre y miseria: “suspiros en la cazuela”, “el hambre colgao de un clavo”), las familias adineradas disponían de terrenos en el campo, fincas con toros, pozos e incluso coches para poder viajar y desplazarse, y todo tipo de joyas y elementos ornamentativos ("corona").

-Se contraponen diferentes costumbres de la época como la vestimenta (las clases adineradas podían permitirse comprar sombreros, mantillas, tal como se refleja en la copla, mientras que las clases pobres tenían que aprovechar los trapos viejos para hacer, por ejemplo, “enaguas”. un tipo de ropa interior femenina). Incluso el tipo de tabaco que fuman es diferente: la familia del hombre puede fumar tabaco del bueno (de "habano", que son los típicos puros) mientras que la familia de ella solo puede fumar tabaco de "carlisto", que es de peor calidad.

Más diferencias: la familia de él no necesita trabajar para vivir, ya que tiene de todo, mientras que la familia de ella tiene que currárselo, trabajando duramente para poder comer. Todo esto se refleja muy bien con la hipérbole: "los codos rotos". La familia de ella se lo tiene que currar mucho y esforzarse hasta la extenuación, hasta que el cuerpo se resienta. 

El marco de la copla constituye un reflejo muy crudo de la realidad de la época. Había gente que lo pasaba muy mal en el tema económico hasta el punto de no tener nada que llevarse a la boca. Yo recuerdo escuchar a mi abuela historias de la Posguerra donde se llegaban a comer las cáscaras de las naranjas, a hacer tortillas sin huevo, a comer algarrobas día sí y día también, y la poco comida que había se racionaba en las cartillas.  

Al personaje femenino este mundo elitista no le atrae lo más mínimo, tal como se manifiesta en el empleo de verbos relacionados con la voluntad y los intereses personales: "Mas con todo esto, me SIENTO feliz y PREFIERO comer pan y queso que mirarte a ti", "yo no QUIERO comer contigo, [...] PREFIERO comer haba verde con la pobre de mi madre", "Tu coche con tu corona yo he DESPRECIADO". La protagonista prefiere conseguir las cosas a base de trabajo, esfuerzo, sacrificio personal, poquito a poco, como una hormiguita, tal como se refleja en esta escena, que transmite mucha dureza y crudeza, y crea compasión en el lector: "Tengo que llegar a Roma con mis pasitos contados". El camino es metáfora de la lucha diaria, del esfuerzo, de conseguir lo que quieres a base de méritos y trabajo. 

Lo más fácil sería casarse con el hombre rico, para poder solventar sus problemas económicos y salir de la pobreza. Sin embargo, ella no quiere un amor basado en la conveniencia (el interés), sino un amor puro, de verdad, basado en el sentimiento. Si se casara con el hombre dejaría de tener escasez, pero no sería feliz. Ella no quiere al hombre. Prefiere seguir viviendo de una forma humilde, pero feliz. Es un camino duro ("con mis pasitos contados") pero la satisfacción es mayor ya que te estás dejando llevar por lo que quiere tu corazón.

En cuanto a la lengua, se aprecia una tendencia a un habla relajada y algo descuidada, típica de las clases populares de la época, de gente que no ha tenido la posibilidad de formarse ni ir al colegio (algo normal en la época): por ejemplo, desaparecen las consonantes implosivas, del final de sílaba: Arró(z), manjare(s), felí(z), comé(r). Hay metátesis (probe en lugar de pobre). Hay seseo (poso por pozo, despresiado por despreciado), faltas de concordancia de género o número (ricos manjare, toros bravo, el hambre colgado), la pérdida de la d intervocálica (colgao, toó), presencias de e paragógicas (pavo reale), estructuras sintácticas incorrectas (con mi la pobre mi madre). Esta lengua vulgar es reflejo del analfabetismo de esos años,

Gracias a las anáforas de los estribillos (todos los versos empiezan por “que” o “yo”) se dota de mucho ritmo y musicalidad a esta copla, a la vez que la protagonista se posiciona y manifiesta abiertamente sus pensamientos (no va a aceptar al amante, sus ideas son esas y no va a cambiarlas). Los paralelismos permiten contrastar mejor la situación de ambas familias, y así distribuir las diferentes imágenes (los tuyos…los míos. Tu mare…la mía. Tu hermano...el mío). Así se crean dos mundos totalmente distintos y herméticos: el de la amada (pueblo llano) y en del amado (la clase acomodada). 

En las estrofas predomina el verso de arte menor octosílabo, formando cuartetas: 8a 8b 8a 8b. En el estribillo el metro se irregulariza y encontramos rima libre, junto a versos de arte mayor decasílabos (que prefiero comer haba verde), y alguno trisílabo o tetrasílabo (no no quiero) que rompen el ritmo de las estrofas. 


sábado, 30 de noviembre de 2019

Te he de querer mientras viva: cuando la diferencia de edad no obstaculiza el amor


Una de las pasiones humanas más recurrentes en la historia de la literatura, la música y la copla es el amor. El amor, junto a la muerte, han sido siempre, por antonomasia, los dos grandes motivos de inspiración artística. Nos lo decía un profesor en la Universidad. Si os dan un texto y no sabéis cuál es su asunto, decid que es el amor o la muerte y un 90% de las veces acertaréis.

Nos vamos con una zambra del año 1959 que popularizó Marifé de Triana, y es un claro ejemplo de que el amor no tiene barreras: Te he de querer mientras viva





Cuando nos vieron, del brazo,
bajar platicando la Calle Real,
pa las comadres del pueblo
fue la letanía
de nunca acabar:

- Que si puede ser su pare...
- Que es mucho lo que ha corrío...
- Que un hombre así, de sus años,
no es bueno para marío...

Fueron tantas cosas
las que yo sentí,
que al pie de mi reja,
de cara a tus ojos,
me oyeron decir:

Por mi salud, yo te juro
que eres pa mí lo primero,
Y me duele hasta la sangre
de lo mucho que te quiero.

No se me importan tus canas
ni el sentir de los demás,
lo que me importa es que sepas
que te quiero de verdad.

Soy de tus besos cautiva.
Y así escribí en mi bandera:
Te he de querer mientras viva,
compañero, mientras viva,
y hasta después que me muera...

Tú a lo mejor te imaginas
que yo, por tus años,
me voy a cansar...
En el cariño, serrano,
yo me considero
de tu misma edad.

Y no miro a los chavales,
contigo voy orgullosa,
pues me llevas a tu vera
como quien lleva a una rosa...

No le tengas miedo
a mi juventud,
que pa mi persona
no existe en el mundo
nadie más que tú.

Soy de tus besos cautiva.
Y así escribí en mi bandera:
Te he de querer mientras viva,
compañero, mientras viva,
y hasta después de que muera

..............................................



La historia recoge el tópico literario de la mujer jovencita y lozana que se enamora del hombre madurito veinte años mayor que ella. Es el argumento prototípico de las farsas lorquianas donde la diferencia de edad no supone un obstáculo para la consecución de la relación amorosa.

La copla tiene una serie de claves muy interesantes:

En primer lugar, se da una concepción sociológicamente tradicionalista del amor, muy ligada al concepto medieval de "fidelidad cristiana", donde se recurrirá a imágenes intensas y viscerales en las que la amada se desnuda (emocionalmente) ante el amado y se presenta como si fuera una esclava o una mártir (la amada al servicio del amado). La mujer se representa como alguien sumisa, que necesita subordinarse a un hombre para alcanzar su plenitud personal. Para la amada, el amado es el centro del mundo, y no hay nada más.  Es la concepción amorosa de la mujer que deja su vida, su alma, su espíritu, y sus realizaciones personales para complacer a la persona que quiere. La anulación personal (dejar de ser tu mismo para tener contenta a la otra parte) es un proceso típico de esta concepción tradicionalista del amor.

Esto se ve en numerosos fragmentos donde se muestra la intensidad y la fuerza del sentimiento amoroso:

a) “Por mi salud yo te juro que eres para mí lo primero". Mediante el verbo de promesa (te juro) y el adelantamiento del complemento regido respecto al verbo y sujeto en hipérbaton (por mi salud yo te juro), el yo poético femenino expresa fidelidad hacia el amado. Para dar veracidad y sinceridad a su discurso, la mujer es capaz de poner en juego cosas tan importantes y trascendentales como su propia salud. La salud (la no enfermedad) es algo muy valioso en nuestra vida. La protagonista incorpora un elemento de este calibre en su discurso

b) “Me duele hasta la sangre de lo mucho que te quiero”. Se trata de una expresión hiperbólica: la pasión que siente la mujer por el hombre es tan grande, que se convierte en dolor. Esto es típico de la lírica cancioneril: los sentimientos se acaban reflejando de manera material en el cuerpo

c) "Soy cautiva de tus besos”, “No existe en el mundo nadie más que tú”. Estas expresiones demuestran que el yo poético es capaz de renunciar a su propio ser y a su propia esencia con tal de poder estar con la persona que quiere. El numeral ordinal ("eres para mí lo PRIMERO") es una manera de representar la prioridad del hombre sobre la mujer (para la mujer, el amado es más importante, está por encima de ella, es un ser jerárquicamente superior mientras que la amada no le importa estar en un escalón más bajo de la jerarquía con tal de amarlo). La dama se convierte en una esclava, la cual necesita de forma inherente a un "amo" que le dé amor: "soy cautiva de tus besos". Es la metáfora del amor como cárcel (cuando te enamoras es imposible desenamorarse, surge un sentimiento de dependencia, necesitas el amor para vivir). 

No obstante, este tipo de lirismo tan salvaje y primitivo (con algo de amor cortés, pero de la amada al amado en lugar del amado a la amada, que suele ser lo convencional), se mezclarán con algunas frases más intimistas, donde sin necesidad de adornar el discurso y rasgarse las vestiduras se trasmite ese sentimiento de amor y verdad: “lo que importa es que te quiero de verdad”, “fueran tantas cosas las que he sentido” (como veis, cuando una persona está enamorada la falta encontrar el adjetivo exacto y prefiere usar palabras comodín como “cosa”).

En otras ocasiones, se recurre a la hipérbole y al irrealismo con el objetivo de expresar la fuerza amorosa ("te he de querer mientras viva y hasta después de que muera").El amor perdura tras la muerte, otro tópico de la lírica del siglo de oro. 

La bandera funciona como metáfora de todo aquello que es importante en nuestra vida. Cuando una cosa es importante, queda marcada, tatuada, sellada, ya que ha supuesto algo esencial que nos ha marcado para toda la vida: "Y así escribí en mi bandera: te he que querer mientras viva".

En segundo lugar, esta copla refleja muy bien el contexto social de la época. Un matrimonio con tanta diferencia de edad era motivo de escándalo y crítica en el seno de una sociedad conservadora que no miraba con buenos ojos que una niña se enamorara de alguien tan mayor. Por eso, en la copla se dice que esta pareja era el centro de atención mientras iban paseando por la calle, ya que la gente murmuraba y no paraba de darle a la boca cada vez que los veían juntos (que si el hombre puede ser su padre, que si tanta diferencia de edad no lleva nada bueno, etc…). Todo esto se ve muy bien en la primera estrofa: "Cuando nos vieron del brazo, cruzar platicando la calle Real, entre la gente del pueblo fui la letanía de nunca acabar".

Sin embargo, a la amada no le importan los chismorreos de la gente y la diferencia de edad. A pesar de las “canas” (elemento que cohesiona la descripción física del amado, pues su pelo blanco indica avanzada edad), la protagonista seguirá queriendo a su hombre: "no me importan tus canas y el decir de los demás". El ser mayor no es ningún obstáculo para la consecución del amor. De hecho, aunque físicamente sean tan distintos, para ella, la “edad amorosa” es la misma, y eso es lo importante: "En el cariño, serrano, yo me considero de la misma edad"

A lo largo de la copla se aluden a diferentes complicaciones que podrían surgir en este tipo de relación (que ella se canse de él, que ella se enamore de otro mozo más joven y guapo). Sin embargo, para la protagonista la diferencia de edad no será un problema e intentará transmitir  seguridad al amado, mediante imperativos subjuntivos ("No le tengas miedo a mi juventud, que para mí persona no hay nadie más que tú") y presentes de indicativo que encierran promesas ("no miro a los chavales, contigo voy orgullosa").

La protagonista se siente muy segura y orgullosa, y aunque esa diferencia de edad imponga cierto "respeto" desde un punto de vista superficial ("tú a lo mejor te imaginas que yo por tus años me voy a cansar"), ella intenta borrar en el amante todas las dudas y trabas ("en el cariño serrano, yo me considero de tu misma edad"). Se puede hacer frente a todos los obstáculos y dificultades, ya que el amor puede con todos los impedimentos.

Las comparaciones transmiten, a la vez, sensualidad y estabilidad amorosa: "Pues me llevas a tu vera como quien lleva una rosa". La mujer se cosifica a sí misma en un elemento que resulta bonito y bello (una flor) y a la vez le está asegurando al amado que la unión va a ser algo definitivo de lo que no existe ninguna duda.

Estructuralmente, la canción se divide en estas partes:

-En primer lugar, una introducción narrativa (2 estrofas) que presenta la situación dramática (la pareja paseando por la calle) y donde se incorporan los diálogos que contienen la opinión de la gente, que desaprueba la relación.
-Después vienen tres estrofas principales (de versos octosílabos salvo la primera que los tiene hexasílabos). La mujer explica, analiza y reflexiona sobre sus sentimientos amorosos
-Y finalmente, el estribillo (quintilla en octosílabos), donde la protagonista le jura amor eterno al hombre.

En la segunda parte, el proceso se repite, con una serie de cambios:
-La introducción pierde su carácter narrativo, y se adapta al tono lírico del resto del tema. Seguiremos escuchando las reflexiones del yo poético.
-En lugar de tres estrofas principales, serán dos.

Métricamente, la canción combina quintillas (primera estrofa de cada parte) y coplas 8-8a 8- 8a (resto del tema).

En cuanto a cuestiones de estilo, encontramos una serie de vocativos hacia el amante que son tan típicos de la canción española (“te he de querer mientras vida, COMPAÑERO", "en el cariño, SERRANO, yo me considero....). Las anáforas marcan la no aceptación de la gente (que si puede ser tu padre, que si es mucho lo que ha corrido, que si un hombre así de sus años no es bueno para marido…). También encontraremos algún desorden sintagmático en forma de anástrofe, para hacer ajustes métricos (“soy de tus besos cautiva” en vez de “soy cautiva de tus besos”). Llama la atención la mezcla de lengua popular con estos recursos típicos de la poesía culta. 


jueves, 28 de noviembre de 2019

Coplas de las divisas: un himno que daba la bienvenida a los americanos


La canción de hoy nos lleva al año 1953 y nos va a servir para homenajear a una de las actrices más emblemáticas del panorama cinematográfico español: Lolita Sevilla. Se trata de una copla que es casi un emblema en la historia del cine español. Es uno de los números representados en la película de Berlanga Bienvenido Mister Marshall. 



Los yanquis han venío,¡Ole! el salero con mil regalos.

Y a las niñas bonitas van a obsequiarlas con aeroplanos
Con aeroplanos de chorro libre, que corta el aire.
Y también rascacielos bien conservaos en "friguidaire".

Americanos,vienen a España gordos y sanos.
Viva el tronío,de ese gran pueblo con poderío.
¡Ole Virginia y Michigan!,¡y viva "Tersas" que no está mal!,
os recibimos,americanos con alegría.
¡Ole, mi mare!, ¡Ole mi suegra y ole mi tía!

El plan Marshall nos llega del extranjero pa' nuestro habío'.
Y con tantos parneses va echar buen pelo Villa del Rio
Taerán divisas pa' quien toree mejor "corria "
Y medias y camisas pa' las mocitas mas presumías.

Americanos, vienen a España gordos y sanos.
Viva el tronío, de ese gran pueblo con poderío.
¡Ole Virginia y Mirchigan!¡Y viva "Tersas" que no está mal!
Os recibimos, americanos con alegría.
¡Ole, mi mare!, ¡Ole mi suegra y ole mi tía!

Americanos, vienen a España gordos y sanos.
Viva el tronío, de ese gran pueblo con poderío.
¡Ole Virginia y Mirchigan!¡Y viva "Tersas" que no está mal!
Os recibimos, americanos con alegría.
¡Ole, mi mare!, ¡Ole mi suegra y ole mi tía!

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Esta copla nos lleva al contexto de los años 50. La década anterior (años 40) fue muy dura para nuestro país, tanto en el terreno económico como político, debido al aislamiento que sufrió España del resto de organismos, instituciones y países del mundo. En los años 50 ese aislamiento se fue reduciendo y España empezó a integrarse en organismos (como la ONU) y a mantener relaciones con otras potencias (como Estados Unidos). Fue en esta época cuando los americanos hicieron bases militares en nuestro país y a cambio, nos dieron "dinerito" que nos sirvió para poder salir un poco de la miseria de la Posguerra.

Entre las clases populares españolas se creó una especie de caricatura e imagen simbólica de los americanos, los cuales se concebían como salvadores, forrados de dinero y poder que venían a regalarlo y derrocharlo a España.

Las famosas Coplillas de las divisas se sitúan en este contexto, y es uno de los números más conocidos de la película de Berlanga. Los habitantes del pueblo de Villar del Río, celebran y exaltan (en un tono festivo) la llegada de los americanos, para darles una cálida bienvenida. Semánticamente, la copla tiene su miga, ya que los estadounidenses quedan ligados a palabras relacionadas con el progreso, el futuro y la tecnología (rascacielos, aeroplanos de chorro libre), aunque luego el contrapunto se crea con la presencia de objetos cotidianos y humildes que representan los sueños y aspiraciones de las gentes más pobres españolas (medias, camisas). La anadiplosis permite ir encadenando los diferentes regalos que los americanos hacen a los españoles, y así enfatizar su abundancia: "van a obsequiarlas con aeroplanos/ con aeroplanos de chorro libre.

Hay un proceso de muñequización y caricatura de la figura del americano ("gordos y sanos") con algo de hipérbole ("mil regalos") que nos hace ver a Estados Unidos como un país sin escasez y sin hambre(al contrario que España) donde parece que les sobra el dinero como para regalarlo a otros países. Realmente, esta copla refleja la consolidación económica y política de EEUU como potencia.

El hecho de describir a los americanos como personas "gordas" tiene su porqué. En la España de Posguerra la gente pasaba mucha hambre. Por tanto, la gordura y la obesidad no eran situaciones frecuentes. Como los americanos sí tienen dinero, se pueden permitir el lujo de comer mucho, y por tanto, estar gordos. De ahí que se diga lo de "gordos y sanos". Estar godo en los años 50 era algo bueno, ya que no pasabas hambre. 

La canción está plagada de elementos y referencias a tópicos populares (los oles, los toros), como si los americanos fueran amantes de la cultura española. También hay referencias geográficas a estados de los EEUU (Michigan, Texas, Virginia), con una pronunciación muy "made in Spanish" (muy "choricera" como yo digo) así como al famoso "Plan Marshall" que EEUU llevó a a cabo después de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a los países más desfavorecidos y castigados por el conflicto. España acabó entrando a este plan y recibió ayudas económicas de Estados Unidos a cambio de las bases: "El plan Marshall nos llega del extranjero pa nuestro habío".

El estribillo se concibe como una exaltación o elogio al pueblo americano, tal como se refleja en las oraciones exclamativas: "Viva el tronío de ese gran pueblo", "Olé Virginia y Michigan", "Viva Texas que no está mal". El clima de euforia y alegría también se extiende al mundo particular y personal del yo poético, tal como se refleja mediante el paralelismo: "Olé mi madre, olé mi suegra, olé mi tía" (partícula de elogio+ posesivo+ nombre de parentesco familiar"). Cuando estamos contentos, vemos el mundo de una forma festiva y optimista y el ambiente de euforia general lo llevamos a nuestro contexto particular. 

En cuanto al lenguaje, aparecen palabras utilizadas por las clases populares y rurales de la época ("parné" por dinero, "avío" por cocina). Esos términos casi han desaparecido. La d intervocálica desaparece, como veíamos ayer ("pa" por "para"). También encontramos expresiones coloquiales como "echar buen pelo" que significa "mejorar de fortuna". Con el dinero de los americanos, el pueblo de Villar del Río prosperará: "Y con tantos parneses va a echar buen pelo Villa del Río"

Métricamente, predominan los versos largos de arte mayor (entre 14 y 17 sílabas). Cada estrofa está formada por dos pareados y los estribillos riman en libre, excepto el final que también son pareados.