jueves, 28 de octubre de 2021

Carmen de España: una mujer de sangre caliente

En esto de la copla, podemos aplicar la famosa máxima de que cada maestrillo tiene su librillo.

Algunas tonadilleras sobresalieron por su técnica vocal, por su capacidad de afinar, por sus modulaciones líricas, y por su forma de interpretar intuitiva y natural, sin excesos. Daban el matiz adecuado a cada situación dramática, empleando únicamente el aparato fonador en su máxima pureza, sin afectaciones. Es el caso de Concha Piquer.

 Otras nos cautivaron por su peculiar timbre tan distintivo (Gracia Montes, Juana Reina) o por su capacidad de ornamentar y hacer giros efectistas (las copleras flamencas como Rocío Jurado).

 Otra opción fue la línea del dramatismo, la gestualidad, la barroquización escénica. Ser cantante de copla incluye también ser actriz, como le pasaba a Marifé de Triana en su última época

 En la década de los 50 surgió en España una generación de jóvenes intérpretes de copla, que a lo mejor no tenían una voz prodigiosa, pero sí consiguieron encontrar su hueco en el mercado musical, gracias a su sensualidad, belleza y aptitudes cinematográficas. Es el caso, de Paquita Rico o Carmen Sevilla.

 De jóvenes, estas señoras tenían una presencia escénica brutal, se comían la cámara e irradiaban mucho ángel. Aunque eran más actrices que cantantes, aportaron sello propio a la canción española. Por eso, merece la pena que les dediquemos un hueco en el blog.

 Hoy analizamos uno de los pasodobles más conocidos del repertorio. Fue compuesto en el año 1952, en principio, para la voz de Juanita Reina, en su espectáculo El puerto de los amores

Sin embargo, la versión más emblemática y exitosa llegaría tres años después, de la mano de Carmen Sevilla en su película Requiebro. Hoy os traigo Carmen de España



Yo soy Carmen la gitana,

cigarrera de Sevilla.

Y a los guapos de Triana

hago andar en coronilla.

Pero no es verdad la historia

que de mi escribió un francés,

al que haría en pepitoria

si yo lo volviese a ver.

Iba a servirme de camafeo

si atravesara los Pirineos.

 

Carmen de Espana, manola.

Carmen de Espana, valiente.

Carmen con bata de cola

pero cristiana y decente.

No se quien fue el El Escamillo

ni tampoco don Jose

y no manejo el cuchillo

ni a la hora de comer.

Tengo fuego en la pestanas

cuando miro a los gache.

Yo soy la Carmen de Espana,

y no la de Merime,

y no la de Merime.

 

Me han cantado en el teatro

lo mismo que a la Traviata,

mas le aviso a mas de cuatro

que voy a meter la pata.

Pues me tiene hasta los pelos

que ande suerta por hay

una Carmen de camelo

que no se parece a mi.

De los pinreles a la peineta

yo le zumbaba la pandereta

..........................................................................

La canción está construida desde la óptica de la sátira. La sátira es un género literario que nos permite criticar algo o a alguien mediante elementos humorísticos y burlescos, con el objetivo de ridiculizarlo.

Por eso, estamos ante un poema que busca sacar la sonrisa del receptor, hacerle pasar un rato divertido, y a la vez, lanza pullitas contra la realidad, enmascarando lo negativo en una atmósfera de simpatía.

En este caso, se trata de una mofa hacia lo foráneo, hacia lo extranjero (especialmente lo francés), y una exaltación de lo español, estableciendo una comparación entre la mujer gala y la mujer castellana, basándose en prototipos o arquetipos de la sabiduría popular, que rozan la caricatura.

-La mujer francesa está representada por una dama famosa llamada Carmen, que es la protagonista de la conocida ópera Carmen (de Georges Bizet), la cual se inspira en una novela del siglo XIX de un autor francés llamado Prosper Merimée. A lo largo de la composición se alude a este novelista galo y a este personaje literario.

¿Y cómo es esta Carmen de Merimée? Representa a la mujer culta, discreta, elegante, puritana, sumisa, indefensa, recatada, delicada, de modales exquisitos, que hace todo bien, que cumple con los protocolos y normas de saber estar, hace lo que la sociedad espera de ella. Esta perfección la convierte en una mujer fría, anulada, insulsa, sin personalidad, poco pasional, sin sangre en las venas.

En realidad, el poema es una crítica a la sociedad francesa y sus convencionalismos absurdos que condenan a la mujer a no desarrollar su verdadero yo y a convertirse en una oveja más del rebaño, esclava de la opinión pública.

-La dama española está representada por otra señora que también se llama Carmen, la cual es un trasunto de la mujer popular andaluza. No es una Carmen famosa, sino una Carmen anónima, de la calle, del pueblo.

No es tan exquisita, educada, finolis, culta y obediente como la francesa, pero se siente más feliz, más viva, más pasional, más humana, ya que dice lo que piensa, y no se deja llevar por lo políticamente correcto y por las costumbres sociales establecidas.

Tanto protocolo y tanta regla lo único que hacen es anular a la persona y no dejar que esta se realice. Carmen constituye la voz poética (que habla en primera persona)

Representa la garra y el carácter de la mujer española, la cual no se deja dominar por nadie, no necesita protección (es una señora valiente, capaz de enfrentarse al mundo), y ve absurdas ciertas convenciones sociales (que el hombre sea el que se declare a la mujer y no al revés, que la mujer tenga que servir al hombre y no al revés…).

Resulta curioso que en pleno franquismo se cantara una copla en la que la protagonista manifieste una mentalidad tan abierta y disconforme con las pautas establecidas. Si Carmen representa al prototipo de mujer española, esto significa que todos esos rasgos tan modernos y liberales de su pensamiento, se extienden al resto de hembras de nuestro país. España está llena de Cármenes. Todas las féminas ibéricas son como ella.

En este pasodoble se insinúa que la mujer franquista es avanzada, independiente, autónoma, decidida, dominante, pasional, rebelde ante ciertas costumbres, mientras la francesa está chafada a la antigua, pasada de moda, atrapada en sus convencionalismos sinsentido y encorsetada/sometida a las normas sociales.

Realmente, esto no se corresponde con la realidad. La dama española de Posguerra no es tan abierta como muestra la canción. Todo lo contrario: la descripción que se hace de la mujer francesa es la que podría aplicarse a la fémina española, ya que el franquismo siempre defendía a la hembra elegante, callada, sumisa, discreta, ama de casa, que sirve al marido, que cría a los hijos, sabe comportarse, no cobra excesivo protagonismo, está en un segundo plano…

Tened en cuenta que este tema tiene un fuerte componente patriótico, y cuando estamos en la esfera del nacionalismo, es normal edulcorar y maquillar la realidad, con el fin de dar una visión aparentemente positiva de nuestro país a los demás. Queda muy bonito decir, de cara a la galería, que la mujer española es innovadora, libre, de una mentalidad coherente a los tiempos que corren, que no necesita a nadie para ser ella, que tiene gracia y salero, que puede mostrar sin tapujos sus encantos al hombre…

El concepto de modernidad posee connotaciones positivas de cara a la imagen que los demás tienen de nosotros. Ser moderno significa estar a la última, llegar a la cima de la vanguardia, ser alguien con ideas avanzadas, desterrar el pasado, no quedarse estancado, crear nuevas normas. Está ligado a la idea de progreso, evolución, mejora, desarrollo o prosperidad, que son conceptos que están bien vistos por los pueblos

Si se quiere dar una visión digna y elogiosa de nuestro país, nada mejor que mostrar a Carmen de España como una mujer moderna. El autor crea una fachada aparentemente encantadora de la nación castellana.

El concepto de antigüedad, por el contrario, posee connotaciones negativas de cara a la imagen pública. Ser antiguo significa anclarse al pasado, no estar a la moda, aferrarse a las mismas costumbres y pautas sociales sin cuestionar nada, no mejorar, tener ideas que no se corresponden con los nuevos contextos vitales. Todo esto está mal visto socialmente

Si se quiere dar una visión negativa y peyorativa del país vecino, nada mejor que mostrar a Carmen de Merimée como una mujer antigua y conservadora

La copla juega con las connotaciones, es decir, con las impresiones y sensaciones subjetivas que proyectan los conceptos sobre la opinión popular. Se supone que una mujer moderna (de espíritu libre, no lo confundáis con libertina) cae mejor que una antigua (atada a convenciones absurdas)

Sin embargo, una cosa es la teoría, hablar de boquilla (decir a los demás que somos modernos es muy guay), pero otra diferente es la práctica, la realidad (la España franquista no es tan moderna por mucho que digamos a los demás que lo somos).

Yo esta copla la interpreto como un mecanismo manipulado de propaganda (intentar vender una imagen de España que no es), envuelta en un halo de comicidad y sátira.

Evidentemente, no se puede generalizar, ya que hay casos y casos, pero en esta época había muy pocas Cármenes de España, y muchas Cármenes de Merimée en nuestro país. Lo que pasa es que a la hora de piropear a una nación, hay que quedarse con lo que superficialmente resulta más atractivo, potente y efectistas (ser moderno).

El término liberal causa más sensación y positividad (subjetivamente) que el término conservador. Y al enemigo (Francia) se le dejan los adjetivos peyorativos para construir la caricatura

En los primeros versos la protagonista se presenta en primera persona, mediante un yo enfático (Yo soy Carmen).

El personaje no solo se identifica por su nombre (Carmen), raza (gitana) y profesión (cigarrera, que es alguien que hace tabaco), sino también por su procedencia, por sus raíces, por su lugar de origen, partiendo siempre de lo local (Sevilla) y concreto (Triana, famoso barrio de la capital andaluza) hasta lo general/nacional, en el estribillo (Carmen de España).

Tened en cuenta que Carmen se siente orgullosa de su nación, de su casta, y de su oficio, y no se avergüenza de ello. Al fin y al cabo, la canción está hecha desde la perspectiva del elogio nacional.

La presentación de la protagonista se realiza mediante acumulación de aposiciones, es decir, sustantivos que complementan a otros sustantivos: Carmen, la gitana, Carmen, cigarrera de Sevilla.

A la hora de analizar esta copla hay que tener en cuenta que la Carmen de España es la antítesis de la Carmen de Francia. Por tanto, basándonos en la descripción que el autor hace de la dama castellana, es posible hacer una reconstrucción de la mujer gala.

La caricatura francesa no es explícita, sino que se desprende de una manera indirecta, intuitiva e imaginaria, a partir de la caricatura hispana. Solo hay que polarizar y oponer los rasgos de la Carmen de España para tener una caracterización de la Carmen del país vecino

Por tanto, se trata de una caricatura hecha desde la óptica de la deducción, de la razón y de la suposición, y no tanto de lo superficial y explícito. Hay que girar los rasgos de la caricatura ibérica 180 grados para llegar al retrato de la mujer foránea. Y eso solo lo puede hacer el receptor empleando mecanismos hipotéticos y de sentido común. Es una caricatura ad sensum

La Carmen de Merimée se concibe como una mujer sumisa y débil, que se limita a obedecer y seguir las indicaciones que el hombre dispone. Jerárquicamente, está en una posición de inferioridad respecto al varón, ya que no tiene capacidad de decisión y voluntad.

Lo único que puede hacer es callar, asentir, y vivir para/por el marido (darle de comer, lavarle la ropa, darle cariño y atención…). Dentro de una relación, es la que tiene que realizar el esfuerzo mayor

La Carmen de España, por el contrario, es una mujer que lleva la voz cantante, toma siempre la iniciativa y no va a permitir que ningún hombre sea más que ella: Y a los guapos de Triana hago andar en coronilla.

Como veis, ella se sitúa en una posición de superioridad respecto al varón. Son los hombres los que tienen que currárselo y someterse a los caprichos de la mujer. Ahora, ella es la que manda.

Andar de coronilla es una expresión coloquial que significa esforzarse, esmerarse, dejarte los sesos, afanarse: los hombres van a tener que trabajar mucho para ganarse a la amada. Antiguamente, la mujer no podía elegir a su amado. Los casamientos eran por imposición familiar o conveniencia, ya que eran los padres los que decían con quién debía pasar la hija el resto de su vida. La Carmen de España rechaza esta convención social añeja y es ella la que decide, manda y disfruta del cortejo amoroso.

En ciertas sociedades, es de mal gusto que la mujer tome la iniciativa en los diferentes eventos sociales y sea ella la que dé órdenes al marido. Para los varones es un deshonor y una humillación que una fémina pase por encima de él, sobre todo en público. De ahí que surjan términos como calzonazos (el marido que se deja dominar por la esposa), o expresiones como “la mujer es la que lleva los pantalones en casa” (la persona que manda y domina en la familia)

A la protagonista se le pasa por el forro esta convención social, y ella misma se pone por encima de los machos, los tiene dominados.

Carmen no se deja llevar por las costumbres establecidas, ya que resultan absurdas, arbitrarias, y no tienen sentido. ¿Por qué es la mujer la que tiene que asumir, porque sí, el rol de débil e inferior?

De ahí que lance un ataque humorístico al autor de la Carmen francesa: Pero no es verdad la historia que de mí escribió un francés, al que haría en pepitoria, si yo lo volviese a ver.

La ofensiva es puramente cómica: contamina lo foráneo (francés) con un elemento de la tradición y cultura hispánica (pepitoria). La pepitoria es un tipo de guiso castellano que consiste en mezclar el caldo de carne con almendras, pan y yema de huevo duro

Se aplica un proceso de cosificación sobre Merimeé, ya que estamos tratando a una persona (el autor de la Carmen francesa) como si fuera un objeto: Haría en pepitoria, me serviría de camafeo si atravesara los Pirineos.

Un camafeo, para los que no lo sepáis, es una figura tallada en relieve en una piedra preciosa.

Las pequeñas alteraciones sintácticas dotan a la canción de musicalidad, además de crear cierta atmósfera lúdica y juguetona: la historia que de mí escribió un francés/ la historia que un francés escribió de mí.

En este caso, hay un hipérbaton, ya que el complemento regido (de mí) se adelanta al verbo (escribió). El sujeto (un francés) se pospone.

En primera posición oracional está el referente castellano: de MÍ... Detrás de este pronombre está Carmen de España. En el inicio de oración está siempre el elemento importante, el que más resalta, el protagonista. En sintaxis se denomina tema.

En última posición oracional está el referente galo (escribió un FRANCÉS). Al final de frase se relegan los elementos menos importantes, los secundarios, los que menos brillan. En sintaxis se denomina rema.

Fijaos cómo en el orden de los sintagmas, la voz lírica no da puntada sin hilo. Primero lo español, y al final lo francés.

La fluidez de ideas se consigue gracias a la subordinación sintáctica, que permite penetrar y profundizar en las diferentes estampas. Hay oraciones de relativo (un francés al que haría en pepitoria, la historia que de mí escribió un calé), condicionales (si yo lo volviese a ver, si atravesara los Pirineos) y coordinadas (yo soy Carmen…y a los guapos de Triana…).

El estribillo es una reivindicación del carácter de la hembra española. El antropónimo coloquial apreciativo (Manola) marca las raíces populares de la protagonista.

El término Manola designa a una moza de los barrios de Madrid, que se distingue por su traje de chulapa y su carácter desenfadado y saleroso.

Carmen, al igual que otras muchas, pertenece a una familia humilde, trabajadora, de los arrabales. A pesar de las dificultades que supone pertenecer al pueblo llano, tiene una visión de la vida festiva y alocada.

Por otro lado, la protagonista se califica a sí misma de valiente. Está en contra de la convención de que la mujer es débil en la sociedad, y de que hay que protegerla y cuidarla, teniéndola entre algodones, para que no le pase nada malo. Carmen piensa que la hembra puede defenderse por sí misma y no necesita vigilancias ni atenciones, y ella sola puede enfrentarse al mundo.

La muchacha se muestra orgullosa de ser española, haciendo alusión a la vestimenta típica andaluza (Carmen con bata de cola).

La anáfora distribuye los diferentes rasgos de su personalidad (Carmen de España, Manola/ Carmen de España valiente/Carmen con bata de cola, pero cristiana y decente).

El hecho de ser valiente, de no ser sumisa, de tener carácter, de enfrentarse a estas tradiciones establecidas y de ser ella la que domine, no quiere decir que sea mala persona, ni una fresca, ni una pecadora, ni una repudiada. De ahí que utilice adjetivos morales (cristiana y decente)

Carmen, lo único que reivindica, es ser ella misma, desarrollarse como persona, actuar con naturalidad, sin barreras, sin tapujos, hacer lo que le sienta y le guste mientras no haga daño a los demás. Esto no es incompatible con las normas éticas básicas.

La libertad es posible dentro de un contexto de orden y sentido común. Se puede ser moderno, y a la vez, seguir la tradición moral conservadora: tener familia, ir a misa, ser fiel. Una cosa no quita a la otra.

Recordad que estamos en los años 50, y la dictadura no permitiría que la protagonista de una copla defienda el libertinaje. Ella sostiene ciertas libertades (que la mujer tenga carácter, se enfrente por ella misma a ciertas situaciones, esté en contra de algunos convencionalismos machistas), pero dentro de unos límites. De ahí que aluda a la decencia y al cristianismo.

Se puede decir que es una fémina avanzada para ciertas cosas, pero no rompe con el sistema establecido. No se trata de ser tan rígida, tan mecánica ni tan perfeccionista como la mujer francesa, pero tampoco llegar a una situación de libertinaje y anarquía.

Es posible compatibilizar el decoro y la escrupulosidad con la autorrealización personal y la conjuración de la propia identidad

A pesar de este espíritu reivindicativo, en la práctica, muy pocas mujeres españolas se atrevieron a dar el paso y ser ellas mismas.

El yo poético piensa que no hace falta tener cultura o educación para ser una persona digna: No sé quién fue el Escamillo ni tampoco don José y no manejo ni el cuchillo a la hora de comer.

La muchacha no tiene el nivel ni la formación académica suficiente para saber cosas como que el Escamillo y don José son personajes de la ópera Carmen. ¿Para qué te sirve saber esos datos? ¿Tienen alguna utilidad?

La protagonista está lanzando una pullita al sistema educativo tradicional, basado en memorizar datos e informaciones sin sentido.

Además, rechaza lo francés y se aleja de todo lo que tiene que ver con el país vecino (El Escamillo y Don José son personajes de una novela francesa escrita por Merimée). No se pierde nada por no conocerlos jejjee

Un estereotipo bastante arraigado en España es el hecho de asociar a la mujer francesa con la exquisitez y los buenos modales en la mesa. Todos nosotros tenemos en mente a esa dama bien vestida, elegante, que maneja con finura y delicadeza los cubiertos, no habla con la boca llena, no hace ruido al comer, no se mancha…

En cambio, la Carmen española se jacta de no utilizar la cubertería en el almuerzo. Es otra pullita a las convenciones, en este caso a las domésticas (al final, con tanto protocolo, no disfrutas de la comida, ya que estás más pendiente de no cagarla en la mesa que de los alimentos que estás ingiriendo).  

La pulla induce una imagen caricaturesca y humorística en la mente del espectador. Si la chica dice que no maneja el cuchillo: ¿Cómo corta los alimentos? ¿Comerá con la mano Carmen de España? jejjeje

Este tipo de convenciones no deberían servir para hacer juicios de valor a una persona. Un ser humano se mide por su calidad moral, por su personalidad, y no por sus conocimientos culturales o por su forma de comer.

Otro tópico que se tiene de la mujer francesa es la discreción. Queda muy feo que una muchacha irradie a los cuatro vientos su estado sentimental. No está bien hablar de tus intimidades y dar detalles sobre tu vida amorosa a los demás. Lo políticamente correcto es callarse y no mostrar signos de enamoramiento. Si una mujer le gusta un hombre, lo estipulado es no hacer nada y esperar a que el hombre dé el primer paso, intentando conquistarla y cortejarla

Ver a una mujer detrás de un varón, con signos evidentes de que ella está calada por los huesos de él (mediante provocaciones sensuales o estéticas) es una escena de mal gusto en ciertas sociedades conservadoras. Lo normal es que sea él el que vaya detrás de ella.

La Carmen de España también está en contra de eso. A ella le gusta irradiar la pasión por todos los lados, y mostrar abiertamente sus signos de amor: Tengo fuego en las pestañas cuando miro a los gachés

El amor no es algo que hay que callar. Todo lo contrario: es una experiencia preciosa. El fuego, desde el punto de vista del lenguaje de la mística, es símbolo de la pasión amorosa, que enriquece espiritualmente al hombre y da sentido a su existencia. Por eso, es innecesario esconderlo u ocultarlo.

La palabra gaché pertenece al lenguaje caló (habla gitana) y significa hombre andaluz.

Finalmente, el estribillo concluye con unos versos de autoafirmación, de refuerzo, en los que la protagonista deja clara su condición, su identidad, su carácter pero también lo que no es, lo que no quiere, lo que no le identifica: Yo soy la Carmen de España y no la de Merimée. La expresión es clara, rotunda, contundente, precisa, concisa, sin necesidad de complicar la sintaxis.

La mujer española no debe ser como la Carmen de Merimée: los convencionalismos nos impiden ser felices.

En la segunda estrofa, continúa la declaración de intenciones del yo poético.

En primer lugar, el hecho de que una persona tenga una mentalidad abierta y esté en contra de ciertas costumbres, no quiere decir que valga menos que otra que esté dentro de lo convencional, de lo políticamente correcto. De hecho, Carmen se exalta a sí misma con una comparación: Me han cantado en el teatro lo mismo que a la Traviata. Se pone a la misma altura que un personaje de cierta fama y prestigio, propio de un ámbito cortesano, como es la Traviata, de la ópera de Verdi.

La protagonista no se considera rara o marginada por pensar así. Puede tener muchos seguidores y defensores. Es una forma diferente de ver la vida, lejos de la convencional, pero igual de válida. A ella no le gusta que se le menosprecie e infravalore.

Por eso se codea con la Traviata: puede llegar a ser tan “importante” como esas señoras de modales exquisitos y presencia elegante que leemos en las novelas francesas

Resulta curioso que una mujer de clase popular, se autocoloque al mismo nivel que un personaje de alta alcurnia.

En segundo lugar, ella misma se considera una persona imperfecta, que comete errores. Equivocarse es un acto natural, que forma parte de la naturaleza humana. Y la gente que de verdad te quiere, aceptará tus fallos.

Un ser que busca la perfección, es decir, cumplir con lo que la sociedad le pide (como la Carmen de Merimée) nunca llega a ser feliz, ya que está más pendiente de lo que piensan los demás, para agradar a la gente, que en satisfacer sus propias pasiones

El espíritu imperfecto se manifiesta en los siguientes versos: Mas le aviso a más de cuatro que voy a meter la pata.

La conjunción adversativa (mas) le da un toque añejo y solemne al discurso. Esto contrasta con la locución coloquial (meter la pata). En una misma frase alterna matices lingüísticos arcaicos con otros totalmente informales, de andar por casa.  

La protagonista vuelve a demostrar su rechazo hacia la Carmen francesa mediante expresiones que acarician cómicamente lo vulgar, pero a última hora da un giro para no ser malsonante: Pues me tiene hasta… los pelos que ande suelta por ahí una Carmen que no parece a mí.

El marcador conversacional (pues) introduce esa salida de tono, ya que la protagonista parece enfadada y quiere justificar su animadversión hacia la otra Carmen. Para la voz poética, ser confundida con el personaje de Merimée es un desprestigio, ya que las dos Cármenes son totalmente opuestas. Para la Carmen de España es una ofensa que se le atribuyan falsamente cualidades contrarias a ella.

Imaginad que vosotros no sois envidiosos, y hay una persona que os considera envidiosos (aunque no lo seáis). Eso resulta molesto, ya que la envidia es una cualidad negativa de cara a la imagen pública y es deshonor que os asignen ese rasgo delante de todos (aunque no lo tengáis)

A la Carmen de España le pasa lo mismo: le sienta mal que la sitúen en la esfera de lo conservador y lo rancio, cuando ella es moderna y de mentalidad abierta. Es un atentado contra su honor, su prestigio y su dignidad.

Los juicios de valor de la protagonista se sitúan en la frontera entre el buen y el mal gusto, entre la buena y la mala educación, rozando lo vulgar y lo políticamente incorrecto: De los pinreles a la peineta, yo le zumbaba la pandereta. Pinrel es una palabra coloquial que significa pie

Las estrofas están formadas por la unión de dos cuartetas octosilábicas en las que el primer verso rima con el tercero y el segundo con el cuarto (8a 8b 8a 8b). Están rematadas por un pareado final decasílabo (camafeo/Pirineos, peineta/pandereta).

El estribillo está formado por la unión de tres cuartetas de ocho sílabas. (8a 8b 8a 8b)

Las rimas son siempre asonantes, salvo en tres ocasiones: camafeo/Pirineos, francés/ver José/comer.


martes, 19 de octubre de 2021

Tientos del viento: ¿Qué ocurre cuando te comen la cabeza con bulos sobre la persona que quieres?

Después de la incursión en el género de la revista que hicimos ayer, hoy toca volver a la copla más tradicional, con un bonito tema de Marifé de Triana del año 1959. Se titula Tientos del viento. Fue interpretado en su espectáculo Carrusel de España

Para los que no lo sepáis, los tientos son una subvariedad o modalidad del flamenco. En este caso, se trata de un cante flamenco influido por el ritmo del tango.



Tientos del viento …, del viento,

que al silbar en mis cristales,

me envenenó el pensamiento

con las ducas más mortales.

 

La calle está sola,

sin una farola en la madrugá;

y el aire va y viene

grabando en mi sienes una puñalá.

 

Las palabritas que te dijo esta tarde

no son, sentraña, más que palabritas.

Que son las mismas que repite, cobarde,

tanto a las feas, como a las bonitas.

 

Recuerda morena que su juramento,

como está hecho de polvito y arena,

polvito y arena,

se lo ha llevaito el viento.

 

Tientos del viento …, del viento,

que creí de tal manera;

no imagine que era cuento

lo aquel hombre dijera.

 

Mi calle está sola,

sin una farola en la madrugá;

Aquel mozo bueno

dejó mi terreno pa siempre jamás.

 

Las palabritas que te dijo esta tarde

no son, sentraña, más que palabritas.

Que son las mismas que repite, cobarde,

tanto a las feas, como a las bonitas.

 

Recuerda morena que su juramento,

como está hecho de polvito y arena,

polvito y arena,

se lo ha llevaito el viento.

.......................................................................

La protagonista de la copla es una muchacha que acaba de romper con su amado. ¿El motivo? Las malas lenguas de la gente, que no paran de meter cizaña a la chica sobre su amado: que no es trigo limpio, que le está engañando, que le gusta rondar a otras chicas, que no le hace ningún bien…

Todas estas habladurías y chismes provocan inseguridades, miedos y celos en la mujer, los cuales afectan (negativamente) a su relación con el amado. Al final, se deja influir por los bulos que circulan por ahí, sin tener pruebas que demuestren la supuesta traición del chico.

¿El resultado? La chica, envenenada por los comentarios tóxicos de la gente, rompe con el novio.

Encontramos dos voces poéticas a lo largo de la canción:

-Una es la protagonista. Habla en primera persona, durante las estrofas, en un tono de lamento. Expresa pena, dolor, llanto, tristeza, aflicción, no solo por la ruptura con el novio (desamor), sino también por haber caído en el error de creerse a pies juntillas los rumores de la gente

-La otra voz es la de las malas lenguas, que reproduce las mentiras/chismes/enredos que intoxican a la protagonista, aprovechando su baja autoestima, y sembrando la semilla de la discordia en la pareja. Este runrún de la gente se localiza en el estribillo.

El título del poema refleja muy bien el contexto dramático: el viento es metáfora de aquello que se dice desde la malicia, circula de boca en boca, de esquina en esquina, no se sabe quién lo dice ni de dónde viene (como el aire en movimiento), llega a nuestros oídos, y si somos un poco inseguros, pone patas arribas nuestra vida.

Ver a una persona feliz genera envidia en la otredad. No es nada nuevo. La masa no se alegra de la dicha ajena: si yo tengo una vida de mierda, quiero que el vecino también la tenga, y por lo menos, mal de muchos, consuelo de tontos. Si la muchacha se encuentra radiante con el novio, vamos a plantar un poquito de mala hierba.

Evidentemente, la gente muestra una doble cara. Delante de tu persona, quieren lo mejor para ti, te desean todo lo bueno en la vida. Y si meten cizaña, lo hacen con disimulo, como queriéndote guiar/aconsejar/adoctrinar, en plan buen amigo: cuidado con tu novio. Yo te lo digo porque te quiero mucho y me duele que te hagan daño.

Los cizañeros se escudan en uno de los tópicos más explotados de la poesía del Barroco: una cosa es la apariencia, la fachada externa; y otra cosa muy diferente, la realidad. Ya lo veíamos con Ese hombre de Rocío Jurado. No es lo mismo PARECER que SER. Detrás de un envoltorio encantador y maravilloso se esconde un regalo defectuoso.

En este cliché literario se apoyan las malas lenguas: ten cuidado con el chaval. Aunque te prometa amor eterno, al final te engañará con otra

Al fin y al cabo, jurar con palabras es algo relativamente sencillo (todo el mundo puede hacer planes de ensueño, prometer el oro y el moro, dibujar un cuento de hadas, dar una visión idílica del amor hasta que la muerte nos separe…). Decir las cosas es tan fácil. Luego, hacerlas, es otra historia. Ya lo veíamos hace un año en Castillitos en el aire. Es tan difícil cumplirlo.

Las malas lenguas se han basado en un tema de peso para crear su bulo y desestabilizar anímicamente a la muchacha. Y encima, lo hacen bajo un falso halo de fraternidad. Está claro que no hay que dejarse aconsejar por la primera persona que veamos por la calle.

En la primera estrofa se crea un ambiente mortecino, degradado, grisáceo, melancólico, oscuro, muy del gusto romántico: La calle está sola sin una farola en la madrugá. Los sentimientos de pena y tristeza del yo poético, después de escuchar las habladurías de la gente (te va a engañar, esta con otra…) se proyectan en el paisaje. Por eso estamos ante un poema impresionista.

El viento aparece personificado con el objetivo de enfatizar la fuerza y el poder de los chismes sobre la mente humana: el aire va y viene grabando en mis sienes una puñalá.

La sien funciona como sinécdoque, ya que alude a una parte concreta del cuerpo (zona de la cara entre la mejilla, la oreja y la frente) por el todo (la cabeza, que es donde está el cerebro, órgano responsable de los pensamientos y de nuestra psiqué).

La reduplicación antitética (va y viene) crea un efecto de reiteración: las habladurías se prolongan en el tiempo, son constantes, diarias. La gente no para de meter mierda sobre el muchacho. Los comentarios van de boca en boca, llegan a la chica, y esta empieza a darle vueltas a la cabeza, provocándole un daño emocional: inseguridad, celos, miedos... La puñalá funciona como metáfora del daño mental que generan estos chismes a una persona de baja autoestima.  

El lenguaje y las imágenes alcanzan unos niveles de poeticidad increíbles, con detalles desgarradores, y a la vez, matices preciosistas. Tientos del viento que al silbar en mis cristales me envenenó el pensamiento.

El silbido representa la fuerza con que el viento (habladurías populares) llega a la chica. Los emisores de esas mentiras se preocupan de que ese aire contaminado alcance su destino, es decir, penetre en los oídos de la dama, para provocar el efecto deseado

El cristal es una metáfora de la fragilidad psicológica de la chica. Ya sabéis que el vidrio es un material que se rompe con facilidad ante cualquier estímulo. La mujer aparece quebrada (emocionalmente) fruto de los rumores escuchados sobre su novio.

Los chismes provocan una serie de obsesiones, disquisiciones mentales y pensamientos negativos y pesimistas en la voz lírica: Que me envenenó el pensamiento con las ducas más mortales.

El veneno representa aquello que es nocivo y perjudicial para nuestro cuerpo. En este caso, los rumores provocan una alteración en el pensamiento de la muchacha. Asistimos a un cambio mental/espiritual: de estar segura de su relación con el chico, a quererlo y desear un proyecto vital con él, ha pasado a estar insegura, celosa, con dudas…

El término duca procede del habla calé y significa pena, que es lo que siente la dama al imaginar que esos chismes pueden ser ciertos y materializarse en la vida real, es decir, que el novio le sea infiel con otra mujer.

El dolor anímico (mental) deriva en un daño físico (corporal), por influjo de la poesía de cancionero. De ahí la personificación del sentimiento (ducas mortales). La tristeza acaba convirtiéndose en una enfermedad que te mata por dentro y por fuera, en el alma y en el cuerpo.

En la segunda estrofa, la protagonista se lamenta de haberse creído el contenido de esos bulos: Tientos del viento que creí de tal manera. No me imaginé que era cuento lo que aquel hombre dijera.

El demostrativo (aquel hombre) da un carácter indefinido al agente de esos bulos. Solo sabemos que la mentira sobre el novio se la dijo alguien de género masculino, pero no se dan detalles de la identidad de este individuo. El yo poético no concreta quién es esa persona que se ha dedicado a meter mierda.

Por supuesto, esto da lugar a muchas elucubraciones: ¿Ese hombre que se ha dedicado a difamar del novio, lo ha hecho porque está enamorado de la protagonista y quiere que la pareja rompa? ¿Lo ha hecho por envidia o rivalidad? Nunca lo sabremos jejejjee

La inestabilidad anímica se expresa con una sintaxis engorrosa, compleja, con tendencia al rodeo.

Los complementos nominales y verbales no están desempeñados por sintagmas, sino por oraciones subordinadas adjetivas de relativo (tientos del viento que creí de tal manera), oraciones completivas con función de complemento directo (me imaginé que era cuento) y oraciones sustantivas de sujeto (era cuento lo que aquel hombre dijera)

De nuevo, se describe el ambiente sombrío y oscuro de la primera estrofa, reflejo del estado de perturbación emocional del yo poético: Mi calle está sola sin una farola

El desenlace de la historia es triste, ya que esos miedos e inseguridades provocados por las mentiras de algunos, acaban con la relación amorosa: Aquel mozo bueno dejó mi terreno para siempre jamás.

El terreno funciona como metáfora de la existencia humana. El hombre abandona la vida de la protagonista de forma definitiva. El doble adverbio temporal antitético (para siempre jamás) anula la posibilidad de solucionar el conflicto. No hay esperanzas para la reconciliación. La ruptura es irreversible.

Además, estas dos partículas de tiempo dan dramatismo al personaje femenino, pues enfatizan su misera emocional, ahondando en un estado de desamor, soledad y angustia eternos.  

El demostrativo “aquel mozo” (que expresa lejanía) crea un contraste con el posesivo en primera persona “mi terreno” (que expresa cercanía). Es una manera de representar bruscamente la separación y el final no feliz de la relación.

El hecho de aplicar un adjetivo positivo de enjuiciamiento moral a la parte masculina (hombre bueno), aporta un matiz de racionalidad, objetividad, lógica y autorreflexión en la voz femenina. En ningún momento la chica culpabiliza al hombre de lo ocurrido, ni le reprocha nada, ni muestra despecho hacia él. Todo lo contrario: nos lo presenta como una buena persona. La responsable es ella por creerse lo que la gente murmura sin cuestionarse nada

En el estribillo se reproducen las palabras textuales que salen de la boca de aquellos que se dedican a comer la cabeza a la muchacha, y le crean esa rayadura mental y ese estado de inseguridad: Las palabritas que te dijo esa tarde, no son más que palabritas.

Se trata de palabras lanzadas desde la malicia, pero con un tono de ternura y afectividad que convencen al que lo escucha, sobre todo si eres una persona influenciable. El uso del diminutivo (palabritas) crea una atmósfera de falsa cordialidad. Da la sensación de que quién las dice, lo hace para ayudar, cuando realmente busca acabar con tu felicidad.

El objetivo de los bulos es manipular la imagen del novio, que sea percibido por la chica como una persona frívola, superficial, con poco tacto, que va de flor en flor, que te dice cosas bonitas y luego te engaña y te hace daño: palabrita, que son las mismas que repite, cobarde, tanto a las feas como a las bonitas. En definitiva: les dice lo mismo a todas las mujeres con las que está.

El hecho de aislar sintácticamente el complemento predicativo entre comas enfatiza la cualidad (COBARDE), y da dureza y rotundidad a los juicios de la gente, criticando duramente al novio.

La antítesis (feas-bonitas) marca el carácter donjuanesco y sinvergonzón del hombre, al cual solo le interesa el aquí te pillo y aquí te mato, sin pensar en el dolor que puede causar

Los adjetivos están sustantivados, lo cual dota de un efecto coloquial a la expresión, que da naturalidad al fluir de las malas lenguas: las [mujeres] feas y las [mujeres] bonitas.

El embuste está muy bien construido y argumentado, sobre todo al final del segundo estribillo, con un notable carácter gongorino: Recuerda morena que su juramento, como está hecho de polvito y arena, polvito y arena, se lo ha llevaito el viento.

Góngora, en su famoso soneto “Mientras por competir por tu cabello…”, apostaba por un final trágico que generaba una angustia punzante en el receptor, ya que el destino del ser humano era la muerte: en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Por muy bonita/bella/agradable/feliz que sea la vida, al final, todo el mundo va a acabar en el hoyo, en la no existencia, en la nada más absoluta, en la defunción. El hecho de que exista la muerte, quita encanto a la vida.

Por eso los barrocos fueron tan pesimistas. No conseguían disfrutar del placer mundano. Incluso llegaban a repudiar la propia existencia: la vida es dolor, tormento o calvario, ya que tiene un final. Al morirnos, el concepto vital no tiene sentido.

En eso se apoyan las malas lenguas para crear una imagen nefasta del chico. El amor se expresa con palabras y con hechos. La palabra, al igual que la existencia humana, tiene fecha de caducidad: una vez sale de nuestra boca, se evapora, se diluye en el medio. No queda reflejada en ningún sitio. El hecho de que no se registre, quita encanto al amor  

Por muy bonitas/celestiales/ maravillosas que sean las promesas y juramentos de amor (te querré para siempre, te adoraré hasta la muerte…), al final, se quedan en nada. Las palabras mueren.

Por eso, expresar el cariño con palabras es relativamente fácil, ya que no te compromete a nada. Tan solo hay que tener labia y poder retórico. En cambio, llevar a la práctica todo aquello que se promete es mucho más complicado. Es tan fácil hacer un discurso bonito y jurar amor eterno, y tan difícil cumplirlo!!!!!!!!!!!!!!!

La gente pretende contagiar a la protagonista del pesimismo barroco: que no goce del placer de amar, que repudie a la persona a la que tanto quiere, que llegue a ver el amor como un camino de espinas (ya que la pareja te puede engañar). En definitiva, que el sentimiento amoroso deje de tener sentido.

Las malas lenguas se dirigen a la protagonista con un vocativo sensual que sirve para engatusar y captar la atención de la chica (morena). Recordad que en la copla española, el prototipo de belleza femenina está en el color marrón de ojos y pelo. El diminutivo (polvito, llevaito…) contribuye al tono afectivo

Métricamente, las estrofas están formadas por la combinación de una cuarteta (8a 8b 8a 8b) y una cuasi copla, ya que el último verso es de arte mayor (8- 8a 8- 11A).

El estribillo está formado por un serventesio (11A 12B 11A 12B) y una estrofa de tres versos que no se adapta a ninguna de las estrofas clásicas (12A 12- 8a).

El final del segundo verso se repite en un efecto eco (polvito y arena).   

lunes, 18 de octubre de 2021

Gracias por venir (Lina Morgan): la canción que daba la bienvenida al espectador en cada show de la actriz cómica

Desde los tiempos de la Poética de Aristóteles (siglo IV a.c), el género dramático se ha dividido en dos grandes ramas: por un lado, la tragedia; y por el otro, la comedia. Tanto de lo cómico como de lo trágico, han nacido multitud de subgéneros y variantes que se han desarrollado en textos literarios, y por supuesto, en los escenarios

Dentro de la comedia, uno de los subgéneros más aplaudidos por los españoles ha sido la revista. Nació en el siglo XIX. Se concibió como un espectáculo que combina cante, música, baile, y breves escenas teatrales o sketches, con un fin humorístico y satírico.

Muchos elementos de la comedia musical, el cabaret, la extravaganza, el burlesque o el vaudeville fueron asimilados por la revista.  La copla también formó parte de estos espectáculos. El objetivo es hacer reír y disfrutar al receptor, el cual utiliza el show con un fin evasivo (olvidarse de sus preocupaciones diarias y pasar un rato agradable en el teatro).

En ocasiones, se recurría a elementos que acariciaban lo erótico (vedettes con cuerpo bonito, ligeritas de ropa, movimientos sensuales, insinuaciones y sugestiones perversas)

Aunque la época dorada de la revista fue en el periodo 1920-1940, en España se siguió cultivando durante la dictadura de Franco. Evidentemente, se trató de una revista mucho más comedida y menos explícita en el componente erótico. Tened en cuenta que en este momento las obras y espectáculos teatrales tenían que pasar el visto bueno de la censura

Por eso, la revista de posguerra apostó por puestas en escena aparatosas (efectos de luces, vestidos llamativos, música pegadiza, muchos actores en el escenario, ruido…) y los argumentos cómicos, humorísticos y disparatados, en detrimento de las escenas picantes. Lo erótico quedaba maquillado entre los artificios escénicos. Era una revista que insinuaba y sugería (las actrices eran jóvenes, guapas, se movían bien), pero sin ser tan explícita.

En los años 80 con la llegada del destape, el género recuperó el erotismo de su primera época, pero ahora con más fuerza que nunca. La cartelera se sobresaturó de revistas que utilizaban el espectáculo como pretexto para lucir cuerpos femeninos. La historia y los efectos escénicos perdieron importancia a favor de lo estético y de lo corporal.

Todas las revistas seguían los mismos esquemas y patrones. Esto acabó cansando al receptor, de forma que el género perdió fuelle. Ya lo dice el refrán: lo poco gusta y lo mucho cansa. Ver una mujer en paños menores, empezó a ser algo habitual, y ya no impactaba tanto como al principio de la democracia. Por eso, muchos shows de esta época pasaron sin pena ni gloria. La gente se cansaba de ver siempre lo mismo

Al final, la revista menos erótica y más humorística (la que se había cultivado durante la dictadura) es la que triunfó en los 80 y los 90, aunque adaptándola a los nuevos tiempos. Una de sus máximas representantes es Lina Morgan, que en 1983 estrenó el espectáculo Sí al amor, donde cantó por primera vez un tema que se convertiría en un emblema para la actriz, ya que a partir de aquí, todas sus representaciones empezarían siempre con este Gracias por venir



Llego nuevamente a sentir ahora a mi alrededor la extraña emoción

Todo el tiempo se ha parado en el reloj del corazón.

Por que tanto os debo en el alma llevo a mi público de ayer,

Por estar aquí de nuevo, maravilloso fue volver.

 

Ya reconozco al caballero que manda flores y no se quien es,

Y al estudiante dicharachero que es un Don Juan en busca de su Inés.

Al Señor que con su esposa va, y se ríe como un cascabel,

Y a los novios que al final están, y que no aplauden y yo se por que.

 

Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, Gracias por Venir

 

Llego nuevamente a seguir mi historia, que mi mundo esta detrás del telón.

Y las rayas de mi mano son el compás de una canción.

Al estar conmigo todos sois testigos, mi emoción he de vencer,

Encontrando a mi s amigos, maravilloso fue volver.

 

Ya reconozco al caballero que manda flores y no se quien es,

Y al estudiante dicharachero que es un Don Juan en busca de su Inés.

Al Señor que con su esposa va, y se ríe como un cascabel,

Y a los novios que al final están, y que no aplauden y yo se por que.

 

Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, Gracias por Venir

 

La luz se enciende,

sonó la orquesta,

todo es igual que ha sido ayer,

Todo es hermoso,

todo es alegre,

maravilloso fue volver

 

Agradecida y emocionada, solamente puedo decir,

Gracias por Venir

..................................................................................................................

La canción posee un fuerte contenido metateatral. ¿Y qué quiere decir metateatral? Esto significa que la canción (que es un texto teatral) sirve para hablar de contenidos que tienen que ver con el teatro. Es el teatro dentro del teatro.

La protagonista está dando las gracias a todos los espectadores que han venido a ver la representación. Tened en cuenta que el público ha pagado una entrada. Se ha gastado dinero en acudir al teatro.

La gente que trabaja en el mundo de la farándula (actores, directores, escenógrafos, guionistas, maquilladores…) sobreviven gracias a que existe un auditorio interesado por el género teatral, que está dispuesto a pagar por contemplar el show. Sin este público no habría función, y por tanto, esta gente no podría ganarse las habichuelas.

Por eso, las representaciones teatrales se adaptan a los gustos mayoritarios del oyente. La obra, aparte de entretenimiento, es un negocio. Ha de ser rentable. Debe generar un beneficio económico. Detrás de cada espectáculo hay un empresario. Si un show no gusta masivamente, la gente no vendrá, y por tanto, no habrá ingresos para la empresa. Resultado: no money, no party.

Con esta canción, Lina Morgan engrandece y ensalza la figura del espectador en el teatro. Por eso, la cantaba como introducción a cada una de sus representaciones: para que el público se sintiera valorado y se diera cuenta de que es una pieza trascendental en el proceso. Si la audiencia se siente bien tratada y a gusto (mediante alusiones, vítores, vocativos, elogios…) seguramente repita y venga otra vez.

El componente metateatral también se manifiesta en el hecho de que el yo poético nos explica cómo se siente en el momento de subir a un escenario. En la canción se recogen un conjunto de emociones y reflexiones que lleva impresos la voz lírica, y definen su pasión por el mundo escénico y artístico.  

En la primera estrofa, se habla del gusanillo que siente el artista cuando está a punto de comenzar la función. En ese momento previo confluyen/se mezclan una serie de sensaciones antagónicas: por un lado, tienes ganas de salir y poder hacer lo que te gusta; pero por otro lado, surgen el miedo o la incertidumbre de si lo harás bien y al público le va a gustar

De ahí que el yo poético califique de “extraña” la sensación que tiene en ese momento: Llego nuevamente a sentir ahora a mi alrededor la extraña emoción. Esa extrañeza, esa mezcla de nervios y pasión es un sentimiento normal y habitual de la vida del artista. El adverbio de modo (nuevamente) expresa reiteración y continuidad. Por muchos años que lleves trabajando en el teatro, el respeto y el amor escénico no desaparecen.

Cuando no encontramos la palabra apropiada para describir una situación o definir una impresión subjetiva, recurrimos a expresiones que connotan sensación de misterio, desconocimiento o inefabilidad. En este caso, el lexema “extraño” se refiere a que ese estado híbrido entre inquietud y vitalidad, tan propio del actor, es difícil darle una explicación racional. Al artista le cuesta decir con palabras cómo se siente antes de salir a un escenario.  

Esa mezcla caótica y caprichosa de sentimientos se manifiesta en la sintaxis:

-Por un lado, la separación de los componentes de la perífrasis verbal, ya que hay un elemento que se mete en medio (LLEGO nuevamente A SENTIR)

-Por otro lado, la tendencia a sumar y acumular complementos circunstanciales de modo (nuevamente), tiempo (ahora) y lugar (ahora). Cuando estamos comidos por los nervios, tendemos a hablar más de la cuenta y cuesta ir al grano 

En cualquier tipo de manifestación artística (pintura, música, literatura, teatro…), se crea una realidad autónoma e independiente que funciona con sus propias normas y códigos. Una cosa es el mundo real, y otra el mundo que se crea dentro de la obra. Cuando el yo poético se sube a un escenario, se produce el paso de la realidad (mundo físico tangible) a la ficción (mundo artístico).

Por eso, en los primeros versos, el yo poético manifiesta que durante el transcurso de la función, el tiempo real se detiene. Es como si el mundo que hay fuera del teatro dejara de existir. Durante esas dos horas que dura el espectáculo, prevalecen las dinámicas y reglas del mundo de la ficción. No las de la realidad.

Esto lo expresa con la metáfora del lapso congelado: Todo el tiempo se ha parado en el reloj de mi corazón.

Aunque Lina Morgan se encuentra físicamente en el teatro, que es un espacio que pertenece al mundo real, desde un punto de vista espiritual y psicológico se siente dentro de la obra de arte.

En el tercer verso encontramos las primeras referencias al público. El yo poético adopta una actitud de modestia y cercanía con los espectadores. Ya os he dicho que hay que ganarse la simpatía y admiración del oyente, pues gracias a él, un artista tiene un plato de comida en la mesa

Si tú te muestras arrogante, prepotente o altivo con el auditorio (en plan qué bueno, qué guapo, qué listo que soy) la gente no empatiza contigo. Les caerás mal. Y nadie vendrá a verte.

El espectador prefiere artistas humildes, con los pies en el suelo, cercanos, agradecidos. Por eso, al yo poético no le importa rebajarse delante de todo el mundo y mostrar una actitud cuasi de sumisión: Tanto os debo en el alma. La voz lírica está dando a entender que sin el público no es nadie.

El oficio de artista es una de las profesiones más inestables que hay, ya que dependes del capricho del espectador. Tan pronto estás en la cumbre como en el pozo, en función de cómo le caigas a la gente. Para el yo poético, cada actuación es empezar de cero, y por eso hay que ganarse la simpatía del que te ve.

Cuando acaba la función, llega la incertidumbre para el actor: no sé cuánto durará este éxito, a lo mejor esta ha sido mi última actuación, quizá deje de gustar…

En el contexto de la farándula, cada día es un reto, una lucha. El futuro es incierto. Solo existe un presente, que hay que disfrutar al máximo, no vaya a ser que el éxito se acabe y nunca más vayamos a recibir ese aplauso que tanto nos llena. De ahí que el yo poético se muestre entusiasmado al estar en la cresta de la ola. Por estar aquí de nuevo, fue maravillo volver.

El complemento (de nuevo) y el verbo (volver) expresan reiteración, es decir, hay una situación (en este caso, de éxito comercial) que se prolonga en el tiempo. El artista que fracasa solo hace una actuación porque no gusta al público. El triunfador, puede repetir tantas funciones como quiera porque tiene al espectador en el bolsillo.  

La canción es una forma de agradecer al público el éxito que la voz lírica (Lina Morgan) está viviendo. El adelantamiento del atributo al verbo y al sujeto (hipérbaton) enfatiza el triunfo cosechado: maravilloso fue volver

En el estribillo, el yo poético cita explícitamente a diferentes colectivos o prototipos de personas que solían acudir al teatro en los 80.

Mientras que en la primera estrofa, el sentimiento de gratitud es universal (la voz se dirige a todo el mundo, para que nadie se sienta excluido), en el estribillo hace una selección o discriminación del público, basada en rasgos de edad (joven-viejo) o estado sentimental (soltero- casado).

El objetivo es aludir al mayor número de audiencia posible para darle las gracias a la vez que se establecen personajes-tipo, lo cual crea una pequeña comicidad dentro del tema. La gente que se sienta identificada dentro de esta selección esbozará una leve sonrisa. El fin de todo esto es crear un ambiente entrañable y familiar.

Veamos cuáles son estos prototipos:

-La figura del fan o admirador, es decir, aquella persona que siente especial devoción hacia un actor o actriz. Le mandan flores, regalos u obsequios, muchas veces de manera anónima. En sus buenos tiempos, Lina Morgan tenía muchísimos admiradores y al terminar cada actuación el teatro se llenaba de claveles que la gente lanzaba a la actriz.

Por eso, la canción hace referencia a la figura del seguidor: Ya reconozco al caballero que manda flores y no sé quién es

-La figura del chico joven enamoradizo, que intenta conquistar/seducir a una mujer con su simpatía.

Se recurre a una metáfora que alude a dos personajes importantísimos de la literatura romántica española: Don Juan y Doña Inés, de la obra Don Juan Tenorio de Zorrilla: Y al estudiante dicharachero que es un don Juan en Busca de su Inés

-La figura del hombre casado. Muchos matrimonios de mediana edad solían acudir a los teatros los fines de semana por la noche. Tened en cuenta que la gente nacida en los 30 y los 40 se criaron toda su vida con la copla, la comedia musical o la revista. Era lo que se escuchaba en la España de Posguerra

En unos años en los que la música extranjera y la cultura pop estaban de moda (movida madrileña), artistas como Lina Morgan representaban ese humor conservador y de corte clásico que deleitaba a la gente entrada en años. A este colectivo se dirige el yo con una simpática comparación: Al señor que con su esposa y se ríe como un cascabel.

El cascabel posee un timbre juguetón, lúdico y divertido, lo mismo que las comedias de Lina Morgan. Para nuestros padres y abuelos la actriz era lo más de lo más.  

La oración de relativo, además de estar en hipérbaton (“con su esposa va” en lugar de “va con su esposa”), constituye un circumloquio, ya que su contenido se podría resumir en una palabra (al señor CASADO). Sin embargo, con este rodeo, se da musicalidad y ritmo al poema.

-Y por último la figura de la pareja de jóvenes que está a punto de casarse. Para ellos, el humor de Lina resulta trasnochado, rancio, añejo y pasado de moda. Tened en cuenta que se trata de una generación más joven, que se ha criado con la música moderna (pop, rock…), y producciones cinematográficas de otro tipo.

La gente veinteañera, si iba al teatro, lo hacía simplemente para matar el rato (ver el ambiente, curiosear, salir a algún lado la noche del sábado...) y no tanto por el contenido de la obra o los actores. A ellos, Lina Morgan les daba igual. Además, este colectivo se ponía en los asientos de la última fila para tener intimidad: Y a los novios que al final están y que no aplauden y yo sé por qué

El cine y el teatro se utilizan muchas veces como lugar de citas, más que como espacio de contemplación artística jejejjee,

Como veis, al yo poético no se le escapa ni un detalle. Incluso busca complicidad con aquellos a los que no les gusta el teatro que hace Lina Morgan, y solo van allí a estar con el novio o la novia.

El estribillo concluye con un verso de agradecimiento explícito, en el que encontramos un complemento predicativo bimembre y en hipérbaton, ya que se adelanta al verbo: Agradecida y emocionada solamente puedo decir, gracias por venir

En la segunda estrofa la voz lírica vuelve a expresar su pasión por el teatro, vinculándose con ese mundo artístico de ficción, en lugar de con el mundo real: Llego nuevamente a seguir mi historia, que mi mundo está detrás del telón

Mediante la metáfora, el yo se define como alguien encadenado a la música, de una manera innata y natural: Y las rayas de mi mano son el compás de una canción. Lleva el arte inherente en la sangre. Lina ha nacido para dedicarse al espectáculo. Los genios convierten en arte cualquier cosa que tienen alrededor.  

Sin embargo, los artistas también son seres humanos. Y como tal, tienen sus emociones, miedos, alegrías, tristezas, frustraciones, además de una vida íntima y personal. 

Para el yo, es fundamental separar la realidad de la ficción. En esta última tienes que meterte en la piel de un personaje. No puedes dejar que emociones personales tuyas, que no tengan que ver con el personaje que interpretes se metan dentro de este: Al estar conmigo todos sois testigos, mi emoción he de vencer.

Eso es la profesionalidad. Una cosa es la persona y otra el personaje. Si a un actor le deja la novia, hacienda le embarga 20000 euros o su padre se muere, ha de olvidarse de todo eso durante la función y no dejar que sus emociones como ser humano se apoderen del personaje que interpreta. En comedia esto es muy complicado: debes hacer reír a la gente, cuando un ser querido tuyo falleció hace dos días.

La canción concluye con una estrofa final en la que se describe el comienzo del show, mediante oraciones cortas y precisas, que forman estructuras cruzadas (quiasmo): La luz se enciende. Sonó la orquesta (Sujeto+verbo, verbo +sujeto). Una vez Lina terminaba de cantar esta canción, comenzaba el grueso de la representación

El final resulta idílico, ya que da una visión feliz y dulce del mundo escénico mediante estructuras atributivas en paralelismo: Todo es hermoso, todo es alegre, todo es igual que ha sido ayer.

Cuando alguien vive un momento álgido y exitoso en el contexto del arte, todo se ve así de maravilloso.

Evidentemente, el ámbito de la fama y el espectáculo no es color de rosa. Sin embargo, esta canción se queda con la cara amable y colorista (como le pasaba a Lina). Lo mejor es olvidarse de las cosas malas y disfrutar de las buenas mientras duran, que luego nos lamentamos cuando las perdemos.

La comedia es necesaria. La vida ya está llena de miserias y calamidades. Necesitamos que nos hagan reír, que nos diviertan, que nos quiten las preocupaciones. Para dramas y tragedias ya tenemos el mundo de fuera. Yo soy el primero que se conmueve con una Lola Puñales o un Maletilla, pero también necesito una Manolita la Primera o una Marta la Dormía en mi vida.Métricamente, predominan los versos de arte mayor, que riman entre sí, dando lugar a pareados (emoción-corazón, ayer-volver, es-Inés, telón-canción, vencer-volver).

También encontramos rimas internas (debo-nuevo, testigos-amigos).

El arte menor solo aparece en la estrofa de cierre.

martes, 12 de octubre de 2021

Ese hombre (Rocío Jurado): virtuoso por fuera, defectuoso por dentro

No hay duda de que las canciones de Manuel Alejandro marcaron (y mucho) la trayectoria artística de Rocío Jurado.

En una época en la que la copla estaba zozobrando en el panorama musical español, la chipionera supo adaptarse a la canción moderna, aunando el ritmo y el tono de la balada sentimental de finales de los 70 y principios de los 80 con la fuerza y el dramatismo de la copla más añeja.

Esa fusión dio lugar a canciones tan chulas como la que vamos a analizar hoy. Pertenece a su disco Señora, del año 1979 y se titula Ese hombre.



Ese hombre que tú ves ahí

que parece tan galante
tan atento y arrogante
lo conozco como a mi­

Ese hombre que tú vas ahí
que aparenta ser divino
tan afable y efusivo
solo sabe hacer sufrir

Es un gran necio,
un estúpido engreí­do,
egoísta y caprichoso,
un payaso vanidoso,
inconsciente y presumido,
falso, enano, rencoroso,
que no tiene corazón

Lleno de celos
sin razones ni motivos
como el viento impetuoso,
pocas veces cariñoso,
inseguro de si­ mismo,
soportable como amigo,
insufrible como amor

Ese hombre que tú ves ahí
que parece tan amable,
dadivoso y agradable
lo conozco como a mi­

Ese hombre que tú ves ahí­
que parece tan seguro
de pisar bien por el mundo
solo sabe hacer sufrir

Es un gran necio,
un estúpido engreído,
egoí­sta y caprichoso,
un payaso vanidoso,
inconsciente y presumido,
falso, enano, rencoroso,
que no tiene corazón

Lleno de celos
sin razones ni motivos
como el viento impetuoso,
pocas veces cariñoso,
inseguro de si mismo,
soportable como amigo,
insufrible como amor

..................................................................

El poema recoge uno de los temas barrocos por excelencia: la dicotomía entre apariencia y realidad. Una cosa es lo que parece, y otra muy diferente, lo que es realmente. Y esto da lugar a confusiones, mentiras, desengaños y decepciones cuando comprobamos que lo que se percibe de una manera superficial, no tiene nada que ver con lo que nos encontramos al hacer un análisis más profundo de la realidad.

La verdad, a veces, está escondida bajo un velo o envoltorio de gracia y encanto. Detrás de una máscara de virtudes y donaire nos podemos llevar la desagradable sorpresa de darnos de bruces con la mayor sarta que hayamos visto de defectos, males y lacras.

Eso le pasa a la protagonista de esta canción, la cual no para de criticar, despellejar, reprender, reprobar y clamar contra un hombre, cuya apariencia es la de un amante perfecto, de película, de los que ya no quedan, con un sinfín de virtudes, pero una vez te metes de lleno en sus entrañas, es el ser más repugnante y despreciable con el que te puedes encontrar, lleno de defectos que te llevan por la calle de la Amargura día sí y día también.

Analizando la descripción que hace el yo poético del muchacho está claro que es una persona muy tóxica a la que no hay que pedirle ni la hora.

Realmente la estructura de la canción es de lo más sencillo que hemos visto desde que empezamos el blog. A pesar de la cantidad de letra, de la cantidad de defectos que se citan y de la cantidad de falsas virtudes que se enumeran, el esqueleto sintáctico es muy básico. El yo poético lo engorda a base de añadir muchos elementos, pero el esquema es siempre el mismo:

1.       Sujeto con complemento oracional relativo: Ese hombre que tú ves ahí. Introduce las dos estrofas del tema

2.       Verbo 1: Parece. Es la lista de virtudes que aparenta el muchacho (galán, atento, divino, afable, efusivo, amable, dadivoso, agradable, seguro). Se trata de una descripción superficial, falsa, ilusoria, no real. El amante por fuera parece una cosa

3.       Verbo 2: Es. Es la lista de defectos que posee de forma inherente (necio, estúpido, engreído, egoísta, caprichoso, payaso, vanidoso, inconsciente, presumido, falso, enano, rencoroso, sin corazón, celoso, poco cariñoso, inseguro…). Se trata de una descripción profunda, verdadera, real, interna. El amante por dentro es otra cosa diferente a la que parecía.

4.       Predicación de consecuencia: Solo sabe hacer sufrir. El resultado de la interacción con este señor es la infelicidad, la amargura, la toxicidad, el sufrimiento.

El hecho de que un tema tenga tanta letra no quiere decir que sea complejo. Esta canción es larga, pero muy sencilla. Se podría resumir con esta fórmula matemática:

SUJETO + APARIENCIA + REALIDAD = SUFRIMIENTO

Ya está. Fijaos que cosita tan sencilla, accesible y entendible para todos. Por eso este tipo de canciones triunfaron tanto en el gran público.

Mediante el demostrativo (ese hombre), el adverbio de lugar (ahí) y el verbo perceptivo en segunda persona (ves), el yo poético enmarca la figura masculina en el entorno y lo convierte en diana y objetivo de todas las críticas, análisis y juicios de valor.

Aunque este señor nunca toma la palabra durante la canción, está implícito en el acto comunicativo. Es como si el yo poético lo estuviera contemplando en las inmediaciones o a una distancia más o menos cercana, lo cual le sirve de motivación para soltar todas las “lindezas” del estribillo.

Presentar al objeto descriptivo dentro de las coordenadas del habla es una manera de enfatizar la credibilidad y dar intensidad al contexto. El yo poético busca desahogarse y soltar toda la rabia y furia que lleva dentro después de haber sufrido tanto a su lado.

Durante las estrofas se utilizan verbos que expresan apariencia (PARECE tan galante, APARENTA ser divino…). Los adjetivos utilizados tienen connotaciones positivas (galante, atento, afable, efusivo, amable, dadivoso, agradable, seguro…).

Externamente, la figura del amante es la de un ser perfecto y celestial. Todo son virtudes y elogios. Un caballero bien vestido, educado, cortés, detallista, amigable, bondadoso, generoso, simpático…En definitiva, el amante cortés ideal de la lírica provenzal. Tan perfecto que parece irreal. Y si no existiera habría que inventarlo. Sin embargo, esto es solo fachada, apariencia. La realidad es bien diferente.

La figura masculina, en el plano de la apariencia, es endiosada y elevada hasta cuotas inimaginables. Se usan adjetivos relacionados con la deidad (divino), el amor cortés (galante), la alta autoestima (seguro de pisar bien por el mundo), la imagen social y personal (arrogante), el vitalismo (efusivo), el compromiso social (dadivoso) o la empatía (atento, afable, amable, agradable).

Encima, se usan los cuantificadores para llevar la virtud al grado más elevado posible (tan galante, tan atento). La conjunción copulativa (y) contribuya a sumar, a añadir, a acumular todas esas virtudes, creando un retrato cercano a la perfección (atento y arrogante, afable y efusivo…)

Si solo nos quedáramos con las estrofas estaríamos ante el amante más perfecto de la historia de la literatura y la música. Muchos diréis: es imposible que exista alguien así: ¿Dónde está el truco? El truco está en que esas virtudes son solo una fachada, apariencia, envoltorio, artificio, pompa…que se quedan en nada cuando conoces cómo es por dentro este ser

Las virtudes son artificiales, fingidas, planificadas, se usan como mecanismo para engatusar, atraer, enamorar, cautivar. Después, una vez has atraído a la mujer a tu terreno, es cuando sacas tu verdadero carácter lleno de defectos que amargan la vida a quien está al lado: “Solo sabe hacer sufrir”.

La finalidad y el sentido de la vida para este hombre es hacer infeliz a la gente. Y el yo poético ha calado al hombre, sabe qué tipo de persona es y qué es lo que busca: “Lo conozco como a mí”.

En el estribillo es cuando el yo poético enumera todos y cada uno de los defectos de este hombre, desenmascarándolo, sacando a relucir todo lo que tiene oculto, y así el receptor vea que tras esa fachada de buenismo, hay mucha maldad y toxicidad

El verbo ser (es un gran necio…) se contrapone al verbo parecer que había en las estrofas (parece tan galante…). Funcionan como una antítesis entre la apariencia (parece) y la realidad (es).

Ambos son verbos copulativos, aunque tienen significados diferentes. La forma verbal ser expresa cualidades inherentes de una realidad (en este caso, el hombre). El yo poético lo describe en su máxima esencia y esplendor, que es la maldad. Es la verdad verdadera (valga la redundancia), frente al verbo parecer que marca una verdad provisional, temporal, que solo tiene valor hasta que conoces al hombre.

La figura masculina, en el plano de la esencia, es criticada, rebajada, vapuleada y denostada hasta cuotas inimaginables. Se usan adjetivos relacionados con la falta de inteligencia (necio), el ego (engreído, vanidoso, egoísta), el narcisismo (presumido), los defectos físicos (enano), el mal amor (lleno de celos, insufrible), la no empatía (pocas veces cariñoso, que no tiene corazón, rencoroso), el impulso (caprichoso, impetuoso), la carencia de principios morales (falso, inconsciente), la baja autoestima (inseguro).

Para enfatizar los defectos en grado máximo el yo poético recurre a adjetivos con valor cuantificativo (gran necio), adjetivos que matizan y completan a otros adjetivos (estúpido engreído, payaso vanidoso), bimembraciones acumulativas (egoísta y caprichoso, inconsciente y presumido), enumeraciones en asíndeton (falso, enano, rencoroso, que no tiene corazón), adjetivos de capacidad (lleno de celos), comparaciones (como el viento impetuoso), sintagmas de frecuencia (pocas veces cariñoso) y paralelismos (soportable como amigo, insufrible como amor: nombre derivativo + partícula comparativa + sustantivo de relación interpersonal).

La expresión “no tener corazón” tiene valor metonímico ya que alude a lo concreto (corazón), por lo abstracto (sentimiento). Una persona sin corazón es una persona sin emociones.

Los últimos versos funcionan como conclusión o moraleja deductiva del poema. Con personas así lo mejor que podemos hacer es mantener las distancias y gestionar bien los contextos.

Como relación personal circunstancial, habrá que aguantarlo en muchas ocasiones, aunque no nos guste (“soportable como amigo”) pero como persona para vivir a diario e integrar en tu vida y en tu círculo más íntimo y personal es un suicidio y una forma de joderse la vida (“insufrible como amor”). 

El mensaje de la canción está claro: con personas así ni agua. Lo mejor es alejarse. No son buenos compañeros en el viaje del amor jajajja

Métricamente, encontramos versos de diferente medida. La mayoría son de arte menor octosílabos (tan afable y efusivo), pero habrá algunos de 5 (es un gran necio) y 10 (ese hombre que tú ves ahí).

Las estrofas riman de forma abrazada: primer verso con cuarto (ahí, mí) y segundo con tercero (galante, arrogante): Abba.

El primer y último verso del estribillo no riman con ningún otro (necio, corazón), y el resto forman una quintilla: abbab



jueves, 30 de septiembre de 2021

Niña colombina: una historia de desamor en tierras onubenses

Después de una tragedia tan intensa y truculenta como la de El maletilla, hoy toca una copla dulce e intimista, pero no por ello menos triste y melancólica. Cuenta la historia de una joven que sufre un desengaño amoroso, tras prendarse de un marinero

La voz aterciopelada y sosegada de Gracia Montes junto a su sensibilidad y forma de interpretar tan serena y comedida, fueron claves para que esta Niña Colombina se convirtiera en una de las habaneras más bellas del repertorio, allá por el año 1979.



Con una rosa en la boca

Bajaba desde el Conquero

Y en una esquina sin luna

Se la encontró un marinero

 

La rosa fue deshojada

Por un beso que le dio

Y ahora va desconsolada

La niña sola llora de amor

 

Rosa del Conquero

No lo esperes más

Que tu marinero

Nunca volverá

 

Es una ruina

Este mal querer

Rosa del Conquero

Niña colombina

No llores por él

 

El viento dijo esta copla

Desde la ría al Conquero

La niña se vuelve loca

Sin ver a su marinero.

 

El corazón en pedazos

Y la mirada en el mar

Con una rosa en los brazos

La niña sola llorando va

 

Rosa del Conquero

No lo esperes más

Que tu marinero

Nunca volverá.

 

Es una ruina

Este mal querer

Rosa del Conquero

Niña colombina

No llores por el

................................................................

Una de las virtudes de este poema es que el protagonismo no lo tienen los hechos (la no correspondencia del marinero y la joven) sino los sentimientos, la situación anímica, el estado emocional de la protagonista, fruto de ese desengaño

Se trata de una copla antimorbosa, ya que huye de los detalles más triviales y banales de la relación, para centrarse únicamente en el contexto espiritual de la chiquilla (la pena y el desasosiego después del rechazo).

Aunque en el poema se genera implícitamente una situación de no flechazo (el marinero no está por la labor de empezar una relación seria y deja a la muchacha compuesta y sin novio), no se indagan en las circunstancias que provocan el desamor.

Otras composiciones buscan el morbo (la alusión a terceras personas, cuernos, escenas de despecho, repudio, rencor, maldiciones de la mujer al amante…). En cambio, este tema deja de lado los posibles motivos y causas de la no correspondencia para centrarse en el componente humano que es la situación anímica y psicológica de la mujer.

Además, la proyección de emociones se hace sin estridencias ni dramatismos. La chica está triste (algo normal, ya que el amado no le corresponde). Sin embargo, para mostrar esa aflicción no hace falta exagerar, ahondar e intensificar el conflicto (en plan, pobre niña que se encuentra tan sola, desamparada y desgraciada). Se puede expresar el dolor que uno tiene dar tanto ruido.   

El hecho de que en la canción no hable la protagonista en primera persona, sino que toda la historia la conozcamos a través de un narrador externo, contribuye a dar una visión más comedida y elegante de la realidad (y no por ello, exenta de sentimientos).

Aunque este narrador en tercera persona sea un testigo que no forma parte de la historia, sí se implica emocionalmente, y a veces, penetra en el interior de la chica, de forma que hay frases dichas por el narrador, que podría decir perfectamente la protagonista.

La frontera entre narrador-protagonista resulta muy tenue. Se trata de un narrador lírico, subjetivo, que se pelea con la historia y la tiñe de elementos emocionales, dramáticos, sentimentales pero sin excesos.

Lo fácil ante una copla de desengaño amoroso como esta es ponerla en boca de la mujer para que derroche y vomite todo lo que tenga dentro, sin filtro, optando por un estilo barroquizante y excesivo. En cambio, aquí, la presencia de un narrador que media entre la acción y el receptor da ese toque de elegancia y renacimiento que dota de brillantez a la composición

El comienzo del tema resulta sensualista y colorista. Recuerda a un poema modernista. La acción se inserta en un marco natural idílico y paradisiaco, de base real, como es la Atalaya del Conquero, un paisaje de Huelva, famoso por sus puestas de sol y preciosas vistas. Se trata de una zona montañosa con mucha vegetación, desde la que se divisa el mar y todos los pueblos de la comarca.

Esta ambientación preciosista también se proyecta en la descripción y presentación de la protagonista: Con una rosa en la boca, bajaba desde el Conquero.

El adelantamiento del complemento circunstancial de instrumento y del complemento circunstancial de lugar al verbo (hipérbatos “con una rosa en la boca bajaba…” y “en una esquina sin luna se la encontró…”) permite al narrador recrearse en este ambiente casi pastoril, configurando una escena entrañable/placentera de la que cuesta despegarse

Al fin y al cabo, esta primera estrofa es la única parte feliz de la canción, pues en ella se narra el encuentro entre los amados: En una esquina sin luna se la encontró un marinero. Es el único momento en que vemos a la chica gozosa, antes de su desdicha.

La metáfora lumínica (esquina sin luna) hace referencia a la discreción, al silencio, al secretismo que encierran las relaciones no matrimoniales. Los amantes necesitan verse en sitios tranquilos, fuera de los ojos de la gente, para no ser juzgados. De ahí la alusión a la oscuridad (sin luna). En los años 70 la mentalidad puritana estaba a la orden del día

En la segunda estrofa se produce un contraste, ya que la protagonista pasa del estado de dicha al de infelicidad y desdicha. Además, este cambio se produce de manera súbita y brusca: en un verso está contenta disfrutando del marinero, y al siguiente está llorando

A partir de aquí se rompe el idilio y la canción se convierte en drama: La rosa fue desojada por un beso que le dio, y ahora va desconsolada. La niña sola llora de amor

La imagen de la rosa desojada, desde el punto de vista de la protagonista, representa la virulencia, la intensidad, la fuerza del sentimiento amoroso. La rapidez e inmediatez con la que se produce el enamoramiento nos recuerda a la vieja poesía de cancionero, en la que un contacto sensorial implicaba caer bajo los efectos de Cupido.

En Niña Colombina no se implica tanto al sentido de la vista, sino el del tacto (un beso, el cual aporta un matiz sensual y físico).

Lo que está claro es que ella se ha encariñado perdidamente del marinero y daría lo que fuera por pasar el resto de su vida con él.

La rosa desojada, además, puede funcionar como metáfora del desvirgamiento. La flor representa la pureza, la inocencia, la ingenuidad, la naturaleza en su máxima candidez. Tal vez este encuentro acabara en un escarceo amoroso y la chica perdiera la virginidad. De ahí que la flor se quede sin pétalos. El paso de niña a mujer es uno de los momentos míticos e inolvidables en la vida de una persona (todo el mundo recuerda cómo, dónde, cuándo y con quién se acostó la primera vez)

Desde el punto de vista del marinero, la imagen de la rosa desojada tiene un matiz físico y sexual. El marinero solo se deja llevar por lo superficial (la chica es bella, guapa, joven, tiene buen cuerpo...), pero no quiere ir más allá, ni formalizar una relación

La rosa metaforiza la juventud y belleza de la chica. En la poesía amorosa es típico identificar a la amada con una flor, ya que las flores son elementos naturales bonitos y hermosos, que brillan en primavera. La juventud es la primavera de la vida, el momento en que el cuerpo de una persona está en su máxima plenitud.

Mientras que para el chico, el encuentro solo ha sido un aquí te pillo, aquí te mato (amor carnal), para la chica ha sido un momento trascendental y culminante en su vida que no olvidará jamás (amor espiritual). Esta diferencia provoca la no correspondencia (él no quiere ir más allá y ella sí), y por tanto, el desengaño.

Los complementos predicativos enfatizan el estado de tristeza de la chica, ya sean en su orden sintáctico natural (y ahora va desconsolada) o en hipérbaton (la niña, sola, llora de amor).

En el estribillo, el narrador se dirige e invoca a la protagonista mediante metáforas en vocativo (Rosa del Conquero) e imperativos (no lo esperes más).

Ya dijimos que el narrador, aunque no forme parte de la historia, se implica de forma subjetiva en la misma llegando a interactuar con la chica. Su función consiste en dejar las cosas claras a la mujer, ser sincero, desvelar cuál es la cruda realidad, para que la asuma: No lo esperes más, que tu marinero nunca volverá

Leyendo esto, nos da la impresión de que el narrador resulta demasiado tosco, directo, frío e incluso dañino en sus palabras. El adverbio de frecuencia y el futuro de indicativo (nunca volverá) cierran la puerta a la esperanza. No hay posibilidad de que el marinero vuelva con la chica. La historia está acaba. No hay marcha atrás.

Sin embargo, el narrador, implícitamente, hace el papel de maestro de la vida, de amigo, de adoctrinador para la protagonista. Muchas veces los amigos nos dicen cosas que no queremos oír, pero lo hacen por nuestro bien, para que asumamos la adversidad lo antes posible y evolucionemos en la vida. Sería absurdo dar falsas esperanzas, a algo que es imposible.

Aunque parezca que el narrador está en el interior de una coraza, y en una posición de superioridad moral (es muy fácil hablar/aconsejar desde la distancia, cuando no has pasado por lo mismo), no es una entidad apática. Todo lo contrario.

El hecho de que el narrador interactúe con la chica hace que el espectador le coja cariño (empatía) y se genere un contexto dramático grave, pero sin dramatismos excesivos. El relator desvela la realidad a la chica tal cual es, sin tapujos, ni titubeos, ni ambigüedades

El narrador penetra en el pensamiento de la protagonista y se implica tanto, que hay metáforas que no sabemos si las expresa la chica o él (Es una ruina este malquerer). Se trata de un estilo indirecto libre, que recuerda al del monólogo interior de la novela contemporánea

La ruina, que es un concepto económico, físico y material (falta de recursos, de dinero) se aplica a un estado sentimental y psicológico. Esta transfiguración semántica permite ahondar en la tristeza de la chica. La protagonista, en términos anímicos y espirituales, está en un estado ruinoso. Su pobreza no se debe a falta de dinero, sino a falta de amor

A pesar de su aparente frialdad, podemos ver al narrador dando ánimos y consolando a la chica: Rosa del Conquero, niña colombina, no llores por él. El relator sacar a relucir su lado más humanizado y empático.

En la segunda parte del tema, el sensualismo y colorismo del escenario se han perdido. La tristeza de la protagonista afecta a la Naturaleza que le rodea. Esta se solidariza con su estado anímico, uniéndose a su pena y dolor. Por ejemplo, al inicio de la segunda estrofa se dice que el viento se encarga de difundir la aflicción de la muchacha por la comarca: El viento dijo esta copla desde la ría al Conquero

La personificación de los elementos naturales no está al servicio de crear una atmósfera idílica, sino todo lo contrario: generar un ambiente gris, melancólico, incoloro, que es el que corresponde a la decadencia espiritual de la chica

Se recurre a un motivo temático de la poesía medieval de cancionero: el amor como enfermedad, el cual puede llegar a ocasionar trastornos y locuras en el ser humano

En la Edad Media se escribían tratados teóricos sobre los efectos que producían el enamoramiento y el mal de amores, así como sus remedios y soluciones. En Niña Colombina, la protagonista alcanza un estado de enajenación mental: La niña se vuelve loca sin ver a su marinero. El desengaño amoroso ha provocado una alteración de sus facultades (enfermedad).

El uso del posesivo (su/tu marinero) implica una relación de vinculación y dependencia, que es propia de una concepción tradicionalista del amor, el cual se define como algo material y físico. Es como una pertenencia o posesión, sin la cual no se puede vivir.

Detectamos un par de imágenes que connotan soledad y desencanto:

La primera de ellas es “el corazón en pedazos”. La rotura simboliza la no unión, la falta de correspondencia, la separación física y espiritual de los amantes. Esto provoca dolor y pena. El corazón se ha roto jejjee.

La segunda estampa es la de los ojos de la niña anclados hacia el mar. Su amante es marinero. Por tanto, mirar al mar es una forma de establecer un vínculo con él.

En ningún momento la protagonista habla. Se crea un ambiente de silencio absoluto, donde el narrador se limita a describir los movimientos y gestos de la niña (en este caso, la mirada).

Esta estampa genera un flujo dramático por sí mismo, sin necesidad de recurrir a la explosión emocional en primera persona: Y la mirada hacia el mar, con una rosa en la mano, la niña sola llorando va. No hace falta rasgarse las vestiduras para expresar el dolor de la protagonista

Como veis, mirar el mar es una forma de esbozar y recordar el amante (que simboliza el idílico pasado). En este caso, la rosa ha perdido su valor sensual y físico y ha adquirido un significado más melancólico y nostálgico.

Métricamente el poema está compuesto de versos cortos (arte menor). Cada estrofa está formada por la unión de dos cuartetas de versos octosílabos (8a 8b 8a 8b).

En el estribillo los versos son de 6 sílabas (hexasílabos) y forman una cuarteta (6a 6b 6a 6b) y una “cuasi-quintilla” (digo casi porque no es una quintilla del todo, ya que en las quintillas no deben quedar versos sueltos y aquí si hay un verso suelto, terminado en “Conquero”): 6a 6b 6- 6a 6b.