martes, 27 de julio de 2021

La gente: una copla que habla del poder destructivo de los chismes y cotilleos

Aunque el tema del día anterior nos presentara a la Sebastiana como una señora divertida, entrañable y carismática, hay que reconocer que aguantar a una persona así las 24 horas del día colmaría la paciencia del mismísimo santo Job

Esto es lo que le pasa a la protagonista de la canción de hoy, una mujer que está hasta las narices de los chismes y cotorreos que los vecinos lanzan de ella. Al final, todas esas murmuraciones y habladurías del barrio han dado lugar a una serie de bulos y falsos rumores sobre la muchacha, que han provocado la separación con su amado.

Hoy vamos a analizar una copla por seguidillas flamencas que Marifé de Triana popularizó en el año 1961, y se titula La gente



No hubo nunca una razón

Pa murmurar de María

Vivía con ilusión,

Porque un hombre la quería.

 

Pero la gente se lo ha inventao

Sale de noche, tiene otro amor,

Tanto la gente lo comentaron,

Que hasta ella misma se lo creyó.

 

La gente, tiene la gente,

Maldita la condición

De que no habla frente a frente

Y murmura sin razón.

En la silla del tormento

No hay dolor como este mío

Pero lo que yo más siento,

Es que tú te lo has creído

Por mí ya podéis hablar,

Por que me es indiferente,

Para bien o para mal,

Yo no me dejo llevar

Por lo que dice la gente.

 

Ya podéis hablar de mí

Por que a ningún hombre quiero

Ahora sí podéis decir,

Que me sobra el mundo entero.

 

Todos presumen de estar a mi lao,

Tiene dinero, que guapa estás

Maldita gente que lo ha notao,

Sólo me quiere resucitar

 

La gente, tiene la gente,

Maldita la condición

De que no habla frente a frente

Y murmura sin razón.

En la silla del tormento

No hay dolor como este mío

Pero lo que yo más siento,

Es que tú te lo has creído

Por mí ya podéis hablar,

Por que me es indiferente,

Para bien o para mal,

Yo no me dejo llevar

Por lo que dice la gente.

...................................................................

La protagonista de la canción (María) es una mujer normal y corriente, de vida aparentemente sencilla y ordenada, feliz con su novio de siempre. Sin embargo, un buen día, las vecinas le dan a la lengua, y sin ningún tipo de fundamento lógico, se inventan un bulo sobre la chica

Este bulo comienza a difundirse por el entorno: que si María sale a las tantas de la noche, que si María está manteniendo una relación a escondidas con otro hombre, que si le es infiel a su novio…

Aunque esto, en principio, es solo un rumor (falsas conjeturas, pues no hay ningún tipo de prueba que acredite que la muchacha haya hecho tal cosa), la bola se va haciendo cada vez más grande, y la gente, por el camino, va manipulando y falseando la información (añadiendo nuevas cositas, mentirijillas, inventando datos…).

Al final, todo esto pone la vida de María patas arriba, ya que el novio pone fin a la relación.

Este argumento es el pretexto para dar una visión negativa de la gente, la cual, con sus cotilleos, marujeos, habladurías o chismorreos puede acabar haciendo mucho daño.

En la primera parte del tema se presenta a la protagonista como una mujer de orden y gran discreción. La doble negación adverbial enfatiza el prestigio que tenía María antes de producirse el episodio de los chismes: NO hubo NUNCA una razón pa murmurar de María.

Como veis, la muchacha tenía una reputación impecable (era la típica mujer de la que apenas se podía reprochar nada, ya que era una chica decente en esta época).

El narrador enfatiza el estado de dicha (buenaventura) que tiene María al empezar la historia: Vivía con ilusión porque un hombre la quería. Está enamorada y vive con la persona que quiere.

Hacer hincapié en su estado de felicidad es muy importante, para luego crear el contraste con el estado de desdicha. La protagonista (una buena persona) pasará de la felicidad a la infelicidad por culpa de la gente, de una manera injusta. Eso es lo que crea el dramatismo en esta copla.

En la siguiente estrofa se produce el episodio de los cotilleos. El efecto del fluir de los rumores y habladurías sin sentido tomando como fuente (origen de los bulos) la boca de la gente se consigue con la enumeración en asíndeton: Pero la gente se lo ha inventado: sale de noche, tiene otro amor.

La enumeración es abierta, lo cual significa que la gente habló muchísimo de María y dijo muchas cosas de ella. Esto es solo una muestra. La gente es tan mala que puede inventarse cualquier cosa. En este caso, un ligue.

El verbo inventar implica una noción de creatividad, es decir, la gente no se limita a contar con objetividad cosas que ha visto, sino que añade otras nuevas, manipula, falsea, engaña, tergiversa, se hace peliculitas, poniendo dosis de imaginación.

El mundo real es tan aburrido para la humanidad, que necesita inventar nuevos mundos con el objetivo de crear emoción, morbo (aunque sea a costa de terceras personas). Es como el mundo rosa de la prensa del corazón, pero aquí con una persona anónima. La gente está asistiendo a una especie de película u obra teatral (ella es feliz, luego es abandonada por el novio…).

La oración subordinada consecutiva intensifica la cantidad de chismes que inventó la gente en torno a este asunto: Tanto la gente lo ha comentado que hasta ella misma se lo creyó. De tanto hablar y repetir algo, una mentira se ha convertido en verdad (en el contexto del barrio).

El circunstancial de cantidad (tanto) se adelanta a primera posición oracional (hipérbaton), con el objetivo de dar una visión de la gente morbosa y marujona, ya que parece que la historia de María se ha convertido en algo central e imprescindible en sus vidas.

En el estribillo, la protagonista se muestra enojada con estos acontecimientos y lanza una serie de maldiciones e injurias a la gente: Maldita la condición del que no habla frente a frente y murmura sin razón.

Como veis, se establece una antítesis entre los verbos hablar y murmurar, con el fin de configurar una imagen cobarde y pusilánime de la gente. A las personas les gusta lanzar bulos y chismes, pero siempre de espaldas a la víctima, cuando esta no puede defenderse. A estos individuos les gusta darle a la lengua a un nivel bajo (con las vecinas, amigas del barrio, conocidos, poniendo a parir al prójimo…), pero luego, cuando tienen delante a la persona de la que hablan, no son capaces de decirlo a la cara.

Esto, por desgracia, es bastante común en nuestra sociedad: muchas personas de cara al público critican y repudian el mundo del cotilleo (no me gusta el Sálvame, yo no veo la tele, yo no hablo de este tema…), pero luego, cuando están en un contexto de intimidad y comodidad son los primeros en tragarse la telebasura y sacar las vergüenzas del otro

Esta copla hace una critica de la hipocresía y doble moral de la gente, que va de santa delante de tus narices, y cuando tuerces la esquina ya te están clavando el cuchillo por detrás.

Como ya os he dicho, los chismes de la gente han hecho mucho daño a la protagonista, ya que han dado un vuelco a su vida (ruptura). Esto se refleja con metáforas que hacen alusión a métodos de tortura utilizados por la Inquisición: En la silla del tormento, no hay dolor como este mío.

El poema recurre a elementos altisonantes para dar dramatismo y fuerza a la copla. El uso de pronombres en primera persona (mío) también intensifica el lirismo

El estribillo incluye un reproche al novio, el cual, en lugar de confiar en su amada, se deja llevar por las habladurías de la gente. El muchacho piensa que María está siéndole infiel con otro hombre. Por estos motivos, decide poner punto final a la relación

Como consecuencia, María se lamenta de que su novio no haya confiado en ella: Pero lo que yo más siento es que tú te lo has creído.

Para muchas personas, la habladuría popular (lo que la gente piensa, habla, comenta), se convierte en fuente fiable de información, sin llegar a contrastarla o verificarla. Como si fuera el Padrenuestro jejjee. Se creen lo primero que escuchan sin ponerlo en duda.

Mientras que el novio es una persona que se deja llevar por el qué dirán y busca a toda costa mantener una buena imagen de cara a los demás (honor), la protagonista es todo lo contrario: pasa completamente de los chismes y se muestra fuerte ante los hechos: no va a dejar que las habladurías le hundan su autoestima. De ahí el tono desafiante que adquiere el discurso: Por mí ya podéis hablar porque me es indiferente

La antítesis marca la actitud de impasibilidad en el personaje de María: Para BIEN o para MAL yo no me dejo llevar por lo que diga la gente.

A la protagonista se la suda todo lo que diga la gente. Ella sabe que es mentira. Su pensamiento es claro: si buscamos caer bien a todo el mundo y tenemos miedo de lo que pueden pensar los demás, nunca seremos felices. No disfrutaremos de las cosas buenas de la vida (en este caso, el amor)

Si os dais cuenta, muchos de los versos del estribillo empiezan por un sonido oclusivo, bilabial, sordo [p]: Pero lo que yo…/Por mí ya podéis…/Para bien o para mal…/Por lo que dice…. Esto da fuerza y garra al discurso, ya que el personaje habla con convicción. Ella no quiere mostrarse débil ante la gente.

En la segunda parte del tema, la protagonista adopta una postura más irónica (fruto del enfado). La gente, lo que quería con todo esto es su ración diaria de morbo, de reality show, de espectáculo. Con la ruptura, ya han conseguido lo que querían. El objetivo era tener carnaza. Ya la tienen. El novio la ha dejado y ella ya está destrozada. ¿No queríais morbo? Pues toma morbo!!!!!!!!!

De ahí la actitud tan sarcástica al inicio de la segunda estrofa: Ya podéis hablar de mí, porque a ningún hombre quiero. Ahora sí podéis decir que me sobra el mundo entero

Este discurso tiene como objetivo hacer que la gente se sienta culpable por lo que ha pasado, ya que gracias a esos cotilleos se ha roto una relación que iba bien. Ella se hace la ofendida para que la gente se quede con la sensación de “la hemos cagado pero bien”. El hecho de decir, que ya no va a enamorarse de más hombres es un efecto para crear ese sentimiento de culpabilidad, en plan “me habéis arruinado la vida”. Los que tengan valores y empatía, harán un examen de consciencia.

Seguramente, muchos de vosotros detectéis una contradicción en el personaje. ¿Cómo puede ser que en el estribillo se haga la valiente y la fuerte y ahora en la segunda parte se haga la víctima? Muy sencillo: la segunda estrofa es solo un mecanismo retórico-irónico intencionado para que la gente se sienta culpable. Ella es fuerte. Lo de hacerse la víctima es para hacer que la gente reflexione sobre lo que ha hecho mal.

Esas invitaciones a seguir cotilleando es solo ironía: Ya podéis hablar de mí, Ahora sí podéis decir…. Las desinencias de segunda persona del plural (podeIS) sirven para que los vecinos se sientan aludidos, y se den cuenta de lo que han hecho.

En los siguientes versos María hace referencia a la hipocresía y doble moral de la sociedad. Cuando el daño ya está hecho, la gente se hace la simpática y va de buena persona contigo. Después de ponerte a parir e inventar chismes y bulos, cuando te ven por la calle, actúan de forma políticamente correcta (se muestran agradables, te dan ánimos, te elogian, te dicen cosas bonitas, se hacen los apenados porque la relación ha terminado…).

Son sentimientos no sinceros que se hacen para quedar bien. Eso se llama FALSEDAD. Resulta incoherente elogiarte a la cara cuando momentos antes te han estado criticando a las espaldas: todos presumen de estar a mi lado. Tienes dinero, qué guapa estás. La canción es un reflejo de la hipocresía.

Las metáforas antitéticas de la muerte y la resurrección representan muy bien ese modo de actuar de la gente: primero te destrozan y luego intentan reparar el daño de una forma falsa e hipócrita: Maldita gente que me ha matado y ahora me quiere resucitar.

Después de provocar un terremoto en tu vida, la gente intenta quedar bien contigo, como queriendo aliviar su consciencia. Hacen un poco de teatrillo compadeciéndose de ti para sentirse un poco mejor con ellos mismos, cuando realmente les da igual tu dolor.

Un poema con sesenta años de antigüedad refleja contextos de candente actualidad. Se transmiten verdades como puños jejjeje.

En cuanto al análisis métrico, podemos destacar lo siguiente:

-Las primeras estrofas de cada parte son cuartetas: 4 versos octosílabos (arte menor), en los que rima el segundo con el cuarto y el primero con el tercero

-Las segundas estrofas de cada parte son serventesios: 4 versos decasílabos (arte mayor) en los que rima el segundo con el cuarto y el primero con el tercero.

-El estribillo está formado por la combinación de dos cuartetas y una quintilla. La quintilla (de arte menor) posee este esquema: 8a 8b 8a 8a 8b

El habla resulta relajada con algún apócope (para<pa) y supresión de la d intervocálica (inventao, lao, notao).

En general, la sintaxis es sencilla e intuitiva con un lenguaje casi conversacional, espontáneo y sin adornos retóricos.

lunes, 12 de julio de 2021

La Sebastiana: la copla de la vieja del visillo

La creación de personajes caricaturescos es uno de los mecanismos más utilizados en el género cómico de la copla. A Manolita la Primera o Marta la Dormía, hoy podemos añadir un nuevo elemento a la colección. Se trata de La Sebastiana, protagonista de un alocado tanguillo compuesto por Quintero, León y Quiroga para Lola Flores en el año 1948.



En el marco de su ventana

recién lavada y en matinée,

aparece la Sebastiana,

antes con antes de amanecer.

 

Que el crepé, que los rizadores,

que el espejito, que la peineta…

y a los tunos madrugadores

les va leyendo la papeleta.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

 

Aunque tiene siete colchones

la Sebastiana no puede dormir,

porque dicen que los ratones…

¡Que se le meten por la nariz!

 

Que el zapato, que la babucha,

que te endiñé con la palangana.

Cuando acaban aquellas luchas

vuelve al acecho las Sebastiana.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

...............................................

Para crear la figura de La Sebastiana, los autores de la canción se inspiraron en una persona muy carismática y peculiar que existió en la vida real. Se trata de la madre de Estrellita Castro, Sebastiana Navarrete, ama de casa malagueña que llegó a ser popular tanto en su barrio de Málaga, como en la ciudad de Sevilla o incluso en Madrid (ya que acompañaba a su hija en sus actuaciones).

Doña Sebastiana fue muy conocida en Andalucía por su particular verborrea, por sus cotilleos, por sus chismes, por conocerse al dedillo la vida de los vecinos del barrio en el que vivía, por sus largas sesiones de marujeo asomada a la ventana viendo pasar a la gente. A esta señora no se le escapaba ningún detalle de lo que hacía o dejaba de hacer el personal. Todo el mundo sabía que si la Sebastiana te veía haciendo algo impudoroso, al momento toda la ciudad de Málaga se acabaría enterando.

Evidentemente, estamos ante una caricatura- Esos rasgos de chismosa, alcahueta, cotilla, marujona, se exagerarán al máximo, hasta alcanzar un grado importante de hipérbole, que provocará la risa y la carcajada en los espectadores

El objetivo es crear un personaje entrañable, divertido, carismático, que haga al receptor olvidarse de sus problemas diarios. Este arquetipo era muy efectivo en el teatro cómico grecolatino. Es la figura del chismoso, personaje que tenía una vida vacía y plana y cuya única aspiración era saciarse con las vivencias de los demás.

La canción empieza con un primer plano de la Sebastiana asomada a la ventana. Como veis, el inicio resulta abrupto e inmediato, ya que vemos a la protagonista en su salsa, en el lugar en el que más cómoda se siente, en su contexto habitual, que es mirando a la gente desde la ventana.

Se trata de una descripción que va al grano, que hace hincapié en los rasgos más extravagantes, singulares y peculiares de la protagonista.

En cierta medida, es un comienzo que parodia al de las novelas de caballería o los cantares de gesta. Normalmente, en este tipo de narración se presenta al héroe realizando alguna hazaña de gran trascendencia, en plena faena (luchando contra el enemigo, participando en una batalla, venciendo a alguien…)

En esta copla sucede algo parecido: vemos a la protagonista en plena sesión de marujeo: En el marco de su ventana recién lavada y en matinée, aparece la Sebastiana, antes con antes de amanecer

La caricatura está presente desde el primer verso gracias a la reduplicación del adverbio temporal ANTES (antes de que se haga de día, la protagonista ya está detrás de los visillos).

Además, como si de un lugar de trabajo se tratara, la Sebastiana tiene todo limpio, ordenado y preparado. Está dispuesta a empezar su jornada de cotilleo Y si va a pasarse tantas horas asomada a la ventana, lo normal es tenerla bien reluciente jejjeje. Todo esto genera una situación de humor.

La gente de Málaga comentaba que la madre de Estrellita Castro utilizaba el limpiado de ventana como excusa para estar asomada todo el día, y ver pasar a la gente. Por eso, en la copla se hace alusión a la ventana “lavada y en matinée” (la principal afición de la mujer es darle brillo a la ventana y eso le sirve de pretexto para cotillear y ver lo que se cuece en el barrio).

El término matinée designa a un tipo de espectáculo, fiesta o reunión que se da a primera hora de la tarde. Para la protagonista, la realidad (lo que pasa en la calle) se convierte en una especie de hobby o pasatiempo. La realidad le proporciona diversión, alegría, vitalidad. Si viviera la Sebastiana hoy en día, sería una asidua a Gran Hermano y demás realities y programas de televisión.

En la segunda estrofa se traza una prosopografía (descripción física) de la protagonista. Se hace alusión a una serie de elementos/atuendos que toda ama de casa andaluza solía llevar en esta época, mediante estructuras paralelísticas en asíndeton: Que el crepé, que los rizadores, que el espejito, que la peineta.

El crepé es un tejido de superficie granular y arrugada, con el que se hacía ropa ligera, ideal para estar en casa. El rizador se refiere a los rulos del pelo, los cuales servían para dar forma ondulada al cabello. La peineta se utilizaba para sujetar o para adornar el pelo. Y el espejo, como es lógico, sirve para verse reflejado y poder mirarse en él.

Como veis, se trata de una descripción arquetípica de la ama de casa marujona. Normalmente, las amas de casa solían deambular por sus viviendas descuidando un poco su aspecto físico y su vestimenta (siempre con los rulos puestos, con ropa fea pero cómoda, sin maquillar…).

Desde primera hora de la mañana, la Sebastiana se asoma a la ventana y empieza a cotillear, a ver lo que hace la gente, a criticar, a hacer juicios de valor, a especular sobre la vida de los vecinos. Todo esto se refleja en la metáfora: Y a los tunos madrugadores les va leyendo la papeleta

Leer la papeleta es una expresión coloquial que significa “analizar a la gente” (cómo son, qué hacen, si sus acciones están bien o está mal...). La buena señora, observando las conductas diarias de los vecinos intenta obtener información sobre sus vidas, y si es posible, pillarlos in fraganti en algún acto comprometido o delicado.

El hipérbaton (adelantamiento del complemento directo “a los tunos madrugadores”) ayuda a caracterizar a los vecinos como unas víctimas de los cotilleos y chismes de la Sebastiana.

En el estribillo, la protagonista habla en primera persona, mostrando su psicología de personaje metomentodo, que está pendiente de todas las cosas que pasan y conciernen al vecindario. Esto se refleja en las exclamaciones coloquiales (¡Ay que te vi!, ¡Deja, que te vi) y las estructuras en paralelismo con antítesis (Te he visto entrar. Te he visto salir).

A la Sebastiana no se le escapa ni un detalle (entradas, salidas, horarios, compañías, circunstancias…). Además, se jacta de ello delante de sus víctimas. No se corta en decir que ha vito a X persona, haciendo X cosa en X día.

Además, la señora se enorgullece de una habilidad que ha desarrollado con el paso del tiempo: es capaz de saber qué vecino es, con solo verle los pies: Ay, que yo sé la gachí quién es, por aquellos pies que es un alguacil, Ay, que yo sé que por mi salud, que no es Mari Luz la de esta mañana, Ay, que los pies eran de la Inés.

El marujeo es visto como una especie de arte o técnica. A base de practicarlo adquieres y desarrollas una serie de habilidades/capacidades muy chulas e interesantes jejjeje. Solo la Sebastiana es capaz de identificar por sus pies a la gente.

La presencia de palabras del lenguaje caló (habla gitana) ayuda a la caricaturización de la protagonista, tal como se detecta en estas estructuras anafóricas y paralelísticas: Sebastiana está diquelando/ Sebastiana está al liquindoy.

“Diquelar” significa “estar pendiente de algo que te interesa”, mientras que “estar al liquindoy” significa “tener atención o estar alerta de algún asunto ajeno sin que se note demasiado”.

Son expresiones populares que el letrista Rafael de León incorporó al poema en el momento adecuado, y están al servicio del humor.

Las antítesis también contribuyen a enfatizar los rasgos marujiles de la protagonista: Y adivina del qué y del cuándo, del sube y baja, y del vengo y voy. La Sebastiana está en TODO jejjejee.

El adverbio (cuando) y los verbos (subir, bajar, ir, venir) se convierten en sustantivos. Esto en lingüística se conoce con el nombre de recategorización. Hay un cambio de categoría gramatical que está al servicio de la comicidad y el dinamismo descriptivo

En la segunda parte, la historia acaricia la esfera del disparate y el irrealismo cómico. Esto nos recuerda a la última estrofa de “Ni hablar del peluquín” (que analizamos el año pasado).

Las hipérboles rompen con el principio de la lógica y la verosimilitud. Esto provoca el desmadre del contexto dramático. Se crea un halo de locura que genera la risa en el espectador: Aunque tiene siete colchones, la Sebastiana no puede dormir porque dicen que los ratones se le meten por la nariz. Se crea una estampa tan absurda e imposible que nos tenemos que reír sí o sí (igual que los cangrejos del peluquín de Don Valentín)

Lo de los siete colchones es un cliché recurrente en las canciones de Lola Flores. El hecho de que una determinada imagen literaria o una expresión lingüística de una copla aparezca en otra se denomina intertextualidad. En “Catalina Fernández la Lotera” (tema también de la Faraona) se hace alusión a siete colchones.

La copla desemboca en una parodia o burla del género épico. En el cantar de gesta o la epopeya vemos a un héroe superar una serie de obstáculos (aventuras) para lograr un objetivo, que normalmente está relacionado con su honor o fama. Para conseguirlo ha de enfrentarse a numerosos episodios altisonantes (guerras, luchas, enfrentamientos, batallas, armas…).

La Sebastiana también tiene que pasar por unas cuantas vicisitudes. En este caso, sufrirá el acoso de los ratones, que no pararán de molestarla y le impedirán culminar su pasión, que es cotillear de forma tranquila a los vecinos

Por eso, siguiendo la estela de los héroes homéricos, la protagonista luchará contra sus enemigos (los roedores), empleando todo tipo de armas. En este caso, zapatos, babuchas o palanganas, tal como se refleja en las estructuras en paralelismo en asíndeton: Que el zapato, que la babucha, que te endiñe con la palangana.

Las babuchas son un tipo de calzado de cuero o tela, con la parte delantera acabada en punta (ideal para matar a los ratoncitos). Una palangana es un recipiente circular, ancho y poco profundo, que antiguamente se usaba para el aseo doméstico. Es una especie de barreño, el cual le servirá a la protagonista para golpear (endeñar) a los ratones.

Una vez la mujer haya vencido a sus enemigos recuperará el honor perdido, y podrá volver a marujear tranquilamente y sin peligros: Cuando acaban aquellas luchas, vuelve al acecho la Sebastiana.

Como veis, la segunda parte del tema es irónica, ya que se recurre a la deformación del género épico, con el objetivo de darle un enfoque burlesco y risible a la historia. Es muy parecido a lo que pasaba con La pulga (canción ya analizada, en la que la protagonista libraba una gran batalla contra un insecto).

Las estrofas están formadas por versos de arte mayor (entre 9 y 11 sílabas) donde rima el primero con el tercero y el segundo con el cuarto (ABAB). Se trata de serventesios.

En algunas estrofas del estribillo (la primera y la tercera), desaparece la rima entre el primer y el tercer verso, y solo se mantiene entre el segundo y el cuarto.

Como habéis podido comprobar, la Sebastiana es un personaje caricaturizado y exagerado, pero muy entrañable. Seguramente, todos vosotros conozcáis en mayor o menor medida a alguna Sebastiana en vuestra vida. El mundo está lleno de Sebastianas. Mucho cuidado con ellas!!!!!!!!!!!!

miércoles, 30 de junio de 2021

Que me perdone Dios: si el duque de Rivas o José Zorrilla hubieran escrito coplas, ESTE sería el resultado

Volvemos a la copla. Y lo hacemos con un intensísimo tema de Marifé de Triana del año 1958, compuesto por Molina Molés y el maestro Gordillo. Se sitúa a medio camino entre el tango y la zambra. La decepción amorosa lleva a la protagonista a clamar contra la vida y desear la propia muerte, muy en la línea del romanticismo más asalvajado de la primera mitad del XIX. Hoy vamos a analizar Que me perdone Dios.



Como un pajarillo que pierde su nido,

Y muere de pena queriendo volar,
Yo vivo el silencio del castigo mío
Sin tener consuelo en mi soledad

Es el vino amargo que nubla mi pena
El que me trastorna y me hace vivir.
Por eso a este mundo que a mí me condena
Con el alma rota, le suelo decir,

Reniego de mi sino, que me perdone Dios,
Reniego de mi sino y de mi corazón,
Reniego de la vida que no me hizo feliz,
Y pido a Dios la muerte,
Y pido a Dios la muerte,
Que ya no sé vivir.

En la noche triste el alma me ciega,
Hasta las estrellas, me niegan su luz,
Y soy una barca que muere en la arena
Sin poder lanzarse por el mar azul.

Ya no tengo fuerzas pa andar el camino,
Ni un alma que al verme me tenga piedad,
La luz que me falta la encuentro en el vino
Que me va matando y no sé cantar

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Cada vez que escucho esta copla parece que estoy contemplando uno de esos dramas románticos de 1830 (Don Juan Tenorio, Don Álvaro o la fuerza del sino, El trovador, Los amantes de Teruel, La conjuración de Venecia…).

En estas obras, los héroes, vencidos por el dolor de la imposibilidad amorosa, llegaban a lamentarse de su existencia y a maldecir el acto vital, suplicando y rogando a Dios poner fin al sufrimiento con la muerte.

La protagonista de la copla está tan hundida y destrozada anímicamente que no le quedan ganas de vivir y llega a denigrar e imprecar contra su propia vida, la cual carece de sentido tras el fin del amor. Incapaz de aceptar la realidad de la soledad, se regodea en la pena y la miseria, y pide a la deidad que ponga fin a todo ese calvario. Romanticismo puro y pleno.

Las anáforas van marcando el rechazo que siente la protagonista ante la existencia: “Reniego de mi sino, que me perdone Dios/Reniego de mi sino y de mi corazón/Reniego de mi vida que no me hizo feliz”.

El yo poético es incapaz de aceptar una realidad negativa y contraria a sus deseos. Aquí encontramos un concepto plenamente romántico: el fatum, el destino, el sino. Es la fuerza que determina nuestra vida, la que decide qué es lo que nos va a pasar, y nosotros no podemos hacer nada por controlarla. El destino es caprichoso, y todo está ya escrito. Ella, en una actitud de rebeldía (como toda heroína romántica) se niega a asimilar ese destino (reniego de mi sino)

El renegar contra la propia vida es un pecado en el contexto del cristianismo. Dios nos ha dado la vida y es un gesto de desamor y desprecio muy grande desear quitárnosla. Los héroes románticos van en contra de las convenciones religiosas, y por eso, a la protagonista no le importante manifestar de forma tan abierta ese deseo de morir.

Ella misma sabe y es consciente que es un pecado muy grande (“que me perdone Dios”), pero entre su fe, y su dolor, al final vence este último. Mientras que el catolicismo dice fe y resignación ante la adversidad, ella dice que no, que prefiere a morir a seguir sufriendo…como les pasaba a los personajes de Zorrilla, el duque de Rivas. Eso le lleva a pedir explícitamente la muerte a Dios: “Pido a Dios la muerte”

El corazón puede interpretarse en sentido físico (órgano que bombea la sangre y permite que el cuerpo esté vivo…por lo tanto, está diciendo que reniega del corazón que le da la vida) o corazón como metáfora del alma (la cual está en un estado de tortura y dolo…y por tanto, está diciendo que se nieva a seguir así de mal y prefiere morir): Reniego […] de mi corazón

El desengaño amoroso (que al fin y cabo es un episodio, un trozo, un fragmento, una parte de su vida) le ha causado una aflicción tan intensa, que le lleva a tener una visión desencantada de la vida en general, de la vida como conjunto, de la vida como proceso.

Esto es algo normal. A veces, algo nos marca tanto que puede llegar a tambalear los cimientos del alma y a poner el espíritu patas arriba. Por amor hay gente que llega a hacer auténticas locuras. Un episodio concreto de nuestra biografía puede llegar a ser tan trascendental que se puede acabar comiendo al resto de parcelas y ámbitos de tu vida. Y eso es lo que le ha pasado a la protagonista: “Reniego de la vida que no me hizo feliz”.

Una decepción amorosa ha convertido el proceso de la vida (que es algo maravilloso, tal como Dios la concibió) en algo tortuoso. La personificación de la vida (“no me hizo feliz”) es una forma de resaltar y enfatizar la desgracia de la mujer.

A pesar del componente determinista de la copla (el sino es caprichoso, está en contra mía, estoy destinada a sufrir), la protagonista no solo echará la culpa a lo externo, sino también a ella misma: “Ya no sé vivir”.

El uso de la primera persona con verbo cognitivo (no sé) es una forma de añadir un componente humano y libre albedrío. Ella también es responsable en el sentido de que no sabe vivir en soledad y no ha sabido gestionar ese desengaño. Si ella muere, no es culpa de la otredad (el destino), sino de ella (por no saber vivir ni aceptar la desgracia).  

En las estrofas, la protagonista justifica el arrebato y el tono exacerbado de los estribillos. Tiene que explicar la causa y los detalles que le han llevado a hacer algo tan grave como desear la muerte. Es necesario saber qué le ha pasado y cómo se siente para que el espectador llegue a entenderla. En esta parte de la copla el tono es más lírico e intimista, y menos altisonante.

La protagonista expresa el sentimiento de soledad tras el fin de la relación amorosa mediante la comparación: “Como un pajarillo que pierde su nido y muere de pena queriendo volar”. El diminutivo (pajarillo) crea una imagen de debilidad. La mujer no tiene la fuerza suficiente para afrontar el desengaño.

El nido representa lo más íntimo y necesario. Todo pájaro necesita un nido para sobrevivir. Ella necesita un amor. Por tanto, le han quitado lo que más quiere. La hipérbole (morir de pena) enfatiza el dramatismo y el dolor que siente. El vuelo del pájaro representa el fluir de la vida. La protagonista no tiene energía para seguir ese flujo vital

El silencio representa metafóricamente la falta de vida, de movimiento, de ruido. Tras el fin del amor, no tiene vida con la que interactuar: “Yo vivo el silencio del castigo mío”. Ya no tiene motivos para ilusionarse y seguir viviendo. Es vacío, es nadad, es oscuridad, es silencio. Esto nos remite a la fase purgativa de la mística. El alma está sola, sin conexión con el amado. No consigue enfocar sus ilusiones en otro aspecto vital: “Sin tener consuelo en mi soledad”.

El yo concibe al amado como un ser o entidad que le da satisfacción, energía para enfocar la existencia. La plenitud se expresa con la metáfora: “Es él vino amargo que nubla mi pena”. El amor hace que las cosas malas de la vida no resulten tan terribles, atenúa la adversidad. Te refugias en tu pareja para afrontar los problemas y dificultades con energía. Todo se te hace más fácil.

A pesar de que el amado no es perfecto, tiene defectos y en ocasiones te hace sufrir (de ahí la imagen del vino amargo, en lugar del vino dulce), merece la pena enamorarse.

Muchos médicos medievales y tratadistas decían que el sentimiento amoroso era capaz de transformar a la persona enamorada, de alterar su psicología, de cambiarla de arriba a abajo. De ahí que se hablara del amor como elemento perturbador: “El que me trastorna…”.

Cuando una persona está viviendo el amor en su máximo plenitud, o en su máxima miseria, la gente se lo nota, ya que su humor sufre alteraciones: pasa de ser un huraño a ser un encanto, o viceversa. Pasas de la alegría a la tristeza en pocos minutos. La percepción del mundo cambia totalmente cuando estás enamorado. De ver las cosas con un optimismo inmenso pasas a captarlas con un pesimismo que no hay quien lo cure. El amor es como una enfermedad, que te altera todas tus características psicológicas y espirituales.

La protagonista identifica al amado con ese estado de alteración, y a pesar de ello, reconoce que vivir en ese estado de alteración era la motivación que necesitaba para seguir existiendo: “Me hace vivir”.

Los héroes románticos (como la figura femenina de esta copla) se sentían incomprendidos por la sociedad. Ellos tienen unos sentimientos y unas formas de ver la vida que causan rechazo en los demás. La gente tiende a condenar todo lo que se sale de lo convencional. Está mal visto que una persona deje de amar a otra, está mal visto que deseé la muerte, está mal visto que vaya en contra de los dogmas religiosos…

El héroe romántico va a ser siempre diana de las críticas: “A este mundo que a mí me condena, con el alma rota le suele decir”. El mundo tiene valor de sinécdoque. Se alude al todo (la humanidad) por la parte (el entorno más cercano que será el que condene a la protagonista).

En la segunda estrofa, la protagonista vuelve a recrearse en el dolor y le pena, mediante la personificación del alma, la cual le impide ver el mundo más allá del fracaso amoroso: “En la noche triste el alma de ciega”. Parece que después del fin del amor, no hay nada. 

Como veis, se acumulan imágenes que connotan oscuridad (soledad, falta de amor). La metáfora de la ceguera implica no ver nada. Una persona ciega ve todo negro. Además, el circunstancial temporal marca un momento oscuro (la noche: periodo del día en que no hay sol, no hay luz, hay oscuridad). Y encima ese momento oscuro está personificado (noche triste).

En un solo verso se acumulan hasta tres recursos que dramatizan esa soledad. La personificación hiperbolizada de las estrellas del verso siguiente también forma parte de este proceso: “Hasta las estrellas me niegan la luz”. El alma de la protagonista no solo se encuentra sumida en la oscuridad, sino que además, se aleja de la luz. El dramatismo es doble.

Las metáforas personificadas de ambientación marinera están al servicio de la expresión de la pena y la soledad: “Y soy una barca que muere en la arena sin poder lanzarse por el mar azul”.

La barca necesita el agua para moverse y cuando toca la tierra, no puede utilizarse. Lo mismo le pasa a la protagonista. Ella necesita al amado, y sin él, ha perdido toda la noción del mundo.

El mar simboliza la vida, la energía que te empuja y te mueve a vivir. La protagonista es incapaz de volver a ese mar de la vida. El adjetivo azul tiene valor de epíteto (ya que el agua, de forma inherente, se asocia con el color azul).

El yo poético ha perdido la ilusión por vivir: “Ya no tengo fuerzas para andar el camino”. Se recupera la vieja metáfora manriqueña y machadiana de la vida como senda o camino. La protagonista no quiere seguir recorriendo esa senda, no hay nada ni nadie que me motive a seguir viviendo.

El final del héroe romántico suele ser melodramático o trágico. Acaba solo en el contexto del amor, e incomprendido por el mundo que no entiende su forma de concebir la existencia. De ahí que nadie se apiade, ni la ayude, ni empatice con su situación: “Ni un alma que al verme me tenga piedad”. Soledad anímica, y soledad social. Está claro que esto no puede traer nada bueno.

El desenlace de la copla nos recuerda más al modernismo que al romanticismo, ya que la protagonista se refugia en un paraíso artificial. Ante la pena y el dolor, se evade en el alcohol como hacían los poetas malditos de finales del XIX (Baudelaire, Verlaine…): “La luz que me falta la encuentro en el vino”.

Ante la frustración, muchos héroes literarios buscaban en el sexo, la droga o el vino un hilo de ilusión para seguir vinculados a la vida, como forma de ahogar las penas y sustituir a los sentimientos humanos puros y esenciales que por circunstancias no podían culminar.

Pero como os imagináis, este tipo de paraísos son pan para hoy y hambre para mañana, y al final, por mucho paraíso que sea, son paraísos artificiales y nunca llegarán a sustituir a los verdaderos sentimientos humanos. Y eso, con el paso del tiempo genera más frustración y pena, además de ser perjudicial para la salud. De ahí la metáfora de los paraísos artificiales como veneno que va acabando contigo: “El vino que me va matando y no sé cantar”.

Las estrofas están formadas por serventesios dodecasílabos: 12a 12b 12a 12b (riman segundo con cuarto, y primer con tercero, y los versos de arte mayor). El estribillo va por libre, aunque hay rima asonante en algunos versos (Dios-corazón, feliz-vivir).

lunes, 14 de junio de 2021

Quisiera ser tan alto (canción popular): una coplilla infantil que tiene como trasfondo la Guerra de Sucesión Española (1701-1715)

Hoy vamos a analizar una de esas coplillas de origen popular y anónimo, que de vez en cuando me gusta traer al blog. El tema data del siglo XVIII, y se utilizó como canción infantil, para acompañar y dinamizar los juegos de todos los niños de España (corros, combas…)

Este tipo de poema tradicional, además de formar parte de nuestra infancia, ha quedado grabado en nuestra memoria para siempre. Tanto los colegios como las familias se han encargado de transmitirlo a los pequeños de la casa, de generación en generación. Una forma entrañable de incentivar la comunicación entre jóvenes y mayores, y conformar nuestro legado cultural. El tema de hoy es Quisiera ser tan alto

Aunque para muchos de vosotros esta copla no es más que una canción infantil banal e intrascendente, sus orígenes están cargados de historia.



Quisiera ser tan alto como la luna,

¡ay, ay!, como la luna, como la luna;

para ver los soldados de Cataluña,

¡ay, ay!, de Cataluña, de Cataluña.

 

De Cataluña vengo de servir al rey,

ay, ay!, de servir al rey, de servir al rey;

con licencia absoluta de mi coronel,

¡ay, ay!, de mi coronel, de mi coronel.

 

Al pasar por el puente de Santa Clara,

¡ay, ay!, de Santa Clara, de Santa Clara;

se me cayó el anillo dentro del agua,

¡ay, ay!, dentro del agua, dentro del agua.

 

Por sacar el anillo saqué un tesoro,

¡ay, ay!, saqué un tesoro, saqué un tesoro;

una Virgen de plata y un Cristo de oro,

¡ay, ay!, y un Cristo de oro, y un Cristo de oro

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En la canción se alude a una guerra, a unos soldados, a un coronel, a un rey y a la región de Cataluña. Todos estos elementos hacen referencia al conflicto bélico vivido entre las potencias europeas a principios del siglo XVIII con motivo de la sucesión al trono de España. Es la llamada Guerra de Secesión

En el año 1700 el rey Carlos II (conocido como El hechizado) muere sin dejar descendencia. Esto supone un pequeño problema para la monarquía española: ¿Quién debe ocupar el trono ante este vacío de poder?

Francia quería que la corona fuera para un Borbón (Felipe V, duque de Anjou), mientras que Inglaterra y Holanda apoyaron al candidato austriaco Carlos de Habsburgo.

Dentro de España, también hubo división entre los partidarios de ambos monarcas. La mayor parte del país apoyaría a Felipe V (que representaba el modelo centralista), mientras que Aragón y Cataluña defendieron a Carlos (que representaba el modelo foralista). La canción hace referencia a los soldados catalanes que lucharon en este conflicto a favor de Carlos de Austria. Finalmente, la guerra terminaría con el triunfo de Felipe V.

Al ser una coplilla de tono infantil, no hay mucha elaboración literaria en la letra. El lenguaje resulta accesible, claro y sencillo, con oraciones breves, formadas por 2 proposiciones/miembros como máximo: “quisiera ser tan alta…(1) para ver los soldados…(2), Al pasar por el puente…(1), se me cayó el anillo…(2)

No obstante, a pesar de la sencillez lingüística y estilística, podemos detectar recursos propios de la literatura infantil, que dan sentido y coherencia al texto.

En la canción de infancia es habitual estimular la imaginación y deseos de los niños, haciendo realidad cosas que resultan imposibles de darse en el mundo físico (ser tan alto como la luna)

El hecho de crear imágenes fantásticas es algo frecuente en este tipo de poema. Se busca asombrar a los niños, dejarles con la boca abierta, que su mundo de hadas se convierta en realidad por unos instantes.

Por ejemplo, es habitual hacer referencia a elementos astrales (la luna), los cuales son realidades existentes (los vemos todas las noches en el cielo, forman parte de nuestra vida, sabemos lo que son…) pero intangibles e inaccesibles (no los podemos tocar, no podemos estar junto a ellos…). En esta canción se puede ser tan alto como la luna jejjee.

Esto crea un halo de magia, de mito y de misterio. Los más pequeños, por naturaleza, sienten curiosidad por las cosas inaccesibles e imposibles. Todo el mundo, de críos, hemos deseado alguna vez tocar las estrellas, viajar a la Luna o llegar hasta el cielo. Por eso, la canción empieza con esta comparación tan fantasiosa_ Quisiera ser tan alta como la Luna

Un recurso típico de la literatura de niños consiste en dulcificar los aspectos del mundo más feos, desagradables y sórdidos, y convertirlos en algo frívolo y divertido.

En esta canción se está haciendo referencia a algo serio como es una guerra. Sin embargo, un tema bélico es tratado con una melodía alegre, divertida, bailable, pegadiza, mezclando realidad con fantasía…

Evidentemente, la canción va dirigida a niños, que es un público muy inocente, muy ingenuo, muy cándido, muy bondadoso. A los niños hay que darles una visión de la vida idílica, agradable, colorista (es decir, deformada) con el objetivo de evitar que entren en contacto temprano con ese mundo tan cruel y malvado. De ahí que la guerra se trate con cierta jocosidad en este tema.

La guerra se ve como algo espectacular, como si fuera una película, una obra teatral, una serie de dibujos animados. Para un niño pequeño, la guerra es un divertimento, un juego, un concepto épico (tiros, soldados, batallas, ruidos de cañones…). De ahí que el yo poético adopte una postura de superioridad respecto al contexto creado.

La voz lírica contempla la guerra como si estuviera viendo un film, ajeno al mundo (en una posición privilegiada y elevada, como es la Luna, desde donde poder visionar todo lo que pasa): Quisiera ser tan alta como la Luna para ver los soldados de Cataluña

Los niños, al fin y al cabo, no son conscientes de lo que supone una guerra. El mundo infantil, como decía William Blake en Cantos de inocencia y de experiencia, tiene sus propias reglas y sus propios códigos (es como si se estuviera en una nube hermética y aislada de los problemas exteriores).

Los chavales de corta edad tienen una concepción del mundo deformada. No saben distinguir la frontera entre lo grave y lo serio, lo trágico y lo cómico, lo bueno y lo malo (no comprenden el funcionamiento de las cosas). Esta canción es así, pues lo serio (guerra, reyes, soldados, coroneles) y lo disparatado e inverosímil (ser tan alto como la la Luna, la historia del anillo que ahora veremos) se fusionan de forma que es imposible establecer una separación.

Todo el mundo alguna vez hemos cantado eso de “Don Federico mató a su mujer…” con una sonrisa de oreja a oreja sin saber realmente todo lo que supone el maltrato a la mujer. Y todo el mundo de niños hemos cantado canciones de sangre, de muertes, de violencia, de guerras, de una manera frívola y despreocupada, ya que el mundo de los niños se rige con esas normas. Y esta canción es un ejemplo de ello. Luego la mediocridad y la corrupción del mundo se encargarán de bajar de la nube a los chiquillos, pero mientras tanto, lo mejor es que disfruten felizmente de su infancia.

Las interjecciones (Ay, Ay) enfatizan ese juego frívolo e infantil, ya que no están al servicio de expresar algo dramático, sino de marcar el ritmo del poema (cuestión musical) y de adoptar una postura lúdica ante este contexto bélico. Al fin y al cabo, para un niño pequeño, por mucha guerra que se hable, esta canción sigue siendo un artificio para amenizar sus juegos.

La segunda estrofa es más anecdótica y descriptiva ya que se alude a uno de los soldados catalanes que ha estado participando en la guerra de Secesión, apoyando al bando de Carlos de Habsburgo.

Normalmente, cuando un soldado iba a la guerra, tenía que cumplir las órdenes de sus superiores, y no podía escaparse de la batalla bajo ningún concepto. Si quería regresar a casa unos días para ver a su familia, tenía que pedir permiso a los coroneles, los cuales se lo concedían o no (licencia) para ausentarse unos días.

En esta canción, el coronel sí le concede el permiso: De Cataluña vengo de servir al rey, con licencia absoluta de mi coronel.

El hipérbaton (De Cataluña vengo) enfatiza el marco espacial y las circunstancias históricas que rodean a esta copla, adelantando el complemento de lugar a primera posición oracional. 

En canciones infantiles de guerra es común incorporar algunas fotografías realistas, que describen escenas de la época (concesión de permisos, despedida de la familia, la partida hacia el frente, el regreso a casa, la desesperación de la amada que espera a que vuelva el soldado de la guerra, la comunicación mediante cartas…).

En la tercera y cuarta estrofa la canción se acerca más hacia el lenguaje del cuento y la anécdota, ya que se nos narra una pequeña historia, con pinceladas de buenaventura, ya que son relatos en los que el protagonista queda en una posición beneficiosa (ha conseguido algo importante, ha tenido mucha suerte por algo, le ha pasado algo agradable…).

Contar una anécdota entrañable es un mecanismo habitual en este tipo de temas para desviar la atención del asunto “feo” (la guerra). La gente que ha ido a la guerra tiene muchas anécdotas que contar (aunque no estén relacionadas con el campo de batalla).

El uso del perfecto simple (cayó, saqué) indica que estamos ante un periodo narrativo.

En este segmento se cuenta cómo el protagonista al pasar por un puente, se le cayó su anillo al río: Al pasar por el puente de Santa Clara, se me cayó el anillo dentro del agua

Mientras el muchacho intentaba recuperar del anillo, acabó sacando otra cosa del agua: la imagen de una virgen y de un Cristo: Por sacar el anillo, saqué un tesoro: una virgen de plata y un Cristo de oro.

Esta anécdota tiene bastante trascendencia, ya que en el contexto social del XVIII lo religioso y lo piadoso ocupa un papel fundamental.

En esta época la Iglesia tenía mucho poder e influencia. El protagonista asocia lo sacro (la Virgen y el Cristo) a elementos valiosos y metales preciosos. El léxico elegido se refiere a cosas que denotan lujo (tesoro, oro, plata). El tesoro es una metáfora de lo preciado (la fe es importantísima). El espiritualismo está por encima del materialismo. Al final, el nuevo tesoro encontrando (la Virgen y el Cristo) vale más que un anillo.

Además, esta canción sirve para adoctrinar a los niños y enseñarles el valor de la religión. Los críos, viendo que el protagonista ha encontrado como tesoro una Virgen y un Cristo, conciben la imaginería sacra como algo positivo y habitual en la vida. Hasta el nombre del puente hace mención a un elemento hagiográfico (Puente de Santa Clara).

El poliptoton (el verbo sacar aparece en infinitivo sacar y en perfecto saqué) contrasta el mundo material (el protagonista iba a sacar el anillo) con el espiritual (acaba sacando la virgen y el Cristo).

Las estructuras en paralelismo presentan de manera armónica y equilibrada el elemento religioso: Virgen de plata, Cristo de oro (sustantivo + complemento del nombre)

La oración subordinada temporal (Al pasar por el puente…), además de marcar el espacio y el tiempo de la anécdota, da trascendencia narrativa a los hechos, como si se estuviera viviendo un momento importante y clave en la vida del protagonista. Cuando algo es trascendental, tendemos a recordar los detalles (lugar, momento…)

Los versos de esta coplilla son dodecasílabos (arte mayor). El ritmo de la canción es reiterativo y lento, ya que después de un verso, el siguiente empieza con la interjección “ay” y la repetición duplicada de las últimas palabras del verso anterior:

 “Quisiera ser tan alta como la luna

Ay, Ay como la luna, como la luna”

Por tanto, los dos versos del conjunto van a terminar siempre con la misma palabra (luna-luna, Cataluña-Cataluña, rey-rey, coronel-coronel, Clara-Clara, agua-agua, tesoro-oro).

Todos los versos de una misma estrofa riman en asonante (luna-Cataluña, agua-clara, tesoro-oro), salvo en la segunda estrofa que no hay asonancia (rey-coronel).

Se trata de una copla en la que la recreación es mayor que la narración.

sábado, 29 de mayo de 2021

El despertador: cuando no es por el ruido, es por el silencio. El caso es quejarse

Hoy toca una de esas coplas cómicas y disparatadas que de vez en cuando me gusta traer al blog. La canción española no solo vive del drama, el desamor y la tragedia. También hay temas que tienen como objetivo hacer que el receptor se divierta, se lo pase bien y saque la mejor de sus carcajadas. Esta tarde vamos a analizar un alocado tanguillo de Lola Flores, del año 1945, titulado El despertador



A una niña que presume de abolengo y de parné

Le dijo su novio un día: “Un regalo te vi hasé”

Y para que no soñara le trajo un despertadó

Que cada cinco minutos sonaba como un tambó.

 

Y están los vesinos de la alcaisería

Sin pegar un ojo de noche y de día

Y en las altas horas de la madrugá

Con las chanclas y los camisones

A la fantasiosa la van a cantá.

 

Que son las onse y las doce, que son la una y las dó

La niña sueña que al padre lo han hecho gobernaó,

Y a ver si a las dos y media se vai a Fernando Póo

Y sos da una calentura de las de marca mayó

Y no tengáis compostura

Ni tú, ni tu padre, ni el despertadó.

 

Por los sueños de la niña sin er novio se quedó.

No quiero recuerdos tuyos, ¡allá va el despertadó!

Y con un boyo en la frente se fue sin mirar p’atrás

Y la campana de alarma

 

Y están los vecinos de la alcaisería

Duerme que te duerme de noche y de día,

Mientras las mujeres, ya desesperás

A casa der novio se van a cantá,

Con las ruedas de los teleringos.

 

Que son las siete y las ocho, Que son las nueve y las dié.

Mi Paco no se levanta, mi Pepe no va al tallé.

Resuena las campanitas alegres de tu reló

La mujer que te ha querío dirá “Bendito sea Dios”

Trabaja mi marío

Y viva la gracia del despertador.

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El marco argumental de la canción posee elementos que nos recuerdan a las tramas de las series de comedia que dan por televisión (rollo La que se avecina), así como a las historias procedentes de la animación infantil (tipo Tom y Jerry).

En estos programas hay elementos insustanciales, nimios, banales, de poca enjundia (en el caso de esta copla, un reloj-despertador) que acaban cobrando gran importancia en el contexto, hasta llegan a enganchar al espectador, con esa mezcla de absurdez y seriedad narrativa.

Aunque la historia parezca alocada y ridícula, el narrador la cuenta como si fuera verdadera, dándole credibilidad, con mucho dinamismo y gracia. Eso crea un contrapunto muy interesante que dotará de comicidad a la copla.

Por lo que se ve, un buen día, la protagonista de este poema recibe un regalo de su amado: un reloj despertador, que no para de sonar a todas horas, emitiendo un ruido muy estridente que causará muchísimas molestias a los vecinos, los cuales se quejarán de no poder conciliar el sueño.

Este reloj adquiere un valor simbólico en la copla, ya que la protagonista es una mujer muy fantasiosa, imaginativa y soñadora (no tiene los pies en la tierra). El despertador está relacionado con el despertar, con el fin de ese estado de sueño, con la vuelta a la realidad. El novio le regala el despertador a la novia para que esta no sueñe tanto y se centre un poquito en la vida.

Finalmente, por una serie de complicaciones, el matrimonio se separa (él no aguanta las tendencias soñadoras y fantasiosas de su amada). Ella le devolverá el reloj, y él se irá de casa.

Sin el dichoso despertador sonando todos los días, el barrio podrá volver a dormir tranquilo y sin ruidos. Sin embargo, a largo plazo, esto también causa molestias, ya que sin el reloj, los vecinos dormirán más de la cuenta, se despertarán tarde y no llegarán a tiempo a trabajar.

Como veis, se trata de una historia que en ocasiones roza el disparate y lo absurdo, y resulta relativamente fácil de desmontar (¿Por qué los vecinos no se compran un reloj en lugar de estar pendientes del despertador de la vecina? ¿Cómo puede ser que el ruido de un reloj sea oído por toda una comunidad de vecinos?).

El material narrativo es poco verosímil, pero el narrador lo cuenta con credibilidad, como si pasara de verdad, dando muchos detalles en los que se acaba mezclando el mundo real con la deformación (en forma de hipérboles, ironías, comparaciones y metáforas humorísticas). Es como el argumento de cualquier comedia de televisión actual (Aquí no hay quien viva, por poner un ejemplo).

La trama roza lo absurdo pero se cuenta con apariencia de verdad (dentro de las reglas de ese mundo caótico), lo cual crea un contrapunto cómico.

El humor (caricaturas, comentarios irónicos, episodios expresionistas, exageraciones…) configura un lenguaje “estándar” dentro de ese mundo, como si fuera algo normal y cotidiano.

En la primera estrofa nos encontramos el planteamiento de la narración: el amado le hace a la amada un regalo en forma de reloj despertador. En estos primeros versos se hace una presentación y caracterización del personaje femenino.

En otras coplas, las descripciones ocupan varias estrofas completas, aportando muchísimos detalles del personaje (tanto físicos como psicológicos). En cambio, en esta canción, las presentaciones ocupan espacios muy pequeños, escondiéndose en huecos sintácticos muy concretos, ya sea en oraciones adjetivas de relativo (que presume de abolengo y parné) o subordinadas finales (para que no soñara).

Como veis, se trata de una descripción que hace alusión a los aspectos más peculiares y originales del personaje (que ayudan a configurar la caricatura de la mujer, desechando todos aquellos rasgos que no sirvan).

El objetivo es crear una protagonista con tendencia soñadora y fantástica, que siempre esté imaginándose que es alguien rica, importante, de clase elevada, de linaje conocido.

Mucha gente se consuela empleando la fantasía como mecanismo de defensa: como en el mundo real, la mujer es pobre, inculta, poco importante, la única forma de cumplir su sueño (tener dinero, fama…) es con el juego y la fantasía (se imagina ser alguien rica y trascendental).

En cierta medida, es un procedimiento muy infantil. Muchos niños en sus juegos encarnan a personajes con los que se identifican y simbolizan lo que les gustaría ser y no son. El poder de la mente jejjejeej.

Ya os he dicho que uno de los objetivos de esta copla es transmitir apariencia de verdad (aunque la historia sea alocada, también es creíble). Para eso, el narrador aporta muchos detalles e informaciones. Por ejemplo, adhiere a la narración una intervención en estilo directo, con las palabras del amado a la hora de hacerle el regalo a la amada: Un regalo te vi hasé.

Como veis, se trata de una lengua plagada de incorrecciones fonéticas (se suprimen sonidos en medio de la palabra: “vi” en lugar de “voy”), incorrecciones sintácticas (se elimina la preposición de la perífrasis verbal: “vi hacer” en lugar de “voy a hacer”) y rasgos dialectales como el seseo y la apócope de consonante final (“hasé” en lugar de “hacer”).

Es una manera de aportar apariencia de verdad (la gente sin cultura ni formación se expresaba así en los años 50, con un habla plagado de vulgarismos)

No obstante, algunos de esos detalles contribuyen a crear una imagen muy deformada de la situación narrativa. Por ejemplo, a la hora de describir el despertador se emplea una comparación hiperbolizada: Y para que no soñara le trajo un despertador que cada cinco minutos sonaba como un tambor. El instrumento musical se usa de forma cómica para aludir al ruido estridente e insoportable del reloj.

La cantidad de detalles se manifiesta en la abundancia de oraciones subordinadas empleadas en un corto espacio de tiempo. En la primera estrofa hay dos subordinadas adjetivas (que presume.., que cada cinco minutos…), una subordinada sustantiva de complemento directo (le dijo a su novio “un regalo te…”), y una final (para que no soñara”).

El contexto narrado es absurdo, pero con tanto detalle, parece que la historia puede llegar a ser verdad, y el receptor se interesa por conocer su desarrollo.

En la segunda estrofa llegamos al nudo de la narración. El despertador hace mucho ruido y molesta a los vecinos. La antítesis noche-día contribuye a crear un efecto perturbador del despertador y eternizarlo: Y están los vesinos en la alcaisería sin pegar un ojo de noche y de día.

Además del seseo (vesino, alcaisería), hay locuciones verbales incorrectas (“pegar un ojo” en lugar “pegar ojo”), junto al desorden en el orden sintáctico (el verbo ”estar” pasa a primera posición oracional, por delante del sujeto “Los vecinos”).

Un recurso bastante efectista en el teatro cómico consiste en llevar las tramas a situaciones morbosas, en la que los personajes aparezcan caracterizados de un modo ridículo, de una manera grotesca, de una forma en la que normalmente no aparecerían retratados en un contexto de realidad: Y en las altas horas de la madrugá con las chanclas y los camisones a la fantasiosa le van a cantar.

En esta copla, todos los vecinos aparecen en pijama y en chanclas (ropa de estar por casa) delante de la protagonista.

Normalmente, el camisón es una vestimenta que la gente no suele llevar fuera de casa (se utiliza en el hogar para estar cómodo, a pesar de que no ser estético). El hecho de aludir a los vecinos en pijama en un sitio que no es la vivienda genera una estampa risible y esperpéntica. Ser testigo de escenas poco habituales en la vida real o que rompan las normas de la cotidianidad provoca la carcajada en el receptor. Lo normal es que fuera de casa los vecinos lleven ropa de calle (y no camisón).

El narrador, para aumentar la comicidad, utiliza el epíteto (altas horas de la madrugada), con el objetivo de resaltar lo absurdo y lo anómalo de la situación (no es normal que tanta gente se encuentre despierta a esas horas pidiendo explicaciones a la protagonista).

Para referirse a la muchacha, se utiliza un mote (a la fantasiosa le van a cantar). Normalmente, los motes son etiquetas ingeniosas que caracterizan a una persona por algo significativo de su psicología, en tono crítico-burlón. En este caso, sus tendencias soñadoras y fantásticas, lo cual causa un juego con la situación dramática gracias a la ambigüedad del concepto “sueño”:

-Por un lado, sueño como “fantasía” e “imaginación” (lo que le pasa a la muchacha, que no tiene los pies en el suelo)

-Y por otro lado, sueño como manifestación del dormir (que es lo que desean los vecinos, poder conciliar el sueño y no pueden hacerlo por culpa del reloj).

La polisemia queda enmarcada en el hipérbaton, con el adelanto del complemento directo al verbo: A la fantasiosa le van a cantar

El mote no resulta ingenioso (todos sabemos que la protagonista es fantástica). Lo ingenioso es el contexto en el que se ha utilizado, en el momento más adecuado para hacer reír. Normalmente, cuando se utiliza un mote se hace de manera despectiva (los vecinos tienen que estar hasta las narices del despertador de la muchacha jajajjaj).

Durante el estribillo, hay un cambio en la voz narrativa, pues parece que el relator inicial (de una manera disimulada y progresiva) ha empezado a alejarse poco a poco de la historia y son los vecinos los que toman la palabra

Se ha pasado de un estilo objetivo (narrador que presenta la historia de manera divertida pero sin involucrarse ni tomar partido) a un estilo más subjetivo (en el que se utiliza la ironía, la crítica y la burla contra la protagonista, enfocando la acción desde el punto de vista del vecindario).

En este segmento encontramos un pequeño juego fónico-léxico-sintáctico que marca la presencia e importancia del despertador en el texto, y que en lo absurdo de la situación, también realza el efecto cómico: Que son las once y las doce, que son la una y las dos.

El paralelismo crea un juego con la situación dramática. dando protagonismo a un elemento objetual (el reloj), el cual es muy importante en esta copla (la culpa de todo lo que está pasando la tiene un despertador y representar su ritmo, su tic-tac es una forma de homenajearlo).

Esto de aludir a las horas es un recurso efectista en canciones que hablan de relojes y del paso del tiempo. Dar trascendencia a lo pequeño dota de comicidad al tema.

Este juego servirá a la voz narrativa (las vecinas) para recrearse en las tendencias soñadoras de la protagonista y burlarse de ella: La niña sueña que al padre lo han hecho gobernador y a ver si a las dos y media se vai a Fenando Póo.

Como veis, la muchacha siempre está pensando en grandezas y cosas trascendentales (el poder, la riqueza, el linaje…).

Para los que no se sepáis, Fernando Póo era una colonia de España en África, dentro de la Guinea Española. Este verso tiene un sentido irónico, ya que las vecinas se están riendo de las tendencias fantasiosas de la protagonista, pues cuando una persona sueña deja de tener los pies en la tierra y parece que está en otro mundo, en otro lugar muy alejado y exótico. De ahí la alusión a Fernando Póo, que sería más o menos decir “parece que estás en la Luna”.

Este poema representa muy bien la dualidad realismo-idealismo. La protagonista se sitúa en el plano del idealismo (cumple sus aspiraciones y realizaciones personales a través del sueño, la mente y la fantasía). Es como Don Quijote. Esto provoca el rechazo de los vecinos (que se sitúan en la esfera del realismo).

Los vecinos, superficialmente, se quejan del ruido del despertador (no pueden dormir), pero desde una lectura/interpretación profunda, el hecho de ver feliz a la protagonista en su mundo de ensueño (con sus fantasías) crea cierta envidia y rechazo. La gente ve con malos ojos la dicha de la muchacha.

Yo a esta copla le doy una interpretación quijotesca. La protagonista es la rara, la extraña, la intrusa, el elemento idealista dentro de un contexto realista.

Los vecinos lanzan una serie de maldiciones e imprecaciones a la chica, gracias a la acumulación de imágenes en polisíndeton: Y a ver si a las dos y media se vai a Fernando Póo, y sos da una calentura de las de marca mayor, y no tengáis compostura ni tú, ni tu padre ni el despertador.

Como podéis ver, la vecindad desea que la protagonista, en uno de sus episodios fantásticos, le dé una calentura (le suba mucho la fiebre).

En otras palabras: acaban “cagándose” (perdonadme este vulgarismo, pero lo digo así para que se me entienda) en el padre, en la madre, en el despertador y en todo lo que tenga que ver con la mujer jajajajaja. Los vecinos están hartos de la chica, y de ahí ese odio al final del primer estribillo.

En la segunda parte del tema, la historia alcanza un punto de inflexión: la protagonista y su amado se separan, y ella se deshace del despertador.

Un episodio recurrente en contextos de ruptura amorosa es devolver los regalos que te ha hecho el novio o la novia. El tono exclamativo-coloquial proyecta cierta virulencia en la situación dramática y en las palabras de la protagonista (una ruptura suele ser un episodio turbulento y desagradable, en el que se sacan muchos reproches y se lanzan muchos trapos sucios): No quiero recuerdos tuyos: Allá va el despertador

No obstante, en contextos cómicos como este, las discusiones suelen exagerarse y desdibujarse más de la cuenta. La violencia, la fuerza y la agitación quedan dulcificados por los propios excesos (cuando una cosa se sobreactúa, al final, pierde su trascendencia y se convierte en algo cómico y paródico). Esto parece más una pelea de un cómic o de unos dibujos animados, que una pelea seria.

La causa de la ruptura se explicita de manera clara: esa psicología de Antoñita la fantástica no le gusta al amado, así que por eso, decide dejar la relación: Por los sueños de la niña, sin el novio se quedó.

El circunstancial de causa se adelanta a primera posición oracional (hipérbaton) con el objetivo de enfatizar cómo la personalidad de esta chica (que roza la caricatura) le ha pasado factura. Al fin y al cabo, el idealismo en grado máximo, acaba convirtiendo a la gente en incomprendida.

La protagonista se queda sin despertador. Este se lo lleva el exnovio. Por tanto, la tranquilidad vuelva a reinar en el barrio, y los vecinos pueden dormir tranquilos.

Se crea una imagen que roza la caricatura y la hipérbole, con cierto aire animalesco: Y están los vecinos en la alcaicería duerme que te duerme de noche y de día. Da la sensación de que se han puesto a hibernar jejjejeje

La antítesis noche-día eterniza esa situación de tranquilidad (que se opone a la situación de ruido y molestias que había en la primera estrofa).

Otro recurso típico de los textos cómicos consiste en representar situaciones contrarias (opuestas), pasando de un polo a otro en poco tiempo, de tal forma que ni en un extremo ni en otro se encuentra la virtud, provocando efectos negativos muy similares en ambos casos.

Hemos pasado de un contexto de ruido absoluto a un contexto de silencio absoluto. Y este silencio llevado a su extremo, también provocará críticas y quejas entre los vecinos, los cuales pedirán explicaciones y volverán a salir a la calle en pijama para quejarse, tal como pasaba en la primera estrofa: Mientras las mujeres ya desesperás a casa del novio le van a cantar

Ahora resulta que los vecinos no pueden vivir sin el despertador. El hecho de haber tanta calma y silencio hace que la gente se duerma, y por tanto, los maridos de las vecinas, se levanten tarde y no puedan ir a trabajar.

El uso de determinantes con nombres propios crea una atmósfera coloquial y espontánea (ya sabéis que aunque sea absurda la situación, los personajes actúan como si hubiera apariencia de verdad): Mi Paco no se levanta. Mi Pepe no va al taller.

Como veis, se eligen nombres familiares típicos de la onomástica española para que el receptor se identifique con la historia. El lenguaje cotidiano ayuda a esto.

Desde una lectura más profunda (realismo VS idealismo), podríamos decir que la vida funciona en todos sus matices. Si nos dejamos llevar solo por el realismo, todo sería muy aburrido y monótono. En la vida hace falta gente soñadora, fantástica, imaginativa. Realmente, todos los seres humanos poseemos matices idealistas y realistas.

La copla intenta conciliar y fusionar ambas posturas. De hecho, los vecinos, piden ahora la presencia del despertador (por muchas perturbaciones que cause en el ambiente). La vida es un conglomerado de matices buenos y malos, positivos y negativos, graves y banales, bonitos y feos, y todos ellos son los que acaban definiendo y dando esencia a nuestra existencia.

El segundo estribillo se inicia de la misma manera (paralelismo) que el primero, con el objetivo de dar trascendencia al reloj: Que son las siete y las ocho. Que son las nueve y las diez.

Este juego fónico-léxico-sintáctico recrea el ritmo e importancia del despertador. Al igual que en el primer estribillo, la voz narrativa (punto de vista) corresponde a los vecinos.

Ahora la vecindad idealiza la situación anterior (cuando existía el despertador). Esta conducta tan contradictoria es común en todos los seres humanos. Las personas nos quejamos de las cosas que no nos gustan, pero luego cuando desaparecen, las echamos de menos y sentimos una especie de vacío.

Y se puede dar el caso de que la nueva situación nos parezca peor que la anterior, de tal forma que el presente (que es malo) acaba haciendo bueno al pasado (que no era tan bueno, pero nuestra mente tiende a idealizarlo). La nostalgia desdibuja la realidad (que es lo que les pasa a los vecinos).

Fijaos en los dos últimos versos, donde los vecinos elogian y bendicen al despertador: Trabaja mi marido y viva la gracia del despertador

Recordad que en los años 50, muy pocas mujeres trabajaban. Los roles estaban muy bien definidos: la esposa se quedaba en casa (cocinando, limpiando, cuidando a los niños) y el marido trabajaba fuera para ganarse el jornal. Por eso, en esta copla, son las mujeres las que se quejan de que los maridos no puedan ir a trabajar.

Métricamente, la primera estrofa está formada por 4 versos de 16 sílabas, con una cesura en el centro, que divide al verso en dos hemistiquios de 8 sílabas. El primer verso forma pareado con el segundo (parné-hasé) y el tercero con el cuarto (despertador-tambor). 

La segunda estrofa está formada por 5 versos dodecasílabos. El primero rima con el segundo (alcaisería-día). El tercero con el quinto (madrugá-cantá). El cuarto queda libre.

El primer estribillo está formado por versos de 16 sílabas que riman entre sí (dó, gobernaó, Póo, Mayó, despertadó). Solo queda un verso suelto de 8 sílabas (Y no tengáis compostura).

En el segundo estribillo, rima el primer verso con el segundo (dié-tallé) y el tercero, con el cuarto y el sexto (Reloj, Dios, despertador). El quinto queda libre.

La segunda parte (tercer y cuarta estrofa) siguen la misma estructura de la primera y segunda, con la salvedad de que en la tercera estrofa el verso es de 8 sílabas en lugar de 16 (se corta de manera súbita).