viernes, 6 de agosto de 2021

Banana Republic (Ana Belén): el país en el que todo el mundo siente la plenitud y la libertad

La canción de hoy data del año 1980. Pertenece al género pop. Fue interpretada por Ana Belén en su disco Con las manos llenas. Se trata de Banana Republic, un tema que describe un mundo utópico, idílico, perfecto, en el que sus habitantes, a pesar de ser unos incomprendidos por la sociedad y no encajar en ella, se sienten libres, felices y realizados.


Existe un país en los trópicos

Donde el sol es un sol de verdad
Ya la sombra de bosques exóticos
Imagínate lo bien que se está

Los locos que el mundo no traga
Nos juntamos al anochecer
Dando vueltas a un sueño probable
A un amor que no ha podido ser

Y mientras el mundo se queda
Transitando por la misma vía
Aquí estamos rueda que te rueda
Ahuyentando la melancolía

Cazamos al vuelo a las lágrimas
Las bebemos con vino y con miel
Y aprendemos la risa del cómico
Y salvamos así la piel

Existe un país en los trópicos
Donde a veces el frío es mortal
Cuando un alma se enferma de veras
Por anemias de libertad

Allí le ponemos dos alas
Le enseñamos de nuevo el vuelo
Y aparece de repente el sol
Calentando nuevamente el cielo

Y mientras el mundo se queda
Transitando por la misma vía
Aquí estamos rueda que te rueda
Ahuyentando la melancolía

Cazamos al vuelo a las lágrimas
Las bebemos con vino y con miel
Y aprendemos la risa del cómico
Y salvamos así la piel

..........................................................................

El comienzo del poema recuerda al de un cuento, una leyenda o un relato maravilloso: existe un país en los trópicos...

Estas narraciones se circunscriben a un mundo imaginario, inventado, soñado, en definitiva, un mundo totalmente alejado de la realidad (ficción). En esta canción se habla de un lugar tan ideal, tan bonito, tan impecable, tan paradisíaco (gente dichosa, plena, sociable, alegre, libre, que sabe gestionar su psique...) que es imposible que lo podamos encontrar en la vida real. No obstante, el yo poético, necesita darle apariencia de verdad, credibilidad, verosimilitud, como si ese lugar existiera realmente. Se trata de hacer pasar una utopía por realidad, como sucede en el cuento.

El yo poético crea un marco geográfico paradisíaco y bucólico. Para que la gente viva feliz, es necesario que ese lugar sea el más bello del mundo, en armonía con la Naturaleza (sol, playa, bosque, calor…): existe un país en los trópicos, donde el sol es un sol de verdad. Se trata de un prototipo de paisaje de latitudes sureñas y tropicales, con una base real.

En lugares de latitud baja (10-20 grados) la luz solar llega todos los días con la misma intensidad. Los días duran 12 horas tanto en invierno como en verano. Las temperaturas son óptimas, ni muy altas ni muy bajas (25ºC), y apenas varían durante el año. Perfectas para darte buenos baños y tomar bien el solecito. El astro rey en estas latitudes sube casi al cénit, por lo que el calor está asegurado. Es el lugar ideal para cultivar piñas, aguacates, mangos, plátanos

Es el arquetipo que todos tenemos de paraíso. El yo poético se recrea en elementos naturales placenteros y agradables: y a la sombra de bosques exóticos…En un lugar en el que hace calor, estar a la sombra de los árboles es el cobijo perfecto, rodeado de vegetación.

La voz lírica busca trasladar al receptor a esa atmósfera amena y atractiva, para que la goce, mediante el imperativo, y un tono cercano a la exclamación exaltadora: imagínate lo bien que se está. Así, los oyentes, sentimos esa endivia sana que nos empuje a decir: yo quiero ir a allí: sol, calorcito, bosque, jejjejeje

La redundancia (donde el sol es un sol de verdad) realza la calidad de la luz solar en la zona tropical. La luminosidad que hay en el ecuador no tiene nada que ver con la de la zona polar. Si nos vamos a ciudades del norte de Europa (especialmente, los países nórdicos) veremos que a esas latitudes tan altas, el sol no sube tanto en la esfera celeste, y por tanto, la luz y el calor no pueden ser la misma que en los trópicos. Por eso, el sol tropical siempre será más intenso.

Mediante el circunloquio el yo poético alude a la gente inadaptada (los locos que el mundo no traga). Es una forma eufemística de designar a aquellas personas que no siguen las convenciones sociales y culturales de la mayoría. Usar palabras como “marginal”, “desplazado” o “relegado” quedaría políticamente incorrecto.

Se prefiere dar un rodeo empleando una forma poética y personificada (el mundo no traga), la cual aporta un matiz de subjetividad, posicionándose la voz lírica a favor de la minoría social. La culpa no es de estos individuos que no se adaptan, sino de la colectividad (el mundo) por no respetarlos ni aceptarlos.

La sociedad nos impone una serie de parámetros o condiciones (costumbres) que la mayoría de la gente está dispuesta a seguir, sin cuestionarlas (cásate, ten hijos, casa, trabajo), pero hay otros, que son unos rebeldes y se niegan a pasar por el aro. Quieren vivir a su rollo, a su manera, siguiendo sus ideales que pueden ser igual de válidos y efectivos.

El yo se centra en todas estas personas que optan por modos de vivir alternativos, diferentes, que se apartan de los convenios establecidos desde la tradición: los locos que el mundo no traga nos juntamos al anochecer. Hay un pequeño guiño a la figura del modernista, del bohemio, del decadentista, que como sabéis su momento favorito es la noche.

Estas personas inadaptadas sufren muchísimo. Tienen proyectos e ideales muy claros. Saben lo que quieren. El problema es el entorno, la sociedad, el medio, que les impiden cumplir sus voluntades. La gente critica, juzga, margina, aparta, cuestiona al diferente, al raro.

Querer algo y no poder conseguirlo es lo más doloroso que hay. Estos individuos jamás podrán ser felices. Gastan su energía mental deseando cosas (dando vueltas a un sueño probable, a un amor que no ha podido ser), y no pueden ver materializadas sus pasiones, aspiraciones y pretensiones.

El paralelismo representa aquellas realidades imposibles de llevar a cabo en el mundo real: sustantivo (sueño, amor) + complemento adjetival (probable, que no ha podido ser).

Las ideas, planes, intenciones y propósitos están (el término “probable” implica opción de que existan). Lo que no hay es forma de plasmarlos en la vida (no ha podido ser). De nada sirve tener deseos y no cumplirlos. La felicidad es imposible.

En el estribillo se plantea un contraste u oposición entre lo mayoritario y lo minoritario, lo usual y lo raro, lo convencional y lo peculiar, lo corriente y lo excéntrico. La conjunción subordinada temporal marca la dicotomía: MIENTRAS el mundo se queda navegando por la misma vía, aquí estamos rueda que te rueda ahuyentando la melancolía.

El sujeto de la oración subordinada (el mundo) posee una extensión semántica amplísima, ya que pretende abarcar a la mayor cantidad de seres humanos posibles. En definitiva, el referente se aplica sobre un porcentaje altísimo de la humanidad. Casi todas las personas siguen las mismas pautas, comportamientos, mentalidades, actitudes, costumbres…

Por el contrario, el sujeto de la oración principal está elíptico, en primera persona de plural (nosotros). El referente se aplica sobre una minoría concreta, sobre unos pocos seres que se apartan del resto, sobre un grupo elitista de personas (entre los que se encuentra el yo poético) que optan por modos de vivir totalmente distintos a los de la masa.

El fluir de la vida humana se representa metafóricamente con un camino, por influjo de la poesía de Jorge Manrique y Antonio Machado: el mundo se queda transitando por la misma vía. Existir (vivir) consiste en recorrer una senda.

Tener una mentalidad cerrada implica hacer esa ruta sin salirse de los límites, siguiendo el trazado, cumpliendo los cánones y normas sociales establecidas, sin desviarse ni un ápice. Por lo general, la sociedad nos invita a ser rígidos e invariables a la hora de ejecutar nuestros actos

El yo poético se niega a ser uno más. No quiere dejarse llevar por estas convenciones. No le guste el orden, no le gusta la estabilidad, no le gusta hacer lo que todo el mundo hace, no le gustan las imposiciones, no le gustan los proyectos a largo plazo. Siente que pierde su libertad.

La expresión reiterativa (rueda que te rueda) implica un sistema de vida más caótico, caprichoso e impredecible. Hay gente que plantea su existencia dando tumbos de acá para allá, experimentando todo tipo de contextos (a veces opuestos), yendo de un lado a otro, en ocasiones sin tener las ideas claras. No son felices prefijando y guionizando sus actos. Viven en el momento. Prefieren salirse de los límites establecidos en ese camino de la vida y hacer sus propias rutas, alejándose de las pautas mayoritarias.

Por supuesto, esta forma de vida no es fácil, ya que supone un reto y una lucha constante contra el mundo. Las dificultades, obstáculos y trabas generan sentimientos negativos y estados anímicos nocivos a los que hay que evitar llegar, tal como se ve en la personificación: ahuyentando la melancolía

La segunda parte del estribillo recoge una filosofía de vida, que todo el mundo que lucha por ser uno mismo debería practicar para no caer en la tristeza, el desencanto o el dolor. La voz lírica describe la manera idónea de reaccionar ante las adversidades, con el objetivo de no alcanzar un estado de depresión que nos arruine la vida.

Es una especie de consejo, recomendación o sugerencia que todos nosotros deberíamos aplicar en nuestras vidas para afrontar los momentos duros. No se trata de una orden, sino de una invitación envuelta en una declaración de intenciones: cazamos al vuelo las lágrimas, las bebemos con vino y con miel, y aprendemos la risa del cómico y salvamos así la piel.

Esto significa que no debemos dejarnos llevar por la pena y el dolor. Hay que darle la vuelta a las situaciones en las que nos pone la vida y convertir lo negativo y perjudicial, en positivo y reparador.

Las lágrimas, de sabor amargo, son una metáfora de lo pernicioso y dañoso. El vino y la miel, de sabor dulce, son una metáfora de lo placentero y agradable. Si nos dejamos llevar solo por las cosas malas, la vida es un infierno. No se podría vivir así. En la existencia humana también hay momentos felices que merecen la pena. Hay que saber identificar esas cosas buenas que forman parte de la vida, y disfrutar de los elementos maravillosos que son muchos.

No se puede mirar todo desde una perspectiva dramática y trágica. Cuando haya algo que no nos gusta es fundamental saber reírse, tomárselo con humor, no darle tanta importancia ni trascendencia. ¿Por qué ofuscarse y tomárselo todo tan a la tremenda y gastar nuestra energía vital?

En vez de llorar y sollozar, lo mejor es la carcajada, el alborozo, la chanza: y aprendemos la risa del cómico. Hay que saber reírse hasta de nuestra propia sombra. Si nuestro amigo llega tarde a una cita y te cansas de esperarlo, en lugar de quejarte y protestar, disfruta esos minutos de espera viendo pasar a la gente, el sol, los pájaros, y ríete de su tardanza, nunca te cabrees.

Este es el mensaje que se intenta transmitir en esta canción. No hay que tomarse las cosas de una forma tan tremendista. Hay que relajarse, actuar con calma y mirar las cosas con la sonrisa en la cara.

¿Y cuál es el objetivo de todo esto? Pues tener una salud mental de hierro. Los disgustos no son buenos para el cuerpo y para el alma. Convierten la vida en un calvario. Si nos tomamos la vida como plantea el yo poético, alcanzaremos la plenitud, y evitaremos vivir en un estado eterno de amargura, sufrimiento y tormento, tal como se refleja con la metáfora: y salvamos así la piel.

La piel tiene valor metonímico, ya que se alude a un elemento superficial y externo (la piel, que forma parte del cuerpo humano) en vez del elemento profundo e interno (el alma). Poniendo una sonrisa en nuestra vida, nuestro espíritu estará sano, y evitaremos caer en la enfermedad de la depresión.  

En la segunda estrofa el plano de lo espiritual predomina sobre el físico y material. De nada sirve vivir en un paraíso externo (en ese país tropical, con bosque, playa, sol…) si nuestra alma no se encuentra feliz. Puedes vivir en el lugar más bello del mundo y ser la persona más desgraciada del mundo. De ahí la paradoja: existe un país en los trópicos (temperatura alta) donde a veces el frío es mortal (temperatura baja)

El trópico, por naturaleza, es la zona más calurosa del planeta. Sin embargo, el alma de muchas personas se encuentra fría, infeliz, triste. El sentimiento aparece enfatizado con un adjetivo personificado (mortal). La depresión te puede acabar matando.

La degradación del espíritu humano queda muy bien representada con la metáfora de la afección física: cuando un alma se enferma de veras por anemia de libertad.

La anemia es una enfermedad del cuerpo (falta de hierro en sangre). El alma humana, al igual que el cuerpo, puede enfermar si no se cuida. Nosotros, como seres humanos, tenemos la obligación de realizarnos, de cumplir nuestros deseos y pasiones. Como personas libres que somos, hay que luchar por conseguir lo que queremos. Un ser humano que no tiene libertad para decidir qué hacer con su vida y culminar sus voluntades, es una persona ENFERMA, con anemia de libertad. Nadie debe cortarnos nuestras ilusiones y proyectos.

Ese marco geográfico bucólico y edénico de la primera estrofa (país tropical) necesita completarse con un estado anímico pleno (realización personal). De lo contrario, el frío y la falta de sol no desaparecerán, y los habitantes de dicho país no estarán satisfechos ni felices

El yo poético se convierte en una especie de profeta, sabio o maestro, que lucha para que esa gente que tiene ideales, pero por diferentes circunstancias ha perdido las ganas y esperanzas de alcanzarlos (depresión), recupere la ilusión y la energía para poder cumplirlos. Esto se expresa con metáforas relacionadas con la libertad: allí le ponemos dos alas y le enseñamos de nuevo el vuelo.

Las alas y el vuelo representan el libre albedrío: los seres humanos necesitan desarrollarse, hacer lo que quieran con su vida, tomar decisiones hasta crear una existencia a su gusto, culminar sus voluntades y pasiones. Y eso depende de cada uno de nosotros. Está bajo nuestro control.

Este es el mensaje que la voz lírica quiere transmitir con esta canción: hay que luchar por lo que queremos y así alcanzar nuestra felicidad.

De esta manera, el marco espacial adquiere también su máxima plenitud, tal como se expresa en la metáfora lumínica: y aparece de repente el sol, calentando nuevamente el cielo. Ahora sí el cuerpo y el alma se encuentran en conexión. Lo físico y lo espiritual van de la mano: un país bello, tropical, paradisíaco habitado por gentes felices y plenas.

La locución adverbial “de nuevo” y al adverbio “nuevamente” hacen referencia a los propios altibajos emocionales del ser humano. Hay veces que nos venimos abajo y perdemos las ilusiones y esperanzas en lograr nuestros deseos. Y otras, resurgimos de nuestras cenizas, nos comemos el mundo, nos aferramos a nuestros proyectos y luchamos por conseguirlos. Unas veces mejor (sol), y otras peor (frío). El humor es variable. De ahí esos cambios tan bruscos y súbitos (de repente). En función del contexto, hay veces que estamos arriba y otras abajo (anímicamente hablando).

Lo que está claro es que en esos momentos de bajón, hay que apoyarse en las cosas positivas, que son muchas. La vida está llena de placeres humanos y materiales, y merece la pena pasar por este proceso. Las lágrimas amargas pueden convertirse en dulces sorbos de vino y miel si sabemos tomarnos las cosas de cierta manera.

Predominan los versos de arte mayor, ya sean eneasílabos (los locos que el mundo no traga), decasílabos (donde el sol es un sol de verdad) y endecasílabos (y aprendemos la risa del cómico).

En la primera parte del tema las estrofas son serventesios, es decir, 4 versos de arte mayor que riman primero con tercero (trópicos-exóticos) y segundo con cuarto (verdad-está).

En la segunda parte y los estribillos se pierde la rima entre primero y tercero (lágrimas-cómico)


martes, 27 de julio de 2021

La gente: una copla que habla del poder destructivo de los chismes y cotilleos

Aunque el tema del día anterior nos presentara a la Sebastiana como una señora divertida, entrañable y carismática, hay que reconocer que aguantar a una persona así las 24 horas del día colmaría la paciencia del mismísimo santo Job

Esto es lo que le pasa a la protagonista de la canción de hoy, una mujer que está hasta las narices de los chismes y cotorreos que los vecinos lanzan de ella. Al final, todas esas murmuraciones y habladurías del barrio han dado lugar a una serie de bulos y falsos rumores sobre la muchacha, que han provocado la separación con su amado.

Hoy vamos a analizar una copla por seguidillas flamencas que Marifé de Triana popularizó en el año 1961, y se titula La gente



No hubo nunca una razón

Pa murmurar de María

Vivía con ilusión,

Porque un hombre la quería.

 

Pero la gente se lo ha inventao

Sale de noche, tiene otro amor,

Tanto la gente lo comentaron,

Que hasta ella misma se lo creyó.

 

La gente, tiene la gente,

Maldita la condición

De que no habla frente a frente

Y murmura sin razón.

En la silla del tormento

No hay dolor como este mío

Pero lo que yo más siento,

Es que tú te lo has creído

Por mí ya podéis hablar,

Por que me es indiferente,

Para bien o para mal,

Yo no me dejo llevar

Por lo que dice la gente.

 

Ya podéis hablar de mí

Por que a ningún hombre quiero

Ahora sí podéis decir,

Que me sobra el mundo entero.

 

Todos presumen de estar a mi lao,

Tiene dinero, que guapa estás

Maldita gente que lo ha notao,

Sólo me quiere resucitar

 

La gente, tiene la gente,

Maldita la condición

De que no habla frente a frente

Y murmura sin razón.

En la silla del tormento

No hay dolor como este mío

Pero lo que yo más siento,

Es que tú te lo has creído

Por mí ya podéis hablar,

Por que me es indiferente,

Para bien o para mal,

Yo no me dejo llevar

Por lo que dice la gente.

...................................................................

La protagonista de la canción (María) es una mujer normal y corriente, de vida aparentemente sencilla y ordenada, feliz con su novio de siempre. Sin embargo, un buen día, las vecinas le dan a la lengua, y sin ningún tipo de fundamento lógico, se inventan un bulo sobre la chica

Este bulo comienza a difundirse por el entorno: que si María sale a las tantas de la noche, que si María está manteniendo una relación a escondidas con otro hombre, que si le es infiel a su novio…

Aunque esto, en principio, es solo un rumor (falsas conjeturas, pues no hay ningún tipo de prueba que acredite que la muchacha haya hecho tal cosa), la bola se va haciendo cada vez más grande, y la gente, por el camino, va manipulando y falseando la información (añadiendo nuevas cositas, mentirijillas, inventando datos…).

Al final, todo esto pone la vida de María patas arriba, ya que el novio pone fin a la relación.

Este argumento es el pretexto para dar una visión negativa de la gente, la cual, con sus cotilleos, marujeos, habladurías o chismorreos puede acabar haciendo mucho daño.

En la primera parte del tema se presenta a la protagonista como una mujer de orden y gran discreción. La doble negación adverbial enfatiza el prestigio que tenía María antes de producirse el episodio de los chismes: NO hubo NUNCA una razón pa murmurar de María.

Como veis, la muchacha tenía una reputación impecable (era la típica mujer de la que apenas se podía reprochar nada, ya que era una chica decente en esta época).

El narrador enfatiza el estado de dicha (buenaventura) que tiene María al empezar la historia: Vivía con ilusión porque un hombre la quería. Está enamorada y vive con la persona que quiere.

Hacer hincapié en su estado de felicidad es muy importante, para luego crear el contraste con el estado de desdicha. La protagonista (una buena persona) pasará de la felicidad a la infelicidad por culpa de la gente, de una manera injusta. Eso es lo que crea el dramatismo en esta copla.

En la siguiente estrofa se produce el episodio de los cotilleos. El efecto del fluir de los rumores y habladurías sin sentido tomando como fuente (origen de los bulos) la boca de la gente se consigue con la enumeración en asíndeton: Pero la gente se lo ha inventado: sale de noche, tiene otro amor.

La enumeración es abierta, lo cual significa que la gente habló muchísimo de María y dijo muchas cosas de ella. Esto es solo una muestra. La gente es tan mala que puede inventarse cualquier cosa. En este caso, un ligue.

El verbo inventar implica una noción de creatividad, es decir, la gente no se limita a contar con objetividad cosas que ha visto, sino que añade otras nuevas, manipula, falsea, engaña, tergiversa, se hace peliculitas, poniendo dosis de imaginación.

El mundo real es tan aburrido para la humanidad, que necesita inventar nuevos mundos con el objetivo de crear emoción, morbo (aunque sea a costa de terceras personas). Es como el mundo rosa de la prensa del corazón, pero aquí con una persona anónima. La gente está asistiendo a una especie de película u obra teatral (ella es feliz, luego es abandonada por el novio…).

La oración subordinada consecutiva intensifica la cantidad de chismes que inventó la gente en torno a este asunto: Tanto la gente lo ha comentado que hasta ella misma se lo creyó. De tanto hablar y repetir algo, una mentira se ha convertido en verdad (en el contexto del barrio).

El circunstancial de cantidad (tanto) se adelanta a primera posición oracional (hipérbaton), con el objetivo de dar una visión de la gente morbosa y marujona, ya que parece que la historia de María se ha convertido en algo central e imprescindible en sus vidas.

En el estribillo, la protagonista se muestra enojada con estos acontecimientos y lanza una serie de maldiciones e injurias a la gente: Maldita la condición del que no habla frente a frente y murmura sin razón.

Como veis, se establece una antítesis entre los verbos hablar y murmurar, con el fin de configurar una imagen cobarde y pusilánime de la gente. A las personas les gusta lanzar bulos y chismes, pero siempre de espaldas a la víctima, cuando esta no puede defenderse. A estos individuos les gusta darle a la lengua a un nivel bajo (con las vecinas, amigas del barrio, conocidos, poniendo a parir al prójimo…), pero luego, cuando tienen delante a la persona de la que hablan, no son capaces de decirlo a la cara.

Esto, por desgracia, es bastante común en nuestra sociedad: muchas personas de cara al público critican y repudian el mundo del cotilleo (no me gusta el Sálvame, yo no veo la tele, yo no hablo de este tema…), pero luego, cuando están en un contexto de intimidad y comodidad son los primeros en tragarse la telebasura y sacar las vergüenzas del otro

Esta copla hace una critica de la hipocresía y doble moral de la gente, que va de santa delante de tus narices, y cuando tuerces la esquina ya te están clavando el cuchillo por detrás.

Como ya os he dicho, los chismes de la gente han hecho mucho daño a la protagonista, ya que han dado un vuelco a su vida (ruptura). Esto se refleja con metáforas que hacen alusión a métodos de tortura utilizados por la Inquisición: En la silla del tormento, no hay dolor como este mío.

El poema recurre a elementos altisonantes para dar dramatismo y fuerza a la copla. El uso de pronombres en primera persona (mío) también intensifica el lirismo

El estribillo incluye un reproche al novio, el cual, en lugar de confiar en su amada, se deja llevar por las habladurías de la gente. El muchacho piensa que María está siéndole infiel con otro hombre. Por estos motivos, decide poner punto final a la relación

Como consecuencia, María se lamenta de que su novio no haya confiado en ella: Pero lo que yo más siento es que tú te lo has creído.

Para muchas personas, la habladuría popular (lo que la gente piensa, habla, comenta), se convierte en fuente fiable de información, sin llegar a contrastarla o verificarla. Como si fuera el Padrenuestro jejjee. Se creen lo primero que escuchan sin ponerlo en duda.

Mientras que el novio es una persona que se deja llevar por el qué dirán y busca a toda costa mantener una buena imagen de cara a los demás (honor), la protagonista es todo lo contrario: pasa completamente de los chismes y se muestra fuerte ante los hechos: no va a dejar que las habladurías le hundan su autoestima. De ahí el tono desafiante que adquiere el discurso: Por mí ya podéis hablar porque me es indiferente

La antítesis marca la actitud de impasibilidad en el personaje de María: Para BIEN o para MAL yo no me dejo llevar por lo que diga la gente.

A la protagonista se la suda todo lo que diga la gente. Ella sabe que es mentira. Su pensamiento es claro: si buscamos caer bien a todo el mundo y tenemos miedo de lo que pueden pensar los demás, nunca seremos felices. No disfrutaremos de las cosas buenas de la vida (en este caso, el amor)

Si os dais cuenta, muchos de los versos del estribillo empiezan por un sonido oclusivo, bilabial, sordo [p]: Pero lo que yo…/Por mí ya podéis…/Para bien o para mal…/Por lo que dice…. Esto da fuerza y garra al discurso, ya que el personaje habla con convicción. Ella no quiere mostrarse débil ante la gente.

En la segunda parte del tema, la protagonista adopta una postura más irónica (fruto del enfado). La gente, lo que quería con todo esto es su ración diaria de morbo, de reality show, de espectáculo. Con la ruptura, ya han conseguido lo que querían. El objetivo era tener carnaza. Ya la tienen. El novio la ha dejado y ella ya está destrozada. ¿No queríais morbo? Pues toma morbo!!!!!!!!!

De ahí la actitud tan sarcástica al inicio de la segunda estrofa: Ya podéis hablar de mí, porque a ningún hombre quiero. Ahora sí podéis decir que me sobra el mundo entero

Este discurso tiene como objetivo hacer que la gente se sienta culpable por lo que ha pasado, ya que gracias a esos cotilleos se ha roto una relación que iba bien. Ella se hace la ofendida para que la gente se quede con la sensación de “la hemos cagado pero bien”. El hecho de decir, que ya no va a enamorarse de más hombres es un efecto para crear ese sentimiento de culpabilidad, en plan “me habéis arruinado la vida”. Los que tengan valores y empatía, harán un examen de consciencia.

Seguramente, muchos de vosotros detectéis una contradicción en el personaje. ¿Cómo puede ser que en el estribillo se haga la valiente y la fuerte y ahora en la segunda parte se haga la víctima? Muy sencillo: la segunda estrofa es solo un mecanismo retórico-irónico intencionado para que la gente se sienta culpable. Ella es fuerte. Lo de hacerse la víctima es para hacer que la gente reflexione sobre lo que ha hecho mal.

Esas invitaciones a seguir cotilleando es solo ironía: Ya podéis hablar de mí, Ahora sí podéis decir…. Las desinencias de segunda persona del plural (podeIS) sirven para que los vecinos se sientan aludidos, y se den cuenta de lo que han hecho.

En los siguientes versos María hace referencia a la hipocresía y doble moral de la sociedad. Cuando el daño ya está hecho, la gente se hace la simpática y va de buena persona contigo. Después de ponerte a parir e inventar chismes y bulos, cuando te ven por la calle, actúan de forma políticamente correcta (se muestran agradables, te dan ánimos, te elogian, te dicen cosas bonitas, se hacen los apenados porque la relación ha terminado…).

Son sentimientos no sinceros que se hacen para quedar bien. Eso se llama FALSEDAD. Resulta incoherente elogiarte a la cara cuando momentos antes te han estado criticando a las espaldas: todos presumen de estar a mi lado. Tienes dinero, qué guapa estás. La canción es un reflejo de la hipocresía.

Las metáforas antitéticas de la muerte y la resurrección representan muy bien ese modo de actuar de la gente: primero te destrozan y luego intentan reparar el daño de una forma falsa e hipócrita: Maldita gente que me ha matado y ahora me quiere resucitar.

Después de provocar un terremoto en tu vida, la gente intenta quedar bien contigo, como queriendo aliviar su consciencia. Hacen un poco de teatrillo compadeciéndose de ti para sentirse un poco mejor con ellos mismos, cuando realmente les da igual tu dolor.

Un poema con sesenta años de antigüedad refleja contextos de candente actualidad. Se transmiten verdades como puños jejjeje.

En cuanto al análisis métrico, podemos destacar lo siguiente:

-Las primeras estrofas de cada parte son cuartetas: 4 versos octosílabos (arte menor), en los que rima el segundo con el cuarto y el primero con el tercero

-Las segundas estrofas de cada parte son serventesios: 4 versos decasílabos (arte mayor) en los que rima el segundo con el cuarto y el primero con el tercero.

-El estribillo está formado por la combinación de dos cuartetas y una quintilla. La quintilla (de arte menor) posee este esquema: 8a 8b 8a 8a 8b

El habla resulta relajada con algún apócope (para<pa) y supresión de la d intervocálica (inventao, lao, notao).

En general, la sintaxis es sencilla e intuitiva con un lenguaje casi conversacional, espontáneo y sin adornos retóricos.

lunes, 12 de julio de 2021

La Sebastiana: la copla de la vieja del visillo

La creación de personajes caricaturescos es uno de los mecanismos más utilizados en el género cómico de la copla. A Manolita la Primera o Marta la Dormía, hoy podemos añadir un nuevo elemento a la colección. Se trata de La Sebastiana, protagonista de un alocado tanguillo compuesto por Quintero, León y Quiroga para Lola Flores en el año 1948.



En el marco de su ventana

recién lavada y en matinée,

aparece la Sebastiana,

antes con antes de amanecer.

 

Que el crepé, que los rizadores,

que el espejito, que la peineta…

y a los tunos madrugadores

les va leyendo la papeleta.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

 

Aunque tiene siete colchones

la Sebastiana no puede dormir,

porque dicen que los ratones…

¡Que se le meten por la nariz!

 

Que el zapato, que la babucha,

que te endiñé con la palangana.

Cuando acaban aquellas luchas

vuelve al acecho las Sebastiana.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

...............................................

Para crear la figura de La Sebastiana, los autores de la canción se inspiraron en una persona muy carismática y peculiar que existió en la vida real. Se trata de la madre de Estrellita Castro, Sebastiana Navarrete, ama de casa malagueña que llegó a ser popular tanto en su barrio de Málaga, como en la ciudad de Sevilla o incluso en Madrid (ya que acompañaba a su hija en sus actuaciones).

Doña Sebastiana fue muy conocida en Andalucía por su particular verborrea, por sus cotilleos, por sus chismes, por conocerse al dedillo la vida de los vecinos del barrio en el que vivía, por sus largas sesiones de marujeo asomada a la ventana viendo pasar a la gente. A esta señora no se le escapaba ningún detalle de lo que hacía o dejaba de hacer el personal. Todo el mundo sabía que si la Sebastiana te veía haciendo algo impudoroso, al momento toda la ciudad de Málaga se acabaría enterando.

Evidentemente, estamos ante una caricatura- Esos rasgos de chismosa, alcahueta, cotilla, marujona, se exagerarán al máximo, hasta alcanzar un grado importante de hipérbole, que provocará la risa y la carcajada en los espectadores

El objetivo es crear un personaje entrañable, divertido, carismático, que haga al receptor olvidarse de sus problemas diarios. Este arquetipo era muy efectivo en el teatro cómico grecolatino. Es la figura del chismoso, personaje que tenía una vida vacía y plana y cuya única aspiración era saciarse con las vivencias de los demás.

La canción empieza con un primer plano de la Sebastiana asomada a la ventana. Como veis, el inicio resulta abrupto e inmediato, ya que vemos a la protagonista en su salsa, en el lugar en el que más cómoda se siente, en su contexto habitual, que es mirando a la gente desde la ventana.

Se trata de una descripción que va al grano, que hace hincapié en los rasgos más extravagantes, singulares y peculiares de la protagonista.

En cierta medida, es un comienzo que parodia al de las novelas de caballería o los cantares de gesta. Normalmente, en este tipo de narración se presenta al héroe realizando alguna hazaña de gran trascendencia, en plena faena (luchando contra el enemigo, participando en una batalla, venciendo a alguien…)

En esta copla sucede algo parecido: vemos a la protagonista en plena sesión de marujeo: En el marco de su ventana recién lavada y en matinée, aparece la Sebastiana, antes con antes de amanecer

La caricatura está presente desde el primer verso gracias a la reduplicación del adverbio temporal ANTES (antes de que se haga de día, la protagonista ya está detrás de los visillos).

Además, como si de un lugar de trabajo se tratara, la Sebastiana tiene todo limpio, ordenado y preparado. Está dispuesta a empezar su jornada de cotilleo Y si va a pasarse tantas horas asomada a la ventana, lo normal es tenerla bien reluciente jejjeje. Todo esto genera una situación de humor.

La gente de Málaga comentaba que la madre de Estrellita Castro utilizaba el limpiado de ventana como excusa para estar asomada todo el día, y ver pasar a la gente. Por eso, en la copla se hace alusión a la ventana “lavada y en matinée” (la principal afición de la mujer es darle brillo a la ventana y eso le sirve de pretexto para cotillear y ver lo que se cuece en el barrio).

El término matinée designa a un tipo de espectáculo, fiesta o reunión que se da a primera hora de la tarde. Para la protagonista, la realidad (lo que pasa en la calle) se convierte en una especie de hobby o pasatiempo. La realidad le proporciona diversión, alegría, vitalidad. Si viviera la Sebastiana hoy en día, sería una asidua a Gran Hermano y demás realities y programas de televisión.

En la segunda estrofa se traza una prosopografía (descripción física) de la protagonista. Se hace alusión a una serie de elementos/atuendos que toda ama de casa andaluza solía llevar en esta época, mediante estructuras paralelísticas en asíndeton: Que el crepé, que los rizadores, que el espejito, que la peineta.

El crepé es un tejido de superficie granular y arrugada, con el que se hacía ropa ligera, ideal para estar en casa. El rizador se refiere a los rulos del pelo, los cuales servían para dar forma ondulada al cabello. La peineta se utilizaba para sujetar o para adornar el pelo. Y el espejo, como es lógico, sirve para verse reflejado y poder mirarse en él.

Como veis, se trata de una descripción arquetípica de la ama de casa marujona. Normalmente, las amas de casa solían deambular por sus viviendas descuidando un poco su aspecto físico y su vestimenta (siempre con los rulos puestos, con ropa fea pero cómoda, sin maquillar…).

Desde primera hora de la mañana, la Sebastiana se asoma a la ventana y empieza a cotillear, a ver lo que hace la gente, a criticar, a hacer juicios de valor, a especular sobre la vida de los vecinos. Todo esto se refleja en la metáfora: Y a los tunos madrugadores les va leyendo la papeleta

Leer la papeleta es una expresión coloquial que significa “analizar a la gente” (cómo son, qué hacen, si sus acciones están bien o está mal...). La buena señora, observando las conductas diarias de los vecinos intenta obtener información sobre sus vidas, y si es posible, pillarlos in fraganti en algún acto comprometido o delicado.

El hipérbaton (adelantamiento del complemento directo “a los tunos madrugadores”) ayuda a caracterizar a los vecinos como unas víctimas de los cotilleos y chismes de la Sebastiana.

En el estribillo, la protagonista habla en primera persona, mostrando su psicología de personaje metomentodo, que está pendiente de todas las cosas que pasan y conciernen al vecindario. Esto se refleja en las exclamaciones coloquiales (¡Ay que te vi!, ¡Deja, que te vi) y las estructuras en paralelismo con antítesis (Te he visto entrar. Te he visto salir).

A la Sebastiana no se le escapa ni un detalle (entradas, salidas, horarios, compañías, circunstancias…). Además, se jacta de ello delante de sus víctimas. No se corta en decir que ha vito a X persona, haciendo X cosa en X día.

Además, la señora se enorgullece de una habilidad que ha desarrollado con el paso del tiempo: es capaz de saber qué vecino es, con solo verle los pies: Ay, que yo sé la gachí quién es, por aquellos pies que es un alguacil, Ay, que yo sé que por mi salud, que no es Mari Luz la de esta mañana, Ay, que los pies eran de la Inés.

El marujeo es visto como una especie de arte o técnica. A base de practicarlo adquieres y desarrollas una serie de habilidades/capacidades muy chulas e interesantes jejjeje. Solo la Sebastiana es capaz de identificar por sus pies a la gente.

La presencia de palabras del lenguaje caló (habla gitana) ayuda a la caricaturización de la protagonista, tal como se detecta en estas estructuras anafóricas y paralelísticas: Sebastiana está diquelando/ Sebastiana está al liquindoy.

“Diquelar” significa “estar pendiente de algo que te interesa”, mientras que “estar al liquindoy” significa “tener atención o estar alerta de algún asunto ajeno sin que se note demasiado”.

Son expresiones populares que el letrista Rafael de León incorporó al poema en el momento adecuado, y están al servicio del humor.

Las antítesis también contribuyen a enfatizar los rasgos marujiles de la protagonista: Y adivina del qué y del cuándo, del sube y baja, y del vengo y voy. La Sebastiana está en TODO jejjejee.

El adverbio (cuando) y los verbos (subir, bajar, ir, venir) se convierten en sustantivos. Esto en lingüística se conoce con el nombre de recategorización. Hay un cambio de categoría gramatical que está al servicio de la comicidad y el dinamismo descriptivo

En la segunda parte, la historia acaricia la esfera del disparate y el irrealismo cómico. Esto nos recuerda a la última estrofa de “Ni hablar del peluquín” (que analizamos el año pasado).

Las hipérboles rompen con el principio de la lógica y la verosimilitud. Esto provoca el desmadre del contexto dramático. Se crea un halo de locura que genera la risa en el espectador: Aunque tiene siete colchones, la Sebastiana no puede dormir porque dicen que los ratones se le meten por la nariz. Se crea una estampa tan absurda e imposible que nos tenemos que reír sí o sí (igual que los cangrejos del peluquín de Don Valentín)

Lo de los siete colchones es un cliché recurrente en las canciones de Lola Flores. El hecho de que una determinada imagen literaria o una expresión lingüística de una copla aparezca en otra se denomina intertextualidad. En “Catalina Fernández la Lotera” (tema también de la Faraona) se hace alusión a siete colchones.

La copla desemboca en una parodia o burla del género épico. En el cantar de gesta o la epopeya vemos a un héroe superar una serie de obstáculos (aventuras) para lograr un objetivo, que normalmente está relacionado con su honor o fama. Para conseguirlo ha de enfrentarse a numerosos episodios altisonantes (guerras, luchas, enfrentamientos, batallas, armas…).

La Sebastiana también tiene que pasar por unas cuantas vicisitudes. En este caso, sufrirá el acoso de los ratones, que no pararán de molestarla y le impedirán culminar su pasión, que es cotillear de forma tranquila a los vecinos

Por eso, siguiendo la estela de los héroes homéricos, la protagonista luchará contra sus enemigos (los roedores), empleando todo tipo de armas. En este caso, zapatos, babuchas o palanganas, tal como se refleja en las estructuras en paralelismo en asíndeton: Que el zapato, que la babucha, que te endiñe con la palangana.

Las babuchas son un tipo de calzado de cuero o tela, con la parte delantera acabada en punta (ideal para matar a los ratoncitos). Una palangana es un recipiente circular, ancho y poco profundo, que antiguamente se usaba para el aseo doméstico. Es una especie de barreño, el cual le servirá a la protagonista para golpear (endeñar) a los ratones.

Una vez la mujer haya vencido a sus enemigos recuperará el honor perdido, y podrá volver a marujear tranquilamente y sin peligros: Cuando acaban aquellas luchas, vuelve al acecho la Sebastiana.

Como veis, la segunda parte del tema es irónica, ya que se recurre a la deformación del género épico, con el objetivo de darle un enfoque burlesco y risible a la historia. Es muy parecido a lo que pasaba con La pulga (canción ya analizada, en la que la protagonista libraba una gran batalla contra un insecto).

Las estrofas están formadas por versos de arte mayor (entre 9 y 11 sílabas) donde rima el primero con el tercero y el segundo con el cuarto (ABAB). Se trata de serventesios.

En algunas estrofas del estribillo (la primera y la tercera), desaparece la rima entre el primer y el tercer verso, y solo se mantiene entre el segundo y el cuarto.

Como habéis podido comprobar, la Sebastiana es un personaje caricaturizado y exagerado, pero muy entrañable. Seguramente, todos vosotros conozcáis en mayor o menor medida a alguna Sebastiana en vuestra vida. El mundo está lleno de Sebastianas. Mucho cuidado con ellas!!!!!!!!!!!!

miércoles, 30 de junio de 2021

Que me perdone Dios: si el duque de Rivas o José Zorrilla hubieran escrito coplas, ESTE sería el resultado

Volvemos a la copla. Y lo hacemos con un intensísimo tema de Marifé de Triana del año 1958, compuesto por Molina Molés y el maestro Gordillo. Se sitúa a medio camino entre el tango y la zambra. La decepción amorosa lleva a la protagonista a clamar contra la vida y desear la propia muerte, muy en la línea del romanticismo más asalvajado de la primera mitad del XIX. Hoy vamos a analizar Que me perdone Dios.



Como un pajarillo que pierde su nido,

Y muere de pena queriendo volar,
Yo vivo el silencio del castigo mío
Sin tener consuelo en mi soledad

Es el vino amargo que nubla mi pena
El que me trastorna y me hace vivir.
Por eso a este mundo que a mí me condena
Con el alma rota, le suelo decir,

Reniego de mi sino, que me perdone Dios,
Reniego de mi sino y de mi corazón,
Reniego de la vida que no me hizo feliz,
Y pido a Dios la muerte,
Y pido a Dios la muerte,
Que ya no sé vivir.

En la noche triste el alma me ciega,
Hasta las estrellas, me niegan su luz,
Y soy una barca que muere en la arena
Sin poder lanzarse por el mar azul.

Ya no tengo fuerzas pa andar el camino,
Ni un alma que al verme me tenga piedad,
La luz que me falta la encuentro en el vino
Que me va matando y no sé cantar

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Cada vez que escucho esta copla parece que estoy contemplando uno de esos dramas románticos de 1830 (Don Juan Tenorio, Don Álvaro o la fuerza del sino, El trovador, Los amantes de Teruel, La conjuración de Venecia…).

En estas obras, los héroes, vencidos por el dolor de la imposibilidad amorosa, llegaban a lamentarse de su existencia y a maldecir el acto vital, suplicando y rogando a Dios poner fin al sufrimiento con la muerte.

La protagonista de la copla está tan hundida y destrozada anímicamente que no le quedan ganas de vivir y llega a denigrar e imprecar contra su propia vida, la cual carece de sentido tras el fin del amor. Incapaz de aceptar la realidad de la soledad, se regodea en la pena y la miseria, y pide a la deidad que ponga fin a todo ese calvario. Romanticismo puro y pleno.

Las anáforas van marcando el rechazo que siente la protagonista ante la existencia: “Reniego de mi sino, que me perdone Dios/Reniego de mi sino y de mi corazón/Reniego de mi vida que no me hizo feliz”.

El yo poético es incapaz de aceptar una realidad negativa y contraria a sus deseos. Aquí encontramos un concepto plenamente romántico: el fatum, el destino, el sino. Es la fuerza que determina nuestra vida, la que decide qué es lo que nos va a pasar, y nosotros no podemos hacer nada por controlarla. El destino es caprichoso, y todo está ya escrito. Ella, en una actitud de rebeldía (como toda heroína romántica) se niega a asimilar ese destino (reniego de mi sino)

El renegar contra la propia vida es un pecado en el contexto del cristianismo. Dios nos ha dado la vida y es un gesto de desamor y desprecio muy grande desear quitárnosla. Los héroes románticos van en contra de las convenciones religiosas, y por eso, a la protagonista no le importante manifestar de forma tan abierta ese deseo de morir.

Ella misma sabe y es consciente que es un pecado muy grande (“que me perdone Dios”), pero entre su fe, y su dolor, al final vence este último. Mientras que el catolicismo dice fe y resignación ante la adversidad, ella dice que no, que prefiere a morir a seguir sufriendo…como les pasaba a los personajes de Zorrilla, el duque de Rivas. Eso le lleva a pedir explícitamente la muerte a Dios: “Pido a Dios la muerte”

El corazón puede interpretarse en sentido físico (órgano que bombea la sangre y permite que el cuerpo esté vivo…por lo tanto, está diciendo que reniega del corazón que le da la vida) o corazón como metáfora del alma (la cual está en un estado de tortura y dolo…y por tanto, está diciendo que se nieva a seguir así de mal y prefiere morir): Reniego […] de mi corazón

El desengaño amoroso (que al fin y cabo es un episodio, un trozo, un fragmento, una parte de su vida) le ha causado una aflicción tan intensa, que le lleva a tener una visión desencantada de la vida en general, de la vida como conjunto, de la vida como proceso.

Esto es algo normal. A veces, algo nos marca tanto que puede llegar a tambalear los cimientos del alma y a poner el espíritu patas arriba. Por amor hay gente que llega a hacer auténticas locuras. Un episodio concreto de nuestra biografía puede llegar a ser tan trascendental que se puede acabar comiendo al resto de parcelas y ámbitos de tu vida. Y eso es lo que le ha pasado a la protagonista: “Reniego de la vida que no me hizo feliz”.

Una decepción amorosa ha convertido el proceso de la vida (que es algo maravilloso, tal como Dios la concibió) en algo tortuoso. La personificación de la vida (“no me hizo feliz”) es una forma de resaltar y enfatizar la desgracia de la mujer.

A pesar del componente determinista de la copla (el sino es caprichoso, está en contra mía, estoy destinada a sufrir), la protagonista no solo echará la culpa a lo externo, sino también a ella misma: “Ya no sé vivir”.

El uso de la primera persona con verbo cognitivo (no sé) es una forma de añadir un componente humano y libre albedrío. Ella también es responsable en el sentido de que no sabe vivir en soledad y no ha sabido gestionar ese desengaño. Si ella muere, no es culpa de la otredad (el destino), sino de ella (por no saber vivir ni aceptar la desgracia).  

En las estrofas, la protagonista justifica el arrebato y el tono exacerbado de los estribillos. Tiene que explicar la causa y los detalles que le han llevado a hacer algo tan grave como desear la muerte. Es necesario saber qué le ha pasado y cómo se siente para que el espectador llegue a entenderla. En esta parte de la copla el tono es más lírico e intimista, y menos altisonante.

La protagonista expresa el sentimiento de soledad tras el fin de la relación amorosa mediante la comparación: “Como un pajarillo que pierde su nido y muere de pena queriendo volar”. El diminutivo (pajarillo) crea una imagen de debilidad. La mujer no tiene la fuerza suficiente para afrontar el desengaño.

El nido representa lo más íntimo y necesario. Todo pájaro necesita un nido para sobrevivir. Ella necesita un amor. Por tanto, le han quitado lo que más quiere. La hipérbole (morir de pena) enfatiza el dramatismo y el dolor que siente. El vuelo del pájaro representa el fluir de la vida. La protagonista no tiene energía para seguir ese flujo vital

El silencio representa metafóricamente la falta de vida, de movimiento, de ruido. Tras el fin del amor, no tiene vida con la que interactuar: “Yo vivo el silencio del castigo mío”. Ya no tiene motivos para ilusionarse y seguir viviendo. Es vacío, es nadad, es oscuridad, es silencio. Esto nos remite a la fase purgativa de la mística. El alma está sola, sin conexión con el amado. No consigue enfocar sus ilusiones en otro aspecto vital: “Sin tener consuelo en mi soledad”.

El yo concibe al amado como un ser o entidad que le da satisfacción, energía para enfocar la existencia. La plenitud se expresa con la metáfora: “Es él vino amargo que nubla mi pena”. El amor hace que las cosas malas de la vida no resulten tan terribles, atenúa la adversidad. Te refugias en tu pareja para afrontar los problemas y dificultades con energía. Todo se te hace más fácil.

A pesar de que el amado no es perfecto, tiene defectos y en ocasiones te hace sufrir (de ahí la imagen del vino amargo, en lugar del vino dulce), merece la pena enamorarse.

Muchos médicos medievales y tratadistas decían que el sentimiento amoroso era capaz de transformar a la persona enamorada, de alterar su psicología, de cambiarla de arriba a abajo. De ahí que se hablara del amor como elemento perturbador: “El que me trastorna…”.

Cuando una persona está viviendo el amor en su máximo plenitud, o en su máxima miseria, la gente se lo nota, ya que su humor sufre alteraciones: pasa de ser un huraño a ser un encanto, o viceversa. Pasas de la alegría a la tristeza en pocos minutos. La percepción del mundo cambia totalmente cuando estás enamorado. De ver las cosas con un optimismo inmenso pasas a captarlas con un pesimismo que no hay quien lo cure. El amor es como una enfermedad, que te altera todas tus características psicológicas y espirituales.

La protagonista identifica al amado con ese estado de alteración, y a pesar de ello, reconoce que vivir en ese estado de alteración era la motivación que necesitaba para seguir existiendo: “Me hace vivir”.

Los héroes románticos (como la figura femenina de esta copla) se sentían incomprendidos por la sociedad. Ellos tienen unos sentimientos y unas formas de ver la vida que causan rechazo en los demás. La gente tiende a condenar todo lo que se sale de lo convencional. Está mal visto que una persona deje de amar a otra, está mal visto que deseé la muerte, está mal visto que vaya en contra de los dogmas religiosos…

El héroe romántico va a ser siempre diana de las críticas: “A este mundo que a mí me condena, con el alma rota le suele decir”. El mundo tiene valor de sinécdoque. Se alude al todo (la humanidad) por la parte (el entorno más cercano que será el que condene a la protagonista).

En la segunda estrofa, la protagonista vuelve a recrearse en el dolor y le pena, mediante la personificación del alma, la cual le impide ver el mundo más allá del fracaso amoroso: “En la noche triste el alma de ciega”. Parece que después del fin del amor, no hay nada. 

Como veis, se acumulan imágenes que connotan oscuridad (soledad, falta de amor). La metáfora de la ceguera implica no ver nada. Una persona ciega ve todo negro. Además, el circunstancial temporal marca un momento oscuro (la noche: periodo del día en que no hay sol, no hay luz, hay oscuridad). Y encima ese momento oscuro está personificado (noche triste).

En un solo verso se acumulan hasta tres recursos que dramatizan esa soledad. La personificación hiperbolizada de las estrellas del verso siguiente también forma parte de este proceso: “Hasta las estrellas me niegan la luz”. El alma de la protagonista no solo se encuentra sumida en la oscuridad, sino que además, se aleja de la luz. El dramatismo es doble.

Las metáforas personificadas de ambientación marinera están al servicio de la expresión de la pena y la soledad: “Y soy una barca que muere en la arena sin poder lanzarse por el mar azul”.

La barca necesita el agua para moverse y cuando toca la tierra, no puede utilizarse. Lo mismo le pasa a la protagonista. Ella necesita al amado, y sin él, ha perdido toda la noción del mundo.

El mar simboliza la vida, la energía que te empuja y te mueve a vivir. La protagonista es incapaz de volver a ese mar de la vida. El adjetivo azul tiene valor de epíteto (ya que el agua, de forma inherente, se asocia con el color azul).

El yo poético ha perdido la ilusión por vivir: “Ya no tengo fuerzas para andar el camino”. Se recupera la vieja metáfora manriqueña y machadiana de la vida como senda o camino. La protagonista no quiere seguir recorriendo esa senda, no hay nada ni nadie que me motive a seguir viviendo.

El final del héroe romántico suele ser melodramático o trágico. Acaba solo en el contexto del amor, e incomprendido por el mundo que no entiende su forma de concebir la existencia. De ahí que nadie se apiade, ni la ayude, ni empatice con su situación: “Ni un alma que al verme me tenga piedad”. Soledad anímica, y soledad social. Está claro que esto no puede traer nada bueno.

El desenlace de la copla nos recuerda más al modernismo que al romanticismo, ya que la protagonista se refugia en un paraíso artificial. Ante la pena y el dolor, se evade en el alcohol como hacían los poetas malditos de finales del XIX (Baudelaire, Verlaine…): “La luz que me falta la encuentro en el vino”.

Ante la frustración, muchos héroes literarios buscaban en el sexo, la droga o el vino un hilo de ilusión para seguir vinculados a la vida, como forma de ahogar las penas y sustituir a los sentimientos humanos puros y esenciales que por circunstancias no podían culminar.

Pero como os imagináis, este tipo de paraísos son pan para hoy y hambre para mañana, y al final, por mucho paraíso que sea, son paraísos artificiales y nunca llegarán a sustituir a los verdaderos sentimientos humanos. Y eso, con el paso del tiempo genera más frustración y pena, además de ser perjudicial para la salud. De ahí la metáfora de los paraísos artificiales como veneno que va acabando contigo: “El vino que me va matando y no sé cantar”.

Las estrofas están formadas por serventesios dodecasílabos: 12a 12b 12a 12b (riman segundo con cuarto, y primer con tercero, y los versos de arte mayor). El estribillo va por libre, aunque hay rima asonante en algunos versos (Dios-corazón, feliz-vivir).

lunes, 14 de junio de 2021

Quisiera ser tan alto (canción popular): una coplilla infantil que tiene como trasfondo la Guerra de Sucesión Española (1701-1715)

Hoy vamos a analizar una de esas coplillas de origen popular y anónimo, que de vez en cuando me gusta traer al blog. El tema data del siglo XVIII, y se utilizó como canción infantil, para acompañar y dinamizar los juegos de todos los niños de España (corros, combas…)

Este tipo de poema tradicional, además de formar parte de nuestra infancia, ha quedado grabado en nuestra memoria para siempre. Tanto los colegios como las familias se han encargado de transmitirlo a los pequeños de la casa, de generación en generación. Una forma entrañable de incentivar la comunicación entre jóvenes y mayores, y conformar nuestro legado cultural. El tema de hoy es Quisiera ser tan alto

Aunque para muchos de vosotros esta copla no es más que una canción infantil banal e intrascendente, sus orígenes están cargados de historia.



Quisiera ser tan alto como la luna,

¡ay, ay!, como la luna, como la luna;

para ver los soldados de Cataluña,

¡ay, ay!, de Cataluña, de Cataluña.

 

De Cataluña vengo de servir al rey,

ay, ay!, de servir al rey, de servir al rey;

con licencia absoluta de mi coronel,

¡ay, ay!, de mi coronel, de mi coronel.

 

Al pasar por el puente de Santa Clara,

¡ay, ay!, de Santa Clara, de Santa Clara;

se me cayó el anillo dentro del agua,

¡ay, ay!, dentro del agua, dentro del agua.

 

Por sacar el anillo saqué un tesoro,

¡ay, ay!, saqué un tesoro, saqué un tesoro;

una Virgen de plata y un Cristo de oro,

¡ay, ay!, y un Cristo de oro, y un Cristo de oro

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En la canción se alude a una guerra, a unos soldados, a un coronel, a un rey y a la región de Cataluña. Todos estos elementos hacen referencia al conflicto bélico vivido entre las potencias europeas a principios del siglo XVIII con motivo de la sucesión al trono de España. Es la llamada Guerra de Secesión

En el año 1700 el rey Carlos II (conocido como El hechizado) muere sin dejar descendencia. Esto supone un pequeño problema para la monarquía española: ¿Quién debe ocupar el trono ante este vacío de poder?

Francia quería que la corona fuera para un Borbón (Felipe V, duque de Anjou), mientras que Inglaterra y Holanda apoyaron al candidato austriaco Carlos de Habsburgo.

Dentro de España, también hubo división entre los partidarios de ambos monarcas. La mayor parte del país apoyaría a Felipe V (que representaba el modelo centralista), mientras que Aragón y Cataluña defendieron a Carlos (que representaba el modelo foralista). La canción hace referencia a los soldados catalanes que lucharon en este conflicto a favor de Carlos de Austria. Finalmente, la guerra terminaría con el triunfo de Felipe V.

Al ser una coplilla de tono infantil, no hay mucha elaboración literaria en la letra. El lenguaje resulta accesible, claro y sencillo, con oraciones breves, formadas por 2 proposiciones/miembros como máximo: “quisiera ser tan alta…(1) para ver los soldados…(2), Al pasar por el puente…(1), se me cayó el anillo…(2)

No obstante, a pesar de la sencillez lingüística y estilística, podemos detectar recursos propios de la literatura infantil, que dan sentido y coherencia al texto.

En la canción de infancia es habitual estimular la imaginación y deseos de los niños, haciendo realidad cosas que resultan imposibles de darse en el mundo físico (ser tan alto como la luna)

El hecho de crear imágenes fantásticas es algo frecuente en este tipo de poema. Se busca asombrar a los niños, dejarles con la boca abierta, que su mundo de hadas se convierta en realidad por unos instantes.

Por ejemplo, es habitual hacer referencia a elementos astrales (la luna), los cuales son realidades existentes (los vemos todas las noches en el cielo, forman parte de nuestra vida, sabemos lo que son…) pero intangibles e inaccesibles (no los podemos tocar, no podemos estar junto a ellos…). En esta canción se puede ser tan alto como la luna jejjee.

Esto crea un halo de magia, de mito y de misterio. Los más pequeños, por naturaleza, sienten curiosidad por las cosas inaccesibles e imposibles. Todo el mundo, de críos, hemos deseado alguna vez tocar las estrellas, viajar a la Luna o llegar hasta el cielo. Por eso, la canción empieza con esta comparación tan fantasiosa_ Quisiera ser tan alta como la Luna

Un recurso típico de la literatura de niños consiste en dulcificar los aspectos del mundo más feos, desagradables y sórdidos, y convertirlos en algo frívolo y divertido.

En esta canción se está haciendo referencia a algo serio como es una guerra. Sin embargo, un tema bélico es tratado con una melodía alegre, divertida, bailable, pegadiza, mezclando realidad con fantasía…

Evidentemente, la canción va dirigida a niños, que es un público muy inocente, muy ingenuo, muy cándido, muy bondadoso. A los niños hay que darles una visión de la vida idílica, agradable, colorista (es decir, deformada) con el objetivo de evitar que entren en contacto temprano con ese mundo tan cruel y malvado. De ahí que la guerra se trate con cierta jocosidad en este tema.

La guerra se ve como algo espectacular, como si fuera una película, una obra teatral, una serie de dibujos animados. Para un niño pequeño, la guerra es un divertimento, un juego, un concepto épico (tiros, soldados, batallas, ruidos de cañones…). De ahí que el yo poético adopte una postura de superioridad respecto al contexto creado.

La voz lírica contempla la guerra como si estuviera viendo un film, ajeno al mundo (en una posición privilegiada y elevada, como es la Luna, desde donde poder visionar todo lo que pasa): Quisiera ser tan alta como la Luna para ver los soldados de Cataluña

Los niños, al fin y al cabo, no son conscientes de lo que supone una guerra. El mundo infantil, como decía William Blake en Cantos de inocencia y de experiencia, tiene sus propias reglas y sus propios códigos (es como si se estuviera en una nube hermética y aislada de los problemas exteriores).

Los chavales de corta edad tienen una concepción del mundo deformada. No saben distinguir la frontera entre lo grave y lo serio, lo trágico y lo cómico, lo bueno y lo malo (no comprenden el funcionamiento de las cosas). Esta canción es así, pues lo serio (guerra, reyes, soldados, coroneles) y lo disparatado e inverosímil (ser tan alto como la la Luna, la historia del anillo que ahora veremos) se fusionan de forma que es imposible establecer una separación.

Todo el mundo alguna vez hemos cantado eso de “Don Federico mató a su mujer…” con una sonrisa de oreja a oreja sin saber realmente todo lo que supone el maltrato a la mujer. Y todo el mundo de niños hemos cantado canciones de sangre, de muertes, de violencia, de guerras, de una manera frívola y despreocupada, ya que el mundo de los niños se rige con esas normas. Y esta canción es un ejemplo de ello. Luego la mediocridad y la corrupción del mundo se encargarán de bajar de la nube a los chiquillos, pero mientras tanto, lo mejor es que disfruten felizmente de su infancia.

Las interjecciones (Ay, Ay) enfatizan ese juego frívolo e infantil, ya que no están al servicio de expresar algo dramático, sino de marcar el ritmo del poema (cuestión musical) y de adoptar una postura lúdica ante este contexto bélico. Al fin y al cabo, para un niño pequeño, por mucha guerra que se hable, esta canción sigue siendo un artificio para amenizar sus juegos.

La segunda estrofa es más anecdótica y descriptiva ya que se alude a uno de los soldados catalanes que ha estado participando en la guerra de Secesión, apoyando al bando de Carlos de Habsburgo.

Normalmente, cuando un soldado iba a la guerra, tenía que cumplir las órdenes de sus superiores, y no podía escaparse de la batalla bajo ningún concepto. Si quería regresar a casa unos días para ver a su familia, tenía que pedir permiso a los coroneles, los cuales se lo concedían o no (licencia) para ausentarse unos días.

En esta canción, el coronel sí le concede el permiso: De Cataluña vengo de servir al rey, con licencia absoluta de mi coronel.

El hipérbaton (De Cataluña vengo) enfatiza el marco espacial y las circunstancias históricas que rodean a esta copla, adelantando el complemento de lugar a primera posición oracional. 

En canciones infantiles de guerra es común incorporar algunas fotografías realistas, que describen escenas de la época (concesión de permisos, despedida de la familia, la partida hacia el frente, el regreso a casa, la desesperación de la amada que espera a que vuelva el soldado de la guerra, la comunicación mediante cartas…).

En la tercera y cuarta estrofa la canción se acerca más hacia el lenguaje del cuento y la anécdota, ya que se nos narra una pequeña historia, con pinceladas de buenaventura, ya que son relatos en los que el protagonista queda en una posición beneficiosa (ha conseguido algo importante, ha tenido mucha suerte por algo, le ha pasado algo agradable…).

Contar una anécdota entrañable es un mecanismo habitual en este tipo de temas para desviar la atención del asunto “feo” (la guerra). La gente que ha ido a la guerra tiene muchas anécdotas que contar (aunque no estén relacionadas con el campo de batalla).

El uso del perfecto simple (cayó, saqué) indica que estamos ante un periodo narrativo.

En este segmento se cuenta cómo el protagonista al pasar por un puente, se le cayó su anillo al río: Al pasar por el puente de Santa Clara, se me cayó el anillo dentro del agua

Mientras el muchacho intentaba recuperar del anillo, acabó sacando otra cosa del agua: la imagen de una virgen y de un Cristo: Por sacar el anillo, saqué un tesoro: una virgen de plata y un Cristo de oro.

Esta anécdota tiene bastante trascendencia, ya que en el contexto social del XVIII lo religioso y lo piadoso ocupa un papel fundamental.

En esta época la Iglesia tenía mucho poder e influencia. El protagonista asocia lo sacro (la Virgen y el Cristo) a elementos valiosos y metales preciosos. El léxico elegido se refiere a cosas que denotan lujo (tesoro, oro, plata). El tesoro es una metáfora de lo preciado (la fe es importantísima). El espiritualismo está por encima del materialismo. Al final, el nuevo tesoro encontrando (la Virgen y el Cristo) vale más que un anillo.

Además, esta canción sirve para adoctrinar a los niños y enseñarles el valor de la religión. Los críos, viendo que el protagonista ha encontrado como tesoro una Virgen y un Cristo, conciben la imaginería sacra como algo positivo y habitual en la vida. Hasta el nombre del puente hace mención a un elemento hagiográfico (Puente de Santa Clara).

El poliptoton (el verbo sacar aparece en infinitivo sacar y en perfecto saqué) contrasta el mundo material (el protagonista iba a sacar el anillo) con el espiritual (acaba sacando la virgen y el Cristo).

Las estructuras en paralelismo presentan de manera armónica y equilibrada el elemento religioso: Virgen de plata, Cristo de oro (sustantivo + complemento del nombre)

La oración subordinada temporal (Al pasar por el puente…), además de marcar el espacio y el tiempo de la anécdota, da trascendencia narrativa a los hechos, como si se estuviera viviendo un momento importante y clave en la vida del protagonista. Cuando algo es trascendental, tendemos a recordar los detalles (lugar, momento…)

Los versos de esta coplilla son dodecasílabos (arte mayor). El ritmo de la canción es reiterativo y lento, ya que después de un verso, el siguiente empieza con la interjección “ay” y la repetición duplicada de las últimas palabras del verso anterior:

 “Quisiera ser tan alta como la luna

Ay, Ay como la luna, como la luna”

Por tanto, los dos versos del conjunto van a terminar siempre con la misma palabra (luna-luna, Cataluña-Cataluña, rey-rey, coronel-coronel, Clara-Clara, agua-agua, tesoro-oro).

Todos los versos de una misma estrofa riman en asonante (luna-Cataluña, agua-clara, tesoro-oro), salvo en la segunda estrofa que no hay asonancia (rey-coronel).

Se trata de una copla en la que la recreación es mayor que la narración.