jueves, 30 de abril de 2020

Échale guindas al pavo: el gitano que robó comida con el beneplácito de la guardia civil


Y de la Imperio Argentina más dramática y reflexiva de Castillitos en el aire, pasamos a la Imperio Argentina más cómica, pícara e intrascendente, capaz de hacernos reír y disfrutar con una disparatada historia protagonizada por un gitano que roba un par de pavos en un corral del barrio malagueño del Perchel.

Esta copla por bulerías es uno de los números más emblemáticos de la famosa película Morena clara que se estrenó unos meses antes de que estallara la Guerra Civil Española, en la primavera de 1936. En el film, se interpretaron grandes coplas como El día que nací yo (ya analizada), o la que os traigo hoy: Échale guindas al pavo


Huyendo de los civiles,

Un gitano del Perchel,
Sin cálculo ni combina,
¡Que donde vino a caer!
En un corral de gallinas,
¿Y qué es lo que allí encontró?,
Pues una pavita fina
Que a un pavo le hacía el amor.

Saltó la tapia el gitano,
Con muchísimo talento
Y cuando se vino a dar cuenta,
Con un saco estaba dentro.
A los dos los cogió,
Con los dos se najó,
Y el gitano a su gitana
De esta manera le habló:

Échale guindas al pavo,
Échale guindas al pavo,
Que yo le echaré a la pava,
Azúcar, canela y clavo,
Que yo le echaré a la pava,
Azúcar, canela y clavo.

Estaba ya el pavo asao,
La pava en el asador
Y llamaron a la puerta,
Verá usted lo que pasó
Entró un civil con bigote,
¡Ozú, que miedo, chavo!
Se echó el fusil a la cara
Y de esta manera habló:

A ver donde está ese pavo,
a ver donde está esa pava
porque tiene mucha guasa
Que yo no pruebe ni un ala.
Con los dos se sentó,
Con los dos trajeló
Y el gitano a la gitana
De esta manera le habló:

Échale guindas al pavo,
Échale guindas al pavo,
Que yo le echaré a la pava,
Azúcar, canela y clavo,
Que yo le echaré a la pava,
Azúcar, canela y clavo.

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La canción posee una estructura narrativa, ya que su única pretensión es contarnos una acción (robo de unos pavos), con unos personajes (un gitano, una gitana, y un guardia civil), en un espacio (Málaga Perchelera), en un tiempo (años 30) y por un narrador (en tercera persona, aunque en algunas partes hay estilo directo donde toman la palabra algunos de los personajes).

El comienzo de la copla es súbito, hecho que nos recuerda a la poesía de romancero, ya que en el primer verso, sin apenas introducción ni antecedentes, nos sitúan bruscamente en mitad del hecho narrado (el gitano huyendo de la policía), creando la atmósfera y el tono necesarios para entender la historia

-En la primera estrofa se cuenta cómo el gitano protagonista llega a un corral de gallinas, encuentra unos pavos merodeando por ahí, salta la tapia para acceder al interior del establo, coge las aves con todo el morro del mundo y se les lleva a su casa para que su mujer las cocine.

-En los estribillos se cuenta el proceso de cocinado de los pavos y de cómo hay que condimentarlos. De ahí la presencia de palabras relacionadas con el campo semántico de las especias (guinda, azúcar, canela, clavo).

-En la segunda estrofa los pavos ya se han terminado de cocinar. La pareja de gitanos es sorprendida por un guardia civil (seguramente alguien haya dado el chivatazo del robo de los pavos, o el propio policía fuera testigo y siguiera al gitano hasta su casa).

Evidentemente, todo el mundo que escucha la canción y los propios protagonistas, pensarán que este policía ha venido a arrestar al gitano (por el robo de los animales). Sin embargo, la copla da un giro inesperado, cuando el propio guardia civil (que está hambriento) lo único que pide es que a él también le den un poco de ese pavo tan rico. Al final, los tres (el policía y los dos gitanos) terminan alrededor de la mesa hinchándose a pavo. Como veis, el desenlace resulta inesperado y a la vez festivo.

Como veis, la guardia civil, aparece referida en el texto como los “civiles” (así se designaban en esta época), ya que en su origen era un cuerpo policial de orden rural que solía tener en el punto de mira a los gitanos, ya que era la población que más robos y hurtos cometía por metro cuadrado. Por eso, muchas veces, los propios policías se dedicaban a detener gitanos como afición y diversión. Incluso se dieron casos de gitanos que eran acusados injustamente de delitos que no cometían (por el hecho de ser gitanos) y eran maltratados por la policía, como mera diversión en plena ronda de trabajo.

Cuando ocurría algo malo, todo el mundo sabía que algún gitano merodeaba por la zona y era el responsable de lo que pasara (mentalidad que hoy mismo se sigue dando, ya que cuando desaparece algo, mucha gente tiende a pensar que ha sido la típica familia de gitanos la que ha mangado, aunque no haya pruebas reales para acusarlos). No obstante, el gitano protagonista de esta copla sí ha cometido un hurto (robar un pavo).

La elección del Perchel como escenario de la copla tiene su justificación. El Perchel era un barrio de pescadores, situado en los arrabales de Málaga, fuera de las murallas (más allá del río Gualmediana). Sus habitantes solían tener fama de bravos y de vivir fuera de ley. De hecho, la palabra “perchel” significa “reunión de malhechores”. Por eso, se ha elegido este protagonista y este escenario. Con la expresión “sin cálculo y sin combina”, se describe al gitano como una persona con carácter espontáneo, que comete muchas veces los hurtos sin haberlo premedito y planificado antes, improvisando sobre la marcha, según vayan viniendo las cosas. Por eso, podríamos decir que es un ladronzuelo de baja enjundia, al que es fácil de capturar, ya que no prepara mucho sus atracos.

El narrador de la historia hace apelaciones al receptor, con el objetivo de atraer su atención (la captatio benevolentiae) para que se meta en la historia, se divierta con la actuación y así dar un carácter más coloquial y cercano. El narrador tiene una actitud muy juglaresca, ya que a esta copla al ser tan bailable y cómica, seguramente formara parte del repertorio de muchos cantantes aficionados que se dedicaban a ir por las plazas de los pueblos sacando dinerillo de los asistentes. Y para sacar dinero, hay que apelar, atraer al receptor a la historia. Esto se hace mediante interrogaciones retóricas (¿Y qué es lo que allí encontró), vocativos (verá usted lo que pasó), exclamaciones (¡De donde vino a caer!) o marcadores conversacionales apelativos (pues...). Estas expresiones tienden a retardar la acción, retrasarla y así facilitar al cantante la memorización de la letra, y acordarse de lo que viene después mientras hace este tipo de apelaciones.

Los pavos son personificados con una serie de imágenes subiditas de tono, plagadas de erotismo y sensualidad: una pavita final que a un pavo le hacía el amor

La narración del robo se expresa mediante una sintaxis breve y sencilla, a partir de una sucesión de oraciones simples yuxtapuestas (A los dos los cogió. Con los dos se enajó) o unidas por coordinación copulativa (Saltó la tapia […] y cuando se vino a dar cuenta…).

El objetivo es que la gente se entere de lo que pasa. Por eso, lo mejor es utilizar frases rotundas, concisas y sin ornamento. El ritmillo y la musicalidad se consigue gracias al hipérbaton (Saltó la tapia el gitano, El gitano a la gitana de esta manera le habló). Hay una tendencia a recrearse en el detalle más insignificante (en la manera de saltar la tapia, que si el ladrón lleva un saco para meter los pavos robados…) con el objetivo de ir caldeando la historia poco a poco como si la copla fuera un juego hacia el receptor.

El hecho de contar una historia con tanto detalle y datos tan intrascendentes puede ser también un recurso cómico (como sucede en los monólogos que los cómicos hacen por televisión). El paralelismo ayuda a indagar en cada instante del proceso (A los dos los cogió, con los dos se najó). El verbo najar, significa huir (para los que no lo sepáis, ya que esta copla tiene algunas palabras complicadas).

En el estribillo habla en primera persona el gitano. La musicalidad se consigue con la reiteración de versos completos (Échale guindas al pavo, que yo le echaré a la pava azúcar, canela y clavo) y el poliptoton: el verbo echar aparece en dos tiempos verbales diferentes: en imperativo (échale) y en futuro (echaré).

Hay tendencia a la bimembración y distribución de los elementos lingüísticos de manera simétrica y correlativa:
-           el gitano se queda con la pava, a la cual le pone azúcar, canela y clavo
-           la gitana se queda con el pavo, al cual le pone guindas.

En la segunda estrofa la musicalidad se consigue con estructuras paralelísticas y el fenómeno de la derivación (Estaba ya el pavo asado, la pava en el asador). Del adjetivo asado formamos el sustantivo asador, lo cual da musicalidad al aparecer en dos versos consecutivos y refuerzan esa bimembración.

La oración impersonal con verbo en tercera del plural crea una intriga en medio de la acción (llamaron a la puerta), la cual se prolonga con la apelación (verá usted lo que pasó).

La persona que está detrás de la puerta (el policía) es el que hace cambiar el giro de los acontecimientos y crear el contrapunto cómico a la copla. Este policía es representado de manera caricaturesca con el bigote y el fusil. Parece que la iconografía popular suele pensar a los guardias civiles como hombres con bigote. El bigote y el fusil, al menos en España, está asociado al autoritarismo más rancio.

El uso de interjecciones permite exagerar la situación, hiperbolizarla, sobreactuarla, de tal forma que algo aparentemente serio (un guardia civil que llega a la casa) se acaba deformando y convirtiendo en algo ridículo y risible: Ozú, que miedo, chavo. Ozú es una interjección andaluza que permite expresar sorpresa. La palabra chavo (en vocativo) es un americanismo (usado en Venezuela) para designar a un muchacho joven. Esto permite elogiar al receptor, ya que le está llamando joven (normalmente a la gente mayor le gusta que le digan que es joven). Es una manera de tener gancho con el auditorio (sobre todo, cuando se canta)

En la parte final de la segunda estrofa, el policía habla en primera persona, dándose el giro cómico que os he dicho: él no viene a arrestar ni a llevarse a nadie, sino a comer pavo con ellos: A ver dónde está ese pavo, a ver dónde está esa pava, porque tiene mucha guasa que yo no pruebe ni un ala.

Como veis, utiliza una expresión muy andaluza (tener guasa) que posee un carácter irónico, es decir, que expresa lo contrario de lo que quiere decir (realmente, lo que está diciendo el policía es que sería un fastidio no poder probar ni un ala). El policía viene hambriento y está dispuesto a pasar por alto el robo y a hacer la vista gorda, como si nada hubiera pasado, a cambio de que le den un poco de pavo. Aunque esta copla es cómica, en realidad, está representando la crudeza de la época (mucha gente hacía artimañas de este tipo para poder comer) y los chanchullos y chantajes que se producen por parte de las autoridades.

Finalmente, los gitanos y el policía terminan juntos comiéndose el pavo, hecho que se manifiesta con el paralelismo (con los dos se sentó, con los dos se trajeló). El verbo trajelar significa beber mucho (hasta quedar borracho). Lo que pasa es que aquí hay una pequeña modificación del significado original y el sentido de beber se extiende y amplía al sentido de comer (los tres se hinchan a comer pavo). Tal vez, con el pavo también se sirvieran bebidas y los tres terminaran más alegres de la cuenta. Esto es a imaginación y libre interpretación del receptor. Como veis, un final muy epicureista.

Métricamente, los versos son octosílabos. En el estribillo se repite el mismo esquema de rima (-avo, -ava).

Cada estrofa está formada por dos octavillas, con rima relajada y libre.  Los juegos de palabras son constantes. Por ejemplo, en la canción se usa el sustantivo guinda. Hay un verbo, que es el verbo guindar (en caló, lenguaje de los gitanos, significa robar). ¿Veis las asociaciones? El lenguaje estándar establece asociaciones con el lenguaje de las germanías, de los bajos fondos para conseguir el humor en la canción. Sólo los receptores que entiendan este tipo de lenguaje se percatarán y entenderán estos juegos.



domingo, 12 de abril de 2020

Castillitos en el aire: el peligro de dibujar una realidad idealizada

Empezamos el análisis de hoy con una clase de lengua española (que hace bastante tiempo de la última) ¿Habéis escuchado o utilizado alguna vez la expresión “hacer castillos en el aire”?

Esta frase hecha permite referirse a aquellas personas que se dedican a dar una visión de la realidad bastante fantasiosa, irracional, imaginativa, y en general, deformada (sin ningún tipo de fundamento lógico). La gente que hace castillos en el aire presenta las cosas de una manera positiva, tal como le gustaría que fueran, como si estuviera en un mundo de hadas (todo es bonito, todo es bueno, todo es sensacional...).

Los individuos que construyen castillos en el aire, lo que hacen (a veces, de forma inconsciente) es vender humo, es decir, empiezan a crear falsas ilusiones intentando convencer a otras personas de que todo va a salir bien y la vida va a ser de color de rosa. Hablar y prometer cosas bonitas es muy sencillo (a la humanidad es fácil convencerla presentando la realidad de una manera idílica y favorable, empleando la fantasía y la palabrería). Lo difícil es que esas cosas se acaben cumpliendo en el plano de la realidad.

Finalmente, se produce el choque entre esas aspiraciones fantasiosas (los castillos en el aire) y la cruda realidad, dando lugar al desengaño y la frustración. Por tanto, cuando haces castillos en el aire estás creando una mentira (esos castillos no tienen una base de sentido común sobre la que sustentarse), que a corto plazo causa cierto placer (las palabras y las ideas son muy tentadoras) pero a largo plazo acaba pasando factura, ya que las cosas que se pintan suelen ser imposibles.

Esto mismo, pero en el terreno amoroso tendrá que sufrir la protagonista de esta zambra que popularizó Imperio Argentina en el año 1948, dentro de la película La Cigarra. Su título es Castillitos en el aire. Años más tarde, Carmen Florido haría una versión de este tema.



Me lo pintaste de ensueño
con torres de lunas en la madrugá,
y yo que estaba sin dueño,
le entregué los rumbos de mi voluntad.

Fui la yedra en tu muralla
y la rosa en tus espinas,
la arenita de tu playa
y la sal de tu salina.

En tus ojos me perdí
al momento en que te vi.

Castillitos, castillitos que en el viento,
con suspiros levanté,
torreón de juramento.
De tu orvío y mi querer.

¡Ay, mira, mira que mira!
Castillitos en el aire,
sabiendo que son mentira,
casi to el mundo lo hace.

Nuestro barquito de ensueño,
a pique se vino sin saber por qué,
y no valía el oro en paño,
pa salvar la vía de nuestro querer.

Mal fin tenga el pregonero,
que de verme hablar sonaba,
entre un beso y un te quiero,
se acabó lo que se daba.

Válgame la soleá
En lo que vino a acabá.

Castillitos, castillitos que en el viento,
con suspiros levanté,
torreón de juramento.
De tu olvío y mi querer.

¡Ay, mira, mira que mira!
Castillitos en el aire,
sabiendo que son mentira,
casi to el mundo lo hace.

Castillitos,
Castillitos en el aire

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La copla cuenta la historia de una relación amorosa fallida entre la protagonista y un hombre. La muchacha habla en primera persona a su amado, y se nos va contando la evolución del proceso amoroso. Esa primera persona se manifiesta en formas verbales (estaba, entregué), los pronombres (me lo pintaste, yo estaba sin sueño) o el posesivo (mi voluntad). Las marcas de segunda persona (las que hacen referencia al hombre) también se detectan en formas verbales (pintaste), posesivos (tus espinas, tu salina) y el pronombre (momento en que te vi). El hombre no toma la palabra en ningún momento, pero hay elementos lingüísticos en los que está presenta (como receptor).

La primera estrofa hace hincapié en la fase inicial de la relación amorosa (las primeras impresiones) cuando los amantes se conocen. Es en este momento cuando se pintan castillitos en el aire (todo va a ser bonito, el amante te promete amor eterno, vas a vivir feliz con él, estás en un cuento de hadas, no te vas a arrepentir de nada...): me lo pintaste de ensueño. También se hace alusión al desarrollo de esa relación.

Vamos a reseñar algunos aspectos importantes de esta primera estrofa:

-Aparece el tópico del amor a primera vista, es decir, desde el momento en que la protagonista ve al hombre, queda hechizada: en tus ojos me perdí al momento en que te vi. Este pareado contiene una imagen que nos evoca a la poesía neoplatónica italiana del XVI y es la relación entre el amor y los ojos: el amor es una fuerza, que entra y sale de los órganos oculares, provocando el efecto enamoramiento en la persona que lo recibe. Aunque pueda parecer absurdo, esta idea neoplatónica estaba basada en teorías médicas de la época: la sangre crea unos espíritus que salen por los ojos y produce el amor en la persona que los recibe (también por sus ojos).

-La presencia de elementos astrales y celestiales (me lo pintaste de ensueño, con torres de lunas en la madrugá) es un rasgo típico de la poesía amorosa. Como sabéis, los elementos del cielo son inaccesibles (el Sol, la Luna, las estrellas). Y todo lo que resulta inaccesible suele ser valioso (ya que a la gente le gustaría tener lo que nadie tiene: lo exótico, lo extravagante, lo raro, lo misterioso, lo lejano).

Por eso, ese castillo metafórico que le pinta tiene “torres de luna”, ya que prometer lo valioso y lo inaccesible suele ser una prueba de amor (cuyo cumplimiento va a ser imposible). Recordad canciones como el “Yo no te pido la Luna”. Lo astral se relaciona como lo valioso y lo inaccesible, y de ahí el tópico de “yo sería capaz de hacer lo imposible, lo que no está en mis manos para que me quieras”. En cierta medida, en esta copla el hombre se presenta como un Dios ante la dama, capaz de hacer todo lo que ella pida. Es un mecanismo para ganarse su amor.

-Hay elementos propios del amor cortés, de concebir a la amada como una posesión material que pertenece al amado, y solo al amado. De hecho, la protagonista se cosifica a sí misma, se concibe como una persona que no puede estar sola y necesita de un hombre para poder ser alguien (mejor estar mal acompañada que sola).

Es el tópico de la dama que pierde su identidad, su voluntad, sus autorrealizaciones personales para poder complacer a un hombre: Y yo que estaba sin dueño, le entregué los rumbos de mi volunta”. Un sustantivo abstracto como “voluntad” se convierte en algo tangible, material, concreto, (se usa el verbo de transferencia “entregar”), como si fuera una mercancía. La palabra “dueño” implica posesión, pertenencia a alguien. Ella misma se convierte en objeto, ya que se ha creído esos castillos en el aire que el hombre ha pintado, y por eso, ha caído enamorada.

-Esta relación amorosa de pertenencia y materialidad se refleja con una serie de metáforas, las cuales permiten ver al hombre y a la mujer como dos elementos fusionados, dependientes, inseparables, que forman unidad (cosa que nos recuerda a la mística), donde aparentemente uno no es nadie sin el otro y necesitan estar juntos para dar sentido a la realidad.

El problema es que hombre y mujer no están a un mismo nivel jerárquico. Observad las metáforas: “Fui la yedra en tu muralla”, “la rosa en tus espinas”, “la arenita en tu playa”, “la sal en tu salina”. Como veis, el hombre representa la totalidad (muralla, playa, salina) mientras que la mujer representa la parte (yedra, arena, sal). Realmente, la mujer (la parte) está subordinada al todo (el hombre), y depende de la voluntad de este. Esto recuerda mucho al mito bíblico de la creación (libro del Génesis): el hombre es más “importante” que la mujer, ya que el hombre fue creado primero, mientras que la mujer nació después, de la costilla del hombre. Por tanto, la mujer existe porque existe previamente el hombre. De ahí la superioridad del hombre sobre la mujer, que tan bien se refleja en esta copla (incluso por la propia protagonista).

El uso del posesivo (tu playa, tu salina, tu rosa, tu muralla) enfatiza ese carácter de posesión. El diminutivo (arenita) da un carácter afectivo a la expresión (quitando enfado y reproche, ya que la copla es más bien un lamento o un desengaño que ira o enfado). La mujer asume su inferioridad. También se hace uso de la derivación (sal<salina) con función ornamentativa.

Mientras que la primera estrofa se refiere a los inicios y desarrollo de la relación amorosa, la segunda tiene que ver con su desenlace. Para expresar el fracaso del amor se recurre a la clásica metáfora del barco que se hunde. Es lo que pasa cuando se hacen castillos en el aire, que al final se derrumban. Todas esas promesas de vas a ser feliz, el mundo de hadas, qué bonito es todo se van al garete: Nuestro barquito de ensueño a pique se vino sin saber por qué.  El hipérbaton (a pique se vino) enfatiza el desafortunado desenlace de la relación.

Al final, no todo lo que reluce es oro: y no valía el oro en paño pa salvar la vía de nuestro querer. La relación, que parecía idílica, se ha quedado en nada. El fin del amor se expresa coloquialmente mediante el refrán “se acabó lo que se daba”. Después de eso, solo queda la soledad, tal como se refleja en el pareado: Válgame la soleá en lo que vino a acabá

La idea principal del estribillo se expresa de manera clara: es muy fácil pintar castillos en el aire (prometer, jurar, decir que todo va a salir bien), ya que quedas muy bien de cara a los demás pintando la realidad de una manera idílica y edulcorada, prometiendo cosas que son fáciles de decir, pero imposibles de llevar a cabo y de hacer. Esto se ve bien en la metáfora “torreón de juramento”.

La teoría es muy fácil (los propósitos) pero la práctica (la realidad, llevar a cabo esos propósitos) es diferente. Cuando la teoría y la práctica no coinciden llega el desengaño, la frustración y la mentira. Por eso fracasa la relación amorosa que se plantea en la copla (el castillo se cae). Tener buenos propósitos es muy bonito ya que crea un halo de ilusión, pues todo el mundo lo hace y no requiere de mucho esfuerzo (hay conformistas que se contentan con eso). Cualquiera lo puede hacer (soñar e imaginar es gratis): Castillitos en el aire, sabiendo que son mentira, casi to el mundo lo hace

El problema viene cuando te das cuenta de que las cosas no son tan fáciles, creándose una oposición entre el deseo y la realidad (tema cernudiano por excelencia). El uso del imperativo (mira, mira, mira) da un carácter retórico y cercano al texto. La voz poética se impregna de credibilidad, invitando al lector (y al propio amado) a reflexionar, y convencerlo de que el contenido de la copla es una verdad como un templo.

Métricamente las estrofas están constituidas por la combinación de dos cuartetas y un pareado. No obstante, la primera de las cuartetas no es pura, ya que en la cuarteta los cuatro versos son de arte menor (abab). Aquí el segundo y el cuarto son versos de arte mayor (dodecasílabos) y el primero y el tercero de arte menor (octosílabos). La segunda cuarteta sí es normal (versos octosílabos). Los estribillos están formados por dos cuartetas (aunque la primera, posee el primer verso de arte mayor).

Hay tendencia a la relajación fonética, sobre todo en sílaba final (madrugá, soleá, to, acabá), confusión de la “l” y “r” implosivas (orvío).


viernes, 27 de marzo de 2020

Levántate pamplonica: la canción que delata que España no está en su huso horario

El tema que vamos a analizar hoy es todo un clásico de las fiestas de San Fermín, que como muy bien sabéis, se celebran en Pamplona todos los 7 de julio (y que lamentablemente, este año no se va a celebrar por culpa del Coronavirus). Se trata de una diana, es decir, una canción que se utiliza para despertar a la gente por la mañana. Se titula Levántate pamplonica (o Aupa los irunshemes).



Levántate Pamplonica
y da de la cama un brinco,
Mira que ya son las cinco
 y el encierro es a las seis.

Y aquél que no se levante
por la calle La Estafeta
Lo mandan a hacer puñetas
por ser un mal pamplonés.

El que se levante para las seis
 delante los toros correrá.
San Fermín que todo lo ve,
los bendecirá, los bendecirá, los bendecirá.

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Ignacio Baleztena fue el encargado de diseñar la letra, tomando como base la melodía de una diana floreada de principios del siglo XX. Los toques de diana sonaban al amanecer en los cuarteles para levantar a los soldados. Los días festivos la melodía de la diana tenía una cadencia más festiva, más musical, menos “guerrera”. De ahí que se llamara diana floreada. En el año 1923 don Ignacio puso letra a una de estas dianas floreadas de los albores de 1900. Y así surgió la canción de hoy, que se ha convertido en uno de los himnos que se cantan todas las mañanas durante las fiestas de Pamplona para despertar a los vecinos y animarlos a acudir a los encierros.

Mediante los imperativos, el yo poético invita a los habitantes de Pamplona a despertarse (levántate, pamplonica, y da de la cama un brinco). Con el vocativo la voz del poema se dirige a una colectividad concreta: la gente de Pamplona, la cual se materializa con el gentilicio (adjetivo de procedencia) “pamplonica”.

El anástrofe o anteposición del complemento al núcleo (da de la cama un brinco…da un brinco de la cama) crea un estado de agitación, intensidad, actividad, movimiento…el yo quiere que la gente se levente lo más pronto y rápido posible para llegar al encierro.

El marcador conversacional (mira) da un toque se espontaneidad al discurso. Reclama la atención de los pamploneses, para que acudan al evento: mira que ya son las cinco y el encierro es a las seis.

Leyendo este versito, seguramente muchos os preguntaréis…vaya hora más rara de empezar los encierros. Pues sí que estaban locos los pamploneses de comienzos del XX, empezar los encierros a las 6 de la mañana cuando todavía no ha amanecido…¿Acaso a los habitantes de Pamplona les apasionaba eso de correr delante de los toros a esas horas tan antisociales de la madrugada en medio de la oscuridad de la noche? Pues sí que estaban buenos jajaja.

Pues os tengo que decir que no. Los pamploneses no estaban locos. El problema no es de cordura, sino de sistema horario. El huso horario que tenía España en 1923 no es el mismo que tiene ahora en 2020. Y el poema, que es un reflejo de la situación de principios del XX, vemos que no encaja con lo que tenemos ahora. Por eso da la sensación de que los pamploneses del XX tenían hábitos muy raros, cuando realmente los que tenemos las costumbres cambiadas somos nosotros fruto de ese cambio de huso. Podríamos decir que el texto se ha quedado desfasado, no concuerda con lo que hay ahora, pero es un reflejo de que hace 100 años, los españoles llevábamos otros horarios distintos. Por eso, analizando la canción desde la perspectiva actual nos choca mucho que un encierro empiece a las 6 de la mañana, cuando lo normal, hoy, es que empiece a las 8.

Esto tiene su lógica y es interesante explicarlo. Me apasiona que una copla como esta dé pie a tratar un tema tan interesante como es el del huso horario. Al fin y al cabo, un texto literario refleja las pautas culturales de una sociedad, que son un vestigio del pasado. Nos permite conocer mejor la historia.

El 7 de julio de 1923 amanecía en Pamplona alrededor de las 4:40 de la mañana. Hoy lo hace sobre las 6:40 (2 horas más tarde). ¿A qué se debe esto? Pues a que en 1923 España se regía por el horario del meridiano de Grenwich (llamado también GMT 0). Es el horario actual de Canarias, Portugal o Inglaterra. Y supuestamente, es el horario que deberíamos tener todo el año ya que es el que más se ajusta al sol. Y según los médicos y expertos, el más sano. Con este horario GMT lo normal es que en España amaneciera en pleno verano entre las 4:15 (zona de Cataluña) y las 5:15 (zona de Huelva). La línea del amanecer estival cruza la península en dirección Noreste-Suroeste. Y España es el último sitio de Europa en llegar la luz del sol.

¿Qué es lo que pasó en 1940? Llegó Franco y decidió abandonar el uso GMT 0 y tomar la referencia horaria de un meridiano más el este: el meridiano de Berlín y Roma, que es el horario que rige todos los países de Centroeuropa (GMT+1). Es nuestro horario actual de invierno que tenemos todos los años desde la última semana de octubre a la última semana de marzo. Por lo tanto, a comienzos de los cuarenta, adelantamos una hora al reloj, de tal forma que amanecía una hora más tarde, pero también anochecía una hora más tarde. De esta manera, en Pamplona ya no amanecía en verano a las 4:40, sino a las 5:40. Con este cambio, a las 5 de la mañana todavía no había salido el sol en Pamplona (estaría a punto de clarear).

Todos los países de Europa Occidental aplicaron durante los años 40 el GMT +1 como gesto de acercamiento a la Alemania Nazi. Después de la Segunda Guerra Mundial, Portugal e Inglaterra volvieron a su horario original (GMT 0), mientras Francia y España decidieron quedarse en el GMT +1. Y todavía seguimos hoy así.

Pero es que todavía hay más. A raíz de la crisis del petróleo de 1973, muchos países europeos decidieron adelantar una hora sus relojes durante el verano, para fomentar el ahorro energético retrasando el anochecer hasta pasadas las 21:30. España, a pesar de estar ya adelantada una hora, aplicó también el cambio horario de verano, de tal forma que todos los años, desde la última semana de marzo a la última semana de octubre, nos situamos dos meridianos más el este que el de Greenwich (GMT+2). Es el horario de la Europa del Este (Grecia, Finlandia…). Por lo tanto, se retrasó el amanecer estival una hora más, de tal forma que llegamos a la situación actual que es cuando amanece en verano alrededor de las 6:40.

Si el encierro siguiera empezando a las 6, se realizaría de noche. Por eso, a raíz de estos cambios de huso, la gente también empezó a cambiar sus hábitos de vida y a retrasar todas sus rutinas.

Lo normal es que un encierro de San Fermín empiece una hora después de amanecer. Si en el verano de 1923 amanecía a las 5, lo normal es que el encierro empezara a las 6 (como refleja la canción). Si en el verano de 2020 amanece a las 7, lo normal es que se haga el encierro a las 8 (como pasa hoy). Al final, nos adaptamos a todo. Sería absurdo levantarse antes de esa hora, ya que todavía sería de noche. Así los españoles empezamos a retrasar nuestras costumbres y tenemos el sambenito (y con razón) de ser los últimos en desayunar, comer, salir de trabajar, cenar, acostarse. Eso de comer a las 3 de la tarde, cenar a las 10 de la noche o acostarse a la 1 de la madrugada es simplemente una costumbre moderna derivada de estos cambios de huso. Y solo sucede en España (que es el país más desviado respecto al sol). Nos pasamos todo el año 1 hora adelantados respecto al sol durante el invierno, y 2 horas durante el verano. En Galicia, 2 en invierno y 3 en verano. Una locura que acaba resintiendo nuestros cuerpos (aunque no lo parezca). Una persona que se levanta a las 6 en verano, lo está haciendo a las 4 hora solar. Una burrada. Tenemos fama de vagos, pero realmente, respecto al sol somos los que más madrugamos de toda Europa jajjajaa (y los que menos dormimos)

Se supone que esto se hace para aprovechar mejor la luz. Adelantándonos al sol conseguimos quitar luz a las mañanas para dársela a las tardes que es cuando se tiene el tiempo de ocio.
¿Cosas buenas?

-Nuestras tardes invernales se equiparan a las de un país tropical, con luz hasta las 18:00. Aunque a algunos os parezca deprimente el invierno, somos los más afortunados en ese sentido. En los países nórdicos a las 15:00 ya es de noche. En Alemania o Inglaterra a las 16:00. En Roma o París a las 17:00. Nosotros somos los únicos que tenemos luz hasta las 18:00

-Nuestras tardes de verano son larguísimas, equiparables a las de un país del norte de Europa. En Galicia, por ejemplo, se llega a tener luz hasta pasadas las 11 de la noche durante algunos días de junio, como sucede en ciudades cercanas al polo (Estocolmo, Oslo…)

-No desaprovechamos luz durante las mañanas de verano. En muchos países de Europa en verano amanece a las 4-5 de la mañana. Se supone que a esas horas la gente está durmiendo, por lo que la luz no se aprovecha (además de resultar muy incómodo para conciliar el sueño). Si volviéramos al GMT 0 con las costumbres de ahora, se devoraría un montón de luz por la mañana de verano, ya que a las 5 de la mañana muy poca gente estaría despierta.

¿Cosas malas?

-Nuestras mañanas invernales son demasiado oscuras para la latitud en la que nos situamos. España tiene 9 horas de luz en el mes de diciembre. Se supone que ese tiempo da para cubrir toda la jornada laboral y escolar. Si tuviéramos 5 horas de luz como Finlandia es evidente que te tienes que comer sí o sí la oscuridad en las primeras y últimas horas del trabajo. Pero teniendo 9 se supone que no hay necesidad de tener que ir al trabajo de noche. Sin embargo, con nuestro horario desviado nos pasamos la mitad del año levantándonos y entrando a trabajar en las tinieblas. Durante diciembre y enero amanece pasadas las 8:30 (en sitios de Galicia llega a amanecer durante varios días cerca de las 9:10, como si fuera Estocolmo jaajaa). Incluso en octubre, cuando todavía hay 11 horas de luz, gracias a la prolongación del horario de verano GTM+2 durante ese mes, el día empieza entre las 8:15-8:45. ¿El contrapunto? Disponemos de tardes más largas.

-Nuestras noches de verano son más calurosas de lo que deberían. Esto es de cajón. Si tenemos luz hasta las 22:00 de la noche (y más en un país como España, que ya se sabe las temperaturas que sufrimos), está claro que el calor va a perdurar hasta bien entrada la madrugada. En las noches de verano nos cuesta conciliar el sueño, ya que si el sol se va a las 22:00, cuando llega la hora de acostarse, hace muy poco tiempo que empezó a aflojar el calor. Por lo tanto, no refrescará hasta las 1-2 de la mañana. Si anocheciera dos horas antes (a las 20:00, que es la hora a la que debería hacerlo con GMT 0), a las 23:00 ya empezaría a correr un poco el aire y se podría dormir mucho mejor. ¿El contrapunto? El sol a las 4:15/4:30 ya estaría fuera, por lo que a las 8-9 de la mañana, con el astro rey bien alto, la calle ya sería un horno desde bien temprano jajajjaa. Otro problema derivado de este anochecer estival tan tardío es que la gente que madruga al día siguiente (los niños que tienen que ir al cole en mayo-junio, trabajadores que a las 5 de la mañana se levantan), no les queda más remedio que irse a la cama con luz todavía en el exterior.

Con este desfase horario (1 hora en invierno y 2 en verano) los turistas que vienen a nuestro país se quedan con la imagen de que España es un país en el que hay mucho sol. Esta ilusión la hemos creado nosotros de una forma artificial. Y para que me entendáis, os lo voy a explicar con un ejemplo

Yo tengo una amiga que vive en una ciudad de Finlandia llamada Turku. Yo vivo en Ciudad Real (4000 kilómetros de distancia). El día invernal español tiene una duración de 9 horas. El día de invierno de Turku, 5 horas. Por lo tanto, durante los meses fríos Ciudad Real tiene 4 horas más de luz que Turku.

La situación se invierte en verano. El día estival español tiene una duración de 15 horas. El día de verano de Turku, 19 horas. Los fineses nos ganan por 4 horas durante esos meses cálidos.

El número de horas de luz es exactamente el mismo a lo largo del año. Sin embargo, mi amiga tiene la sensación de que en España hay más sol que en su ciudad. ¿Por qué se crea esa ilusión? Pues básicamente porque los españoles, desviándonos dos husos hemos sabido reubicar las horas de luz en los momentos del día en que hay mayor actividad.

Vamos a analizar la situación del amanecer invernal. Durante los días más cortos del año, el sol sale en Ciudad Real en torno a las 8:35 de la mañana. Justo cuatro minutos después lo hace en Turku (recordad que Finlandia tiene una hora más, así que el sol sale en Turku a las 9:39, 8:39 hora española). Cuatro minutos de diferencia. Normalmente, siempre amanece antes en Turku que en Ciudad Real, salvo una docena de días de finales de diciembre y principios de enero que lo hace 4 minutos antes en la ciudad manchega.

Si hemos dicho que Ciudad Real tiene 4 horas más de luz que Turku en invierno, y los dos países amanecen casi a la vez en invierno…¿Dónde está la diferencia entonces? Pues esas 4 horas que nosotros tenemos demás, las colocamos en la tarde, de tal forma que el día empieza a la vez, pero cuando en Turku anochece nosotros tenemos 4 horazas más de luz para disfrutar. Es la envidia sana que mi amiga siente cada vez que hablo con ella en invierno

A mediados de diciembre, en la ciudad de Turku anochece sobre las 15:20 de la tarde. Esto significa que a las 14:20 hora española, en Turku se ha puesto el sol. En Ciudad Real sigue siendo de día (solo pasa una hora del mediodía), y todavía queda luz para rato. Desde las 14:20, hasta las 17:53 que se hace de noche en invierno en mi ciudad…todo ese tiempo Ciudad Real tiene sol y Turku no. Es decir, esas 4 horas demás, las colocamos en el momento central del día, cuando la gente está haciendo actividad (comiendo, trabajando, estudiando, ocio, paseando…). Entonces, se crea la imagen de que la tarde invernal española es larguísima (en comparación al resto de países). Igualamos el amanecer al resto de Europa, y las horas sobrantes de luz para la tarde.

Ahora vamos a la situación contraria: el anochecer de verano. Durante los últimos días de junio y primeros de julio, en Ciudad Real se hace de noche a las 21:45. En la ciudad de Turku lo hace 19 minutos después (a las 23:04, 22:04 hora española). Normalmente, en La Mancha siempre anochece después que en Turku, salvo esos pocos días del solsticio de verano que lo hace unos minutos antes aquí

De todas formas, la diferencia es mínima (no llega a 20 minutos). Y ya hemos dicho que el día de verano de Turku dura 4 horas más que el de Ciudad Real…¿Dónde colocan los fineses esas cuatro horas de luz demás? En la madrugada.

Durante los meses de junio y julio, el sol sale en Turku a las 4:00 de la madrugada (3:00 hora española). Eso significa que desde las 3:00 de España hasta las 6:50 que amanece en Ciudad Real en pleno verano…todo ese tiempo (casi 4 horas) es tiempo de luz en Turku que en España no disfrutamos. Lo que pasa es que a esas horas, la gente está durmiendo, descansando, sobando. Es tiempo no disfrutable. Las cuatro horas extra las colocan en un momento del día en que no hay nada que hacer.

Esa es la principal diferencia entre España y Finlandia. Nuestras 4 horas demás en invierno las colocamos en momentos de actividad, de vida, de rutina, de estar despiertos (por la tarde). Sus 4 horas los finlandeses las colocan en un momento del día que es imposible de aprovechar, ya que la gente está durmiendo (madrugada). Por eso se crea la sensación de que nosotros tenemos más luz que ellos, cuando no es verdad. Nosotros igualamos nuestro anochecer de verano al resto de países de Europa, a costa de llevar nuestro amanecer estival hasta las 7 de la mañana (cuando en resto de países ya están amanecidos desde hace varias horas).

España es el país que menos horas de luz tiene en verano, pero las aprovechamos mejor, llevando el anochecer hasta pasadas las 10 de la noche en muchos puntos de la península. Total, a las 3-4-5-6 de la mañana estamos durmiendo y no nos importa. Y gracias a eso, nuestras tardes de verano son tan largas, como si viviéramos en el norte de Europa.

En fin…me encanta cómo a partir de una cancioncilla de San Fermín hemos podido explicar un tema tan interesante como este. Esta canción es la prueba del algodón de que España está en un huso horario que no le corresponde. Y también, nos muestra que en 1923 nuestros abuelos se regían por unos horarios distintos.

La literatura refleja muy bien las pautas culturales de una sociedad. Algo parecido sucede también con los refranes. Si nos ponemos a analizar proverbios relacionados con la luz del sol, veremos que hay datos que no nos cuadran desde la perspectiva actual. Veamos algunos ejemplos:

-Por San Antón, a las 5 y con sol. Yo cuando era chico recuerdo escuchar este refrán a mi abuela, y yo, por más que lo analizaba e intentaba darle sentido, no conseguía comprenderlo: ¿Cómo que a las 17:00 un 17 de enero hay sol, si a las 5 de la tarde hay sol todos los días del año? Con el horario actual de invierno (GMT+1) ningún día anochece en España antes de las 17:00. ¿Entonces, qué es lo que pasa?

Antes de 1940, con el horario de Greenwich, en el mes de diciembre anochecía alrededor de las 16:30-16:45. Por lo tanto, en los peores meses del año a las 17:00 era de noche (como hoy sucede a las 18:00 en Navidad). Cuando llegaba mediados de enero, la gente notaba que la tarde empezaba a alargarse ligeramente, y a las 17:00 ya había algo de luz. Por eso se decía que por San Antón a las 5 y con sol. Hoy tendríamos que decir, por san Antón a las 6 y con sol (aunque no suene tan bien jajajaja)

-Por la virgen de agosto a las 7 está fosco (fosco=oscuro). Si lo analizamos desde la perspectiva actual, veremos que el refrán no tiene coherencia. Si un 15 de agosto a las 7 de la tarde nos da por mirar al cielo, veremos al sol todavía relativamente alto, dando sus buenos rayos de luz. Entonces…¿Cómo que a las 7 está oscuro? No entender…

Pues muy sencillo. Antes de 1940, con el horario de Greenwich anochecía en verano entre las 19:30-20:00. Cuando llegaba el 15 de agosto, la Asunción, la gente percibía que la tarde comenzaba a achicarse de una forma bastante considerable, y a las 19:00 ya estaba anocheciendo (frente a las 19:30-20:00 del mes de junio). En casi dos meses se había perdido un poco más de media hora. Con el horario actual, el refrán debería formularse de esta manera: por la virgen de agosto a las 9 está fosco. Cuando llegaba la feria de mi ciudad, recuerdo a mi abuela decir…cómo se nota ya los días!!!!!!!!!. Salías a la calle a las 21:00 y contemplabas con horror cómo se estaba haciendo de noche (frente a las 22:00 del solsticio de junio), síntoma de que el verano se estaba acabando.

No obstante, si tomamos el refrán original y lo aplicamos a la mañana en lugar de a la tarde, creo que podría seguir teniendo algo de validez: por la virgen de agosto a las 7 (de la mañana) está fosco.

En pleno junio amanece en España entre las 6:30 y las 7:00. Cuando llega agosto, la mañana también ha perdido luz. El día 15 en muchos puntos del centro y oeste amanece alrededor de las 7:30 de la mañana. Por lo tanto, a las 7 todavía no ha salido el sol y está fosco. Aunque sea en otro sentido, al menos este refrán sigue teniendo validez.

Y después de toda esta parafernalia de dimes y diretes con el horario, vamos a completar el análisis de nuestra canción de San Fermín.

¿Por dónde íbamos?

Ah sí…cuando la voz poética animaba a los habitantes de Pamplona a levantarse de la cama, a toque de diana, a las 5 de la mañana, para acudir al encierro que empezaba a las 6. Y de ahí he soltado todo el rollo jajajjajaa

El yo lanza una especie de pullita, de ataque, de crítica a los que no acuden a la fiesta. Se dirige a los “disidentes” mediante una oración adjetiva de relativo: Y aquel que no se levante….por la calle La Estafeta lo mandan a hacer puñetas por ser un mal pamplonés.

La Estafeta es el nombre de una de las calles más emblemáticas de Pamplona, por donde trascurren los encierros de San Fermín. Mide alrededor de 250 metros. Empieza en la curva de Mercaderes y acaba en el tramo de Telefónica. Posee una leve pendiente, y está cubierta de losetas y adoquines.

Se recurre a una expresión que roza lo vulgar para atacar a aquellos que no siguen las costumbres de la ciudad (lo mandan a hacer puñetas, por ser un mal pamplonés). En ese sentido, la copla posee un tono un poco radical, ya que clasifica a los pamploneses positiva o negativamente en función de la adopción de la tradición. Los que no van a los encierros no merecen ser considerados miembros del conjunto o colectivo. Quedan excluidos y denostados mediante al adjetivo subjetivo (mal pamplonés).

En la última estrofa, el yo poético elogia a aquellos que siguen la tradición y acuden a correr a los encierros: De nuevo, mediante una oración de relativo sin antecedente, la voz del poema selecciona/discrimina a un público concreto, al que se dirige de forma específica para diferenciarlo del otro colectivo: el que se levanta a las seis delante de los toros correrá, San Fermín que todo lo ve, los bendecirá. Este colectivo es el bueno. El otro, era el malo. Se genera un contraste.

San Fermín, el patrón de Pamplona, queda representado como una divinidad omnipresente mediante una oración de relativo explicativa: San Fermín, que todo lo ve, los bendecirá. La gente que cumple la tradición merece ser encomiada por el santo.

Métricamente predomina el verso de arte menor. La primera estrofa sigue el esquema 8- 8a 8a 8-. La segunda, igual. Y la tercera es una copla clásica: 8- 8a 8- 8a

sábado, 21 de marzo de 2020

Ahora me ha tocado a mí: una copla que habla de la copla


A lo largo de estos meses que lleva abierto el blog hemos analizado coplas de contenido amoroso, moral, político, nostálgico, nacionalista, caricaturesco, costumbrista, cómico, simbólico…Sin embargo, tampoco nos podemos olvidar de aquellos temas que tienen como protagonista a la propia copla, es decir, canciones que hablan de este género tanto en su faceta musical, como dramática e histórica.

Al igual que existe literatura que habla de la propia literatura (la metaliteratura, la matepoesía, la metanovela, el metateatro…) también existe una rama metamusical en la que las letras de las canciones hacen alusión al propio género coplero, a sus cantantes, a los temas más emblemáticos. Se utiliza la música para hablar, reflexionar, exaltar y elogiar a la propia música, en este caso la copla.

Un ejemplo de metacopla es el poema que os traigo hoy que se hizo muy popular en los inicios de Isabel Pantoja, allá por el año 1975: Ahora me ha tocado a mí


Desde que era un comino

me gustaba remedar a las estrellas.
Presintiendo el destino
que algún día yo iba ser igual que ella.
Y al oír, y al oír mis cantares
contemplando los cristales de mi cara.
Me decía mi madre murmurando,
murmurando esta chiquilla está majara.
Lo que tuve en el sentío
lo he llegado a conseguir.
Mi locura se ha cumplío.
Ahora me ha tocado a mí.
Ahora me ha tocado a mí.
Ahora, ahora me ha tocado a mí.

Copla, copla de España morena
. Copla de alegre querer
Que habla de gozos y penas,
y de celos y de amores.
Copla, copla de llanto y tormento
copla de alegre querer.
Que alborota el pensamiento
del hombre y de la mujer.
Copla de sangre caliente de España.
Sol de los soles.
Cuando te escucho valiente,
yo misma te digo ole,
ole, ole, ole y ole.

No hace falta mantilla,
ni abanico, castañuela, ni peineta.
Pa cantarle a Sevilla
al compás de un pasodoble o una saeta.
Y en aquel, y en aquel lo que falta,
pa’ poner el sentimiento en los cantares.
Que se entre la gente,
y a la gente hace gritar viva su mare.
Y allá por España entera, voy cantando mi sentir
Y es mi copla una bandera.
Ahora me ha tocado a mí.
Ahora me ha tocado a mí. Ahora,
ahora me ha tocado a mí.

Copla, copla de España morena.
Ramo de luz y de flores.
Que habla de gozos y penas,
y de celos y de amores.
Copla, copla de llanto y tormento
copla de alegre querer.
Que alborota el pensamiento
del hombre y de la mujer.
Copla de sangre caliente de España.
Sol de los soles.
Cuando te escucho valiente,
yo misma te digo ole y ole y ole, ole y ole.
Yo misma te digo ole.

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La protagonista del tema es una cantante de copla, la cual ha conseguido hacerse un hueco en el difícil mundo del género. Se muestra entusiasmada, extasiada y apasionada por su profesión. Por eso, la canción se concibe como un homenaje y exaltación a la copla, pues el yo poético va a manifestar todo aquello que siente al cantar, su “filosofía coplera”, la importancia que tiene el cante en su vida, cómo poco a poco se ha abierto camino y ha madurado su talento innato y natural, sus deseos de poder ser coplera y vivir de la música. Da las gracias a la copla por todo lo que ha supuesto en su vida.

La canción es una manera de demostrar que la copla no solo es un hobby o afición para la voz poética, sino también una forma de vida, un modo de ver las cosas que cohesiona su existencia. Es una forma de homenajear y demostrar la pasión que tienes por algo que forma parte de tu vida.

El poema empieza con uno de los tópicos más manidos del mundo del arte (que aquí se aplica a la copla, pero valdría para cualquier tipo de manifestación musical, literaria, pictórica…): el artista lo es de manera innata y natural desde el momento que nace y es un niño. Un artista nace con algo, que ni se compra ni se vende, ni se estudia ni se aprende (al talento) y si eso lo desarrolla adecuadamente puede dar lugar al triunfo, al éxito y a la calidad artística.

En la primera estrofa la protagonista hace un flashback, evocando recuerdos, anécdotas, impresiones, y estampas de su infancia, cuando todavía no era una artista pero había signos que auguraban una próspera trayectoria en esto de la copla, y se iba a convertir en una buena cantante. El pretérito imperfecto (iba, era, decía) evoca esas instantáneas del pasado. El gerundio (presintiendo, contemplando) permite profundizar y ahondar en ellas, impregnándolas de sentimiento.

Mediante la metáfora coloquial “desde que era un comino”, la protagonista se remonta a su infancia, aunque en este caso de manera jocosa, entrañable y afectiva, poniendo énfasis en el tamaño enano y pequeño que suelen tener los niños (como el comino que echamos a la comida, que es de tamaño diminuto).

Tened en cuenta que la infancia es una época en que los futuros artistas ya empiezan a poner en práctica sus dotes de manera espontánea (hacen sus pequeños pinitos), e incluso comienzan a indagar en sus posibles deseos y pasiones del tipo “yo quiero ser una cantante de copla muy conocida y triunfar en los teatros”. Los niños, por lo general, son muy puros e intuitivos y estas motivaciones que parecen tan inocentes y triviales, pueden acabar cumpliéndose con el paso del tiempo (quiero ser profesor, quiero ser actor, quiero ser modelo…). ¿Os ha pasado esto a vosotros? La protagonista desde que era pequeña ya tenía claro que quería dedicarse a cantar copla (como les pasa a muchos artistas).

Se hace un juego de palabras con la polisemia del término estrella: por un lado, la estrella como astro (elemento celeste); y por otro lado, la estrella de artista (estrella musical). Esto permite dar una visión determinista de las dotes artísticas. Ya sabéis lo que implica el determinismo astrológico (recordad El día que nací yo que analizamos hace unas semanas). Dependiendo de la posición de las estrellas al nacer, la persona está predestinada a triunfar o no en el mundo del arte (ser una estrella). De ahí que la protagonista intuya su propio destino y se eleve al nivel de estrella: algún día iba a ser igual que ellas

La primera estrofa también se recoge una estampa bastante recurrente en muchos niños que sentían predilección por el mundo del arte y de la música, que era la de verse incomprendidos por la familia. Hace 40 años, el hecho de que un hijo te dijera que quería ser artista, era todo un deshonor y una vergüenza. El artista era considerado un bicho raro, y estaba muy mal visto en la sociedad de la época. La gente asociaba lo artístico a lo cómico, a aquellas personas que iban de pueblo en pueblo, deambulando en furgonetas y caravanas, hombres y mujeres mezclados, y encima, ganando cuatro duros.

El mundo del teatro generaba mucho repelús, y la gente lo identificaba con lo pecaminoso y lo amoral. Por eso, en la copla la protagonista cuenta cómo, siendo niña, cada vez que su madre la veía cantar, no la tomaba en serio e incluso la tachaba de loca.

Esto se refleja con el estilo directo libre (me decía mi madre murmurando/murmurando esta chiquilla está majara). La anadiplosis de murmurando enfatiza la vergüenza y repelús que generaba este mundillo. El hipérbaton (al oír mis cantares […] me decía mi madre…) ralentiza la narración, y ayuda a la protagonista recrearse y saborear esos recuerdos con cierto cariño.

La reduplicación (y al oír, y al oír mis cantares) da un carácter habitual y cotidiano a lo artístico (la protagonista se pasaba el tiempo cantando, para disgusto de la madre).

Encontramos una metáfora muy poética para referirse a los ojos de la protagonista: contemplando los cristales de mi cara

El yo poético cierra la primera estrofa contando cómo todos esos deseos y sueños de querer ser coplera, esas intuiciones que tenía de niña de poder triunfar en la música, se fraguado en la realidad. Al final, el destino astral se ha cumplido, y ahora es una buena artista. Lo que antes era una idea, un sentimiento, una pretensión, un objetivo, una abstracción (querer ser), ahora se ha hecho realidad, se ha materializado, se ha convertido en tangible, concreto (ser): Lo que tuve en el sentío lo he llegado a conseguir. Mi locura se ha cumplido.

Los verbos “conseguir” y “cumplir” expresan maduración de procesos que acaban culminando y llegando a un punto álgido.

El verso “ahora me ha tocado a mí” (que da título a la copla) hace referencia a ese momento de explosión: todos los artistas tienen unas virtudes, unas cualidades, y solo hay que esperar el momento exacto para demostrarlas (dar tiempo al tiempo) y así poder verse reconocido tu talento. Al final, tarde o temprano, la gente que tiene arte lo acaba demostrando y existe como una “justicia poética” que reconoce las cosas que se hacen bien (como si todo estuviera ya escrito y el artista estuviera predestinado al éxito).

Como veis, esta copla representa muy bien la postura de que el arte nace y no se hace, dando más importancia al innatismo, que al aprendizaje, la adquisición o lo académico. El arte (en este caso, musical) se ve como algo caprichoso, irracional, determinista, elitista, misterioso (solo unos pocos elegidos, los que son tocados con la varita mágica divina al nacer lo tienen).

Hay que reconocer que se da una visión muy idílica de este mundillo (todo artista tiene su momento de gloria). La realidad no es tan dulce como sucede en la canción: hay artistas que a pesar del talento no consiguen ser reconocidos por otros factores ajenos al arte (psicológicos, comerciales, económicos…). Y por supuesto, por mucho que lo neguemos, la técnica es también importante. Si una persona tiene talento y no lo educa, estudia o dosifica, no va a conseguir buenos resultados.

El estribillo se plantea a modo de himno, como si fuera un homenaje y elogio a la copla, con un fuerte componente descriptivo. En unos pocos versos se consigue definir y resumir la esencia de este género, haciendo alusión a los contenidos que se suelen tratar en sus letras. Para esto se utilizan diferentes recursos formales:

-Por un lado, el vocativo (copla, copla de España morena…). La protagonista está continuamente invocando y cantando a la copla, a modo de agradecimiento, ya que gracias a ella puede dedicar su vida a lo que de verdad le gusta.

-Muchos versos del estribillo empiezan por la palabra copla, dando lugar al fenómeno de la anáfora (copla de España, copla de llanto, copla de sangre). Parece que cuantas más veces aparezca la palabra copla en el texto, más protagonismo tiene (como suele ocurrir en los textos litúrgicos, heroicos y panegíricos, donde siempre ese alude a una misma deidad a modo de homenaje y declamación).

-El uso de estructuras paralelísticas (copla de España morena, copla de alegre querer, copla de llanto y tormento, copla de sangre caliente) da rotundidad y expresividad al poema, ya que en lugar de describir la copla empleando extensas y complejas oraciones (cohesionadas con enlaces), se opta por reducir la sintaxis lo máximo posible (dando más importancia a la palabra y al sintagma que la oración).

Esto da al estribillo un carácter lacónico y sintético, con nombres y adjetivos escuetos, que no necesitan unirse a más elementos para transmitir matices, ya que por si solos dan fuerza y contenido. No hay necesidad de engordar los sintagmas con elementos de relleno. Con el léxico que hay (llanto, tormento, sangre, querer) se está diciendo mucho sin necesidad de hacer oraciones largas.

-Las personificaciones (copla que habla…, copla […] que alborota el pensamiento…) dota de viveza al género, lo humaniza y lo convierte en un elemento trascendental para la vida.

-La enumeración en polisíndeton (de gozos y penas y de celos y de amores) enfatiza la variedad y globalidad de temas/asuntos que trata la copla (amor, desamor, celos…). Con la copla se puede hablar cualquier aspecto de la vida, de la realidad, de todo lo que nos rodea, tanto del mundo exterior y tangible como del mundo interior e íntimo de todos nosotros.

La canción española cuenta historias, analiza el mundo, transmite sentimientos, explica cosas, describe realidades…(lo que yo intento desde hace tres meses con este blog). La copla y la literatura son un reflejo de la propia vida (de cómo el mundo real y sensorial se transforma, se convierte en un mundo autónomo e independiente, con sus propias normas y códigos, pero que bebe de lo que pasa en la realidad).

La literatura y la copla no existirían si no existiera la realidad. De hecho, el léxico del estribillo posee un carácter antitético (alegrías y penas, hombre y mujer). Esto nos hace ver cómo la copla forma un abanico que abarca absolutamente TODA la realidad, como una montaña rusa. Y como sabéis, la vida es una sucesión de penas y alegrías, mentiras y verdades, placeres y dolores…La antítesis ayuda a concebir la copla en el texto como una realidad global y vital, que se puede dar en todo tipo de situaciones, por muy opuestas que sean. Por eso, hay coplas que son unos dramones que nos emocionan y nos hacen llorar, pero también hay coplas que son pura comicidad y juego, y nos hacen reír.

-El poliptoton (repetición de una misma palabra en diferentes formas, en este caso en singular y plural: sol de los soles), tiene una función de engrandecimiento y homenaje a la copla. En este tipo de temas de alabanza, no suele faltar la pincelada nacionalista, pues se consideraba que uno de los elementos autóctonos, castizos, idiosincrásicos, identificativos y tradicionales del folclore y el pueblo español es la copla: copla de sangre caliente de España.

Esta canción fue escrita en los años 70, época en la que la copla empieza a decaer, siendo eclipsada por las modas pop-rock europeas. Por eso, muchos poetas de esas décadas, en sus letras reivindican lo español, y una de las maneras era a través de la copla: la copla es algo nuestro y hay que mantenerla viva

Ahora me ha tocado a mí es una canción que refleja muy bien ese espíritu de querer defender un género nuestro que estaba extinguiéndose poquito a poco. Era un orgullo para muchas personas identificar la copla con lo español, ya que cada nación tiene su propio carácter, que le diferencia del resto. Esta postura tan romántica y nacionalista se dio con fuerza en los años 70 y 80 con coplas que hablaban de que era una pena que la copla hubiera muerto, que ya no había inspiración, que había que hacer algo por recuperarla, que España necesita algo propio, que la copla es un género de mucha calidad, con mucho dramatismo…

Eran temas que intentaban abrir los ojos a la gente y hacerles ver que hay que escuchar canción española y no solo los nuevos géneros extranjeros que se estaban poniendo de moda. El autor de este poema quiere engrandecer la copla, endiosarla, elevarla, que ocupe un puesto importante en la sociedad.

Si en la primera estrofa la protagonista nos cuenta el proceso de cómo llegó al estrellato (sus intuiciones de niña, los signos que lo anunciaban y su culminación), en la segunda estrofa lo que hará será justificarlo, y nos dirá por qué le gusta la copla, por qué es su pasión y por qué se ha convertido en el elemento más importante de su vida.

En esta parte, la canción se convierte en una poética coplera. Básicamente nos dirá que la copla (como toda manifestación artística) es un instrumento de expresión de sentimientos y emociones. Se crea un flujo lírico bilateral

Por un lado, hay un público que está dispuesto a emocionarse, a divertirse, a dejarse llevar. Es la función evasiva del arte: la copla permite a la gente olvidarse de la realidad por unos segundos, de los problemas cotidianos. Nos metemos de lleno en un mundo nuevo y experimentamos sensaciones que no se podrían vivir en la vida real

Por otro lado, la protagonista (cantante-actriz) y la canción. Son los medios para poder expresar esos sentimientos que el público quiere experimentar: y a la gente hace gritar viva su mare. Sin un buen tema y una buena interpretación no se puede conseguir eso.

El público busca no quedarse indiferente, conmoverse, que la unión de copla y cantante dé lugar a un sentimiento (ya sea alegría, dolor, rabia…la clave es que marque, deje sello, exprese).  Eso es lo que motiva a la protagonista, dota de sentido al género.

Es verdad que la protagonista a veces roza la hipérbole (y allá por España entera voy cantando mi sentir), y puede parecer excesiva a la hora de derrochar su pasión.

Además, se da una concepción muy genuina y pura de la copla (que es la que a mí particularmente me gusta). La protagonista defiende una copla basada sobre todo en la palabra, en la expresión, en el contenido, en la voz, evitando el ornato, los excesos escénicos, la barroquización. Defiende una copla sin atrezos absurdos: las peinetas, los abanicos, las castañuelas, las mantillas, las batas de cola, no son necesarios. Una cantante puede emocionar y poner los pelos de punta, sin necesidad de parecer una feria con tanto adorno y accesorio.

La enumeración de palabras relacionadas con el campo semántico de lo coplero ayuda a matizar esta idea: No hace falta mantilla, ni abanico, castañuela, ni peineta. pa cantarle a Sevilla al compás de un pasodoble o una saeta.

Como veis, se reivindica una copla desnuda, limpia, elegante, sin artificios que afeen y/o quiten importancia al contenido dramático de la canción. Realmente, lo único que hace la bata de cola, la peineta y todos esos artificios es crear una imagen añeja del género, que causa rechazo entre la gente joven, y que además, tampoco aportan mucho al dramatismo de un tema

viernes, 13 de marzo de 2020

A otra cosa, compañero: el fin del amor expresado con metáforas de degradación de la Naturaleza


Después de deleitarnos y disfrutar del sabrosísimo cocido madrileño, cambiamos de registro y nos vamos con una copla de desamor de Gracia Montes. Se trata de una zambra-bolero que fue compuesta alrededor de 1958-1960 y se titula A otra cosa, compañero



Por mi mare te lo pío,

vamos a no hablar de aquello.
Cuando se seca una rosa,
ya no sirve, jardinero.

Cuando se agota una fuente,
no valen labios sedientos.
Cuando una estrella se apaga,
no hay soplo que avive el fuego.

Por mi mare te lo pío,
vamos a no hablar de aquello.

Yo fui rosa y la cortaste
para antojo de tus dedos.
Yo fui fuente, y la secaste
sorbo a sorbo, beso a beso.

Yo fui estrella,
y la apagaste con ceniza de tu cuerpo.
Manantial, estrella y rosa,
jazmín, racimo, jilguero

Yo fui lo que tú quisiste
conforme pasaba el tiempo.
El pájaro echó a volar;
el jazmín se puso seco;
el racimo no dio fruto;
¡a otra cosa, compañero!

Por mi mare te lo pío,
vamos a no hablar de aquello

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El tema de la canción es todo un clásico en esto de la canción española: cuando el amor se termina, no hay nada que hacer para recuperarlo y lo mejor es dejar de echar leña al asunto para no hacerse daño mutuamente. Todo esto se manifiesta en los imperativos y súplicas del personaje femenino al masculino a lo largo de la canción: Por mi mare te lo pío, vamos a no hablar de aquello.

El uso de la primera persona del plural da un carácter lapidario y rotundo al poema, ya que la el yo poético (la mujer), se incluye dentro de ese imperativo: lo mejor para no hacerse daño es que ambos dejen de meter el dedo en la herida. Esto convierte a la muchacha en la voz de la experiencia, la madurez y la racionalidad. Ha vivido tanto en esta vida, que tiene la capacidad de dar consejos, de decir lo que hay que hacer y qué es lo mejor en estos casos.

El fin del amor en la primera estrofa se representa mediante con metáforas clásicas basadas en la degradación y destrucción de elementos de la Naturaleza.

1. La planta que se marchita: cuando se seca una rosa ya no sirve, jardinero. El hombre queda identificado con el jardinero y la mujer con la planta. Es el tópico del amor que hay que regar todos los días para que evolucione y prospere: si no lo riegas y no lo cuidas, se acabará desgastando.

En este caso, la relación sentimental entre él y ella no funciona a un mismo nivel de interacción. Toda la responsabilidad y el peso recae en la parte masculina (el jardinero que riega, el que vierte agua sobre las rosas). Ella solo se limita a ser receptora de los actos comunicativos del amante

Con esto se configura una visión subjetiva de la relación. Nos da la impresión de que ella se ha quitado parte de la responsabilidad en el desamor, y que él es el culpable de que esto no funcione.

Al fin y al cabo, esta copla refleja el prototipo de relación del amor cortés provenzal: él lleva la iniciativa y la voz cantante, y ella se limita a recibir el cortejo.

2. El surtidor que deja de emitir agua: cuando se agota una fuente no valen labios sedientos. La relación amorosa se concibe como el fluir del agua. En este caso, la fuente ha dejado de funcionar y el chorro de correr. Es una manera metafórica de decir que esto se ha terminado. Y cuando una relación acaba, se quitan las ganas de satisfacer las necesidades amorosas (la sed) con esa persona.

3. La estrella que deja de emitir luz: cuando una estrella deja de lucir no hay soplo que avive el fuego. El amor se identifica con el brillo de la estrella y con la llama amorosa (recurso típico de la poesía mística de San Juan de la Cruz). En este caso se da una visión desesperanzada y nihilista, ya que una vez se termina el amor con esa persona (la estrella se apaga), ya no hay forma de recuperarlo y de que la relación vuelva a brillar (de ahí que se diga que no hay soplo que vuelva a encender la llama).

Se concibe el amor como si fuera un ser humano que nace, crece, se alimenta y muere. Sólo puede ocurrir una vez con una persona, de forma que cuando se extingue ya no puede volver a resucitar. Es una visión naturalista del sentimiento: singularidad y especificidad de la relación amorosa: cada historia de amor es única y peculiar, con sus cosas buenas y malas, y no se parece en nada a otras relaciones, como le pasa a los seres humanos

En la segunda estrofa, el yo poético analiza las posibles causas del fin de esa relación amorosa, y también se vuelve a hacer con metáforas de la Naturaleza en paralelismo:

1. La rosa que es cortada: Yo fui la rosa y la cortaste para antojo de tus dedos. En este caso, la mujer queda cosificada al capricho del hombre. Es una manera de decir “tú has hecho conmigo lo que has querido”. Es la imagen de la dama que queda subordinada al hombre y el hecho de estar unido a él le impide autorrealizarse y poder cumplir con sus pasiones. Tened en cuenta que estamos en una época donde la mujer no tenía los mismos derechos que ahora (no podía salir del país o sacar dinero del banco sin el permiso del marido). Por eso, una relación amorosa podía acabar aprisionando a la amada, la cual no era nadie sin su marido.

-El manantial que se seca: Yo fui fuente y la secaste, sorbo a sorbo, beso a beso. Es el tópico del amor que se acaba rompiendo de tanto utilizarlo. Cuando una cosa se explota, se exprime mucho, al final, acabas sacando su jugo, hasta secarse. Se da una imagen del sentimiento que se desgasta con el paso del tiempo y se hace monótono y aburrido

Los primeros momentos en una relación son muy bonitos y no se ven los defectos de la pareja. El hecho, de apasionarse y extasiarse tanto los primeros días, hace que luego la energía inicial disminuya y se vaya perdiendo la ilusión (ya que todo lo extraordinario con el paso del tiempo se hace normal, y lo habitual acaba aburriendo de repetirse tantas veces). Las expresiones reiterativas “sorbo a sorbo”, “beso a beso” configuran una visión mecanizada y monótona del amor.

3. El fuego que se apaga con ceniza: Yo fui estrella a la que apagaste con ceniza de tu cuerpo. El uso de la segunda persona del singular (apagaste) y el posesivo de segunda persona (tu cuerpo) señalan como culpable del fin de la relación al hombre. La estrella no se ha apagado sola de manera natural, sino que ha habido algo artificial que lo ha provocado.

Seguramente se haya dado una mezcla de todo lo que hemos visto: el hombre aprisiona a la mujer y no la deja ser ella, y luego tampoco hace nada para ilusionarla y recuperar la pasión de los primeros momentos. Se crea una actitud fría y pasiva del esposo (desde los ojos de ella), y focaliza la responsabilidad del fin de la relación en él.

De hecho, ella ha dejado de ser ella para adaptarse a lo que quería él: Yo fui lo que quisiste conforme pasaba el tiempo. Yo creo que ahí está la clave del tema: el hombre ha acabado anulando a la mujer, la ha rebajado a nivel de objeto, la ha manipulado y la convertido en lo que él quería. Se ha producido una metamorfosis en la dama. La chica, por complacer al amante, ha perdido su voluntad, su identidad, su capacidad de decidir, opinar, ser, y al final convertirse en una rama del árbol del marido. La relación amorosa ha atado a la mujer, y si no puede cumplir sus deseos, pasiones e instintos, está claro que no es feliz, por muy unida que esté a la persona que quiere.

El amor debe contribuir a la plenitud vital del individuo, y nunca a anularla. Es (y debe ser) compatible con la autorrealización de cada uno: todo ser humano debe ser como es, expresar lo que siente, hacer lo que quiere con su vida, cumplir sus deseos, y una relación amorosa no debe subordinarte a nada. Si no lo planteas así, al final llega el desamor, el desencanto (como le ha pasado a la protagonista de la copla) y el fin de la relación. Esto vuelve a ejemplificarse con metáforas destructivas de la Naturaleza: el pájaro echó a volar, el jazmín se puso seco, el racimo no dio fruto; ¡A otra cosa compañero!

Como podéis apreciar, esta composición se concibe como una sucesión de metáforas en paralelismo para explicar la misma idea.

Encontramos algunas enumeraciones en asíndeton (Manantial, estrella y rosa, jazmín, racimo, jilguero) que sirven para asentar las bases de las diferentes metáforas, con las que se identificará la protagonista.

La exclamación del título da un carácter espontáneo y coloquial a la expresión, quitando importancia a lo traumático de la separación (¡A otra cosa compañero!). Ya os he dicho, que el yo poético enfatiza la importancia de olvidar y dejar de hurgar en la herida para no hacer daño. La naturalidad expresiva ayuda a eso.  

Encontramos algunas relajaciones fonéticas (pi[d]o) y síncopas (ma[d]re) incrustadas en medio de un texto muy poético, muy literario, muy diáfano, y en general, muy cuidado y planificado (ya que casi todo el poema es una metáfora).

Los versos son octosílabos, agrupados en tres coplillas (estrofas de 4 versos con rima asonante en los pares) y una sextilla.