lunes, 30 de noviembre de 2020

Marinero de luces: la muerte de Paquirri hecha canción

Por primera vez en la historia del blog voy a analizar una canción por encargo de una de mis lectoras: mi gran amiga Rene, una persona maravillosa a la que aprecio muchísimo. Es lo mejor que me ha dado este fatídico 2020. Conocer a seres humanos como ella es el regalo más bonito que me ha podido deparar la vida. Una amistad que la voy a llevar siempre por bandera

Y además, como estamos de celebración (hace unos días fue el primer aniversario del blog), creo que es un buen momento de cumplir peticiones. Así que hoy vamos a comentar una de sus canciones favoritas: Marinero de luces

Esta copla nos viene como anillo al dedo, aprovechando que está de candente actualidad el tema de la herencia de Paquirri y todos los líos entre Isabel Pantoja, el hijo, los hermanos y la madre que los parió jejjeje. La cantidad de horas y Sálvames que están dedicando a engordar este asunto jjejejeje

                                              

Enlace del video: https://www.youtube.com/watch?v=VWvvohTmYjc

Ese barco velero cargado de sueños

Cruzó la bahía
Me dejó aquella tarde, agitando el pañuelo
Sentada en la orilla

Marinero de luces
Con alma de fuego y espalda morena
Se quedó tu velero, perdido en los mares
Varado en la arena

Olvidaste que yo, gaviota de Luna
Te estaba esperando
Y te fuiste meciendo en olas de plata
Cantando, cantando
Te embriagó aquella tarde
El aroma del mar

Olvidaste que yo, golondrina del aire
Te estaba esperando
Te llevaste contigo
Mis últimos besos, mis últimos años
Te embriagó aquella tarde
El olor de azahar

Ese barco velero, cargado de sueños
Cruzó la bahía
Me dejo tu mirada de fuego encendido
Clavada en la mía

Marinero de luces
De sol y de sombra, de mar y de olivo
Se quedó tu silencio, de rojo y arena
Clavado en el mío

Olvidaste que yo, gaviota de Luna
Te estaba esperando
Y te fuiste meciendo, en olas de plata
Cantando, cantando
Te embriagó aquella tarde
El aroma del mar

Olvidaste que yo, golondrina del aire
Te estaba esperando
Te llevaste contigo, mis últimos besos
Mis últimos años
Te embriagó aquella tarde
El olor de azahar

Ese barco velero, cargado de sueños
Cruzó la bahía

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El poema fue compuesto por José Luis Perales en el año 1985. La historia que circunda al disco y a la canción es de sobra conocido: el torero Paquirri contrajo matrimonio con la tonadillera Isabel Pantoja el 30 de abril de 1983. Se casaron, tuvieron un hijo (Kiko Rivera), y vivieron felices y contentos (o no, según los últimos cotilleos), hasta el 26 de septiembre de 1984, fecha en la que Paco sufrió una mortal cogida en Pozoblanco (Córdoba) por el toro Avispado.

Una cornada que le costó la vida. Cuando la ambulancia llegó a la capital (tras un recorrido de más de 80 kilómetros por una carretera secundaria llena de curvas y baches), el torero había fallecido. Desde ese momento Isabel Pantoja se convertiría en la viuda de España. Tras unos meses de retiro de la música debido a las duras circunstancias personales, al año siguiente volvería a los escenarios con un disco en el que la cantante expresaría el amor hacia su marido y el dolor por su pérdida.

La muerte del amado queda representada metafóricamente con una embarcación que abandona el puerto y se aleja mar adentro: ese barco velero cargado de sueños cruzó la bahía. Es el paso de la vida a la muerte.

Una realidad física, material y tangible (barco), se vincula con un elemento abstracto y mental (sueños). Tened en cuenta que Paquirri murió joven, a los 36 años. Estaba en la flor de la vida. Tenía un montón de proyectos vitales que cumplir: recién casado, con su mujer, un hijo que acababa de nacer hace unos meses, un éxito profesional que ya quisieran muchos, una situación económica envidiable…Todo esto se vio truncado. Se fue demasiado pronto.

El yo poético contempla impotente la muerte de su amado: me dejó aquella tarde agitando el pañuelo. No puede hacer nada para evitar la pérdida. Cuando las cosas están de pasar, pasan. Ante eso, solo queda despedirse de él (recurriendo a un gesto típico de la marinería como es el movimiento del pañuelo, cuando alguien parte hacia la mar).

La protagonista se limita a ser testigo, observar, contemplar desde la distancia, en posición pasiva: sentada en la orilla. Ante la muerte no se puede hacer nada.

Mediante el demostrativo se marca la deixis temporal del fatídico momento de la tragedia (aquella tarde), que marcó un antes y un después en la vida de esta familia. Se trata de la famosa tarde de Pozoblanco del 26 de septiembre de 1984 cuando Avispado dio la cornada mortal a Paquirri.

En la segunda estrofa, el amado queda representado como un hombre del mar (marinero de luces). El oficio de marino y el oficio de torero tienen muchas cosas en común: se mueven en entornos peligrosos (el mar bravo, y el toro bravo), se necesitan muchas agallas y valentía, los seres queridos lo pasan mal porque la muerte acecha en todo momento…. Hay que estar hecho de una pasta especial para lidiar con la naturaleza en su máximo esplendor (un animal enfurecido y un mar tempestuoso no son moco de pavo).

En el vocativo se plasma la fusión/síntesis/unión entre el mundo del toro y el mundo de la marinería: marinero de luces. El núcleo del sintagma es marinero (persona que trabaja en el mar). El complemento (de luces) hace referencia al traje del torero. Detrás de ese marinero (metáfora), hay una persona real, de carne y hueso (Paquirri). Para realzar la figura del torero, el autor recurre a una metáfora con otro oficio que connote (socialmente) la misma gallardía

Así se crea una imagen muy sugerente de un marinero-torero que emociona no solo al que lee el texto literario, sino a quien conoce la historia personal de Isabel Pantoja. Todos sabemos que detrás de ese marinero está Paquirri. Se crea un juego entre ficción y realidad, lenguaje metafórico y lenguaje figurado, literatura y mundo convencional.

El amado se representa como una persona apasionada, llena de sentimientos (con alma de fuego). Ya sabéis que en el lenguaje de la mística, el fuego representa el amor, la pasión, el entusiasmo en grado máximo.

Además, la descripción está cargada de un componente físico-sensual: espalda morena. En la canción española el prototipo de belleza masculino es el hombre moreno, de piel tostada.

En esta segunda estrofa, la muerte del amado se representa como un barco encallado, que no puede desplazarse: se quedé tu velero, perdido en los mares, varado en la arena. La falta de vida implica falta de movimiento. Se crea una imagen inerte, quieta, congelada, fría…La imagen del barco parado sugiere muerte, desencanto, falta de energía vital. Además, la embarcación se encuentra perdida en el mar, síntoma de que la vida ha dejado de tener sentido. Ahora llega la eternidad de la muerte.  

Ante eso, el yo poético muestra una actitud de lamento, tristeza, queja ante la ausencia: olvidaste que yo, gaviota de Luna, te estaba esperando. Parece que la protagonista le está reprochando al marido que se haya muerto, que se haya ido tan pronto, que no haya pensado en ella. Al fin y al cabo, cuando una persona muere los que sufren y lloran la pérdida son los que quedan vivos. Con la muerte de Paquirri, también se truncaron los sueños de Isabel Pantoja. Se ha quedado sola.

A pesar del tono elegíaco, encontramos metáforas muy sensuales y preciosistas, extraídas del mundo natural-marítimo, que en este caso se aplican a la amada: gaviota de Luna, golondrina del aire. Al fin y al cabo, Isabel (al igual que Paquirri), era joven, guapa, tenía toda la vida por delante. Esa sensación de libertad que tienen las aves no va a poder disfrutarla igual sin la presencia de su marido. Ella, como gaviota/golondrina, solo puede contemplar desde la distancia cómo ese barco se va.

En este punto de la canción observamos que el acto de muerte queda dulcificado y suavizado poéticamente, con el objetivo de quitar truculencia al tema y no convertirlo en un melodrama. Esto se puede ver en dos imágenes

-Por un lado, el amado que se aleja del mar con una actitud positiva, sin sufrimiento, de manera tranquila y sosegada, fusionándose con un entorno preciosista: y te fuiste meciendo en olas de plata cantando, cantando. En lugar de llorar, el amado canta, acto que va más ligado a contextos festivos y alegres que funestos.

-Por otro lado, el amado que disfruta viviendo al límite y se siente atraído por los peligros de la vida: te embriagó aquella tarde el aroma del mar. Al fin y al cabo Paquirri era torero, y este tipo de personas encuentran su placer en exponerse a situaciones que ponen en riesgo su vida. Sienten emociones fuertes. Por eso, Paquirri murió haciendo lo que más quería (torear).

Con esta estampa tenemos la impresión de que la muerte no ha buscado a Paquirri, sino que ha sido Paquirri el que ha buscado la muerte y lo ha hecho desde la voluntad, atenuando un poco el componente trágico. Es una manera de engrandecer y mantener el honor de la figura del torero. Se quita importancia al hecho truculento (un toro ha matado a Paquirri) para dársela a la persona (Paquirri ha muerto feliz haciendo lo que más quería: desafiando al peligro). Se suaviza el componente trágico en favor del panegírico (homenaje)

La sinestesia crea un entorno mágico, paradisiaco, sensual, especial (el aroma del mar). Todo esto dulcifica y atenúa el dramatismo. No obstante, en algunos tramos, el yo poético se rompe y se lamenta de la ausencia del marido, ya que con su pérdida, la vida de la amada también se ha truncado: te llevaste contigo mis últimos besos, mis últimos años

Como veis, hay un paralelismo: posesivo (mis) + ordinal (últimos) + sustantivo (besos/años). Con la muerte de su amado, la vida de la mujer no será la misma. Ese sentimiento de amor tan grande y tan intenso no lo va a vivir más.

En la segunda estrofa las metáforas de la despedida están cargadas de un componente amoroso-sensual importante: ese barco velero […] me dejó tu mirada de fuego encendido clavada en la mía.

Asistimos a un intercambio de sentimientos mediante el lenguaje corporal (mirada). El fuego ya hemos dicho que simboliza la pasión, el amor. Además, va complementado con un adjetivo que suma intensidad (encendido) a un elemento que ya es calorífico (fuego). Está claro que el amor es profundo y verdadero.

El barco (metáfora del amado) está personificado, ya que tiene la capacidad de intercambiar miradas con la amada, cosa que solo pueden hacer las personas. Es un barco con sentimiento jejjeje

El amado se vincula con elementos del mundo natural, plagados de belleza y sensualidad, tal y como se refleja en la enumeración: de sol y de sombra, de mar y de olivo.

La muerte física del amado supone también la muerte en vida de la amada: se quedó tu silencio, de rojo y arena, clavado en el mío.

El silencio supone la falta de ruido, y por ende, la falta de vida. La metáfora sinestesiada (tu silencio de rojo y arena) va ligada a la escena de la cogida. Paquirri murió en una plaza de toros (la arena del redondel) por la cornada del toro (de ahí el rojo de la sangre)

El momento de la muerte queda inmortalizado y retratado para la eternidad, ya que supone un cambio en la vida de Isabel Pantoja. A partir de la muerte del torero, su vida no fue la misma.

Las estrofas combinan versos de 12/13 sílabas con otros de 6/7. La rima es asonante de primero con tercero (sueños/pañuelo) y segundo con cuarto (bahía/orilla)

Los estribillos constan de 6 versos. El primero y el tercero son de arte mayor. El resto de arte menor. Solo detectamos una leve asonancia en el 2º con el 4º (esperando/cantando/años)

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