lunes, 26 de septiembre de 2022

La duquesa Cayetana: una noble que se mezcló con el pueblo llano

De vez en cuando, la copla que analizamos da pie a impartir pequeñas clases de historia, que nos sirven para conocer un poquito mejor algunos aspectos de la cultura popular española.

En esta ocasión, la canción de hoy tiene como protagonista a un personaje histórico, que existió en la vida real y perteneció a la aristocracia española del siglo XVIII. Os doy una pista: el pintor Francisco de Goya hizo un retrato de esta famosa mujer. Segunda pista: se trata de un miembro de la casa de Alba, antepasado de la duquesa de Alba, fallecida en noviembre del 2014. A finales de los cincuenta, Ibáñez y García Cano crearon para Antoñita Moreno unas seguirillas goyescas que llevan por título La duquesa Cayetana 




Reinado floreciente,

mil seiscientos ochenta y siete,

el Goya favorito

pinta mi cuerpo y mi palmito


Qué castiza y soberana,

hija del pueblo, lo llevo a gala, 

soy la maja que desnuda

cantó su fama, cantó su fama


Por eso es mi cuerpo gentil

modelo del famoso pintor

soy musa callejera

embajadora y calesera


Si voy a la verbena de San Antonio

no duden los señores que saco novio

y si uno se resiste a mis hechizos

lo miro fijamente y se acabó

por que sí, como no


De majos y chisteros

yo soy la reina, con señorío

del barrio Cabestreros

soy la primera de más tronío


A mi todos me cortejan

los señoritos, los de bajeza

porque todos se enloquecen

con mi belleza, con mi belleza


Por eso es mi cuerpo gentil

modelo del famoso pintor

soy musa callejera

embajadora y calesera


Si voy a la verbena de San Antonio

no duden los señores que saco novio

y si uno se resiste a mis hechizos

lo miro fijamente y se acabó

por que sí, como no

........................................................................................

La protagonista de este tema es María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, la decimotercera duquesa de Alba, que vivió entre 1762 y 1802. En 1776, tras la muerte de su abuelo, heredó el título de Grande de España.

Si en el siglo XVIII hubiera existido la prensa del corazón, con total seguridad, doña Cayetana hubiera ocupado la primera línea de todas las portadas de las revistas, y su figura hubiera sido mencionada en los programas de cotilleo día sí y día también, pues esta mujer tuvo una vida llena de polémicas, escarceos amorosos e incumplimientos de protocolo en actos más o menos oficiales. 

Muchos estudiosos en temas de nobleza comentan que esta señora fue la oveja negra de la casa de Alba, pues su manera de vivir y ver las cosas chocaba bastante con la realidad de la época. Algunos expertos dicen que esta mujer perjudicó la imagen que todos tenían de la familia, ya que era demasiado espontánea, liberal y natural ante la gente. De hecho, algunos especialistas detectan cierto parecido en la forma de ser entre esta duquesa dieciochesca, con la duquesa de Alba contemporánea, fallecida hace ocho años

Desde pequeñita, doña Cayetana dio bastantes quebraderos de cabeza a su familia. A la niña le encantaba escaparse de palacio (sin permiso paternal) para recorrer las calles de Madrid, disfrutando de sus gentes y diversiones. Tantos disgustos causarían estas fugas a los padres, que la familia optó por dejar su vivienda habitual en el centro de la capital, para trasladarse al palacio de Buenavista, en las afueras, para que a la chica no se le ocurriera deambular tanto por las calles.

En 1775 fue obligada a casarse con José María Álvarez de Toledo (ya sabéis que los matrimonios concertados eran el pan de cada día en las casas nobiliarias, ya que estaba feo que una persona perteneciente a la aristocracia se acabara casando con alguien del pueblo llano).

No obstante, la vida de casada no le sirvió a Doña Cayetana para sentar la cabeza. La duquesa no era feliz junto a su esposo y volvió a sus tradicionales escapadas por las calles de Madrid. Según cuentan las malas lenguas, la dama aristócrata se disfrazaba de maja y acudía a las fiestas y eventos populares (verbenas, romerías, ferias, mercados…). Esto se refleja en la letra de la copla.

El hecho de que una persona perteneciente a la alta nobleza se mezclara con el pueblo llano causó bastante polémica en la época. A la duquesa esto no le importaba: ella se lo pasaba bien con la gente normal y corriente de la calle, y disfrutaba de las fiestas tradicionales. Algunas veces, era ella la anfitriona y organizaba en su palacio pequeños festejos y comidas, destinados exclusivamente al populacho.

Que un miembro de la nobleza cediera su palacio para celebrar eventos populares era algo inaudito. La familia real se echaba las manos a la cabeza: plebe y aristocracia bajo un mismo techo!!!!!!!!!!!!!!!!

Como veis, la duquesa no dejaba indiferente a nadie y no le importaba ser el centro de la comidilla. De hecho, estando ya casada, la mujer mantuvo una relación con el aristócrata Joaquín  Pignatelli. Otro escándalo que sumar al historial de doña Cayetana. Esta relación extramatrimonial le sirvió para enemistarse con la princesa de Asturias, la cual también estaba enamorada de Pignatelli. A partir de aquí se convirtieron en rivales y enemigas durante el resto de sus vidas.

Como veis la biografía de la duquesa parece el argumento de un culebrón de sobremesa: infidelidades, amores desdichados, amores pasionales, rivalidades por temas de amor, e incluso alguna trama de tinte político, pues doña Cayetana también tuvo sus más y sus menos con Godoy (ministro de Carlos IV) y la duquesa de Osuna.

En esta copla, la duquesa de Alba habla en primera persona, exponiendo varios aspectos de su vida, y sobre todo de su mentalidad y forma tan liberal y natural de concebir la existencia. A lo largo de la canción, doña Cayetana irradia una actitud vitalista, que contagia de buen rollo a los receptores. El objetivo de un tema como este no es contar una historia (narración) o expresar unos sentimientos (lirismo), sino configurar un ideal o filosofía de vida, a partir, del pensamiento y la personalidad de su protagonista. Se trata de una copla, en términos filológicos, descriptiva.

Las marcas de primera persona se reflejan en los posesivos (mi cuerpo, mi palmito, mi belleza) y las formas verbales (llevo, soy, voy, miro, saco).

En la primera estrofa se lleva a cabo la presentación del personaje, situándolo en su tiempo/contexto histórico/ época. Tened en cuenta que estamos ante una copla que trata un contenido patriótico (un personaje que fue muy conocido en España). Cuando hay que dar un salto atrás en el tiempo (remontarse a siglos pretéritos del país) es frecuente idealizar o presentar de manera bucólica el pasado, mediante la metáfora de la germinación de la flor, que es una forma de presentar lo acaecido como una época de esplendor y de buenaventura: reinado floreciente/ en mil seiscientos ochenta y siete

Con el fin de adaptarse a la rima de los pareados (floreciente-siete, favorito-palmito) y al número de sílabas (heptasílabo-eneasílabo-heptasílabo-eneasílabo), se ha tenido que sacrificar un poquito el rigor histórico. La duquesa de Alba y el pintor Goya son personajes que se circunscriben en la segunda mitad del siglo XVIII (1750) y no al siglo XVII (1687) como dice la canción.

Por tanto, hay una diferencia de casi un siglo entre la realidad histórica y la letra. Seguramente, por cuestiones de rima y ritmo se haya tenido que adaptar el poema. Al fin y al cabo, lo importante de esta copla no es la rigurosidad en las fechas, sino el espíritu vital de la protagonista, su pensamiento y forma de ver la vida. Da igual que sea el siglo XVII que el XVIII

Otra hipótesis puede ser que el autor con 1687 no quiera señalar un año concreto, sino una época en general. Mediante el año exacto, está señalando un periodo de tiempo indefinido e indeterminado (España Postbarroca/PreNeoclásica). No tiene necesariamente que ser ese año 1687, sino un año cualquiera entre esos dos siglos. Además, esto cuadra con la pretensión patriótica de esta copla: se está presentando ese periodo como si fuera algo idílico, una época de esplendor y de gloria, gracias a la metáfora del florecimiento.

Como ya os he dicho, doña Cayetana fue retratada varias veces por el pintor Francisco de Goya. El estilo de este autor ha marcado tanto y ha sido tan influyente en la historia de la pintura española, que se llega a utilizar de forma metonímica: El Goya, favorito, pinta mi cuerpo y mi palmito.

Como veis, se alude al autor (Goya) por la obra (el retrato en el que Goya pinta a la duquesa de Alba), que es uno de los cuadros más universales y conocidos del pintor aragonés, el cual retrató, en más de una ocasión a gente de la corte o de la aristocracia.

Mediante la aposición (Goya favorito) se resalta la fama que tenía el artista español. El uso del artículo determinado no es casual. Marca al pintor como persona famosa, notoria, conocido por todos: El Goya. Todos sabemos de qué pintor y de qué cuadro estamos hablando. De lo contrario, se utilizaría el artículo indefinido (un) para dar a conocer esos datos. Sin embargo, como todo el mundo sabe de qué hablamos (la realidad es conocida) usamos el artículo determinado (el).

La reiteración sinonímica en bimembración resalta las cualidades físicas de la duquesa, la cual se resarce/presume de su propia belleza: mi cuerpo y mi palmito. Doña Cayetana se enorgullece de que un pintor haya podido retratarla, lujo que muy pocos podían permitirse en la época. Normalmente, la gente que se retrataba solía tener un cuerpo bonito y estético, aparte de dinero para costearse la obra.

En esta primera toma de contacto, mucho pensaréis que Cayetana es el típico personaje repipi que se jacta de pertenecer a una clase social elevada y privilegiada (qué rica que soy, qué bien que Goya pueda hacerme un retrato, qué cuerpo mega-fashion tengo…).

A medida que avanza el poema, vemos cómo la protagonista pierde aires de grandeza y elitismo hasta llegar a contaminarse con rasgos psicológicos y filosóficos del pueblo llano. Se puede decir que llega a codearse con ellos, a mezclarse, a convivir, a igualarse,

En la segunda estrofa, ella misma se califica con dos adjetivos muy interesantes:

-Por un lado, castiza. Este término se aplica a personas de origen humilde y popular, que van de graciosas y ocurrentes y son un reflejo de los caracteres típicos de una región, raza o actividad. Normalmente, la gente asocia lo castizo a lo vulgar, lo rural, lo paleto, lo pintoresco, lo chabacano, lo excesivamente garboso, frente al refinamiento de la clase alta.

Normalmente, el carácter castizo se aplica a las clases populares andaluzas y madrileñas que tan bien reflejaron Mesonero Romanos y Estebánez Calderón en el siglo XIX (costumbrismo). Ser castizo no es propio de una duquesa. Sin embargo, ella misma se considera castiza.

-Por otro lado, soberana. El término se aplica a aquellas personas que tienen autoridad y poder. Sin embargo, la duquesa Cayetana no utiliza ese privilegio para ordenar, mandar, dirigir o gobernar a otros, sino para hacer con su vida lo que le da la gana. Si yo quiero ir a San Isidro, voy a San Isidro y me mezclo con los majos y majas, aunque sea noble  

La duquesa se siente una mujer libre. A ella le dan igual los protocolos, normas sociales y convenciones. Ella quiere hacer lo que le plazca, sin importar el qué dirán, ya que se siente ama y señora de su vida, con el poder de decidir y tomar el control sobre ella misma.

A Cayetana le costaba obedecer a sus padres y no le importaba ser el centro de todos los escándalos y polémicas cuando era joven.

El adjetivo soberano tampoco es apropiado para una dama aristócrata. Lo políticamente correcto es que las mujeres se dejen llevar por lo que digan los padres/maridos, y no tengan poder de decisión. En cambio, Cayetana no es sumisa y débil, sino que busca cumplir sus deseos (aunque choquen con la realidad de la época).

Mediante la metáfora genealógica, la voz poética se enorgullece de su mentalidad más cercana a la gente del pueblo llano, que a la de la aristocracia: hija del pueblo, lo llevo a gala.

Como veis, de una forma muy espontánea, la duquesa manifiesta el deseo de llevar una vida más próxima a la de la gente anónima. Por eso, su figura causó gran fascinación entre el vulgo, ya que no era normal ver a una mujer de la nobleza tan campechana. Mediante un juego semántico con el famoso cuadro de Goya (soy la maja que desnuda), se enfatiza el poder que tenía esta mujer de no dejar indiferente a nadie.

Este juego semántico tiene mucha guasa, ya que una de las polémicas más conocidas de Goya es la identidad de las dos mujeres que se esconden detrás de los cuadros de la Maja Desnuda y la Maja Vestida. Algunos expertos han llegado a especular que detrás de las Majas se encuentra la duquesa de Alba (no en la cara, pero sí en el cuerpo). El autor recurrió al misterio que generan estas dos pinturas para dar un toque de humor a la canción.

Lo que está claro es que esta mujer, para bien o para mal, siempre estuvo de candente actualidad en la época y todo el mundo cantó su fama

Ella misma se siente orgullosa de posar para Goya, hecho que se refleja mediante el hipérbaton, adelantando el verbo copulativo al sujeto y al atributo: Es mi cuerpo gentil, modelo del famoso pinto. La duquesa no siente vergüenza de su físico. Tened en cuenta que estamos en una época en la que lo corporal era siempre un tabú. Resulta curioso que una noble y grande de España hable sin tapujos de su cuerpo, cosa que estaba muy mal vista en la época.

Mediante la enumeración de atributos, la protagonista pretende convertirse en una representante de las clases populares: Soy musa callejera, embajadora y calesera.

-Es musa, porque mucha gente del pueblo llegó a sentir empatía por primera vez con alguien de la nobleza y esto sirvió de inspiración para hacer arte popular. Por ejemplo, esta copla que estamos analizando hoy es un ejemplo de arte de temática popular jajjaa

-Es embajadora porque representa a las clases más humildes de la época: se identifica, se divierte con ellos, sigue algunas de sus costumbres…Aunque estuviera mal visto, ella acudía a todas las verbenas y eventos donde la gente noble nunca iba.

-Una calesera es una persona que tiene por oficio conducir calesas, que son carruajes a ruedas. Normalmente, la gente rica y noble no conduce. Tienen chófer que les lleva y les trae si tienen que desplazarse de un lugar a otro. A la duquesa de Alba no le importó conducir. El hecho de que una persona de su nivel se ponga a hacer una tarea manual, causó mucha polémica en la época. Era un deshonor muy grande hacer un trabajo con las manos para alguien de su categoría

En el estribillo, la prota se jacta de ir donde va la gente normal y acudir a las fiestas y eventos exclusivos del pueblo llano (campesinos, artesanos, obreros…), y además, de hacer las mismas cosas que haría una persona anónima, sin vergüenzas de ningún tipo: Si voy a la verbena de San Antonio, no duden los señores que saco novio.

En los festejos, romerías y ferias es normal que la gente vaya a ligar, a conocer gente, a empatizar…La duquesa es una más, se siente como pez en el agua en esos contextos populares, y de hecho, es capaz de desafiar las convenciones más elementales: Si uno se resiste a mis hechizos, lo miro fijamente y se acabó.

Lo políticamente correcto es que el hombre corteje a la mujer. En cambio, a ella no le importa tomar la iniciativa y ser ella la que intente camelar a los muchachos, mediante sus encantos. Una mujer muy avanzada para la época.  

En la segunda estrofa doña Cayetana se presenta a sí misma, de forma metafórica, como la reina del pueblo. Es una manera de mostrar cercanía, presentado conceptos de gran trascendencia (reinar, gobernar) en un contexto más familiar y modesto (pueblo, vulgo, plebe). Aplicado al siglo XXI: Belén Esteban jejjeje.

Normalmente, la gente que gobierna suele crear un distanciamiento con el pueblo. Da la sensación de que hay una coraza muy fría que separa los dos mundos. La protagonista, busca romper esas barreras, y por eso, mezcla lo alto (reina, señorío) con lo bajo (majo, chistero), mediante la anástrofe: De majos y chisteros, yo soy la reina, con señorío< Yo soy la reina de majos y chisteros, con señorío.

Con el fin de empatizar con la plebe, en lugar de presentase como una reina de un territorio grande, se presenta como la reina de un territorio pequeño, haciendo alusión a uno de los barrios más populares de Madrid: Del barrio Cabestreros, soy la primera, con más tronío.

Como veis, la anástrofe se mantiene (Del barrio soy la primera< soy la primera del barrio), y se forman dos estructuras en paralelismo: complemento del nombre (de majos y chisteros/del barrio) + verbo (soy/soy) + atributo (la reina/la primera) + complemento extraoracional (con señorío/ de más tronío). El objetivo de estos recursos es convertir a doña Cayetana en un referente/ídolo para las clases populares.

El personaje de doña Cayetana está lleno de contrastes: por un lado, por imposición social, pertenece a la aristocracia. Tiene sangre noble. Pero por otro lado, su espíritu y su actitud ante la vida son más propios del pueblo llano: locura, desenfreno, vitalismo, espíritu lúdico…

Eso le hace estar en una encrucijada continua, en la que confluyen elementos antitéticos que forman contrastes: A mí todos me cortejan, los SEÑORITOS, los de BAJEZA

Como ya hemos dicho, la mujer se siente orgullosa de su cuerpo, alcanzando matices ególatras y narcisistas al final de la copla: porque todos se enloquecen con mi belleza.

Se recurre a un viejo tópico de la poesía de cancionero: la belleza de la dama es tan grande que produce alteraciones en el hombre. Evidentemente, se le da un enfoque más frívolo y humorístico, ya que este tema es una reivindicación amable de una forma concreta de ver la vida.

Métricamente, una parte importante del poema se sustenta con pareados: floreciente-siete, favorito-palmito, soberana-gala, callejera-calesera, Antonio-novio, cortejan-bajeza

La otra parte, se desarrolla a partir del verso libre y la ausencia de rima (gentil-pintor, desnuda-fama)

En cuanto al número de sílabas, la mayoría de versos se sitúan en una horquilla entre 7 y 11.


miércoles, 7 de septiembre de 2022

El siete de septiembre (Mecano): festejando el aniversario de una ruptura

Aprovechando la fecha en la que estamos, viene como anillo analizar uno de los temas más emblemáticos de Mecano: El Siete de septiembre. Se trata de una balada electrónica que fue el primer sencillo del álbum Aidalai

La canción surgió un día como hoy, pero de 1991, para celebrar el aniversario del fracaso amoroso que tuvo Nacho Cano con la escritora Coloma Fernández. Ambos se conocieron un 7 de septiembre en un club nocturno de Madrid. Vivieron intensamente la relación hasta que se separaron. Una vez lo dejaron, decidieron de mutuo acuerdo reunirse todos los sietes de septiembre en el restaurante La Parra para conmemorar el fin del idilio.



Parece mentira
Que después de tanto tiempo
Rotos nuestros lazos
Sigamos manteniendo la ilusión en nuestro aniversario

La misma mesita que nos ha visto amarrar
Las manos por debajo
Cuida que el rincón de siempre
Permanezca reservado

Y aunque la historia se acabó
Hay algo vivo en este amor
Que aunque empeñados en soplar
Hay llamas que ni con el mar

Las flores de mayo poco a poco cederán
A las patas de gallo
Y nos buscaremos con los ojos
Por si queda algo

El siete de septiembre
Es nuestro aniversario
Y no sabremos si besarnos en la cara
O en los labios

Y aunque la historia se acabó
Hay algo vivo en este amor
Que aunque empeñados en soplar
Hay llamas que ni con el mar

El siete de septiembre
Es nuestro aniversario

Es nuestro aniversario

......................................................................

El poema cuenta la historia de dos personas que fueron pareja hace un tiempo. A pesar de la ruptura, los amantes se siguen viendo, pues el cariño y el afecto humano permanecen intactos. Han quedado como dos buenos amigos que siguen compartiendo momentos. El sentimiento de nostalgia está presente en estos reencuentros al revivir viejas escenas con alguien con quien compartimos cosas tan importantes

La composición empieza en un tono exclamativo mediante el cual el yo poético expresa su sorpresa por el ambiente de cordialidad y afabilidad ante un episodio tormentoso como es un fracaso amoroso: parece mentira que después de tanto tiempo rotos nuestros lazos sigamos manteniendo la ilusión en nuestro aniversario

Normalmente, el fin de una relación provoca tristeza, amargura, malestar, angustia, miedo, dudas, quebraderos de cabeza y dolor en los amados. La tradición poética concibe la ruptura como un hecho que genera sensaciones y sentimientos negativos. Lo habitual cuando el novio o la novia te deja es llorar, sufrir, pasarlo mal, enfadarte.

En cambio, en este tema, no se percibe perturbación anímica en los miembros de la pareja. La oración atributiva refleja el asombro (parece mentira), ya que se trata de una reacción que rompe con las tendencias mayoritarias de la conducta humana. Lo normal cuando se acaba el amor es estar jodido. En este caso, no solo no hay afectación, sino que incluso encontramos sentimientos positivos (sigamos manteniendo la ilusión en nuestro aniversario).

La oración de participio alude a la separación: rotos nuestros lazos. El lazo funciona como metáfora de la unión entre los amantes. Durante un tiempo se quieren, viven son intensidad, se aman, y después de unos años (no hace falta ahondar en los motivos), el sentimiento se apaga. El lazo se rompe.

¿Cuál es la peculiaridad? En este caso la ruptura no implica desencanto ni malestar. La relación se ha roto pero el sentimiento de ternura, cariño, afecto, amistad, en definitiva, el sentimiento humano sigue presente. Dos personas pueden oficialmente no ser pareja, pero quererse mucho. Es lo que pasa aquí.

La personificación del mobiliario representa la perdurabilidad del amor más allá del mero noviazgo: la misma mesita que nos ha visto amarrar las manos […] cuida que el rincón de siempre permanezca reservado. Aunque pase el tiempo y ya no sean pareja, el aprecio sigue intacto como el primer día. Se quieren. Una persona que ha sido tan importante en tu vida y con la que has compartido tanto no puede ser desechada.

Hay alusión a momentos de sensualidad y placer físico, que se evocan con nostalgia (amarrar las manos por debajo) y a realidades que solo implican a los dos enamorados y nadie más conoce (el rincón de siempre). El lector no sabe de qué sitio se trata. Solo lo saben el chico y la chica. Lo que han vivido solo queda para los dos, y permanecerá en el recuerdo de ambos como una experiencia positiva y agradable.

Los sentimientos humanos son arbitrarios, caprichosos, irracionales. No necesitan una explicación lógica. El amor no es una máquina o una operación matemática. ¿Por qué se siguen queriendo a pesar de acabar la relación? Porque sí. No hace falta dar explicaciones. Porque las emociones humanas son así y punto. El amor es difícil de explicar. De ahí la partícula indefinida (aunque la historia se acabó hay ALGO vivo en este amor).

El fuego funciona como metáfora de la pasión y la devoción, por influjo de la poesía mística. Independientemente de la etiqueta (novio, matrimonio, amigo, amante…), el sentimiento de amor hacia las personas existe, y eso no lo puede destruir nadie: aunque empeñados en soplar hay llamas que ni con el mar.

El mar representa metafóricamente los obstáculos, vicisitudes, dificultades, animadversiones. Aunque hay fuerzas externas que intentan destruir el amor, al final, el sentimiento de cariño hacia una persona es tan grande, que nada ni nadie puede con él. Da igual que ya no sean pareja. Da igual que alguien hable o diga. Da igual todo.

De hecho, se produce una contraposición entre elementos que connotan debilidad (soplar, un soplido pequeño de aire) y fortaleza (mar, la fuerza de su oleaje). Ningún obstáculo, grande ni pequeño, podrá con el amor de estas dos personas.

El paso del tiempo tampoco será un obstáculo. El transcurrir de los años se representa con una metáfora que bebe de la poesía garcilasiana: las flores de mayo poco a poco cederán a las patas de gallo. El ser humano envejece, pierde belleza, se hace feo con los años. La sensualidad de la flor, que es lisa, colorida, olorosa, lozana, se transforma en rugosa. Las patas de gallo son las arrugas que aparecen en los ojos cuando somos mayores.

A pesar de las leyes de la biología, el sentimiento permanece impertérrito: y nos buscaremos con los ojos por si queda algo. Aunque el ojo envejezca externamente, seguirá cumpliendo su función (ver a la persona que quieres).

Todo esto justifica el carácter festivo y conmemorativo del estribillo: el siete de septiembre es nuestro aniversario.

El siete de septiembre no es un día traumático o desdeñable, sino un día para estar contento, para celebrar que amas a una persona. Da igual que sea amigo (no sabremos si besarnos en la cara) o amado (o en los labios). Es una persona a la que quieres mucho, que forma parte de tu vida. ¿Qué más da la etiqueta? El tono dubitativo (no sabremos) y los conceptos táctiles-sensuales (cara, labios) no son relevantes para la consecución del sentimiento. El amor es mucho más que todo eso.

Respecto a la métrica, se combinan versos de arte menor y mayor: hexasílabos (parece mentira), heptasílabos (las manos por debajo), octosílabos (permanezca reservado), eneasílabos (y aunque la historia se acabó). Apenas se generan rimas. Tan solo algunas leves asonancias (acabó-amor, soplar-mar, debajo-reservado). Casi todas las canciones de Mecano poseen una disposición versal libre.



jueves, 25 de agosto de 2022

Don Triquitraque: guajira de un vendedor ambulante con una estrambótica mercancía

El tema que os traigo hoy podría definirse como una mezcla de copla y guajira. Fue compuesto en el año 1950 por los maestros Retana y Legaza para la voz de Miguel de Molina, el cual la interpretó en su última visita a España en el año 57. Se trata de una canción de ida y vuelta, muy salerosa, de ritmo juguetón, que describe a un personaje muy curioso y divertido. Hoy vamos a analizar Don Triquitraque. Antoñita Moreno y Concha Piquer también hicieron sus propias versiones de este poema.

La copla cuenta la historia de Don Triquitaque, un mercader ambulante que se gana la vida vendiendo todo tipo de extraños artículos, de un lugar a otro del mundo. Sus peculiares y extravagantes mercancías, unido a su carisma y gracia a la hora de vender los productos, lo han convertido en un personaje famoso allá por los pueblos por donde pasa.



De La Habana ha venío

el barbián de mi tío
que Don Triquitraque el americano,
que 
toíto el mundo tié recorrío.
Traca que traca, traca que traca,
rejuntando parneses
con su comercio de jipi-japa.

Ay, que Don Triquitraque
ha 
traío canela y clavo,
azúcar cande y oro nativo,
los colmillitos de un elefante,
coquitos frescos y un moro vivo.

Ay, que Don Triquitraque
y una mona ramona con su monito
y una cotorra que viene hablando
y unas calenturitas
que el pobrecito la está 
parmando.

Ay, que Don Triquitraque,
traca que traca, traca que traca
rejuntando parneses
con su comercio de jipi-japa.

pa'mangui ha traío
el barbián de mi tío
un paragüitas que cuando llueve
a mí me pone 
calao perdío,
pa que me suene, pa que me suene,
pañolitos de seda
que más bonitos nadie los tiene.

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En los tres primeros versos el yo poético presenta e introduce al protagonista de la canción: “De La Habana ha venido el barbián de mi tío, don Triquitraque el americano, que toíto el mundo tiene recorrido”. Tened en cuenta que el receptor no sabe todavía quién es este Don Triquitraque que da título al tema. Y como se trata de alguien que parece ser muy conocido entre el pueblo llano, es importante formalizar la presentación.

La descripción incluye los siguientes datos:

1. Procedencia u origen geográfico: “De La Habana ha venido…”. El hipérbaton (se adelanta el circunstancial de lugar al verbo) enfatiza el componente exótico y foráneo de este tipo. Se trata de alguien que viene de un sitio muy lejano, y lo que procede de culturas lejanas en el espacio, suele sugerir misterio, magia, extrañeza, asombro.

Por el hecho de venir del otro lado del Atlántico (Cuba), ya resulta una persona llamativa que destaca entre la multitud. En una época en la que apenas había inmigración ver a un forastero era algo que resultaba bastante estrambótico.

2. Rasgo más destacado de su personalidad (descripción espiritual): “El barbián…”. “que toito el mundo tiene recorrido”. Un barbián es una persona gallarda, atrevida, desenvuelta, decidida. Eso de abandonar tu tierra de origen e irte por ahí dando bandazos de un sitio a otro, a países desconocidos y ganarte la vida vendiendo todo tipo de artilugios extraño no es nada fácil. Hay que valer y tenerlos bien puestos para hacer algo así.

Una persona dedicada a la venta debe comerse el mundo, tener don de gentes, saber hablar, echarle cierta jeta a la vida, llegar al comprador…. Si no eres valiente, es difícil sobrevivir a este oficio, el cual, además, te permite conocer todo tipo de gente y lugares. Podríamos decir que Don Triquitraque es un hombre de mundo, que ha viajado, y se ha formado en la calle. No necesita estudios ni nada.

3. Vínculo del protagonista con el yo poético: “El barbián de mi tío…”. El yo poético recuerda a un narrador omnisciente, ya que sabe todo a cerca del protagonista: cómo es, a qué se dedica, qué vende…Está claro que tiene una relación con él. En este caso, familiar.

4. Mote. Las personas que son famosas o conocidas en un determinado entorno, ámbito o lugar, no suelen ser aludidas o referidas con el nombre de pila, sino con un mote, es decir, con un nombre que hace referencia a alguna cualidad o característica peculiar que los distingue del resto: “Don Triquitraque, el americano”. En este caso, el mote se basa en el origen geográfico.

El estribillo es puro de derroche de significante y juego fónico. Basándose en la imagen acústica del nombre del protagonista (Triquitraque), el yo poético crea combinaciones de sonido que no significan nada: Traca que traca. El resultado es una expresión absurda, pero que suena agradable, casa con el ritmo, da cierto toque travieso y retozón al tema, y además, transmite connotaciones de reiteración: el protagonista no para de vender y vender y vender…vende que te vende. Esa es su vida.

Como vendedor, consigue sus objetivos, que es ganarse la vida, tal como se expresa a través del habla vulgar: “Rejuntando parneses con su comercio de Jipijapa”.

Parné se utiliza en contextos sociales de bajo nivel cultural y significa “dinero”. Pertenece a las variedades diastráticas de la lengua (nivel vulgar). El protagonista consigue juntar dinero con sus ventas.

Jipijapa hace referencia a una región de Ecuador. Por tanto, los productos que vende son productos exóticos, de procedencia lejana, que no es habitual encontrar en España. Al trabajar con mercancía autóctona hace que Don Triquitraque pueda sobresalir, despuntar o destacar sobre otros vendedores.

En el mundo del comercio la diferenciación y la originalidad son fundamentales si quieres hacerte notar de cara a tus competidores.  Y por lo que se ve, don Triquitraque solo hay uno, y bien conocido que es jajaja. Se ha hecho su huequecito y tiene su público fiel. Su inventario de mercancías no dejará indiferente a nadie, y llamativo sí que es.

En los versos siguientes el yo poético enumera algunos de sus curiosos artículos: “Ha traído canela y clavo, azúcar cande y oro nativo, los colmillos de un elefante, coquitos frescos y un moro vivo […] y una mona rabona con su monito y una cotorra que viene hablando”.

Cada vez que escucho esta copla no puede evitar acordarme de los gitanos de la novela de García Márquez “Cien años de soledad”, que acudían cada año a Macondo a vender todo tipo de cachivaches e inventos extraños que habían triunfado en otras partes del mundo. Pues a Don Triquitraque le pasa algo parecido. Va por los pueblos vendiendo sus existencias, que consiste en objetos muy famosos en otros continentes, y que en España resultan bastante excéntricos y chocantes.

Entre los artículos, caben destacar las especias (canela, clavo, azúcar cande), minerales (oro nativo), fruta (coquitos frescos), piezas que pueden usarse en orfebrería (colmillos de un elefante), y animales (un moro vivo, una mona rabona con su monito, una cotorra que viene hablando).

El azúcar cande es una variedad de azúcar cristalizada (azúcar perlado), dura, usada para decoración de postres. El diminutivo da un carácter afectivo y elogioso al producto (coquito…suena más rico al oído que coco). Hay partes y piezas de los animales que resultan muy valiosos y se utilizan para hacer joyas (por ejemplo, el colmillo de elefante).

Un moro es una variedad de caballo de color negro con algunas manchas blancas. Las cotorras son unas aves parecidas a los loros capaces de emitir sonidos humanos. La mona rabona es una variedad de primate, el macaco de Berbería o mono de Gibraltar.

Da la impresión de que Don Triquitraque es una especie de mago, capaz de traer cualquier cosa a su puesto de venta por muy rara y curiosa que resulte, para dejar boquiabiertos a los compradores, ya que su inventario es una caja de sorpresas donde puedes encontrar de todo, cualquier cosa que no te esperas, lo que no puedes imaginarte. Es lo que tiene viajar de un lado a otro. Su catálogo de compras es un mosaico, pastiche y fusión de todos los viajes que ha realizado por el mundo. Su mercado no es un mercado convencional y cotidiano. Es un reflejo de su vida.

La enumeración material de la mercancía está en polisíndeton, es decir, abusando de la conjunción copulativa: y azúcar […] y oro […] y un moro vivo […], y una mona […], y una cotorra […], y unas calenturitas […]. El nexo enfatiza el carácter abierto del catálogo, el cual se va renovando y no para de añadir nuevas cosas.

Su listado de productos parece el cuento de nunca acabar. No para de traer nuevas cosas al puesto, a cada cual más rara y estrafalaria. Cada producto sorprende más que el anterior, pudiendo encontrar cosas de todo tipo y procedencia.

El último elemento de la enumeración no es material, sino sensorial: “Y unas calenturitas que el pobrecito la está palmando”. Esto crea un contrapunto irónico y jocoso al poema. Toda la abundancia del género (en calidad y cantidad, tal como hemos visto) contrasta con la debilidad de su estado físico. Tener calentura significa tener fiebre, la temperatura del cuerpo aumenta.

Es la reacción física del organismo ante alguna enfermedad o virus. Estos últimos los asociamos a países subdesarrollados, lejanos y con una sanidad deplorable. Al viajar tanto, es normal que Don Triquitraque traiga cosas buenas (mercancías), pero también todo lo malo de esos lugares (bacterias, virus…).

La gente que trabaja de cara al público tiene que poner al mal tiempo buena cara y aunque por dentro se sienta mal, se encuentre enfermo, tenga un mal día o su salud se desquebraje, tiene que estar al pie del cañón, con el ánimo alto, sin que se note nada, irradiando entusiasmo y pasión. Si en la venta transmites estados anímicos bajos por problemas físicos o personales, eso la gente lo nota, y no vendes igual. Don Triquitraque no tiene el cuerpo para ganas de juerga con esa fiebre, pero como dice la canción, show must go on, como si no pasara nada.

Los problemas de salud son representados de forma hiperbólica, al borde de la exageración (“la está palmando”). El adjetivo de compasión da un toque afectivo al discurso: “El pobrecito”

En la segunda estrofa, el yo poético nos presenta el lado picaresco del oficio de vendedor: “Para mangui ha traído el barbián de mi tío”. La palabra mangui se utiliza en el habla coloquial y familiar-afectiva para decir que alguien es un ladronzuelo, un pillo, un mangante, un delincuente de baja categoría. Es la cara oscura de este mundillo.

Algunos vendedores son honrados y compran ellos el producto y luego lo venden a un precio mayor para obtener el beneficio. Otros, optan por robar directamente el producto, y luego venderlo, para así obtener un beneficio mayor. Si lo robas, no te gastas dinero en adquirirlo o hacer el pedido.

El mundo de la venta funciona así. Hay gente que es muy ratera. Cuando nosotros vemos el típico puesto de fruta en las calles, hay un porcentaje más o menos elevado de posibilidades de que esa fruta haya sido robada. Evidentemente, cada caso es un mundo, pero suele ser una práctica habitual. Y don Triquitraque no es la excepción. Seguramente haga alguna fullería, tal como se insinúa con el adjetivo “mangui”.

Otro de los aspectos oscuros de este mundillo es el hecho de tener que vender cosas que realmente no son tan buenas como parecen o no tienen la calidad esperada: “Y un paragüitas que cuando llueve a mí me pone calao perdido”. Esto es típico de los contextos publicitarios. El vendedor tiene que dar una imagen de eficacia, que lo que está vendiendo es algo de calidad, utilísimo, de lo mejor de lo mejor, lo más bonito, lo más barato, para que el cliente llegue a la convicción de que la adquisición merece la pena en su vida.

El propio yo poético reconoce que don Triquitraque se pone a vender paraguas que luego no cumplen su función. Esos paraguas en lugar de protegerle de la lluvia le mojan más. La publicidad es seducción y manipulación. Y los vendedores, a veces, tienen que echarle jeta y creerse que lo que venden es lo mejor que hay, aunque no lo sea.

Además, en el mundo del comercio, es importante enamorar a través de la vista, que el producto entre por los ojos, resulte bonito, atractivo, bello. De ahí que los pañuelos que vende Don Triquitraque sean puestos en grado comparativo, para sitiarlos en una posición de superioridad respecto a otros semejantes: Pañolitos de seda que más bonitos nadie los tiene.

En publicidad se busca estar por encima de la competencia. Los pañolitos del protagonista son los más bonitos que hay. Evidentemente, los objetos no solo son forma, sino también tienen una función, una utilidad: “Pa que me suene”. Los pañuelos sirven para secarse los mocos.

Métricamente, le medida de los versos pendula entre el heptasílabo y el dodecasílabo (de 7 a 12). La disposición estrófica es totalmente libre e irregular. En el plano de la rima, encontramos algún pareado a comienzo de estrofa (venío-tío, traío-tío). En el resto, hay alguna rima pero de versos no consecutivos (traca---japa, nativo---vivo)


martes, 2 de agosto de 2022

Dama Dama: una crítica a las señoras de la alta burguesía madrileña

En el año 1972 la cantautora madrileña Cecilia publicaba su primer álbum de estudio. En su canción más famosa criticó la hipocresía y la doble moral de las señoras de la burguesía, esas mujeres de bien que de cara a la galería predicaban grandes valores humanos, y luego, en la intimidad de su casa, se los pasaban por el forro. Esta tarde vamos a analizar Dama Dama

Hoy dos de agosto se cumplen 46 años del fallecimiento de Cecilia en un accidente de tráfico. Que el comentario sirva también de homenaje



Puntual cumplidora
Del tercer mandamiento
Algún desliz inconexo
Buena madre y esposa
De educación religiosa

Y si no fuera por miedo
Sería la novia en la boda
El niño en el bautizo
El muerto en el entierro
Con tal de dejar su sello

Dama, dama
De alta cuna, de baja cama
Señora de su señor
Amante de un vividor

Dama, dama
Que hace lo que le viene en gana
Esposa de su señor
Mujer por un vividor

Ardiente admiradora
De un novelista decadente
Ser pensante y escribiente
De algún versillo autora
Aunque ya no estén de moda

Conversadora brillante
En cóctel de siete a nueve
Hoy nieva, mañana llueve
Quizás pasado truene
Envuelta en seda y pieles, es una

Dama, dama
De alta cuna, de baja cama
Señora de su señor
Amante de un vividor

Dama, dama
Que hace lo que le viene en gana
Esposa de su señor
Mujer por un vividor

Devoradora de esquelas
Partos y demás dolores
Emisora de rumores
Asidua en los sepelios
De muy negros lutos ellos

El sábado arte y ensayo
El domingo los caballos
En los palcos del real
Los tés de caridad
Jugando a remediar, es una

Dama, dama
De alta cuna, de baja cama
Señora de su señor
Amante de un vividor

Dama, dama
Que hace lo que le viene en gana
Esposa de su señor
Mujer por un vividor

Dama, dama
De alta cuna, de baja cama
Señora de su señor
Amante de un vividor

Dama, dama
Que hace lo que le viene en gana
Esposa de su señor
Mujer por un vividor

Dama, dama
De alta cuna, de baja cama
Señora de su señor
Amante de un vividor

Dama, dama
Que hace lo que le viene en gana
Esposa de su señor
Mujer por un vividor

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La protagonista de la canción es una mujer perteneciente a la clase burguesa madrileña. Ya sabéis lo que esto significa: buena posición social, lujo, riqueza, ocio, marido influyente y prestigioso, las mejores ropas, la mejor comida, una agenda social apretada con la creme de la creme de la capital…En definitiva, moverse en un entorno elitista con actividades reservadas a las clases sociales más poderosas.

Una de las principales preocupaciones de estas señoras de bien es cuidar su imagen pública, de acorde a su estatus: vida discreta y ordenada, nada de escándalos, ir a misa, aparecer junto al marido y los hijos en todo tipo de eventos para que la gente vea que forma una familia estable

Ya hemos hablado alguna vez del honor. Consiste en generar una opinión positiva en los demás (dignidad). Como miembro de la burguesía todos esperan de ella una serie de comportamientos morales y la ejecución de unas costumbres, impuestas por pura convención social: ser afín al régimen, la iglesia, el matrimonio, aparte de seguir algunos hábitos que te adscriben a tu estatus: mostrar interés por cierto tipo de cultura (el teatro, la hípica, la literatura…) y hacer acto de presencia en todos los actos que involucran a personas de su misma clase social (entierros, bautizos, comidas…).

Se trata de ajustarse/adscribirse al prototipo burgués, y no apartarse de él para no ser señalada por el resto. Estas mujeres buscan mantener el prestigio siguiendo el modelo de vida descrito, o al menos, APARENTANDO cumplir con el estereotipo.

Y así llegamos al eterno conflicto de apariencia VS realidad. La vida burguesa es solo una fachada, un envoltorio, un disfraz, una máscara de carnaval. La protagonista de Dama Dama, de cara a la galería, es una señora burguesa de bien (culta, religiosa, fiel, ejemplo de orden y rectitud…). Por su boca predica que lleva una vida pulcra y perfecta. Sin embargo, la realidad es distinta. Detrás de ese frontispicio de ejemplaridad y pulcritud moral, se halla una persona hipócrita que es capaz de romper con todos esos valores que predica, ya que está siendo infiel a su esposo manteniendo una relación en secreto con otro señor.

La doble vida se manifiesta en las antítesis del estribillo: alta cuna/baja cama. Señora de su señor/ amante de un vividor

Los adjetivos de posición (alta, baja) aplicados a elementos del mobiliario doméstico (cuna, cama) funcionan como metáfora de las clases sociales con las que se relaciona la mujer. En el seno de la vida pública, su amor es el esposo, una persona poderosa, rica, prestigiosa, culta... En definitiva, virtuosa. Ambos forman, de cara a la galería, una unidad indivisible, tal como se manifiesta en la derivación (señora de su señor). Los dos están vinculados por el vínculo de la unidad familiar, y de cara a la sociedad, son un matrimonio.

Sin embargo, en el contexto de la vida privada (cuando nadie la ve), la persona a la que ama no es el marido, sino un señor de clase baja e incluso de dudosa reputación moral: amante de un vividor. El término vividor posee connotaciones negativas, ya que se aplica a personas que viven a expensas de los demás, buscando por malos medios lo que necesita o conviene. Este hombre ve en la protagonista una mujer rica, con recursos…perfecta para sobrevivir. En definitiva, se trata de un ser defectuoso.

La señora, a pesar de infundir a los que le rodean una imagen moralmente incorruptible e inmaculada, en la práctica no tiene escrúpulos y se deja llevar por sus instintos más viscerales sin importar lo que predica su sistema ideológico: dama, dama que hace lo que le viene en gana. De su marido coge lo mejor de la vida burguesa (dinero, prestigio, vida cómoda…) y del amado placer sexual.

El vínculo de la burguesía con el sector eclesiástico se manifiesta al comienzo del tema mediante el circunloquio: puntual cumplidora del tercer mandamiento

La autora de la canción presupone que el receptor posee la cultura suficiente para saber que el tercer mandamiento de Dios es el de “Santificarás las fiestas”. La protagonista, siguiendo las costumbres de la alta sociedad madrileña, acude todos los domingos a misa. Con el objetivo de evitar el estereotipo (la gente de bien va a la Iglesia), Cecilia prefiere dar un rodeo y recurrir a una expresión oblicua.

Ser bien visto socialmente implica adscribirse a esos estereotipos: buena madre y esposa de educación religiosa. Esto tiene que ver con la moral franquista de la época. Las mujeres buenas eran aquellas que se preocupaban de la familia, los hijos, el marido, hacían las tareas del hogar y seguían las costumbres impuestas por la Iglesia (rezo, rosario, misas, fe, inculcar a los niños las creencias…). La protagonista, como buena burguesa, sigue estos patrones que le permiten mantener una imagen pública prestigiosa, y que todo el mundo diga lo buena que es.

En medio de este tinglado moralista, Cecilia mete un versito de tono irónico: algún desliz inconexo. Está claro que no todo es oro lo que reluce en esta mujer. Entre tanto virtuosismo (va a misa, buena madre, buena esposa, buena educación…), algún defectillo debe tener. En principio, todos podemos pensar: la mujer es humana, y como tal, puede equivocarse de vez en cuando. La tentación es fuerte y a veces puede con nosotros.

Sin embargo, cuando nos enteramos de que la buena señora está siendo infiel al marido (pecado de los gordos), nos damos cuenta de la ironía que desprende la autora en este versito.

La letra original era más explícita: algún desliz en el sexto [mandamiento]. El sexto mandamiento dice “no cometerás actos impuros”. La censura tardofranquista vio que este verso era demasiado explícito y atrevido, así que obligó a Cecilia a cambiarlo por “algún desliz inconexo”, eufemismo de la infidelidad.

La protagonista se avergüenza de su vida oculta, siente que debe esconderla, tal como se refleja en la oración subordinada condicional: y si no fuera por miedo…El honor y la imagen pública son muy importantes para la burguesía. Si la gente se entera de que está acostándose con un hombre de dudosa calaña, se convertiría en el centro de todas las críticas, burlas y juicios de valor.

Esto se refleja en las estructuras en paralelismo: sería la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro.

-Los atributos aluden a las personas protagonistas, sobre las que recae la atención de la gente en determinados contextos (la novia/el niño/el muerto)

-Los circunstanciales de lugar aluden a eventos sociales (en la boda/en el bautizo/en el entierro)

Ante un escándalo social, la mujer se convertiría en el centro de todas las conversaciones, y eso no es bueno para su imagen pública. El pundonor, la apariencia y la falsa virtud pueden más que sus instintos y pasiones: con tal de dejar su sello…

Ella es feliz con su vida pecaminosa. Internamente se siente orgullosa. Satisface sus deseos y necesidades sexuales. Se siente realizada. Alcanza la plenitud. ¿El problema? No quiere que los demás se enteren de su doble vida, ya que generaría un escándalo social. Todo el mundo hablaría mal de ella, la pondría a parir, la criticarían, la repudiarían. Sería el hazmerreír.

Por lo tanto, la relación con el amante la lleva en absoluto secreto. Es un idilio que vive por y para ella. Sin espectadores ni testigos. Ella se lo guisa y ella se lo come. No necesita irradiarlo, ya que sería perjudicial para su imagen

Sus gustos literarios son un reflejo de su personalidad: ardiente admiradora de un novelista decadente. El calor (ardiente) funciona como metáfora de la pasión (la protagonista es una fanática/acérrima seguidora de la literatura decadentista).

El decadentismo es un movimiento literario de origen francés. Se dio en las dos últimas décadas del siglo XIX, con autores como Baudelaire (Las flores del mal) Oscar Wilde o D’annunzio.

Los personajes de estas obras piensan que su vida es vacía, monótona, aburrida, tediosa, infeliz, gris. La protagonista de Dama Dama si tiene que recurrir a un amante es porque la vida burguesa no le satisface ni le llena. Por una cuestión de prestigio y estatus (conveniencia) no le importa apegarse a las costumbres exquisitas de la clase alta. Hay cosas de la burguesía que sí le interesan (riqueza, lujo…). Pero en el fondo, no es feliz con su marido y necesita darle emoción a su vida con otro hombre.

Esta señora, como tantos otros personajes decadentistas, se evade de la realidad a través de elementos pecaminosos, prohibidos, escandalosos (en este caso, el amante, que se convierte en objeto venerado). Esas caídas del interior de uno mismo son propias de la literatura fin de siglo.

La protagonista actúa desde la individualidad. Se aísla del entorno. No quiere que nadie sepa de esta doble vida. Es egoísta: que hace lo que le viene en gana…Actúa por instinto sin importar la moral. Se considera un ser superior, por encima del bien y del mal. Es feliz a través del placer superficial (sexo con el amante). El resto del tiempo es infeliz y se enmascara en los lujos de la vida burguesa.

Cecilia representó desde la sensibilidad, y sin renunciar al realismo, el inconsciente de la muchacha, tal como ella se siente: me gustan los lujos y el bienestar de la vida burguesa (y hay que conservar la imagen), pero no soy feliz con mi marido, así que para olvidarme de las penas me busco un amante. Estas dos cosas (lujo y amante) me dan felicidad pasajera y puedo sobrellevar mejor el hastío vital.

De cara a la galería, utiliza la literatura como objeto de apariencia social. En el seno de la burguesía está bien visto leer libros, conocer el nombre de sus autores, memorizar citas y sobre todo, demostrar que sabes mucho: ser pensante y escribiente de algún versillo o autora aunque ya no estén de moda.

La élite social, desde la tradición grecolatina, se “apropió” de la cultura.  Las clases ricas eran las que coleccionaban libros, tenían bibliotecas, usaban lujosas portadas y encuadernaciones y acudían a las universidades.

Casi siempre ser culto era sinónimo de tener dinero y pertenecer a la élite social. De ahí, esa obsesión por demostrar a los demás que habías leído mucho y tenías muchos conocimientos, aunque en la práctica no te interesara lo más mínimo el mundo de la literatura, la cultura, la ciencia, la filosofía…Como decía José Cadalso, la erudición se confunde con pedantería. La protagonista de la canción se limita a leer libros solo para demostrar que es de los “buenos”.

Lo único que le gusta es la literatura decadente (porque se siete identificada con sus personajes). Pero eso es mejor callarlo, no vaya a ser que dé pistas al mundo jejejjee. De cara a la galería, se coge dos o tres libros, extrae unas cuantas citas, las memoriza y las utiliza para fardar delante de la gente de que ha leído mucho, es supermeguay y sabe muchas cosas fruto de sus lecturas. El caso es aparentar que le gusta la cultura, aunque en el fondo no le apasione. Si da prestigio, todo vale.

Una vez le sacas de esos cuatro datos estratégicamente memorizados, la protagonista no tiene tema de conversación. Le falta “cultura real”, hecho que Cecilia recalca desde la ironía: conservadora brillante en un cóctel de siete a nueve: hoy nieva, mañana llueve, quizá pasado truene.

Se aplica un adjetivo valorativo con connotaciones positivas (brillante) a un acto que genera impresiones negativas: ante la falta de ideas, la buena señora se pone a hablar del tiempo meteorológico con la gente que se encuentra en ese lujoso cóctel.

Las oraciones impersonales (hoy nieva, mañana llueve) denotan tedio, aburrimiento, monotonía, falta de pasión, falta de emoción. Cuando la gente no sabe de qué hablar lo normal es hablar del cosas triviales y banales como el tiempo. En un ambiente selecto se evita hablar de temas personales e íntimos. Mejor hablar de generalidades que no te comprometan

La oración de participio (envuelta en seda y pieles) y el circunstancial de lugar y tiempo (en un cóctel de siete a nueve) contribuyen a crear un ambiente refinado y sofisticado, en el que cada detalle está cuidado al máximo, con una rigidez máxima: todos acuden bien vestidos, el evento dura exactamente dos horas…

Está claro que la mujer es todo menos “conversadora brillante”. Solo sabe hablar del tiempo aunque ella misma diga que lee mucho y conoce muchas obras y autores.

La protagonista es partícipe de las costumbres burguesas, tal como se describe en la tercera estrofa: devoradora de esquelas…/emisora de rumores/ el sábado arte y ensayo/el domingo los caballos…/los tés de caridad

La vida social es muy importante para las señoras de clase alta. Por eso, la protagonista está atenta a la actualidad del entorno más cercano (edificio, calle, barrio, ciudad…). Quiere enterarse de todo lo que ocurre, sea venturoso o desgraciado, tal como se expresa con la metáfora gustativa: devoradora de esquelas, partos y demás dolores. Le encantan los cotilleos

Una esquela es un aviso que informa de la muerte de una persona. Se supone que la señora se interesa para ser la primera en dar el pésame y hacerse notar en la vida pública. Es una forma de reforzar su prestigio e influencia en el entorno. Interesarse por el estado de una persona después de sufrir un percance o desgracia (problema de salud, accidente doméstico, infortunio laboral, conflicto familia…) genera una imagen positiva en los demás: anda, mira, pues Fulanita me ha preguntado por mi pierna rota…

Por eso, a la protagonista le encanta ir a los entierros: asidua en los sepelios de muy negros lutos ellos. Aunque se haya muerto alguien poco allegado, ella acude a la ceremonia y se viste de negro como si realmente sintiera pena, dolor y tristeza por el fallecimiento, cuando no está afectada en absoluto.

Esto se llama HIPOCRESÍA. La gente se da do de pechos, se compadece de las desgracias, te felicita por tus éxitos y fortunas, suelta discursitos y palabritas celestiales. ¿La realidad? Les da igual todo. Todo eso que expresan no lo sienten. Se viola la máxima de la sinceridad. La gente lo hace para dar una imagen artificial y forzada de sí misma, para demostrar que son buenas personas por echar una lágrima o hacer una carantoña.

La protagonista aprovecha las fortunas y adversidades ajenas para hacer vida social y engordar su prestigio e imagen honrosa. Al final, aunque felicite, dé pésames y se compadezca delante de otros, en el fondo es una cotilla a la que le gusta hablar, malmeter, enredar y decir cosas que no tienen fundamento y comprometen a los demás: emisora de rumores…

En esta estrofa se ve reflejada la doble moral burguesa: por delante te digo palabras bonitas y te doy un abrazo, y por detrás hablo de ti y te pongo a parir. En definitiva: FALSEDAD. La mujer se convierte en agente de actos falsos e hipócritas, tal como se refleja en los sustantivos deverbales (devoradora, emisora) y adjetivos (asidua) que encabezan cada verso.

La protagonista sigue los hábitos de la clase burguesa madrileña: el sábado arte y ensayo y el domingo los caballos en los palcos del Real. Los fines de semana, la élite de Madrid acudía al cine o al teatro a contemplar espectáculos selectos y exclusivos que diferían totalmente de los gustos del pueblo llano.

El arte y el ensayo es un concepto vinculado con la experimentación, la vanguardia, la innovación y el rechazo a lo comercial. La plebe quiere películas y obras teatrales que te diviertan y te hagan reír de una forma sencilla. Los ricachones quieren productos originales, rompedores y complejos, aunque carezcan de sentido.

Ir al Palacio Real a contemplar espectáculos ecuestres era otra de las aficiones de la alta burguesía de la capital.

Las estructuras en paralelismo reflejan la monotonía y habitualidad de estas costumbres: día de la semana (el sábado/el domingo) + sustantivo de actividad (arte y ensayo/los caballos).

Y por supuesto, no nos podemos olvidar de la organización de actos benéficos: los tés de caridad…A la burguesía le encantaba montar rastrillos, cenas, desayunos, recitales…En teoría, para destinar el dinero recaudado a alguna entidad no gubernamental que ayudara al resto de mortales a sobrellevar sus desgracias: huérfanos, viudas, sintechos, enfermos…

En la práctica, todo este tinglado lo organizaban para hacer un poco de vida social. Era la excusa perfecta para juntarse con otras señoras, pasar el rato, e incluso matar el aburrimiento, tal como expresa Cecilia de forma jocosa: jugando a remediar. Para estas señoras, los actos benéficos son un mero entretenimiento, un divertimento para pasar la mañana. Los problemas reales de la gente les da igual.

Ellas lo hacen para dar una imagen entrañable y empática al resto de la sociedad, y que todo el mundo diga: mirad qué buenas son estas señoras, preocupándose por los demás. De nuevo, el prestigio y el honor están por encima de todo lo demás.

Tened en cuenta que estas mujeres son adineradas, viven lujosamente, comen bien, tienen casas grandes. No han conocido los problemas reales de la gente. Ellas se piensan que el mundo funciona de forma fácil, como sus vidas. Por eso, creen que organizando un mercadillo benéfico están dando solución a los grandes problemas mundiales. Se ofrecen como las salvadoras del país.

Cecilia no da puntada sin hilo. El verbo remediar significa poner fin a aquellos elementos que son dañinos, perjudiciales o problemáticos.

A pesar del predominio de la modalidad descriptiva con un fin de crítica social, el verso de arte menor (puntual cumplidora/el niño en el bautizo) prepondera sobre el de arte mayor (que hace lo que le viene en gana/ de alta cuna, de baja cama).

Se supone que en un tema como este es más importante exponer el contenido y transmitir la idea, y eso te pide un verso largo. Sin embargo, Cecilia concentró muy bien la información en versos cortos, permitiéndose el lujo de distribuir las estrofas en quintillas (7a, 7b 8b 7a 8b) (8a 8b 7c 7a 7a) (7a 9B 8b 7a 8a) (8a 9B 8b 7b 7b) (8a 8b 8b 7c 8c) (8a 8a 7b 7b 7b), y generar pareados (de un novelista decadente/ser pensante y escribiente). De hecho, el estribillo consta de dos pares de pareados (4a 9A 8b 8b)

La rima asonante domina sobre la consonante (mandamiento-inconexo, entierro-sello)


miércoles, 27 de julio de 2022

Como las alas al viento: una copla sobre el proceso místico y un Dios deseado y deseante

Si hay algo que me apasiona de este blog son los abruptos cambios de registro entre un análisis y el siguiente. ¿Habéis leído o estudiado el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita (una de las obras más representativas del Mester de Clerecía del siglo XIV)?

En este libro, tan pronto estamos leyendo coplillas de corte erótico (sobre el cuerpo de la mujer, el apetito sexual, la libertad de elegir amante…), como poemas de contenido sacro (dedicados a Dios, a la virgen, los santos…). Resulta curioso pasar de un contexto profano a otro religioso en cuestión de segundos.

En el mundo de la copla pasa algo parecido: si el día anterior os deleité con una canción picante y extrovertida (El cordón de mi corpiño), hoy os traigo un poema que supone una exaltación al amor divino. La letra fue compuesta en 1993 para Rocío Jurado. Se titula Como las alas al viento.


Como las alas al viento,

yo le elevo a Dios mi corazón
a ese Dios que vive,
que me llena de su amor.

Como las alas al viento,
yo le llevo a Dios mi corazón,
ese Dios en mi vive
y me llena de su amor.

Ayudame, Ayudame, Ayudame,
Señor a caminar.

Ayudame, Ayudame, Ayudame,
Señor a caminar.

Ayudame... Ayudame, porque creo en ti Señor,
porque pienso que el hombre fuera de ti no vive,
no tiene esperanza y se encuentra perdío.

Ayudame, Ayudame, Ayudame
Señor a caminar.

Ayudame, Ayudame, Ayudame
Señor a caminar.

Hay... una manera mis hermanos de vivir,
Hay... una manera nueva de pensar.


Dios buscando al hombre allá en su reino de paz,
Dios intentando que el hombre vuelva a Él.

Lucha, Lucha, Lucha
hermano la batalla de Dios
Lucha, Lucha, Lucha
no quieras ser tu siempre un perdedor.

Ayudame, Ayudame, Ayudame
Señor a caminar.

Ayudame, Ayudame, Ayudame
Señor a caminar.

Ayudame... Ayudame, por que creo en ti Señor
por que pienso que el hombre fuera de ti no vive,
no tiene esperanza y se encuentra perdío.

Ayudame, Ayudame, Ayudame
Señor a caminar.

Ayudame, Ayudame, Ayudame
Señor a caminar.

Lucha, Lucha, Lucha
hermano la batalla de Dios
Lucha, Lucha, Lucha
no quieras ser tu siempre un perdedor

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El contenido está influido por la teología mística cristiana, que es una corriente religiosa que se caracteriza por la búsqueda de una experiencia personal, unitiva y amorosa con Dios. En España tuvo su auge durante el siglo XVI. ¿Habéis leído las obras de San Juan de la Cruz o los poemas de Santa Teresa de Jesús?

Esta copla constituye una exaltación a la unión entre el alma y Dios, tal como ocurría en la lírica mística del Renacimiento, pero empleando un lenguaje accesible y cercano a la gente común.

Tradicionalmente, la mística es un camino de tres vías o etapas, que aparecen reflejadas en la composición:

Por un lado, la vía purgativa, en la que el alma todavía no se ha unido a la divinidad y vaga perdida y confundida en medio de la oscuridad y la soledad. Según los místicos, la vida no tiene sentido para el hombre en estos momentos. Necesita unirse a Dios para orientar su existencia de forma correcta.

Esto se refleja en el tema con argumentaciones adheridas a las subordinadas sustantivas de complemento directo, en forma de enumeración: porque pienso que el hombre fuera de ti no vive, no tiene esperanzas y se encuentra perdido.

Evidentemente, se trata de una postura personal y subjetiva, con la que podéis estar o no de acuerdo. Para los místicos, el sentido de la vida se explica a partir de la fe. Para otros, la razón está por encima de la fe. Ya sabéis que la dicotomía fe VS razón ha dado lugar a debates muy interesantes en la historia del saber filosófico. ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es el origen de la vida?…En este caso, tenemos que situarnos en el contexto de la fe.

Para los místicos, la purgación del alma es un proceso muy importante, ya que sin la purificación, la unión con Dios no es posible. El mundo está lleno de tentaciones, de vicios, de pecados, de cosas que resultan muy bonitas, apetitosas y atractivas, pero que nos impiden acercarnos a la persona que más nos quiere.

Imaginad que estamos en un parque de atracciones, en plena luz del día: el ruido de la gente, de los cacharros de montar y la luz del Sol aturden los sentidos y nos impiden ver y oír a la persona que queremos. Para ello, tenemos que renunciar a todas aquellas cosas que anulan los sentidos (aunque sean divertidas), para poder contemplar con claridad la realidad divina.

Este proceso se conoce como purgación de la memoria: limpiar el alma de apogeos sensitivos que provienen del cuerpo, o como decía San Juan de la Cruz “hay que perder el gusto por el apetito de las cosas”.

Las tentaciones y cosas apetitosas no son malas. Lo malo es el apogeo y el gusto que provocan en nuestra memoria, porque la impiden orientarse planamente hacia Dios.

La vida se representa de forma alegórica como una lucha contra los vicios y Pecados. El objetivo de esta batalla es vencer las tentaciones para lograr la unión con la divinidad.

Los imperativos reduplicados (Lucha, lucha, lucha), el vocativo (hermano) y la metáfora (en la batalla de Dios) ayudan a concebir la vía purgativa como una gran batalla contra las cosas apetitosas que anulan nuestros sentidos.

Debemos tener en cuenta que la mística está influida por la ascética y la meditación: si queremos la unión con Dios, hace falta alcanzar la perfección moral (ser bueno) y lograr un estado de atención concentrada en algo que queremos.

Los imperativos y vocativos a la entidad divina (Ayúdame, Señor, a caminar) enfatizan la urgente necesidad de unión por parte del yo poético: el hombre no puede estar solo. Requiere unirse a Dios para dotar de sentido a su vida, y así perder el estado de angustia y desesperación que provoca el desconocimiento y la indeterminación.

El tópico de la vida y de la existencia como senda está extraído de la vieja poesía de cancionero (véase Jorge Manrique).

Después de la purgación del alma, llegamos a la segunda etapa del camino místico: la vía iluminativa. Las cosas que anulaban nuestros sentidos han desaparecido tras esa limpieza. Por tanto, ahora somos capaces de ver, oír y notar la presencia de esa persona que nos quiere (Dios). Todavía no se ha producido la unión, pero al menos, ya estamos en el camino correcto. Hay que seguir trabajando para alcanzar la vinculación total.

En esta etapa se produce la elevación del entendimiento hacia Dios. Una vez el alma ha quedado limpia de toda relación con las cosas banales y pecaminosas, estará capacitada para entregarse a la “sabiduría oscura” o “sabiduría secreta”. ¿Y qué quiere decir esto?

Muy sencillo: esto significa que el ser humano es capaz de saber cosas, sin necesidad de entenderlas racionalmente. Solo sabemos que Dios existe y está ahí, aunque no haya razones científicas para comprobarlo. Es lo que se conoce con el término de fe.

Mediante la subordinada causal el yo poético se presenta como un ser creyente, movido por la fe: Porque creo en ti, Señor. El presente de indicativo refleja el pensamiento de forma limpia, sin dudas ni titubeos. Se trata de una verdad sincera.

Tener fe implica que la unión está cada vez más cerca. Mediante una comparación con elementos extraídos del mundo natural se expresa ese acercamiento: Como las alas al viento, yo le elevo a Dios mi corazón. De manera inherente, las alas entran en contacto con el viento para echar a volar.

La culminación de esto se produce en la tercera etapa del trayecto que es la vía unitiva, en la que se lleva a cabo la fusión entre el alma y Dios: Ese Dios que vive en mí y me llena de su amor. Es la purificación de la voluntad. El alma alcanza el grado más perfecto de unión, ya que ha vaciado su propia voluntad, lo más suyo, para entregarla a Dios. Es el AMOR con mayúsculas. Dios ha entrado en nosotros y va a formar parte de nuestra vida.

La representación de la divinidad recuerda a la que hacía Juan Ramón Jiménez en su última etapa poética (Animal de fondo). En esta obra no solo vemos a un Dios deseado por el hombre (la humanidad quiere unirse a Él), sino también deseante (Él quiere unirse a la humanidad).

De esta manera, la unión mística es más perfecta, ya que se trata de algo recíproco. En esta canción, vemos a un Dios activo, que lucha por la unión con el hombre, con el fin de guiarle por el Buen camino: Dios buscando al hombre…, Dios intentando que el hombre vuelva a él. En lugar de esperar a que el hombre llegue, el ente divino se mueve para encontrarlo. El gerundio (intentando, buscando) refleja la implicación de la deidad en el proceso místico.

El uso de verbos que transmiten empeño (intentar, buscar) y perífrasis verbales que implican reiteración y rectificación (volver), dibujan a Dios como un ser cargado de amor, al que no le importa mandar señales y recoger en su rebaño a gente que lo había abandonado: Dios buscando al hombre en su reino de Paz/Dios intentando que el hombre vuelva a Él.

La anáfora (los dos versos empiezan con la palabra Dios) intensifica la voluntad de Dios, el cual no solo es deseado, sino también deseante.

Como veis, la divinidad no hace distinción ni discriminación (habla del hombre en general), desea la paz espiritual mundana y da segundas oportunidades. Esa imagen de un Dios bueno se contrapone a la del Dios medieval que juzga y castiga.

Recordad que esto es solo un punto de vista, una perspectiva, una forma concreta de pensar y dar sentido a la existencia, pero no quiere decir que sea la correcta. El sentido de la vida es una cuestión muy compleja. El yo poético intenta atraer a la gente a esa forma de concebir la vida haciendo apelaciones con estructuras en paralelismo (Hay una manera de vivir/Hay una manera de pensar) y vocativos (mis hermanos), pero eso no quiere decir que sea la única forma de plantear la existencia. Habrá gente que esté de acuerdo y otra que no. Eso es lo bonito de este tema. La copla refleja literariamente una mentalidad, una forma de ver las cosas, se comparta o no se comparta

Métricamente, el tema es irregular: hay versos hexasílabos (a ese Dios que vive), dodecasílabos (Ayúdame, ayúdame, ayúdame), alejandrinos (porque pienso que el hombre fuera de ti no vive), octosílabos (Como las alas al viento), decasílabos (yo le elevo a Dios mi corazón), heptasílabos (Señor a caminar).

Con la rima pasa algo parecido: encontramos algunas asonancias sueltas (corazón-amor, Dios-perdedor), pero en la mayoría de los casos los versos van por libre.

Para terminar, una pequeña curiosidad. En los últimos años de Rocío Jurado, cuando ya estaba enferma con el cáncer, este tema adquirió una dimensión trascendental desde el punto de vista de la interpretación extratextual. Normalmente, al analizar un texto hay que limitarse a los elementos lingüísticos y literarios que en este aparecen. Sin embargo, en ocasiones, los contextos y circunstancias personales (elementos externos al texto) son tan poderosos, que el texto puede llegar a cobrar nuevas dimensiones y sentidos.

Pongo un ejemplo para que me entendáis.

En la Navidad del 2005 se emitió la última gala de Rocío Jurado por televisión (Rocío siempre). El tema con el que la chipionera abrió el show fue Como las alas al viento.  Todas esas exaltaciones a Dios, esas peticiones de ayuda (Ayúdame, Señor, a caminar), esos imperativos (Lucha, lucha, lucha) adquirieron sentido de cara a las circunstancias personales de la más grande. Parecía que ella estaba pidiendo ayuda a Dios para superar su enfermedad y se animaba a sí misma a salir del pozo. Recordad que estaba en pleno tratamiento. Daba la sensación de que el tema estaba diseñado para ese momento tan delicado de salud que estaba viviendo.

No obstante, el contenido original de la canción (al que hay que ceñirse para interpretar bien el tema) es de carácter místico. Lo otro es bonito e interesante reseñarlo, pero no nos podemos dejar llevar por eso a la hora de hacer el análisis. Lo digo porque mucha gente se cree que esta canción es una plegaria a Dios para que le ayude a curarse, y no es así. ¿Se puede dar una interpretación extratextual? Por supuesto, pero no es la que el autor concibió. El tema es de 1993. Rocío Jurado estaba bien de salud en ese momento.