miércoles, 7 de abril de 2021

En el Barranco del Lobo (canción popular): una copla ambientada en la Guerra de Marruecos (1909)

La canción que os traigo hoy fue escrita y difundida a raíz de un desafortunado y truculento episodio que vivieron las tropas españolas durante la Guerra de Melilla de 1909. Se trata del desastre del Barranco del Lobo, el cual, junto al fracaso de Annual (1921), es considerado una de las más sangrientas derrotas sufridas por el ejército en las guerras coloniales del norte de África.

Este hecho conmocionó al país entero (ya que el número de soldados fallecidos sobrepasó la centena) y se convirtió en el asunto principal de la copla que vamos a analizar hoy: En el barranco del Lobo

Este tema formó parte del repertorio de canciones que los soldados de la Guerra del Rif (1911-1927) y de la Guerra Civil Española (1936-1939) entonaban en sus momentos de ocio, junto a otros compañeros

Ya hemos dicho varias veces que la copla y la historia están hermanadas, y su unión ha dado lugar a poemas que reflejan fielmente determinadas circunstancias socio-políticas del siglo XX.



En el Barranco del Lobo

hay una fuente que mana

sangre de los españoles

que murieron por la patria.

 

¡Pobrecitas madres,

cuánto llorarán,

al ver que sus hijos

a la guerra van!

 

Ni se  lava  ni se peina

ni se pone la mantilla,

hasta que venga su novio

de la guerra de Melilla.

 

¡Pobrecitas madres,

cuánto llorarán,

al ver que sus hijos

a la guerra van!

 

Melilla ya no es Melilla,

Melilla es un matadero

donde van los españoles

a morir como corderos.

......................................................

A principios del siglo XX Marruecos se dividía en territorios llamados cabilas, en los que vivía la población autóctona árabe y beréber. Las cabilas de la parte de Melilla estaban gobernadas por un sultán llamado Bu Hamara, el cual empieza a negociar con Francia y España la explotación de varios yacimientos mineros de Marruecos.

Gran parte de la población autóctona ve con malos ojos que Bu Hamara ceda esos yacimientos mineros a extranjeros franceses y españoles. La gente lo ve como una traición, así que las cabilas de Melilla se levantan contra el sultán y este es apresado y encarcelado. Finalmente, moriría en la ciudad de Fez.

La situación se hace muy tensa.  Antes de morir Bu Hamara, España había firmado los acuerdos para la explotación de los yacimientos. Por tanto, el gobierno español dio orden de seguir trabajando esos yacimientos, a pesar de la muerte del sultán (al fin y al cabo, los trámites se habían firmado).

Sin embargo, la población marroquí no estaba de acuerdo en que España siguiera trabajando los yacimientos. Se produjeron una serie de altercados, protestas y situaciones violentas. El 9 de julio tiene lugar en Sidi Musa un ataque de los rifeños a un grupo de obreros españoles, que construían un puente para el ferrocarril minero, produciéndose la muerte de 6 personas.

Cuando el gobierno español (presidido por Maura) se entera de lo que había ocurrido en Marruecos, decide mandar varias tropas de soldados a Melilla.

Gran parte de la población española se opone al envío de tropas a África. Así se produce el famoso episodio de la Semana Trágica en Barcelona. La población no quería que España entrara en un nuevo conflicto bélico, y muchas familias, estudiantes y sindicatos se levantaron contra el gobierno.  

De esta manera, nació la guerra de Melilla. Uno de sus episodios fue el desastre del barranco del Lobo, que supuso la pérdida de una gran cantidad de soldados españoles. El territorio de esta zona era montañoso, así que muchos rifeños aprovecharon para hacerse con el control de las zonas altas, para ametrallar desde arriba a los españoles que estaban en las zonas bajas. Fue una batalla estratégica, que supuso un triunfo para los rifeños y una seria derrota para los españoles.

El poema comienza con una imagen bastante sanguinaria, cruel y macabra, que hace referencia a la cantidad de vidas humanas que se perdieron durante este episodio bélico: En el barranco del Lobo, hay una fuente que mana sangre de los españoles que murieron por la patria.

Resulta curioso que un elemento idílico y modernista como es una fuente (la cual, casi siempre se identifica con el fluir de la vida, y forma parte de paisajes paradisíacos, muy en la línea del Locus Amoenus) aquí se transforme y se convierta en un elemento trágico, desagradable, gore, sórdido, que deja mal cuerpo al receptor.

La metáfora del flujo de vida se convierte en metáfora del flujo de muerte. Se produce un contraste muy irónico, entre la sangre como elemento corporal y la sangre como elemento patriótico (ya que esas personas han muerto por el país).

Las oraciones de relativo (fuente que mana, españoles que murieron) permite al yo poético recrearse en este episodio con cierto detalle. Al fin y al cabo, este tipo de coplas se compusieron para que la gente se diera cuenta de la crueldad e inutilidad de las armas

El objetivo es crear imágenes feas, desagradables, crueles, para que el público muestre rechazo hacia las guerras. La copla se recrea en el morbo no por placer o masoquismo, sino para dejar mal cuerpo al que lo lee y se genere una actitud antibelicista.

En una guerra no solamente lo pasan mal los soldados, sino también las familias que se quedan en casa (las madres, las novias, las hermanas), las cuales tienen que vivir en tensión, con la incertidumbre de si su ser querido volverá sano y salvo.

En el estribillo, el yo poético se compadece de las madres de los soldados, mediante oraciones exclamativas de gran intensidad:.¡Pobrecitas madres, cuánto llorarán al ver que sus hijos a la guerra van.

La altisonancia del tono del poema es un efecto buscado. La intención es hacer el mayor ruido posible, ser pomposo, buscar la lágrima fácil, recrearse en el drama culebronero, con el objetivo de que el receptor sienta rabia ante las injusticias de la guerra, y por tanto, rechace lo bélico.

Los que me conocéis, ya sabéis que yo soy más partidario de la poesía intimista y silenciosa que de la lírica ruidosa e histriónica. Sin embargo, en este caso reconozco que el dramatismo tiene una intención concreta (generar odio a la guerra) y ayuda a dar fuerza a la composición.

El hipérbaton (a la guerra van), además de facilitar la rima, crea un efecto perturbación adelantando a primera posición oracional los elementos con connotaciones negativas. Cuando estamos preocupados por algo (como le pasa al yo poético), desordenamos el orden sintáctico de la frase.

La guerra se representa en el poema como un elemento perturbador, antiarmónico, que es capaz de alterar la vida y la rutina de miles de personas. Gracias a las guerras, las personas son cada vez menos personas, se marchitan, acaban perdiendo la alegría, las ilusiones, las ganas de vivir. La gente se abandona a sí misma.

Ese proceso de decadentismo y antihumanismo se expresa mediante la enumeración en paralelismo: Ni se lava ni se peina ni se pone la mantilla hasta que venga su novio de la guerra de Melilla.

La oración subordinada temporal marca el límite de ese estado de depresión (hasta que venga […] de la guerra). Una vez la guerra desaparezca de la vida de las personas, la gente volverá a recuperar ese color, esa energía vital, esa alegría. Por tanto, ya sabéis cuál es la solución: no a la guerra.

La canción termina de un modo tremendista, describiendo el lugar de la batalla de una manera deformada y esperpéntica. El lenguaje roza el expresionismo, para recrear el dolor y la crueldad que se vivió en ese lugar

El primer paso para deformar la escena consiste en abandonar el lenguaje estándar, que es expresivo y claro pero le falta fuerza, garra e intensidad para dejar huella y marcar al receptor. La epanadiplosis nos ayuda a negar y a abandonar el plano del lenguaje normal: Melilla ya no es Melilla.

Una vez lo hemos abandonado, pasamos al lenguaje metafórico deformado, en el que Melilla se identifica con un elemento tremendista, sórdido, desagradable: Melilla es un matadero donde van los españoles.  

La anáfora de “Melilla” contrapone el plano real y el metafórico (Melilla ya no es…/Melilla es…). 

Las comparaciones crean imágenes macabras, siniestras y lúgubres, que rozan lo soez: Melilla es un matadero, donde van los españoles a morir como corderos

En este poema se configura un mundo de barbarie y guerra, que se opone al de la paz y civilización. ¿Habéis leído “El matadero” del escritor romántico hispanoamericano Esteban Echeverría? En este cuento se representa un mundo así de sanguinario (la acción tenía lugar en un matadero, en el que uno de los personajes se dedicaba a degollar animales, llenando todo de sangre y víscera).

Cuando tú lees este cuento, te quedas con un mal sabor de boca por la cantidad de atrocidades que se narran. En esta copla, analizando las metáforas e imágenes (que si el matadero, que si la fuente se sangre, que si los corderos muertos…) te quedas con esa misma sensación. El lenguaje utilizado no es poético, pero ayuda a crear una imagen cruel de la guerra que genera rechazo y asco en el receptor.

Métricamente, las estrofas son coplas, es decir, 4 versos octosílabos donde el segundo rima con el cuarto, y el primero y el tercero quedan libres: 8- 8a 8- 8a  

En los estribillos, se sigue el mismo esquema pero con versos hexasílabos.


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