lunes, 20 de septiembre de 2021

El maletilla: una copla trágica en la que el ruedo se tiñe de sangre

Un porcentaje importante del repertorio de la copla toma como fuente de inspiración el mundo taurino. De ahí que haya multitud de canciones que tengan como protagonista a toreros, desarrollen la acción principal en el ruedo o describan el ambiente de la corrida. Otras veces, verterán elogios o exaltaciones a figuras relacionadas con la tauromaquia.

Normalmente, estos temas poseen un léxico técnico-especializado referente a la materia taurina (capote, picador, presidente, burladero, verónica…).

Hoy vamos a analizar una muestra de ese cancionero torero, con un romancillo por tientos compuesto por Ochaita, Valerio y Solano en el año 1958 para las voces de Juanito Valderrama o Gracia de Triana (entre otros). La copla de hoy es El maletilla

Ya sabéis que el mundo de los toros ha generado muchísima controversia y debate en la sociedad española. Lo que para unos es un arte y un símbolo de nuestra cultura, para otros es una aberración y una vergüenza, al hacer espectáculo con la agonía y muerte de unos animales.

Lo mejor que podemos hacer es quedarnos con la parte literaria de la canción (que es una maravilla) y dejar de lado los asuntos polémicos. El hecho de que se recurra al mundo del toreo no debería constituir ningún obstáculo para dejarnos llevar por el flujo lírico de la composición.

Por ejemplo, en la historia de la literatura española, una de las elegías más bellas jamás creadas está dedicada a la muerte de un torero (el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca). Y eso no impide su calidad.

En la copla pasa exactamente lo mismo: muchas canciones recurren a lo taurino, pero literariamente emocionan y están muy bien hechas. Y es con lo que hay que quedarse.




Arríen la bandera de la plaza,

apaguen ese sol que arriba arde,

que yo no quiero ver qué es lo que pasa

si sale el tercer toro de la tarde.

Quisiera no mirarlo y ya le veo,

oculto entre la gente al chavalillo

que sueña con la gloria del toreo

y ciego va a saltar,

va a saltar hasta el anillo.

 

Por Dios, señor presidente,

por Dios, por Dios no saque el pañuelo,

que aunque el chiquillo es valiente

pué haber, pué haber un día de duelo.

Se lo están pidiendo a usía

cuando el miedo las agobia

dos mujeres aflijías,

una madre y una novia,

ay, que cuchillo de duelo,

por Dios señor presidente,

por Dios. por Dios no saque el pañuelo.

 

Sonó el clarín y el toro está en la arena

y al ruedo se ha tirao el maletílla,

que empieza temerario la faena

citándolo en un pase de rodillas.

La plaza es un fanal de azul y oro

y un grito lo rajó como un cuchillo

y al ver entre los cuernos de aquel toro

vencío por la muerte, por la muerte al chavalillo.

 

Por qué señor presidente,

por qué, por qué sacó usté el pañuelo,

la sangre de aquel valiente sembró,

sembró un clavel en el suelo.

Y están viendo su agonía

cuando el miedo las agobia

dos mujeres doloridas,

una madre y una novia,

ay, que cuchillo de hielo,

por qué, señor presidente,

por qué sacó usted el pañuelo.

...............................................................................

El maletilla es una canción que se circunscribe dentro del género trágico, pues su desenlace es triste y lacrimógeno. Asistimos en directo a la muerte de un aprendiz de torero, el cual es embestido por el animal en medio de la corrida.

Los maletillas eran mozos más o menos jóvenes, que estaban formándose y aprendiendo a torear, pero todavía no habían adquirido el prestigio, la fama y la técnica de los grandes toreros de la época. Con el objetivo de poner a prueba sus habilidades, llamar la atención de la gente y comenzar a hacerse famosos, se lanzaban como espontáneos al ruedo, en medio de la corrida.

Estos personajes siempre aguardaban en las gradas entre el público asistente, y cuando veían la oportunidad, saltaban a la arena y mostraban sus dotes como toreros (aunque solo fuera durante unos segundos).

Si lo hacían bien y la gente les aplaudía, los maletillas ascendían en la escala del toreo. Muchos matadores que hoy son conocidos e importantes empezaron como simples maletillas, y al final, se consagraron y se convirtieron en figuras emblemáticas del gremio

La primera parte de la canción (estrofa+estribillo) se desarrolla en el momento anterior a la salida del toro. El poeta-narrador adopta una postura omnisciente, es decir, de absoluto y total conocimiento de lo que va a pasar.

Él sabe de antemano que el final de la historia va a ser trágico y el lector-receptor va a asistir irremediablemente a una escena horrible, angustiosa, sangrienta, truculenta.

En los primeros versos se crea un clima muy incómodo, como si estuviéramos a punto de contemplar algo desagradable, que sería mejor no ver: Arríen la bandera de la plaza, apaguen ese sol que arriba arde que yo no quiere ver qué es lo que pasa si sale el tercer toro de la tarde

La voz lírico-narrativa se dirige tanto al público de la plaza como a los posibles lectores-oyentes de la canción, gracias a las marcas de tercera persona del plural (Arríen, apaguen) que forman estructuras de paralelismo (verbo+complemento directo+complemento del nombre: arríen-apaguen, la bandera-ese sol, de la plaza/que arriba arde).

La imagen del Sol apagado está relacionada con la oscuridad, la ceguera, la noche. Cuando algo es horrible y angustioso, para no sufrir, lo mejor sería no verlo. Por eso, pide a la gente que “apague el sol”, para no ver lo que está a punto de pasar.

Un elemento natural, que no depende de la voluntad de la gente (Sol), es tratado como si fuera un objeto artificial, que sí depende del capricho del ser humano. La cosificación de lo natural crea un ambiente mortecino, que anticipa algo trágico. Es una especie de mal agüero.

La voz poética se implica en la historia, convirtiéndose a la vez en testigo (como si fuera parte del graderío) y a la vez en transmisor (narrador, que se anticipa y sabe lo que va a pasar).

Esto se consigue gracias a las marcas de primera persona, tanto verbales como pronominales: que YO no quierO ver, QuisierA no mirarlo y ya le veO.

Se crea una sensación de angustia e inestabilidad, ya que el narrador sabe que va a pasar algo malo y no puede hacer nada por evitarlo. Al no ser un personaje, no puede influir en la acción. Solo es un transmisor (cuenta una historia que no depende de él). Lo único que puede hacer es contemplar cómo se van sucediendo los acontecimientos a lo largo de la copla, esperando el desenlace funesto.

Al final de la primera estrofa asistimos a la presentación del protagonista, mediante oraciones de participio (oculto entre la gente al chavalillo), oraciones de relativo (que sueña con la gloria del toreo) y oraciones simples con adjetivos (ciego va a saltar).

En los textos trágicos, la aparición del protagonista se convierte en una parte solemne. Da la impresión de que esta persona es alguien un poquito más especial que las demás (está por encima del resto). De toda la multitud que hay en la plaza, el foco narrativo se acerca al protagonista, como si fuera el zoom de una cámara. De esta manera, se resalta la figura del héroe trágico.

El uso de diminutivos (chavalillo), crea una sensación de afectividad y acentúa más la tragedia. El hecho de que una persona joven (casi un niño) con toda la vida por delante muera, resulta más dramático y contundente que si fallece una persona mayor. Es contra natura que una persona de 20-30 deje de existir.  

De hecho, el narrador se recrea en las ilusiones, sueños, aspiraciones y deseos del chico (ser torero). Todo esto “engorda” la tragedia, ya que el héroe no comete actos inmorales o erráticos. Simplemente hace lo que le gusta (torear). Se está autorrealizando. Busca alcanzar su plenitud a través del trabajo. Y eso no es malo. Lo que pasa es que le va a llevar al desastre.

Las anadiplosis (ciego va a saltar/ va a saltar hasta el anillo) junto al hipérbaton (el predicativo “ciego” se adelanta al verbo “saltar”) crean una sensación de inestabilidad, de dramatismo, ya que al narrador le cuesta ser fluido en la sintaxis, como si él, (que ya que sabe lo que va a pasar) se viera muy afectado y tocado emocionalmente. Es difícil contar algo tan duro y horrible.

El anillo es una forma metafórica de designar al ruedo, a la arena (que tiene forma redonda). Por eso se dice que el maletilla está a punto de saltar al anillo.

En el estribillo, la voz poética se dirige al presidente mediante súplicas dramáticas (Por Dios, señor presidente, no saque el pañuelo).

Para los que no lo sepáis, el presidente es la persona encargada de dirigir la corrida de toros y tomar decisiones importantes. Mediante un sistema de pañuelos de colores da las instrucciones básicas: pañuelo blanco cuando sale el toro, pañuelo verde cuando hay que devolver el toro a los corrales, amarillo cuando se concede indulto al toro, azul cuando se concede la vuelta al ruedo…

El presidente es tratado como una autoridad, como a una persona a la que se debe respeto. De ahí que la voz poética se dirija a él en una ocasión como usía (su señoría).

Como el narrador sabe que va a pasar algo malo, le suplica desesperadamente que no saque el pañuelo que autorice la salida del toro. Si no saca el pañuelo, no hay animal, y por tanto, no habría muerte en esta canción.  

La voz lírica se recrea en estos momentos previos a la salida, parando el tiempo, con el objetivo de seguir engordando el drama.

El lenguaje recuerda al de los poemas más exaltados del Romanticismo, gracias a la acumulación y repetición desmesurada de palabras (Por Dios señor presidente, por Dios, por Dios no saque el pañuelo). En dos versos aparecen tres “Por Dios”.

El narrador está muy perturbado, porque se da cuenta de que la tragedia está cada vez más cerca. De ahí ese tono de desesperación, con anáforas (los dos primeros versos del estribillo empiezan por “Por Dios”) imperativos (no saque) y frases entrecortadas (aunque el chiquillo es valiente, pué haber…pué haber un día de duelo).  

A la voz poética le cuesta articular los sonidos, le cuesta hablar, le cuesta terminar las palabras y las frases (“pué” en lugar de “puede”). La apócope (pérdida de elementos finales de la palabra) está al servicio del dramatismo.

El narrador advierte al presidente de lo que puede pasar. En las grandes tragedias hay siempre oráculos que vaticinan y hacen advertencias. Lo que pasa es que el narrador no es un personaje, y por tanto, no puede influir en el desarrollo de la historia. Estas súplicas solo existen en la imaginación del narrador, no en la acción. Por eso no son efectivas. El narrador sabe todo pero no puede hacer nada por evitar la cogida.

Estos miedos y advertencias del narrador representan los sentimientos de los familiares de los toreros. Tened en cuenta que madres/novias/hermanas lo pasan mal viendo a un ser querido torear, ya que con cada toro, se están jugando la vida y están expuestos a que les pase algo malo.

Por eso, los familiares son los sufridores de los festejos taurinos. Esto se ve en el primer estribillo: cuando el miedo las agobia dos mujeres afligidas: una madre y una novia

La segunda parte de la canción (estrofa+estribillo) corresponde al momento de salida del toro. La descripción del protocolo de la corrida es realista y dinámico: Sonó el clarín y en toro está en la arena.

El sujeto (el clarín) se pospone al verbo (sonó), dando un toque de solemnidad y rotundidad a la situación y provocando efectos sensoriales (el clarín es un ruido típico de la fiesta nacional). El narrador quiere trasladar el ambiente típico al receptor, sin ningún tipo de adorno retórico.

El polisíndeton realza la acumulación de escenas, como si estuviéramos asistiendo a una pequeña película, detallando todos y cada uno de los pasos del protagonista: Sonó el clarín Y está el toro en la arena. Y al ruedo se ha tirado el maletilla.

El sujeto se sigue posponiendo al final de la frase (el maletilla), anteponiendo el circunstancial de lugar (al ruedo) y el verbo (se ha tirado), con el objetivo de enfatizar la escena y recrearse lentamente en ella. El hipérbaton retarda el ritmo de un texto y le da cierta intriga.  

La espectacularidad del momento creado (el posible “morbo trágico”) se fusiona con el realismo y costumbrismo del ambiente, ya que la voz poética hace alusión a faenas y técnicas del toreo: que empieza temerario la faena, citándolo en un pase de rodillas.

El complemento predicativo antepuesto al verbo (temerario) realza ciertas actitudes e impresiones subjetivas que van ligadas al mundo taurino (para mucha gente, los toreros son valientes por enfrentarse al peligro del toro). Y eso causa admiración, fascinación, respeto…

El costumbrismo se tiñe de elementos literarios gracias a las metáforas (la plaza es un fanal de azul y oro). Un fanal es una especie de farol o lámpara que se pone a los faros y los barcos como señal nocturna. Esto significa que la plaza está encendida, el ambiente es masificado (hay gritos, voces, murmullos, alboroto, aplausos, vítores). Es el ruido y atmósfera típica de los espectáculos en los que acude mucha gente y se lo pasan bien. La corrida está en su máximo esplendor y se nota que hay jolgorio y jaleo.

Al final de la segunda estrofa asistimos al trance patético, es decir, al momento más truculento de la historia: el toro embiste al maletilla y lo mata. Se resuelve en tan solo tres versos.

La escena conmociona al público presente en las gradas. Ya hemos dicho que la plaza es un fanal (un farol). La secuencia de la cogida conlleva la rotura y el desquebrajamiento de ese objeto. En otras palabras: la estampa provoca tanto horror, angustia y miedo en el público que el faro se rompe, no aguanta la presión de lo sobrecogedor del momento

Esto se representa con imágenes y comparaciones violentas: La plaza es un fanal […] y un grito lo rajó como un cuchillo al ver entre los cuernos de aquel toro, vencido por la muerte al chavalillo

Como veis, la copla representa de una manera explícita la imagen del chico fallecido. En otras tragedias, los momentos crueles y feos, quedan fuera del texto, ya que para muchos autores resulta poco decoroso manifestar explícitamente elementos sórdidos y desagradables (sangre, cadáveres, accidentes…).

Pensemos en otras canciones trágicas ya analizadas como María la Portuguesa o Lola Puñales. En ellas, el trance patético (asesinato) se pasa por alto. No se detalla. Sabemos que pasa, pero no asistimos al momento en directo.

En cambio, en El maletilla se representa en un primer plano el elemento morboso (la cogida del toro y la imagen del muchacho muerto). Son formas diferentes de concebir la tragedia. Estamos ante una tragedia más explícita, ruidosa, altisonante y efectista.

Las repeticiones (vencido por la muerte, por la muerte al chavalillo) marcan la tensión y conmoción del momento. Cuando estamos tocados emocionalmente nos cuesta hablar, articular palabras, ligar la sintaxis. Las palabras no fluyen. Es tan doloroso lo que se ha visto en el ruedo que cuesta digerirlo y transmitirlo.

Se trata de un efecto buscado por el propio autor. De hecho, podéis ver que la estructura sintáctica resulta engorrosa, con muchos complementos no necesarios en medio (entre los cuernos de aquel toro), repeticiones (por la muerte, por la muerte) y alteraciones de orden (“al ver vencido por la muerte al chavalillo” en lugar de “al ver al chavalillo vencido por la muerte” que es más natural). El dramatismo es máximo.

En el segundo estribillo asistimos a las lamentaciones post-mortem. El narrador se dirige al presidente otra vez (Por Dios, señor presidente) y le reprocha haber sacado el pañuelo (¿Por qué sacó usted el pañuelo?). Si no hubiera sacado el pañuelo, el toro no habría salido, y por tanto, no hubiera habido tragedia.

A pesar del momento adverso, el narrador usa la marca de cortesía en el tratamiento (Usted).

Percibimos un contraste con respecto al primer estribillo. En la primera parte la voz poética hacía una advertencia (no saque el pañuelo porque puede pasar X cosa). Ahora vemos una especie de reproche-lamento (por haber sacado el pañuelo ha pasado lo que ya advertía antes).

No obstante, repito lo de antes: el narrador no es un personaje, y por tanto, no interviene en la historia. Se dirige al presidente como forma de dar dramatismo (parecido a lo que hacía un juglar en la épica medieval), pero su contenido no tendrá repercusión en la acción. No puede parar la muerte del matetilla.

Un recurso habitual en este tipo de poesía trágica es convertir lo truculento, lo feo y lo desagradable (la sangre del chaval corneado por el toro) en una metáfora estética: La sangre de aquel valiente sembró un clavel en el suelo. El clavel y la sangre comparten un rasgo común: el color rojo.

El objetivo es homenajear, vitorear, elogiar la figura del torero. De todas formas, eso de mezclar lo sórdido con lo bonito, crea un efecto bastante grotesco y rocambolesco.  

Si en el primer estribillo se hacía alusión al miedo de los familiares (se pasa mal viendo a una persona que quieres jugueteando con la muerte), ahora se ve representado el dolor, la angustia y el miedo por perder a un ser querido: Y están viendo su agonía cuando el miedo las agobia dos mujeres doloridas: una madre y una novia.

El dolor se dramatiza con una metáfora de tono exclamativo e interjeccionado: Ay, qué cuchillo de hielo. La tragedia no solo es terrible para el que la sufre, sino también para el que la contempla. El espectador se identifica con la víctima y sufre al ponerse en su lugar (empatía)

En cuanto a la métrica, hay que decir, que tanta repetición provoca pequeños desajustes en el cómputo silábico de los versos. No obstante, si eliminamos esas reiteraciones, el esquema es sencillo.

-Las estrofas están formadas por versos endecasílabos, que se agrupan en dos serventesios: 11A 11B 11A 11B

-Los estribillos están formados por versos octosílabos, que forman dos cuartetas: 8a 8b 8a 8b.

Hay un verso que queda despegado de los demás, que es el último (“Ay, qué cuchillo de hielo”). No obstante, rima con el segundo y el cuarto (hielo-pañuelo-duelo).

lunes, 30 de agosto de 2021

Amigo conductor: la copla de Perlita de Huelva que invita a tener precaución en la carretera

Aprovechando que estamos en días de operación salida y entrada de las vacaciones de verano, nos viene como anillo al dedo analizar el tema más emblemático de Perlita de Huelva: Amigo conductor.

Fue compuesto en el año 1969 por Felipe Campuzano. La letra es una apelación e invitación a la buena conducción. El yo poético recomienda a todos los conductores de España controlar sus vehículos con cautela y prevención para tener un viaje agradable y sin sobresaltos. Es el mensaje de la DGT hecho canción jejjeje.  



A todos los conductores, 

mi voz sirva de compaña, 

y al ritmo de los motores 

por vuestra ruta de España 

y le pido a San Cristóbal 

nuestro patrón tan divino 

que con sus manos os guíen, 

salvos a vuestro destino 


Precaución amigo conductor 

la senda es peligrosa 

y te espera tu madre o esposa 

para darte su abrazo de amor 

precaución amigo conductor, 

tu enemigo es la velocidad 

acuérdate de tus niños 

que te dicen con cariño, 

no corras mucho papa... 


Pulso firme en el volante, 

al peligro desafía 

tu lema es siempre adelante 

sin descanso noche y día, 

pero al fin de la jornada 

te esperan con alegría 

y te llenara de orgullo 

al decir misión cumplida


Precaución amigo conductor 

la senda es peligrosa 

y te espera tu madre o esposa 

para darte su abrazo de amor 

precaución amigo conductor, 

tu enemigo es la velocidad 

acuérdate de tus niños 

que te dicen con cariño, 

no corras mucho papa...

.....................................................................

Se trata de una copla que tiene una función moralizadora y didáctica, pues pretende inculcar ciertas conductas en el receptor, que en teoría son positivas y beneficiosas (conducir con cuidado, para que no sucedan accidentes ni desgracias). Las muertes en carretera son una de las lacras del país. 

La gente que pasa muchas horas en la carretera (camioneros, transportistas, conductores de autobús, taxistas, padres de familia que realizan largos viajes entre dos puntos geográficos, sea por vacaciones o por motivos laborales) se emocionaban cada vez que salía este tema por la radio. Se sentían muy identificados con el contenido de la letra

Cuando se cantaba esta copla en pleno viaje, muchos conductores se concienciaban de lo peligroso que era el oficio de conductor, y eso les servía para bajar la velocidad del vehículo y poner más atención a las diferentes normas de tráfico. 

En la primera estrofa, el yo poético se dirige de manera explícita a un colectivo concreto, el de los conductores: A todos los conductores, mi voz sirva de compaña al ritmo de los motores por vuestra ruta de España. 

La voz lírica invade el espacio del receptor con el objetivo de darle consejos. Tened en cuenta que muchos camioneros realizaban el viaje en absoluta soledad, sin ningún tipo de compañía. Escuchar música les servía no solo para dinamizar y hacer más alegre y divertido el viaje, sino también para abrir una vía comunicativa y sentirse acompañados (aunque fueran como oyentes). 

Como veis, se establece un pequeño juego semántico entre el ritmo del poema y de la canción (ritmo musical) con el ritmo del motor del vehículo. 

El uso del posesivo en segunda persona del plural (vuestra ruta) permite universalizar la copla y hacer que todos los conductores se identifiquen con el mensaje, sea cual sea el lugar en el que se encuentran. Es un poema dirigido a cualquier persona vinculada al mundo del transporte

Ya sabéis que un elemento bastante recurrente en la canción española de esta época es la alusión a elementos religiosos (Dios, los santos, la virgen…). Lo religioso se considera algo valioso y trascendental en una sociedad conservadora como la de los 60. 

Cuando había que pedir o desear algo, un recurso habitual era ampararse a la religión, a la fe, con frases del tipo “Pido a Dios”.  En este caso, se nombra a San Cristóbal, que es el patrón de automovilistas, taxistas, camioneros y conductores en general. Y le pido a San Cristóbal, nuestro patrón tan divino, que con sus manos os guíen salvo a vuestro destino. 

La aposición posee un componente explicativo y didáctico, para que la gente que no sepa quién es San Cristóbal, conozca esta información (nuestro patrón divino). 

Con el posesivo en primera persona del plural (nuestro) el yo poético, además de emisor (voz lírica), hace también de receptor, acaba formando parte de la experiencia creada, catalogándose también como conductor, y hablando de igual a igual. 

Es una forma de dar poder retórico y fuerza al discurso para que el receptor se conciencie del contenido de la canción (es importante conducir con cuidado), además de conseguir una mayor empatía con el auditorio. Al hablar como si fuera un conductor, el resto de conductores (por tratarse de un colega de la profesión) van a estar más atentos 

Para transmitir una doctrina, se necesita no solo hablar bien y con propiedad sobre algo que es de sentido común, sino también, ganarte la atención y simpatía del oyente. La intención de la voz poética es beneficiosa y positiva. Está deseando algo bueno y bonito al oyente: que el viaje salga bien y todos lleguen sanos y salvos a sus destinos

En el estribillo se desarrolla este componente doctrinal. Es la parte más emblemática de la copla (Precaución, amigo conductor). 

Para transmitir una enseñanza, es necesario convencer, ser creíble, dar argumentos que inciten a la buena conducción: 

Uno de los mecanismos consiste en hacer hincapié en los peligros y aspectos negativos que entraña el mundo de las carreteras y de los coches. Esto se consigue mediante la metáfora (Tu enemigo es la velocidad). Conducir rápido no puede traer nada bueno

Algunos enunciados resultan claros, rotundos, explícitos y concisos (la senda es peligrosa). En la sencillez está la clave. Escuchando estas advertencias, el receptor sabe que tiene que conducir con cuidado, sobre todo en curvas, adelantamientos, cruces…

Otro mecanismo consiste en la apelación a la realidad más íntima e inmediata del receptor, con el objetivo de activar sus sentimientos más afectivos hacia las cosas que más quiere (la familia, la mujer, los hijos, los padres...). 

Se trata de un procedimiento efectista, ya que se está aludiendo a cosas muy importantes, como son los seres queridos. Acordarte de la gente que quieres es una forma de que la razón se imponga a la locura, pues sería terrible para la familia que te pasara algo en la carretera: Te espera tu madre o esposa para darte un abrazo de amor, Acuérdate de tus niños que dicen con cariño no corras mucho papá. 

Como veis, la incorporación de un estilo directo con voz filial (no corras mucho papá) da poder retórico al texto, ya que permite al receptor recordar y esbozar con ternura momentos de su vida cotidiana. Evocar escenas placenteras y entrañables es un argumento para que el conductor ponga precaución en su tarea. Es una manera de decir “si no lo haces por ti, hazlo por ellos”. 

Yo pienso que este tipo de imágenes literarias son mucho más poderosas que esas estampas de sangre y cadáveres que la DGT pone en la televisión cada año. 

Esta canción te pone los bellos de punta sin necesidad de recurrir a elementos sórdidos o desagradables (cifras de muertos, colisiones…). El arte puede conmocionar sin llegar a la truculencia. 

En la segunda estrofa, el yo poético homenajea y da ánimos a aquellas personas que se ganan la vida en la carretera. El oficio de camionero o conductor es muy duro, ya que requiere mucha atención, muchas horas de soledad, soportar condiciones climáticas adversas, malas infraestructuras…

Tened en cuenta que en los años 60 los coches no eran como los de ahora (no había calefacción, ni aire acondicionado, ni teléfonos móviles para llamar a la grúa en caso de avería, ni navegador…) y no existían esas autopistas que hay ahora. Algunos conductores tenían que conducir por rutas muy peligrosas. Por eso, esta copla es una forma de dar fuerza y animar al conductor. 

El oficio se describe como si fuera una hazaña épica y heroica: Pulso firme en el volante, al peligro desafía. Tu lema es siempre adelante, sin descanso noche y día.

Los imperativos se presentan de forma elíptica, sin verbos (“[ve] siempre adelante…”, “[ten] pulso firme…”, “[ve] sin descanso…”) y están cargados de emotividad gracias al hipérbaton (“al peligro desafía”, en lugar de “desafía al peligro” que sonaría mucho menos épico). 

La antítesis noche-día eterniza y mitifica la figura del conductor como si de un héroe se tratara. ¿Os acordáis de la canción del sembrador que analizamos el curso pasado en el especial de la Rosa del azafrán? En esta copla se mitificaba y exaltaba al campesino, como si fuera un ser trascendental y magnífico. Aquí pasa lo mismo, pero con el personaje del conductor.

Como todo héroe literario, el conductor tiene una misión o tarea que llevar a cabo, y cuando la cumple, consigue el orgullo, el honor o la satisfacción, que son valores fundamentales de la épica: Al fin de la jornada, te esperan con alegría y te llena de orgullo decir misión cumplida. 

Esto recuerda a la novela de caballería. Los caballeros medievales, una vez terminaban y vencían en la batalla, se reunían con su dama y disfrutaban de ella. La amada era el premio a todo su esfuerzo. En el caso del conductor, no se especifica que la recompensa sea una mujer, pues la tercera persona del plural le da un carácter indeterminado (te esperan con alegría). 

Aquí, cada uno pondrá el premio que quiera (la familia, la mujer, los hijos, el hogar…). Después de una dura jornada de trabajo, los camioneros están deseando volver a casa para reencontrarse con sus seres queridos. Después de todo esfuerzo siempre llega una recompensa. 

Métricamente, cada estrofa está formada por la unión una cuarteta (8a 8b 8a 8b) y una copla (8- 8a 8- 8a) 

El estribillo combina versos de arte mayor (y te espera tu madre o esposa) y arte menor (la senda es peligrosa). 

A lo largo de los 9 versos se producen rimas entre los versos 1, 4 y 5 (conductor, amor, conductor), 2 y 3 (peligrosa-esposa), 6 y 9 (velocidad-papá), y 7 y 8 (niños-cariño). 

viernes, 6 de agosto de 2021

Banana Republic (Ana Belén): el país en el que todo el mundo siente la plenitud y la libertad

La canción de hoy data del año 1980. Pertenece al género pop. Fue interpretada por Ana Belén en su disco Con las manos llenas. Se trata de Banana Republic, un tema que describe un mundo utópico, idílico, perfecto, en el que sus habitantes, a pesar de ser unos incomprendidos por la sociedad y no encajar en ella, se sienten libres, felices y realizados.


Existe un país en los trópicos

Donde el sol es un sol de verdad
Ya la sombra de bosques exóticos
Imagínate lo bien que se está

Los locos que el mundo no traga
Nos juntamos al anochecer
Dando vueltas a un sueño probable
A un amor que no ha podido ser

Y mientras el mundo se queda
Transitando por la misma vía
Aquí estamos rueda que te rueda
Ahuyentando la melancolía

Cazamos al vuelo a las lágrimas
Las bebemos con vino y con miel
Y aprendemos la risa del cómico
Y salvamos así la piel

Existe un país en los trópicos
Donde a veces el frío es mortal
Cuando un alma se enferma de veras
Por anemias de libertad

Allí le ponemos dos alas
Le enseñamos de nuevo el vuelo
Y aparece de repente el sol
Calentando nuevamente el cielo

Y mientras el mundo se queda
Transitando por la misma vía
Aquí estamos rueda que te rueda
Ahuyentando la melancolía

Cazamos al vuelo a las lágrimas
Las bebemos con vino y con miel
Y aprendemos la risa del cómico
Y salvamos así la piel

..........................................................................

El comienzo del poema recuerda al de un cuento, una leyenda o un relato maravilloso: existe un país en los trópicos...

Estas narraciones se circunscriben a un mundo imaginario, inventado, soñado, en definitiva, un mundo totalmente alejado de la realidad (ficción). En esta canción se habla de un lugar tan ideal, tan bonito, tan impecable, tan paradisíaco (gente dichosa, plena, sociable, alegre, libre, que sabe gestionar su psique...) que es imposible que lo podamos encontrar en la vida real. No obstante, el yo poético, necesita darle apariencia de verdad, credibilidad, verosimilitud, como si ese lugar existiera realmente. Se trata de hacer pasar una utopía por realidad, como sucede en el cuento.

El yo poético crea un marco geográfico paradisíaco y bucólico. Para que la gente viva feliz, es necesario que ese lugar sea el más bello del mundo, en armonía con la Naturaleza (sol, playa, bosque, calor…): existe un país en los trópicos, donde el sol es un sol de verdad. Se trata de un prototipo de paisaje de latitudes sureñas y tropicales, con una base real.

En lugares de latitud baja (10-20 grados) la luz solar llega todos los días con la misma intensidad. Los días duran 12 horas tanto en invierno como en verano. Las temperaturas son óptimas, ni muy altas ni muy bajas (25ºC), y apenas varían durante el año. Perfectas para darte buenos baños y tomar bien el solecito. El astro rey en estas latitudes sube casi al cénit, por lo que el calor está asegurado. Es el lugar ideal para cultivar piñas, aguacates, mangos, plátanos

Es el arquetipo que todos tenemos de paraíso. El yo poético se recrea en elementos naturales placenteros y agradables: y a la sombra de bosques exóticos…En un lugar en el que hace calor, estar a la sombra de los árboles es el cobijo perfecto, rodeado de vegetación.

La voz lírica busca trasladar al receptor a esa atmósfera amena y atractiva, para que la goce, mediante el imperativo, y un tono cercano a la exclamación exaltadora: imagínate lo bien que se está. Así, los oyentes, sentimos esa endivia sana que nos empuje a decir: yo quiero ir a allí: sol, calorcito, bosque, jejjejeje

La redundancia (donde el sol es un sol de verdad) realza la calidad de la luz solar en la zona tropical. La luminosidad que hay en el ecuador no tiene nada que ver con la de la zona polar. Si nos vamos a ciudades del norte de Europa (especialmente, los países nórdicos) veremos que a esas latitudes tan altas, el sol no sube tanto en la esfera celeste, y por tanto, la luz y el calor no pueden ser la misma que en los trópicos. Por eso, el sol tropical siempre será más intenso.

Mediante el circunloquio el yo poético alude a la gente inadaptada (los locos que el mundo no traga). Es una forma eufemística de designar a aquellas personas que no siguen las convenciones sociales y culturales de la mayoría. Usar palabras como “marginal”, “desplazado” o “relegado” quedaría políticamente incorrecto.

Se prefiere dar un rodeo empleando una forma poética y personificada (el mundo no traga), la cual aporta un matiz de subjetividad, posicionándose la voz lírica a favor de la minoría social. La culpa no es de estos individuos que no se adaptan, sino de la colectividad (el mundo) por no respetarlos ni aceptarlos.

La sociedad nos impone una serie de parámetros o condiciones (costumbres) que la mayoría de la gente está dispuesta a seguir, sin cuestionarlas (cásate, ten hijos, casa, trabajo), pero hay otros, que son unos rebeldes y se niegan a pasar por el aro. Quieren vivir a su rollo, a su manera, siguiendo sus ideales que pueden ser igual de válidos y efectivos.

El yo se centra en todas estas personas que optan por modos de vivir alternativos, diferentes, que se apartan de los convenios establecidos desde la tradición: los locos que el mundo no traga nos juntamos al anochecer. Hay un pequeño guiño a la figura del modernista, del bohemio, del decadentista, que como sabéis su momento favorito es la noche.

Estas personas inadaptadas sufren muchísimo. Tienen proyectos e ideales muy claros. Saben lo que quieren. El problema es el entorno, la sociedad, el medio, que les impiden cumplir sus voluntades. La gente critica, juzga, margina, aparta, cuestiona al diferente, al raro.

Querer algo y no poder conseguirlo es lo más doloroso que hay. Estos individuos jamás podrán ser felices. Gastan su energía mental deseando cosas (dando vueltas a un sueño probable, a un amor que no ha podido ser), y no pueden ver materializadas sus pasiones, aspiraciones y pretensiones.

El paralelismo representa aquellas realidades imposibles de llevar a cabo en el mundo real: sustantivo (sueño, amor) + complemento adjetival (probable, que no ha podido ser).

Las ideas, planes, intenciones y propósitos están (el término “probable” implica opción de que existan). Lo que no hay es forma de plasmarlos en la vida (no ha podido ser). De nada sirve tener deseos y no cumplirlos. La felicidad es imposible.

En el estribillo se plantea un contraste u oposición entre lo mayoritario y lo minoritario, lo usual y lo raro, lo convencional y lo peculiar, lo corriente y lo excéntrico. La conjunción subordinada temporal marca la dicotomía: MIENTRAS el mundo se queda navegando por la misma vía, aquí estamos rueda que te rueda ahuyentando la melancolía.

El sujeto de la oración subordinada (el mundo) posee una extensión semántica amplísima, ya que pretende abarcar a la mayor cantidad de seres humanos posibles. En definitiva, el referente se aplica sobre un porcentaje altísimo de la humanidad. Casi todas las personas siguen las mismas pautas, comportamientos, mentalidades, actitudes, costumbres…

Por el contrario, el sujeto de la oración principal está elíptico, en primera persona de plural (nosotros). El referente se aplica sobre una minoría concreta, sobre unos pocos seres que se apartan del resto, sobre un grupo elitista de personas (entre los que se encuentra el yo poético) que optan por modos de vivir totalmente distintos a los de la masa.

El fluir de la vida humana se representa metafóricamente con un camino, por influjo de la poesía de Jorge Manrique y Antonio Machado: el mundo se queda transitando por la misma vía. Existir (vivir) consiste en recorrer una senda.

Tener una mentalidad cerrada implica hacer esa ruta sin salirse de los límites, siguiendo el trazado, cumpliendo los cánones y normas sociales establecidas, sin desviarse ni un ápice. Por lo general, la sociedad nos invita a ser rígidos e invariables a la hora de ejecutar nuestros actos

El yo poético se niega a ser uno más. No quiere dejarse llevar por estas convenciones. No le guste el orden, no le gusta la estabilidad, no le gusta hacer lo que todo el mundo hace, no le gustan las imposiciones, no le gustan los proyectos a largo plazo. Siente que pierde su libertad.

La expresión reiterativa (rueda que te rueda) implica un sistema de vida más caótico, caprichoso e impredecible. Hay gente que plantea su existencia dando tumbos de acá para allá, experimentando todo tipo de contextos (a veces opuestos), yendo de un lado a otro, en ocasiones sin tener las ideas claras. No son felices prefijando y guionizando sus actos. Viven en el momento. Prefieren salirse de los límites establecidos en ese camino de la vida y hacer sus propias rutas, alejándose de las pautas mayoritarias.

Por supuesto, esta forma de vida no es fácil, ya que supone un reto y una lucha constante contra el mundo. Las dificultades, obstáculos y trabas generan sentimientos negativos y estados anímicos nocivos a los que hay que evitar llegar, tal como se ve en la personificación: ahuyentando la melancolía

La segunda parte del estribillo recoge una filosofía de vida, que todo el mundo que lucha por ser uno mismo debería practicar para no caer en la tristeza, el desencanto o el dolor. La voz lírica describe la manera idónea de reaccionar ante las adversidades, con el objetivo de no alcanzar un estado de depresión que nos arruine la vida.

Es una especie de consejo, recomendación o sugerencia que todos nosotros deberíamos aplicar en nuestras vidas para afrontar los momentos duros. No se trata de una orden, sino de una invitación envuelta en una declaración de intenciones: cazamos al vuelo las lágrimas, las bebemos con vino y con miel, y aprendemos la risa del cómico y salvamos así la piel.

Esto significa que no debemos dejarnos llevar por la pena y el dolor. Hay que darle la vuelta a las situaciones en las que nos pone la vida y convertir lo negativo y perjudicial, en positivo y reparador.

Las lágrimas, de sabor amargo, son una metáfora de lo pernicioso y dañoso. El vino y la miel, de sabor dulce, son una metáfora de lo placentero y agradable. Si nos dejamos llevar solo por las cosas malas, la vida es un infierno. No se podría vivir así. En la existencia humana también hay momentos felices que merecen la pena. Hay que saber identificar esas cosas buenas que forman parte de la vida, y disfrutar de los elementos maravillosos que son muchos.

No se puede mirar todo desde una perspectiva dramática y trágica. Cuando haya algo que no nos gusta es fundamental saber reírse, tomárselo con humor, no darle tanta importancia ni trascendencia. ¿Por qué ofuscarse y tomárselo todo tan a la tremenda y gastar nuestra energía vital?

En vez de llorar y sollozar, lo mejor es la carcajada, el alborozo, la chanza: y aprendemos la risa del cómico. Hay que saber reírse hasta de nuestra propia sombra. Si nuestro amigo llega tarde a una cita y te cansas de esperarlo, en lugar de quejarte y protestar, disfruta esos minutos de espera viendo pasar a la gente, el sol, los pájaros, y ríete de su tardanza, nunca te cabrees.

Este es el mensaje que se intenta transmitir en esta canción. No hay que tomarse las cosas de una forma tan tremendista. Hay que relajarse, actuar con calma y mirar las cosas con la sonrisa en la cara.

¿Y cuál es el objetivo de todo esto? Pues tener una salud mental de hierro. Los disgustos no son buenos para el cuerpo y para el alma. Convierten la vida en un calvario. Si nos tomamos la vida como plantea el yo poético, alcanzaremos la plenitud, y evitaremos vivir en un estado eterno de amargura, sufrimiento y tormento, tal como se refleja con la metáfora: y salvamos así la piel.

La piel tiene valor metonímico, ya que se alude a un elemento superficial y externo (la piel, que forma parte del cuerpo humano) en vez del elemento profundo e interno (el alma). Poniendo una sonrisa en nuestra vida, nuestro espíritu estará sano, y evitaremos caer en la enfermedad de la depresión.  

En la segunda estrofa el plano de lo espiritual predomina sobre el físico y material. De nada sirve vivir en un paraíso externo (en ese país tropical, con bosque, playa, sol…) si nuestra alma no se encuentra feliz. Puedes vivir en el lugar más bello del mundo y ser la persona más desgraciada del mundo. De ahí la paradoja: existe un país en los trópicos (temperatura alta) donde a veces el frío es mortal (temperatura baja)

El trópico, por naturaleza, es la zona más calurosa del planeta. Sin embargo, el alma de muchas personas se encuentra fría, infeliz, triste. El sentimiento aparece enfatizado con un adjetivo personificado (mortal). La depresión te puede acabar matando.

La degradación del espíritu humano queda muy bien representada con la metáfora de la afección física: cuando un alma se enferma de veras por anemia de libertad.

La anemia es una enfermedad del cuerpo (falta de hierro en sangre). El alma humana, al igual que el cuerpo, puede enfermar si no se cuida. Nosotros, como seres humanos, tenemos la obligación de realizarnos, de cumplir nuestros deseos y pasiones. Como personas libres que somos, hay que luchar por conseguir lo que queremos. Un ser humano que no tiene libertad para decidir qué hacer con su vida y culminar sus voluntades, es una persona ENFERMA, con anemia de libertad. Nadie debe cortarnos nuestras ilusiones y proyectos.

Ese marco geográfico bucólico y edénico de la primera estrofa (país tropical) necesita completarse con un estado anímico pleno (realización personal). De lo contrario, el frío y la falta de sol no desaparecerán, y los habitantes de dicho país no estarán satisfechos ni felices

El yo poético se convierte en una especie de profeta, sabio o maestro, que lucha para que esa gente que tiene ideales, pero por diferentes circunstancias ha perdido las ganas y esperanzas de alcanzarlos (depresión), recupere la ilusión y la energía para poder cumplirlos. Esto se expresa con metáforas relacionadas con la libertad: allí le ponemos dos alas y le enseñamos de nuevo el vuelo.

Las alas y el vuelo representan el libre albedrío: los seres humanos necesitan desarrollarse, hacer lo que quieran con su vida, tomar decisiones hasta crear una existencia a su gusto, culminar sus voluntades y pasiones. Y eso depende de cada uno de nosotros. Está bajo nuestro control.

Este es el mensaje que la voz lírica quiere transmitir con esta canción: hay que luchar por lo que queremos y así alcanzar nuestra felicidad.

De esta manera, el marco espacial adquiere también su máxima plenitud, tal como se expresa en la metáfora lumínica: y aparece de repente el sol, calentando nuevamente el cielo. Ahora sí el cuerpo y el alma se encuentran en conexión. Lo físico y lo espiritual van de la mano: un país bello, tropical, paradisíaco habitado por gentes felices y plenas.

La locución adverbial “de nuevo” y al adverbio “nuevamente” hacen referencia a los propios altibajos emocionales del ser humano. Hay veces que nos venimos abajo y perdemos las ilusiones y esperanzas en lograr nuestros deseos. Y otras, resurgimos de nuestras cenizas, nos comemos el mundo, nos aferramos a nuestros proyectos y luchamos por conseguirlos. Unas veces mejor (sol), y otras peor (frío). El humor es variable. De ahí esos cambios tan bruscos y súbitos (de repente). En función del contexto, hay veces que estamos arriba y otras abajo (anímicamente hablando).

Lo que está claro es que en esos momentos de bajón, hay que apoyarse en las cosas positivas, que son muchas. La vida está llena de placeres humanos y materiales, y merece la pena pasar por este proceso. Las lágrimas amargas pueden convertirse en dulces sorbos de vino y miel si sabemos tomarnos las cosas de cierta manera.

Predominan los versos de arte mayor, ya sean eneasílabos (los locos que el mundo no traga), decasílabos (donde el sol es un sol de verdad) y endecasílabos (y aprendemos la risa del cómico).

En la primera parte del tema las estrofas son serventesios, es decir, 4 versos de arte mayor que riman primero con tercero (trópicos-exóticos) y segundo con cuarto (verdad-está).

En la segunda parte y los estribillos se pierde la rima entre primero y tercero (lágrimas-cómico)


martes, 27 de julio de 2021

La gente: una copla que habla del poder destructivo de los chismes y cotilleos

Aunque el tema del día anterior nos presentara a la Sebastiana como una señora divertida, entrañable y carismática, hay que reconocer que aguantar a una persona así las 24 horas del día colmaría la paciencia del mismísimo santo Job

Esto es lo que le pasa a la protagonista de la canción de hoy, una mujer que está hasta las narices de los chismes y cotorreos que los vecinos lanzan de ella. Al final, todas esas murmuraciones y habladurías del barrio han dado lugar a una serie de bulos y falsos rumores sobre la muchacha, que han provocado la separación con su amado.

Hoy vamos a analizar una copla por seguidillas flamencas que Marifé de Triana popularizó en el año 1961, y se titula La gente



No hubo nunca una razón

Pa murmurar de María

Vivía con ilusión,

Porque un hombre la quería.

 

Pero la gente se lo ha inventao

Sale de noche, tiene otro amor,

Tanto la gente lo comentaron,

Que hasta ella misma se lo creyó.

 

La gente, tiene la gente,

Maldita la condición

De que no habla frente a frente

Y murmura sin razón.

En la silla del tormento

No hay dolor como este mío

Pero lo que yo más siento,

Es que tú te lo has creído

Por mí ya podéis hablar,

Por que me es indiferente,

Para bien o para mal,

Yo no me dejo llevar

Por lo que dice la gente.

 

Ya podéis hablar de mí

Por que a ningún hombre quiero

Ahora sí podéis decir,

Que me sobra el mundo entero.

 

Todos presumen de estar a mi lao,

Tiene dinero, que guapa estás

Maldita gente que lo ha notao,

Sólo me quiere resucitar

 

La gente, tiene la gente,

Maldita la condición

De que no habla frente a frente

Y murmura sin razón.

En la silla del tormento

No hay dolor como este mío

Pero lo que yo más siento,

Es que tú te lo has creído

Por mí ya podéis hablar,

Por que me es indiferente,

Para bien o para mal,

Yo no me dejo llevar

Por lo que dice la gente.

...................................................................

La protagonista de la canción (María) es una mujer normal y corriente, de vida aparentemente sencilla y ordenada, feliz con su novio de siempre. Sin embargo, un buen día, las vecinas le dan a la lengua, y sin ningún tipo de fundamento lógico, se inventan un bulo sobre la chica

Este bulo comienza a difundirse por el entorno: que si María sale a las tantas de la noche, que si María está manteniendo una relación a escondidas con otro hombre, que si le es infiel a su novio…

Aunque esto, en principio, es solo un rumor (falsas conjeturas, pues no hay ningún tipo de prueba que acredite que la muchacha haya hecho tal cosa), la bola se va haciendo cada vez más grande, y la gente, por el camino, va manipulando y falseando la información (añadiendo nuevas cositas, mentirijillas, inventando datos…).

Al final, todo esto pone la vida de María patas arriba, ya que el novio pone fin a la relación.

Este argumento es el pretexto para dar una visión negativa de la gente, la cual, con sus cotilleos, marujeos, habladurías o chismorreos puede acabar haciendo mucho daño.

En la primera parte del tema se presenta a la protagonista como una mujer de orden y gran discreción. La doble negación adverbial enfatiza el prestigio que tenía María antes de producirse el episodio de los chismes: NO hubo NUNCA una razón pa murmurar de María.

Como veis, la muchacha tenía una reputación impecable (era la típica mujer de la que apenas se podía reprochar nada, ya que era una chica decente en esta época).

El narrador enfatiza el estado de dicha (buenaventura) que tiene María al empezar la historia: Vivía con ilusión porque un hombre la quería. Está enamorada y vive con la persona que quiere.

Hacer hincapié en su estado de felicidad es muy importante, para luego crear el contraste con el estado de desdicha. La protagonista (una buena persona) pasará de la felicidad a la infelicidad por culpa de la gente, de una manera injusta. Eso es lo que crea el dramatismo en esta copla.

En la siguiente estrofa se produce el episodio de los cotilleos. El efecto del fluir de los rumores y habladurías sin sentido tomando como fuente (origen de los bulos) la boca de la gente se consigue con la enumeración en asíndeton: Pero la gente se lo ha inventado: sale de noche, tiene otro amor.

La enumeración es abierta, lo cual significa que la gente habló muchísimo de María y dijo muchas cosas de ella. Esto es solo una muestra. La gente es tan mala que puede inventarse cualquier cosa. En este caso, un ligue.

El verbo inventar implica una noción de creatividad, es decir, la gente no se limita a contar con objetividad cosas que ha visto, sino que añade otras nuevas, manipula, falsea, engaña, tergiversa, se hace peliculitas, poniendo dosis de imaginación.

El mundo real es tan aburrido para la humanidad, que necesita inventar nuevos mundos con el objetivo de crear emoción, morbo (aunque sea a costa de terceras personas). Es como el mundo rosa de la prensa del corazón, pero aquí con una persona anónima. La gente está asistiendo a una especie de película u obra teatral (ella es feliz, luego es abandonada por el novio…).

La oración subordinada consecutiva intensifica la cantidad de chismes que inventó la gente en torno a este asunto: Tanto la gente lo ha comentado que hasta ella misma se lo creyó. De tanto hablar y repetir algo, una mentira se ha convertido en verdad (en el contexto del barrio).

El circunstancial de cantidad (tanto) se adelanta a primera posición oracional (hipérbaton), con el objetivo de dar una visión de la gente morbosa y marujona, ya que parece que la historia de María se ha convertido en algo central e imprescindible en sus vidas.

En el estribillo, la protagonista se muestra enojada con estos acontecimientos y lanza una serie de maldiciones e injurias a la gente: Maldita la condición del que no habla frente a frente y murmura sin razón.

Como veis, se establece una antítesis entre los verbos hablar y murmurar, con el fin de configurar una imagen cobarde y pusilánime de la gente. A las personas les gusta lanzar bulos y chismes, pero siempre de espaldas a la víctima, cuando esta no puede defenderse. A estos individuos les gusta darle a la lengua a un nivel bajo (con las vecinas, amigas del barrio, conocidos, poniendo a parir al prójimo…), pero luego, cuando tienen delante a la persona de la que hablan, no son capaces de decirlo a la cara.

Esto, por desgracia, es bastante común en nuestra sociedad: muchas personas de cara al público critican y repudian el mundo del cotilleo (no me gusta el Sálvame, yo no veo la tele, yo no hablo de este tema…), pero luego, cuando están en un contexto de intimidad y comodidad son los primeros en tragarse la telebasura y sacar las vergüenzas del otro

Esta copla hace una critica de la hipocresía y doble moral de la gente, que va de santa delante de tus narices, y cuando tuerces la esquina ya te están clavando el cuchillo por detrás.

Como ya os he dicho, los chismes de la gente han hecho mucho daño a la protagonista, ya que han dado un vuelco a su vida (ruptura). Esto se refleja con metáforas que hacen alusión a métodos de tortura utilizados por la Inquisición: En la silla del tormento, no hay dolor como este mío.

El poema recurre a elementos altisonantes para dar dramatismo y fuerza a la copla. El uso de pronombres en primera persona (mío) también intensifica el lirismo

El estribillo incluye un reproche al novio, el cual, en lugar de confiar en su amada, se deja llevar por las habladurías de la gente. El muchacho piensa que María está siéndole infiel con otro hombre. Por estos motivos, decide poner punto final a la relación

Como consecuencia, María se lamenta de que su novio no haya confiado en ella: Pero lo que yo más siento es que tú te lo has creído.

Para muchas personas, la habladuría popular (lo que la gente piensa, habla, comenta), se convierte en fuente fiable de información, sin llegar a contrastarla o verificarla. Como si fuera el Padrenuestro jejjee. Se creen lo primero que escuchan sin ponerlo en duda.

Mientras que el novio es una persona que se deja llevar por el qué dirán y busca a toda costa mantener una buena imagen de cara a los demás (honor), la protagonista es todo lo contrario: pasa completamente de los chismes y se muestra fuerte ante los hechos: no va a dejar que las habladurías le hundan su autoestima. De ahí el tono desafiante que adquiere el discurso: Por mí ya podéis hablar porque me es indiferente

La antítesis marca la actitud de impasibilidad en el personaje de María: Para BIEN o para MAL yo no me dejo llevar por lo que diga la gente.

A la protagonista se la suda todo lo que diga la gente. Ella sabe que es mentira. Su pensamiento es claro: si buscamos caer bien a todo el mundo y tenemos miedo de lo que pueden pensar los demás, nunca seremos felices. No disfrutaremos de las cosas buenas de la vida (en este caso, el amor)

Si os dais cuenta, muchos de los versos del estribillo empiezan por un sonido oclusivo, bilabial, sordo [p]: Pero lo que yo…/Por mí ya podéis…/Para bien o para mal…/Por lo que dice…. Esto da fuerza y garra al discurso, ya que el personaje habla con convicción. Ella no quiere mostrarse débil ante la gente.

En la segunda parte del tema, la protagonista adopta una postura más irónica (fruto del enfado). La gente, lo que quería con todo esto es su ración diaria de morbo, de reality show, de espectáculo. Con la ruptura, ya han conseguido lo que querían. El objetivo era tener carnaza. Ya la tienen. El novio la ha dejado y ella ya está destrozada. ¿No queríais morbo? Pues toma morbo!!!!!!!!!

De ahí la actitud tan sarcástica al inicio de la segunda estrofa: Ya podéis hablar de mí, porque a ningún hombre quiero. Ahora sí podéis decir que me sobra el mundo entero

Este discurso tiene como objetivo hacer que la gente se sienta culpable por lo que ha pasado, ya que gracias a esos cotilleos se ha roto una relación que iba bien. Ella se hace la ofendida para que la gente se quede con la sensación de “la hemos cagado pero bien”. El hecho de decir, que ya no va a enamorarse de más hombres es un efecto para crear ese sentimiento de culpabilidad, en plan “me habéis arruinado la vida”. Los que tengan valores y empatía, harán un examen de consciencia.

Seguramente, muchos de vosotros detectéis una contradicción en el personaje. ¿Cómo puede ser que en el estribillo se haga la valiente y la fuerte y ahora en la segunda parte se haga la víctima? Muy sencillo: la segunda estrofa es solo un mecanismo retórico-irónico intencionado para que la gente se sienta culpable. Ella es fuerte. Lo de hacerse la víctima es para hacer que la gente reflexione sobre lo que ha hecho mal.

Esas invitaciones a seguir cotilleando es solo ironía: Ya podéis hablar de mí, Ahora sí podéis decir…. Las desinencias de segunda persona del plural (podeIS) sirven para que los vecinos se sientan aludidos, y se den cuenta de lo que han hecho.

En los siguientes versos María hace referencia a la hipocresía y doble moral de la sociedad. Cuando el daño ya está hecho, la gente se hace la simpática y va de buena persona contigo. Después de ponerte a parir e inventar chismes y bulos, cuando te ven por la calle, actúan de forma políticamente correcta (se muestran agradables, te dan ánimos, te elogian, te dicen cosas bonitas, se hacen los apenados porque la relación ha terminado…).

Son sentimientos no sinceros que se hacen para quedar bien. Eso se llama FALSEDAD. Resulta incoherente elogiarte a la cara cuando momentos antes te han estado criticando a las espaldas: todos presumen de estar a mi lado. Tienes dinero, qué guapa estás. La canción es un reflejo de la hipocresía.

Las metáforas antitéticas de la muerte y la resurrección representan muy bien ese modo de actuar de la gente: primero te destrozan y luego intentan reparar el daño de una forma falsa e hipócrita: Maldita gente que me ha matado y ahora me quiere resucitar.

Después de provocar un terremoto en tu vida, la gente intenta quedar bien contigo, como queriendo aliviar su consciencia. Hacen un poco de teatrillo compadeciéndose de ti para sentirse un poco mejor con ellos mismos, cuando realmente les da igual tu dolor.

Un poema con sesenta años de antigüedad refleja contextos de candente actualidad. Se transmiten verdades como puños jejjeje.

En cuanto al análisis métrico, podemos destacar lo siguiente:

-Las primeras estrofas de cada parte son cuartetas: 4 versos octosílabos (arte menor), en los que rima el segundo con el cuarto y el primero con el tercero

-Las segundas estrofas de cada parte son serventesios: 4 versos decasílabos (arte mayor) en los que rima el segundo con el cuarto y el primero con el tercero.

-El estribillo está formado por la combinación de dos cuartetas y una quintilla. La quintilla (de arte menor) posee este esquema: 8a 8b 8a 8a 8b

El habla resulta relajada con algún apócope (para<pa) y supresión de la d intervocálica (inventao, lao, notao).

En general, la sintaxis es sencilla e intuitiva con un lenguaje casi conversacional, espontáneo y sin adornos retóricos.

lunes, 12 de julio de 2021

La Sebastiana: la copla de la vieja del visillo

La creación de personajes caricaturescos es uno de los mecanismos más utilizados en el género cómico de la copla. A Manolita la Primera o Marta la Dormía, hoy podemos añadir un nuevo elemento a la colección. Se trata de La Sebastiana, protagonista de un alocado tanguillo compuesto por Quintero, León y Quiroga para Lola Flores en el año 1948.



En el marco de su ventana

recién lavada y en matinée,

aparece la Sebastiana,

antes con antes de amanecer.

 

Que el crepé, que los rizadores,

que el espejito, que la peineta…

y a los tunos madrugadores

les va leyendo la papeleta.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

 

Aunque tiene siete colchones

la Sebastiana no puede dormir,

porque dicen que los ratones…

¡Que se le meten por la nariz!

 

Que el zapato, que la babucha,

que te endiñé con la palangana.

Cuando acaban aquellas luchas

vuelve al acecho las Sebastiana.

 

Ay, que te vi. ¡Deja, que te vi!

Te he visto de entrar. Te he visto salir.

Ay, que yo sé la gachí quién es

por aquellos pies, que es un alguacil.

 

Sebastiana está diquelando.

Sebastiana está al liquindoy,

y adivina del qué y del cuándo,

del sube y baja, del vengo y voy.

 

Ay, que yo sé, que por mi salud,

que no es Mari Luz la de esta mañana.

Ay, que lo pies eran de la Inés,

no hay quien se la dé a la Sebastiana.

...............................................

Para crear la figura de La Sebastiana, los autores de la canción se inspiraron en una persona muy carismática y peculiar que existió en la vida real. Se trata de la madre de Estrellita Castro, Sebastiana Navarrete, ama de casa malagueña que llegó a ser popular tanto en su barrio de Málaga, como en la ciudad de Sevilla o incluso en Madrid (ya que acompañaba a su hija en sus actuaciones).

Doña Sebastiana fue muy conocida en Andalucía por su particular verborrea, por sus cotilleos, por sus chismes, por conocerse al dedillo la vida de los vecinos del barrio en el que vivía, por sus largas sesiones de marujeo asomada a la ventana viendo pasar a la gente. A esta señora no se le escapaba ningún detalle de lo que hacía o dejaba de hacer el personal. Todo el mundo sabía que si la Sebastiana te veía haciendo algo impudoroso, al momento toda la ciudad de Málaga se acabaría enterando.

Evidentemente, estamos ante una caricatura- Esos rasgos de chismosa, alcahueta, cotilla, marujona, se exagerarán al máximo, hasta alcanzar un grado importante de hipérbole, que provocará la risa y la carcajada en los espectadores

El objetivo es crear un personaje entrañable, divertido, carismático, que haga al receptor olvidarse de sus problemas diarios. Este arquetipo era muy efectivo en el teatro cómico grecolatino. Es la figura del chismoso, personaje que tenía una vida vacía y plana y cuya única aspiración era saciarse con las vivencias de los demás.

La canción empieza con un primer plano de la Sebastiana asomada a la ventana. Como veis, el inicio resulta abrupto e inmediato, ya que vemos a la protagonista en su salsa, en el lugar en el que más cómoda se siente, en su contexto habitual, que es mirando a la gente desde la ventana.

Se trata de una descripción que va al grano, que hace hincapié en los rasgos más extravagantes, singulares y peculiares de la protagonista.

En cierta medida, es un comienzo que parodia al de las novelas de caballería o los cantares de gesta. Normalmente, en este tipo de narración se presenta al héroe realizando alguna hazaña de gran trascendencia, en plena faena (luchando contra el enemigo, participando en una batalla, venciendo a alguien…)

En esta copla sucede algo parecido: vemos a la protagonista en plena sesión de marujeo: En el marco de su ventana recién lavada y en matinée, aparece la Sebastiana, antes con antes de amanecer

La caricatura está presente desde el primer verso gracias a la reduplicación del adverbio temporal ANTES (antes de que se haga de día, la protagonista ya está detrás de los visillos).

Además, como si de un lugar de trabajo se tratara, la Sebastiana tiene todo limpio, ordenado y preparado. Está dispuesta a empezar su jornada de cotilleo Y si va a pasarse tantas horas asomada a la ventana, lo normal es tenerla bien reluciente jejjeje. Todo esto genera una situación de humor.

La gente de Málaga comentaba que la madre de Estrellita Castro utilizaba el limpiado de ventana como excusa para estar asomada todo el día, y ver pasar a la gente. Por eso, en la copla se hace alusión a la ventana “lavada y en matinée” (la principal afición de la mujer es darle brillo a la ventana y eso le sirve de pretexto para cotillear y ver lo que se cuece en el barrio).

El término matinée designa a un tipo de espectáculo, fiesta o reunión que se da a primera hora de la tarde. Para la protagonista, la realidad (lo que pasa en la calle) se convierte en una especie de hobby o pasatiempo. La realidad le proporciona diversión, alegría, vitalidad. Si viviera la Sebastiana hoy en día, sería una asidua a Gran Hermano y demás realities y programas de televisión.

En la segunda estrofa se traza una prosopografía (descripción física) de la protagonista. Se hace alusión a una serie de elementos/atuendos que toda ama de casa andaluza solía llevar en esta época, mediante estructuras paralelísticas en asíndeton: Que el crepé, que los rizadores, que el espejito, que la peineta.

El crepé es un tejido de superficie granular y arrugada, con el que se hacía ropa ligera, ideal para estar en casa. El rizador se refiere a los rulos del pelo, los cuales servían para dar forma ondulada al cabello. La peineta se utilizaba para sujetar o para adornar el pelo. Y el espejo, como es lógico, sirve para verse reflejado y poder mirarse en él.

Como veis, se trata de una descripción arquetípica de la ama de casa marujona. Normalmente, las amas de casa solían deambular por sus viviendas descuidando un poco su aspecto físico y su vestimenta (siempre con los rulos puestos, con ropa fea pero cómoda, sin maquillar…).

Desde primera hora de la mañana, la Sebastiana se asoma a la ventana y empieza a cotillear, a ver lo que hace la gente, a criticar, a hacer juicios de valor, a especular sobre la vida de los vecinos. Todo esto se refleja en la metáfora: Y a los tunos madrugadores les va leyendo la papeleta

Leer la papeleta es una expresión coloquial que significa “analizar a la gente” (cómo son, qué hacen, si sus acciones están bien o está mal...). La buena señora, observando las conductas diarias de los vecinos intenta obtener información sobre sus vidas, y si es posible, pillarlos in fraganti en algún acto comprometido o delicado.

El hipérbaton (adelantamiento del complemento directo “a los tunos madrugadores”) ayuda a caracterizar a los vecinos como unas víctimas de los cotilleos y chismes de la Sebastiana.

En el estribillo, la protagonista habla en primera persona, mostrando su psicología de personaje metomentodo, que está pendiente de todas las cosas que pasan y conciernen al vecindario. Esto se refleja en las exclamaciones coloquiales (¡Ay que te vi!, ¡Deja, que te vi) y las estructuras en paralelismo con antítesis (Te he visto entrar. Te he visto salir).

A la Sebastiana no se le escapa ni un detalle (entradas, salidas, horarios, compañías, circunstancias…). Además, se jacta de ello delante de sus víctimas. No se corta en decir que ha vito a X persona, haciendo X cosa en X día.

Además, la señora se enorgullece de una habilidad que ha desarrollado con el paso del tiempo: es capaz de saber qué vecino es, con solo verle los pies: Ay, que yo sé la gachí quién es, por aquellos pies que es un alguacil, Ay, que yo sé que por mi salud, que no es Mari Luz la de esta mañana, Ay, que los pies eran de la Inés.

El marujeo es visto como una especie de arte o técnica. A base de practicarlo adquieres y desarrollas una serie de habilidades/capacidades muy chulas e interesantes jejjeje. Solo la Sebastiana es capaz de identificar por sus pies a la gente.

La presencia de palabras del lenguaje caló (habla gitana) ayuda a la caricaturización de la protagonista, tal como se detecta en estas estructuras anafóricas y paralelísticas: Sebastiana está diquelando/ Sebastiana está al liquindoy.

“Diquelar” significa “estar pendiente de algo que te interesa”, mientras que “estar al liquindoy” significa “tener atención o estar alerta de algún asunto ajeno sin que se note demasiado”.

Son expresiones populares que el letrista Rafael de León incorporó al poema en el momento adecuado, y están al servicio del humor.

Las antítesis también contribuyen a enfatizar los rasgos marujiles de la protagonista: Y adivina del qué y del cuándo, del sube y baja, y del vengo y voy. La Sebastiana está en TODO jejjejee.

El adverbio (cuando) y los verbos (subir, bajar, ir, venir) se convierten en sustantivos. Esto en lingüística se conoce con el nombre de recategorización. Hay un cambio de categoría gramatical que está al servicio de la comicidad y el dinamismo descriptivo

En la segunda parte, la historia acaricia la esfera del disparate y el irrealismo cómico. Esto nos recuerda a la última estrofa de “Ni hablar del peluquín” (que analizamos el año pasado).

Las hipérboles rompen con el principio de la lógica y la verosimilitud. Esto provoca el desmadre del contexto dramático. Se crea un halo de locura que genera la risa en el espectador: Aunque tiene siete colchones, la Sebastiana no puede dormir porque dicen que los ratones se le meten por la nariz. Se crea una estampa tan absurda e imposible que nos tenemos que reír sí o sí (igual que los cangrejos del peluquín de Don Valentín)

Lo de los siete colchones es un cliché recurrente en las canciones de Lola Flores. El hecho de que una determinada imagen literaria o una expresión lingüística de una copla aparezca en otra se denomina intertextualidad. En “Catalina Fernández la Lotera” (tema también de la Faraona) se hace alusión a siete colchones.

La copla desemboca en una parodia o burla del género épico. En el cantar de gesta o la epopeya vemos a un héroe superar una serie de obstáculos (aventuras) para lograr un objetivo, que normalmente está relacionado con su honor o fama. Para conseguirlo ha de enfrentarse a numerosos episodios altisonantes (guerras, luchas, enfrentamientos, batallas, armas…).

La Sebastiana también tiene que pasar por unas cuantas vicisitudes. En este caso, sufrirá el acoso de los ratones, que no pararán de molestarla y le impedirán culminar su pasión, que es cotillear de forma tranquila a los vecinos

Por eso, siguiendo la estela de los héroes homéricos, la protagonista luchará contra sus enemigos (los roedores), empleando todo tipo de armas. En este caso, zapatos, babuchas o palanganas, tal como se refleja en las estructuras en paralelismo en asíndeton: Que el zapato, que la babucha, que te endiñe con la palangana.

Las babuchas son un tipo de calzado de cuero o tela, con la parte delantera acabada en punta (ideal para matar a los ratoncitos). Una palangana es un recipiente circular, ancho y poco profundo, que antiguamente se usaba para el aseo doméstico. Es una especie de barreño, el cual le servirá a la protagonista para golpear (endeñar) a los ratones.

Una vez la mujer haya vencido a sus enemigos recuperará el honor perdido, y podrá volver a marujear tranquilamente y sin peligros: Cuando acaban aquellas luchas, vuelve al acecho la Sebastiana.

Como veis, la segunda parte del tema es irónica, ya que se recurre a la deformación del género épico, con el objetivo de darle un enfoque burlesco y risible a la historia. Es muy parecido a lo que pasaba con La pulga (canción ya analizada, en la que la protagonista libraba una gran batalla contra un insecto).

Las estrofas están formadas por versos de arte mayor (entre 9 y 11 sílabas) donde rima el primero con el tercero y el segundo con el cuarto (ABAB). Se trata de serventesios.

En algunas estrofas del estribillo (la primera y la tercera), desaparece la rima entre el primer y el tercer verso, y solo se mantiene entre el segundo y el cuarto.

Como habéis podido comprobar, la Sebastiana es un personaje caricaturizado y exagerado, pero muy entrañable. Seguramente, todos vosotros conozcáis en mayor o menor medida a alguna Sebastiana en vuestra vida. El mundo está lleno de Sebastianas. Mucho cuidado con ellas!!!!!!!!!!!!