lunes, 12 de julio de 2021

La Sebastiana: la copla de la vieja del visillo

La creación de personajes caricaturescos es uno de los mecanismos más utilizados en el género cómico de la copla. A Manolita la Primera o Marta la Dormía, hoy podemos añadir un nuevo elemento a la colección. Se trata de La Sebastiana, protagonista de un alocado tanguillo compuesto por Quintero, León y Quiroga para Lola Flores en el año 1948.



En el marco de su ventana

recién lavada y en matinée,

aparece la Sebastiana,

antes con antes de amanecer.

 

Que el crepé, que los rizadores,

que el espejito, que la peineta…

y a los tunos madrugadores

les va leyendo la papeleta.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

 

Aunque tiene siete colchones

la Sebastiana no puede dormir,

porque dicen que los ratones…

¡Que se le meten por la nariz!

 

Que el zapato, que la babucha,

que te endiñé con la palangana.

Cuando acaban aquellas luchas

vuelve al acecho las Sebastiana.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

...............................................

Para crear la figura de La Sebastiana, los autores de la canción se inspiraron en una persona muy carismática y peculiar que existió en la vida real. Se trata de la madre de Estrellita Castro, Sebastiana Navarrete, ama de casa malagueña que llegó a ser popular tanto en su barrio de Málaga, como en la ciudad de Sevilla o incluso en Madrid (ya que acompañaba a su hija en sus actuaciones).

Doña Sebastiana fue muy conocida en Andalucía por su particular verborrea, por sus cotilleos, por sus chismes, por conocerse al dedillo la vida de los vecinos del barrio en el que vivía, por sus largas sesiones de marujeo asomada a la ventana viendo pasar a la gente. A esta señora no se le escapaba ningún detalle de lo que hacía o dejaba de hacer el personal. Todo el mundo sabía que si la Sebastiana te veía haciendo algo impudoroso, al momento toda la ciudad de Málaga se acabaría enterando.

Evidentemente, estamos ante una caricatura- Esos rasgos de chismosa, alcahueta, cotilla, marujona, se exagerarán al máximo, hasta alcanzar un grado importante de hipérbole, que provocará la risa y la carcajada en los espectadores

El objetivo es crear un personaje entrañable, divertido, carismático, que haga al receptor olvidarse de sus problemas diarios. Este arquetipo era muy efectivo en el teatro cómico grecolatino. Es la figura del chismoso, personaje que tenía una vida vacía y plana y cuya única aspiración era saciarse con las vivencias de los demás.

La canción empieza con un primer plano de la Sebastiana asomada a la ventana. Como veis, el inicio resulta abrupto e inmediato, ya que vemos a la protagonista en su salsa, en el lugar en el que más cómoda se siente, en su contexto habitual, que es mirando a la gente desde la ventana.

Se trata de una descripción que va al grano, que hace hincapié en los rasgos más extravagantes, singulares y peculiares de la protagonista.

En cierta medida, es un comienzo que parodia al de las novelas de caballería o los cantares de gesta. Normalmente, en este tipo de narración se presenta al héroe realizando alguna hazaña de gran trascendencia, en plena faena (luchando contra el enemigo, participando en una batalla, venciendo a alguien…)

En esta copla sucede algo parecido: vemos a la protagonista en plena sesión de marujeo: En el marco de su ventana recién lavada y en matinée, aparece la Sebastiana, antes con antes de amanecer

La caricatura está presente desde el primer verso gracias a la reduplicación del adverbio temporal ANTES (antes de que se haga de día, la protagonista ya está detrás de los visillos).

Además, como si de un lugar de trabajo se tratara, la Sebastiana tiene todo limpio, ordenado y preparado. Está dispuesta a empezar su jornada de cotilleo Y si va a pasarse tantas horas asomada a la ventana, lo normal es tenerla bien reluciente jejjeje. Todo esto genera una situación de humor.

La gente de Málaga comentaba que la madre de Estrellita Castro utilizaba el limpiado de ventana como excusa para estar asomada todo el día, y ver pasar a la gente. Por eso, en la copla se hace alusión a la ventana “lavada y en matinée” (la principal afición de la mujer es darle brillo a la ventana y eso le sirve de pretexto para cotillear y ver lo que se cuece en el barrio).

El término matinée designa a un tipo de espectáculo, fiesta o reunión que se da a primera hora de la tarde. Para la protagonista, la realidad (lo que pasa en la calle) se convierte en una especie de hobby o pasatiempo. La realidad le proporciona diversión, alegría, vitalidad. Si viviera la Sebastiana hoy en día, sería una asidua a Gran Hermano y demás realities y programas de televisión.

En la segunda estrofa se traza una prosopografía (descripción física) de la protagonista. Se hace alusión a una serie de elementos/atuendos que toda ama de casa andaluza solía llevar en esta época, mediante estructuras paralelísticas en asíndeton: Que el crepé, que los rizadores, que el espejito, que la peineta.

El crepé es un tejido de superficie granular y arrugada, con el que se hacía ropa ligera, ideal para estar en casa. El rizador se refiere a los rulos del pelo, los cuales servían para dar forma ondulada al cabello. La peineta se utilizaba para sujetar o para adornar el pelo. Y el espejo, como es lógico, sirve para verse reflejado y poder mirarse en él.

Como veis, se trata de una descripción arquetípica de la ama de casa marujona. Normalmente, las amas de casa solían deambular por sus viviendas descuidando un poco su aspecto físico y su vestimenta (siempre con los rulos puestos, con ropa fea pero cómoda, sin maquillar…).

Desde primera hora de la mañana, la Sebastiana se asoma a la ventana y empieza a cotillear, a ver lo que hace la gente, a criticar, a hacer juicios de valor, a especular sobre la vida de los vecinos. Todo esto se refleja en la metáfora: Y a los tunos madrugadores les va leyendo la papeleta

Leer la papeleta es una expresión coloquial que significa “analizar a la gente” (cómo son, qué hacen, si sus acciones están bien o está mal...). La buena señora, observando las conductas diarias de los vecinos intenta obtener información sobre sus vidas, y si es posible, pillarlos in fraganti en algún acto comprometido o delicado.

El hipérbaton (adelantamiento del complemento directo “a los tunos madrugadores”) ayuda a caracterizar a los vecinos como unas víctimas de los cotilleos y chismes de la Sebastiana.

En el estribillo, la protagonista habla en primera persona, mostrando su psicología de personaje metomentodo, que está pendiente de todas las cosas que pasan y conciernen al vecindario. Esto se refleja en las exclamaciones coloquiales (¡Ay que te vi!, ¡Deja, que te vi) y las estructuras en paralelismo con antítesis (Te he visto entrar. Te he visto salir).

A la Sebastiana no se le escapa ni un detalle (entradas, salidas, horarios, compañías, circunstancias…). Además, se jacta de ello delante de sus víctimas. No se corta en decir que ha vito a X persona, haciendo X cosa en X día.

Además, la señora se enorgullece de una habilidad que ha desarrollado con el paso del tiempo: es capaz de saber qué vecino es, con solo verle los pies: Ay, que yo sé la gachí quién es, por aquellos pies que es un alguacil, Ay, que yo sé que por mi salud, que no es Mari Luz la de esta mañana, Ay, que los pies eran de la Inés.

El marujeo es visto como una especie de arte o técnica. A base de practicarlo adquieres y desarrollas una serie de habilidades/capacidades muy chulas e interesantes jejjeje. Solo la Sebastiana es capaz de identificar por sus pies a la gente.

La presencia de palabras del lenguaje caló (habla gitana) ayuda a la caricaturización de la protagonista, tal como se detecta en estas estructuras anafóricas y paralelísticas: Sebastiana está diquelando/ Sebastiana está al liquindoy.

“Diquelar” significa “estar pendiente de algo que te interesa”, mientras que “estar al liquindoy” significa “tener atención o estar alerta de algún asunto ajeno sin que se note demasiado”.

Son expresiones populares que el letrista Rafael de León incorporó al poema en el momento adecuado, y están al servicio del humor.

Las antítesis también contribuyen a enfatizar los rasgos marujiles de la protagonista: Y adivina del qué y del cuándo, del sube y baja, y del vengo y voy. La Sebastiana está en TODO jejjejee.

El adverbio (cuando) y los verbos (subir, bajar, ir, venir) se convierten en sustantivos. Esto en lingüística se conoce con el nombre de recategorización. Hay un cambio de categoría gramatical que está al servicio de la comicidad y el dinamismo descriptivo

En la segunda parte, la historia acaricia la esfera del disparate y el irrealismo cómico. Esto nos recuerda a la última estrofa de “Ni hablar del peluquín” (que analizamos el año pasado).

Las hipérboles rompen con el principio de la lógica y la verosimilitud. Esto provoca el desmadre del contexto dramático. Se crea un halo de locura que genera la risa en el espectador: Aunque tiene siete colchones, la Sebastiana no puede dormir porque dicen que los ratones se le meten por la nariz. Se crea una estampa tan absurda e imposible que nos tenemos que reír sí o sí (igual que los cangrejos del peluquín de Don Valentín)

Lo de los siete colchones es un cliché recurrente en las canciones de Lola Flores. El hecho de que una determinada imagen literaria o una expresión lingüística de una copla aparezca en otra se denomina intertextualidad. En “Catalina Fernández la Lotera” (tema también de la Faraona) se hace alusión a siete colchones.

La copla desemboca en una parodia o burla del género épico. En el cantar de gesta o la epopeya vemos a un héroe superar una serie de obstáculos (aventuras) para lograr un objetivo, que normalmente está relacionado con su honor o fama. Para conseguirlo ha de enfrentarse a numerosos episodios altisonantes (guerras, luchas, enfrentamientos, batallas, armas…).

La Sebastiana también tiene que pasar por unas cuantas vicisitudes. En este caso, sufrirá el acoso de los ratones, que no pararán de molestarla y le impedirán culminar su pasión, que es cotillear de forma tranquila a los vecinos

Por eso, siguiendo la estela de los héroes homéricos, la protagonista luchará contra sus enemigos (los roedores), empleando todo tipo de armas. En este caso, zapatos, babuchas o palanganas, tal como se refleja en las estructuras en paralelismo en asíndeton: Que el zapato, que la babucha, que te endiñe con la palangana.

Las babuchas son un tipo de calzado de cuero o tela, con la parte delantera acabada en punta (ideal para matar a los ratoncitos). Una palangana es un recipiente circular, ancho y poco profundo, que antiguamente se usaba para el aseo doméstico. Es una especie de barreño, el cual le servirá a la protagonista para golpear (endeñar) a los ratones.

Una vez la mujer haya vencido a sus enemigos recuperará el honor perdido, y podrá volver a marujear tranquilamente y sin peligros: Cuando acaban aquellas luchas, vuelve al acecho la Sebastiana.

Como veis, la segunda parte del tema es irónica, ya que se recurre a la deformación del género épico, con el objetivo de darle un enfoque burlesco y risible a la historia. Es muy parecido a lo que pasaba con La pulga (canción ya analizada, en la que la protagonista libraba una gran batalla contra un insecto).

Las estrofas están formadas por versos de arte mayor (entre 9 y 11 sílabas) donde rima el primero con el tercero y el segundo con el cuarto (ABAB). Se trata de serventesios.

En algunas estrofas del estribillo (la primera y la tercera), desaparece la rima entre el primer y el tercer verso, y solo se mantiene entre el segundo y el cuarto.

Como habéis podido comprobar, la Sebastiana es un personaje caricaturizado y exagerado, pero muy entrañable. Seguramente, todos vosotros conozcáis en mayor o menor medida a alguna Sebastiana en vuestra vida. El mundo está lleno de Sebastianas. Mucho cuidado con ellas!!!!!!!!!!!!

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